Historia

ZOROASTRISMO

Introducción.
El interés en la religión de Zoroastro surge por diversas circunstancias históricas, aparte del velo de oscuridad y novela que esconde de la mirada presente a la persona del profeta y fundador.

Irán: Antiguos y modernos lugares religiosos zoroástricos
Irán: Antiguos y modernos lugares religiosos zoroástricos
El elevado monoteísmo (pues el zoroastrismo es eso en su médula, independientemente de lo que pueda decirse de su dualismo práctico y teórico, o del politeísmo que acompañó a sus seguidores) le proporcionó un lugar en la historia de la religión junto al judaísmo, cristianismo e islamismo. Se ha dicho, con bastante razón, que le faltó poco para convertirse en una religión mundial. De la manera que Carlos Martel en 732 y León III en 740 salvaron a Europa occidental del islam, así posiblemente las batallas de Maratón y Salamis impidieron que la Europa oriental, y tal vez toda la occidental, quedara sometida a la religión de Zoroastro. Antes de ello había comenzado a suplantar a la antigua fe y politeísmo de Babilonia, donde había entrado en contacto con el judaísmo. La deuda con el islamismo en la esfera de la escatología es muy considerable, aunque se debe admitir que la persistente influencia de la religión de Babilonia oscurece de alguna manera el grado exacto que se ha de conceder. Al ser la forma antigua de la fe madre de las instituciones y comunidad de los modernos parsis esta religión exige atención, ya que afirma poseer la religión pura del profeta persa. Aún más, el zoroastrismo destaca por su hostilidad a la fe brahmánica de la India, a cuyas divinidades en parte redujo al rango de demonios, escogiendo (posiblemente) una de sus principales divinidades como suya propia y llamándola Ahura Mazdā. Una de las características más extrañas y difíciles de esta fe es la notoria serie de abstracciones que recibieron personificación como seres buenos y malos, siendo los primeros reverenciados en una manera que difería poco de la adoración. Esta religión también proporcionó otro ejemplo de las creencias mundiales cuyos libros religiosos han sido objeto de persecución y han sufrido pérdidas fatales. Una vez más, para los filólogos y la crítica textual y exegética ninguna literatura ofrece problemas más profundos o metas más exigentes que la de Irán. Y, finalmente, el relato de la recuperación de los antiguos libros y fuentes, hasta donde existen, es una aventura tanto en sus comienzos como en las discusiones que siguieron.

El pueblo.
La religión de Zoroastro surgió y se desarrolló entre una de las más antiguas de las siete ramas de la familia indoeuropea, llamada "aria" en la literatura sagrada. Los etnólogos la consideran junto con los arios que entraron a la India desde el noroeste una sección de la familia mencionada, siendo la lengua del Avesta cercana en estructura y formación al sánscrito. La literatura nativa clasifica a los pueblos con referencia a su actitud hacia la fe zoroástrica o "mazdeísta". No obstante, como fue el caso con el islam, el lazo religioso venció al tribal, aunque siempre mostró un gran orgullo en el origen común del pueblo. La hostilidad nacida de la diferencia de raza aparece a veces en sus escrituras, especialmente hacia los nómadas turanios (Vendidad, iii. 11; Yasht, viii, x). Son frecuentes las oraciones para protegerse de ellos. Pero los oponentes de la fe fueron objeto de incursiones, independientemente de su raza, pidiendo el creyente en sus oraciones permiso para arrebatar al enemigo campos y rebaños. Sin embargo, los enemigos no eran todos de una raza extraña; algunos iranios rechazaron la fe y fueron contados entre los adversarios. Los escritos sagrados dan testimonio de su origen en un período de presión, causado en no poca medida por los nómadas turanios. Los verdaderos creyentes vivían una vida de peligro y la fe se abría paso a través de la persecución y el conflicto, basado en cuestiones religiosas, raciales y económicas. El Avesta ensalza a los agricultores y ganaderos, pues ambos pretenden los sitios desaprovechados, procuran la productividad y avanzan la civilización (Vendidad, iii). Para el pueblo la perfección física era un favor solicitado a la divinidad, siendo la salud y el vigor corporal grandemente apreciados, estando en las mismas raíces de la religión esta faceta, ya que el mal de toda clase, incluido el defecto físico y la enfermedad, es de Angra Mainyu. Ser ancho de pecho, amplio de caderas, alto de empeine y tener ojos claros eran señales de un buen físico. El hombre ansiaba tener buena estatura, agilidad, fuerza, largura de brazo y una buena medida en las pantorrillas; las mujeres anhelaban la simetría de forma, un talle esbelto, ojos grandes, complexión radiante y pecho bien desarrollado.

Fuentes.
Las principales fuentes para el conocimiento de la religión de Zoroastro son (1) la literatura que emana del zoroastrismo mismo: (a) El denominado Zend-Avesta; (b) las antiguas inscripciones persas en Behistún, Naks-i-Rustem y Persépolis; (c) un gran número de escritores en lengua pahlavi; (d) traducciones y fragmentos en sánscrito, persa y árabe e (2) informes de escritores clásicos, tales como la "Historia" de Herodoto; citas de las "Filípicas" de Teopompo (c. 340 a. C.) en "Isis y Osiris" de Plutarco xlvi-xlvii; las de Hermipo en los escritos de Plinio el Joven (la pérdida de la obra de Hermipo es irreparable, ya que hay considerables razones para creer que era un relato del zoroastrismo a partir de las primeras fuentes en los entonces existentes libros sagrados) y menciones en Diógenes Laercio, Estrabón, Dión Crisóstomo, Pausanias y otros escritores clásicos; (3) varios escritos persas, tales como Shah Namah de Firdusi.

Literatura.

Investidura ecuestre de Ardashir I por Ahura Mazdā. Escultura en piedra cerca de Persépolis
Investidura ecuestre de Ardashir I por Ahura Mazdā.
Escultura en piedra cerca de Persépolis
Bosquejo histórico de la literatura.
Bajo los sasánidas la literatura fue mucho más extensa que actualmente. Hay evidencia de la pérdida de mucha literatura (1) consistente en la tradición de los parsis, quienes afirman, por ejemplo, que hubo originalmente 30 Yasts, uno para cada día del mes; (2) en las traducciones pahlavi hay referencias y citas de muchos libros perdidos; (3) la literatura clásica persa y árabe proporciona citas adicionales y referencias, como cuando Plinio habla de 2 millones de versos de Zoroastro (Hist. nat., xxx. 1-2) o cuando los libros pahlavi hablan de 1.200 capítulos o Masudi habla de una copia de escritos sagrados sobre 12.000 pieles de vaca; (4) un análisis de la literatura sagrada zoroástrica en pahlavi hecho en el siglo noveno muestra que entonces había, o al menos se conocía, un conjunto mucho mayor que el que ha quedado actualmente. La tradición de 21 Nasks es bastante constante y su cantidad se ha estimado en 345.700 palabras, mientras que las traducciones y comentarios en pahlavi se estimaban en más de 2 millones de palabras. Los 21 Nasks que existían bajo los sasánidas fueron divididos en tres grupos: el Gatha ("himno" o "teológico"), el legal y el mixto. Se conocen los nombres de estos Nasks. De los 21 sólo quedan dos completos, existe también la parte más importante de otro, considerables secciones de otros cuatro y selecciones o fragmentos de ocho más. Que los restos de una literatura tan vasta sean ahora comparativamente tan escasos (aunque igualando en tamaño a la Ilíada y la Odisea) lo atribuyen los parsis a la destrucción por Alejandro de una de las copias completas y a las pérdidas bajo las conquistas musulmanas y durante el posterior traslado a la India de los parsis. Sin embargo, a pesar de esas pérdidas hay que destacar que el bosquejo general de los escritos perdidos aparece en la literatura pahlavi, especialmente en el Dinkart (siglo noveno d. C.).

Dinar de oro de Ardashir I, fundador de la dinastía sasánida
Dinar de oro de Ardashir I,
fundador de la dinastía sasánida
Relatos nativos de las escrituras.
Los relatos están mezclados con teorías sobre las pretensiones de un origen de los libros sagrados del zoroastrismo similar a los que hacen los devotos de otras creencias. Así, al igual que el Corán insistió en un ejemplar celestial comunicado a Mahoma por Gabriel, del mismo modo los 21 Nasks fueron creados por Ahura Mazdā a partir de las 21 palabras del Ahuna Vairya (una de las oraciones más sagradas de la fe). El Dinkart afirma que los Nasks fueron llevados por Zoroastro a Vishtaspes, el rey que fue el primer convertido real, quien tuvo dos copias, una de las cuales fue puesta en el tesoro y la otra en la sala de registros. Se le atribuyó a Zoroastro la posesión mental de las escrituras, por lo que no se discute la existencia de una tercera copia. La invasión de Alejandro fue la culpable de la quema de la que había en el tesoro, mientras que se dice que la otra se la llevaron los griegos y la tradujeron a su lengua. Lo más que se puede decir de esta tradición es que probablemente tenga una base histórica y que los escritos sagrados se perdieron en el tiempo mencionado; pero el Nask restante (Vendidad) evidencia un origen muy posterior, aunque incuestionablemente incorpora material antiguo. Según el relato un rey parto, Valjash (Vologeses I, contemporáneo de Nerón) ordenó la colección de los fragmentos que quedaban todavía en varios lugares. Luego en la dinastía sasánida, continúa la historia, Ardashir (226-240 d. C.) comisionó al sumo sacerdote Tansar para recoger los fragmentos y completar una edición del Avesta, haciendo del resultado, mediante un decreto, una obra canónica. Ello es indicación de la reafirmación o establecimiento de una cierta clase de zoroastrismo como religión estatal, con una relación definida de las escrituras como sagradas, posiblemente en oposición a alguna otra redacción. El hijo y sucesor de Ardashir, Shahpur I (241-272 d. C.), se dice que ordenó recoger los documentos esparcidos sobre las ciencias y que fueron incorporados en el Avesta. Y bajo Shahpur II (309-379), tras una revisión final, la ordalía de fuego (bronce fundido) estableció la verdadera religión dominante e inclusiva (c. 350 d. C.).

Importancia de este relato.
Cuando se lee este relato entre líneas con la ayuda de la carta de Tansar y otras alusiones históricas, resulta iluminador. Indica que los Gathas son la médula de la literatura zoroástrica y su porción más sagrada. También se sugiere una considerable antigüedad para partes de los libros existentes, con una serie de desgracias para la religión y su literatura que la historia de Persia muestra. La región de esta religión estuvo perturbada durante un milenio, continuando hasta las invasiones tártara y árabe, no habiendo seguridad ni para la religión ni para el pueblo, tampoco para los escritos sagrados ni para el gobierno continuo. Por tanto, la literatura sufrió e incluso en la religión misma hubo sectas y divisiones, como es normal en la historia de toda gran creencia. Luego llegaron los intentos de salvar el resto y de señalarlo como autoritativo. Los sucesivos cánones están indicados, con acreditaciones de fuentes extranjeras. Tras ello comenzó el uso de una nueva lengua (pahlavi), en la que se hicieron traducciones de los libros sagrados y también estudios y comentarios que llegaron a ser de gran valor entre los zoroástricos.

Descubrimiento y primeros estudios del Avesta.
El interés en esta literatura se suscitó en los tiempos modernos primero por Thomas Hyde, autor de Historia religionis veterum Persarum eorumque magorum ubi... Zoroastris vita, ejusque et aliorum vaticinia... eruuntur... (Oxford, 1700, 2ª edición, 1760, con el título en parte cambiado), en el que apeló a viajeros en el oriente para conseguir los libros sagrados de los parsis. En 1723 Richard Cobbe llevó una copia manuscrita (hecha en 1680-81) del Vendidad Sada (el Vendidad sin comentarios) a Inglaterra y lo depositó en la Biblioteca Bodleian, pero fue, por supuesto, totalmente inútil en el estado del conocimiento existente entonces. En 1754 la contemplación de cuatro folios de este manuscrito encendió la imaginación de Anquetil Duperron, un joven estudiante francés en la École des langues orientales en París, quien determinó lograr para Francia los libros zoroástricos y el honor asociado a la primera traducción de los mismos. Para lograr este objetivo se alistó en 1755 con la compañía francesa de la India oriental y finalmente en 1758 llegó a Surat, donde estaban los parsis. Le llevó varios años ganarse la confianza de la comunidad y obtener sus libros y un conocimiento tal de ellos como entonces era posible obtener, por lo que no pudo regresar a París hasta 1764. En 1771 publicó Zend-Avesta, ouvrage de Zoroastre, contenant les idées theologiques, physiques et morales de ce législater, traduit en françois sur l'original Zend (3 volúmenes, París). Una violenta controversia surgió al ser declarado el libro una producción moderna, siendo denunciado el contenido como imposible desde el punto de vista de lo que se conocía de la religión. William Jones, posterior Sir William, notorio orientalista y pionero en sánscrito, dirigió el ataque, que continuó hasta finales de siglo. No obstante, se debió a este estudioso que las relaciones de la lengua del Avesta con el sánscrito fueran reconocidas. Un paso más lo dio Sylvester de Sacy en 1793 al descifrar las inscripciones sasánidas pahlavi, usando el diccionario pahlavi de Duperron. Eugene Burnouf realizó otro avance entre 1825-30 mediante el uso de una traducción sánscrita del Yasna y estableció totalmente la relación de las lenguas antigua persa y sánscrita e incluso comenzó una mitología comparativa. Aunque la traducción de Duperron era defectuosa y engañosa, el desciframiento de las descripciones de Persépolis y Behistún clarificó el hecho de una lengua estrechamente relacionada con la del Avesta en uso bajo los Aqueménidas.

El nombre "Zend-Avesta".
El nombre Zend-Avesta, por el que generalmente se conoce la obra principal en occidente, es una confusión en la terminología que hay que achacar a Hyde y Duperron. Los parsis que no están afectados por la influencia europea llaman a sus libros sagrados "Avesta y Zend", cuyo equivalente muy cercano es "Avesta con traducción (pahlavi) y comentario." Esas dos palabras, "Avesta" y "Zend", aunque proceden de diferentes raíces, son casi equivalentes a "conocimiento", significando Avesta tal vez conocimiento que es revelado (o ley divina) y Zend lo que se adquiere por el estudio de los libros y está escrito en pahlavi. La combinación se debe al hecho de que en muchos casos el Avesta y el comentario se acompañan mutuamente. Del carácter del Avesta se ha dicho correctamente que se obtendría una buena idea del mismo de la misma manera que si se escogieran de la colección de la literatura hebrea algunos Salmos, algunos cánticos como el de Débora, leyes del Pentateuco, selecciones de los profetas y fragmentos de la Mishná y Guemará, combinándolo todo en un solo texto.

Ahura Mazdā, en una puerta de acceso a la sala del Consejo, Persépolis, Persia
Ahura Mazdā, en una puerta de acceso a la sala del Consejo,
Persépolis, Persia
El Avesta.
El Avesta existe en dos partes principales.
A. El Avesta propiamente dicho, que se divide en (1) el Vendidad, "ley anti-demonios", una mezcla de mitología y legislación religiosa, que es el código sacerdotal del zoroastrismo. Está dividido en 22 capítulos o "Fargards". Los dos primeros son mitológicos, de los que el primero enumera 16 tierras que fueron creadas por Ahura Mazdā y fueron por tanto perfectas, constituyendo (casi ciertamente) Irán; el segundo es un paralelo remoto al relato del diluvio, aunque la catástrofe no viene por agua sino por frío. El remanente de toda vida es preservado por Yima, bajo la dirección de Ahura, en una especie de paraíso. El tercer Fargard trata de la tierra como una cosa sensible y prohíbe su profanación enterrando a los muertos en ella. Los posteriores Fargards tratan de contratos, ultrajes a personas, contaminaciones y purificaciones, fórmulas usadas en purificaciones, de los perros (una importante característica), de varias impurezas y pecados, del cabello y las uñas, del gallo y de las invocaciones, con materiales mitológicos intercalados.
(2) El Yasna "libro de la ofrenda", la principal liturgia de la religión, contiene 72 capítulos y es puramente ritualista, siendo una colección de letanías, oraciones, exhortaciones y alabanzas, para el uso de los sacerdotes en el "sacrificio" o adoración de todos los seres principales relacionados con la fe. Están usualmente ordenados según los servicios en los que han de ser usados. Este libro está compuesto de varias partes: (a) los capítulos 1 al 27, explicados usualmente como invocaciones, un término que, en su sentido más amplio, no es inadecuado; (b) los capítulos 28 al 34, 43 al 51 y 53, que constituyen los Gathas, "himnos" y son recibidos como alocuciones, sermones y revelaciones de Zoroastro y sus discípulos inmediatos, ordenados métricamente en cinco subdivisiones y 17 secciones. Son la médula del Avesta y, para los estudiantes, la parte más importante, así como la más antigua. El consenso de los estudiosos es que el conjunto es genuino y obra del profeta. El estilo es manifiestamente diferente, la materia más original y decididamente profética en tono y recuerda a una de las suras más antiguas del Corán; (c) los capítulos 35 al 42, 52 y 54 al 72 constituyen el Yasna posterior, siendo también invocaciones. En (3) El Vispered, "todos los jefes" (es decir, los cabezas espirituales de la religión), es una obra litúrgica en 23 (24 o 27) capítulos. Es un apéndice al Yasna y el uso se aproxima al de las letanías. (4) Los Yashts, "salmos sacrificiales" o "himnos" (el significado literal es "acto de adoración") son 21 en número, además de algunos fragmentos y están dedicados a la alabanza de ciertos seres espirituales. Varían grandemente en antigüedad y extensión, siendo algunos de ellos indudablemente combinaciones y compuestos en honor de los Yazatas.
B. El Khorda Avesta, "Avesta menor", consiste de oraciones cortas y va destinado al pueblo así como a los sacerdotes, en oposición al Avesta propiamente dicho, que es para estos últimos solamente. Incluye cinco Gahs (invocaciones para las cinco divisiones del día); dos Sirozahs, invocaciones para los Izeds que están sobre los días del mes; cuatro Afrinagans, o bendiciones en una comida a la que los ángeles o espíritus están invitados en ocasiones señaladas y cinco Nyayis (Nyaishes) u oraciones al sol, Mitra, la luna, el agua y el fuego, recitadas en tiempos establecidos.

Yasna 47, estrofa IV del Avesta
Yasna 47, estrofa IV del Avesta
Lengua y alfabeto.
La lengua en la que el Avesta está escrito pertenece a una de las siete ramas originales de la familia indoeuropea. Su afiliación más cercana es con el sánscrito, al que recuerda tan estrechamente que la traducción del Avesta al sánscrito es comparativamente simple, habiendo de prestarse atención a las leyes fonéticas del grupo y a las variaciones en la sintaxis. Pero existe considerable diferencia dentro del Avesta mismo, en el que los estudiosos reconocen dos dialectos, el gático o dialecto de las porciones más antiguas, que debe sus peculiaridades a la época o a características provinciales y el posterior avéstico, que muestra en partes una decadencia lingüística muy notable. Sin embargo, el alfabeto es muy posterior al material del texto y se deriva del pahlavi sasánida; más aún, la escritura lleva huellas de esta derivación, leyéndose de derecha a izquierda, lo que no es propio en la familia indoeuropea. El estudio posterior del Avesta ha mostrado que una gran parte está en métrica y este hecho, igual que en la literatura hebrea, ha ayudado en la crítica histórica del texto y el reconocimiento de la intrusión de inserciones posteriores.

Lengua pahlavi.
El pahlavi, la lengua en la que las principales traducciones, comentarios y anotaciones del Avesta fueron originalmente escritas, fue la lengua de la Persia medieval. Las indicaciones más antiguas de su uso retroceden hasta el tercer siglo a. C. y su época de ascendencia y uso principal cubre el período entre los años 226-800 d. C., con un empleo literario que se extiende tal vez dos siglos más allá. El alfabeto semítico y prácticamente la mitad del vocabulario de esos antiguos documentos es también semítico (arameo), aunque a veces con terminaciones persas, siendo el resto del vocabulario persa. Pero cuando se leían, parece ser, esas palabras semíticas no eran pronunciadas según estaban escritas, sino que se pronunciaban las palabras persas correspondientes al pahlavi semítico (Malkan malka, "rey de reyes", era pronunciado "Shahan Shah"). Se cuentan en unos 400 el número de esos logogramas semíticos. En los escritos posteriores post-musulmanes la instrucción se trasmitió a través del persa, que se entremezcló grandemente con el árabe. El alfabeto pahlavi contiene sólo 14 (18) símbolos; consecuentemente algunos símbolos representan varios sonidos. Más aún, algunas letras combinadas con otras o dobladas son exactamente o casi equivalentes en forma a algunas letras sencillas, por lo que un solo símbolo puede representar hasta 17 sonidos. Ya sólo esto muestra la enorme dificultad y ambigüedad posible de la escritura, paralela solo, tal vez, a la escritura cuneiforme babilónico-asiria en sus diversas etapas. Sin embargo, la importancia del pahlavi para el conocimiento de la religión no puede exagerarse. Los manuscritos más antiguos, aparte de los pocos fragmentos de papiro del siglo octavo (¿?), son cuatro que proceden del siglo XIV y contienen el Yasna y el Vendidad, con el correspondiente zend o comentario.

Literatura pahlavi.
Los principales textos pahlavi son: (1) El Bundahish (Bundahishu), " creación original", una obra fragmentaria que trata con la cosmogonía, mitología y leyenda, siendo a veces comparada con el Génesis de las escrituras hebreas. Describe lo que está evidentemente asumido en el Avesta, la condición original del universo, con el buen espíritu omnisciente, Ahura Mazdā (Ormuz) morando en la luz, y el espíritu malo, Angra Mainyu (Ahriman), morando en la oscuridad y con conocimiento limitado. Se describe el curso de la creación y se proporciona una geografía legendaria o mitológica y una historia de la tierra con todos sus asuntos, llegando hasta la legendaria historia de Persia y continuando hasta la conquista musulmana, incluyendo genealogías de reyes, de Zoroastro y de otros sacerdotes, así como de la filosofía zoroástrica de la creación. La conclusión de eruditos zend es que el libro es un extracto o un epítome de uno de los 21 Nasks. Su fecha es posterior a la conquista musulmana en 651, más exactamente hacia 850. Hay una paráfrasis en lengua gujarati (editada y publicada, Mumbai, 1877).
(2) El Dinkart, "hechos de la religión", es una colección que trata con la historia, costumbres, doctrinas, literatura, leyendas y mitos de la religión. Su compilación comenzó a principios del siglo noveno y fue acabada antes del fin del mismo, pero por otras manos. Sus fuentes fueron las traducciones pahlavi de los Nasks, no los originales. Se han preservado seis libros que son de gran importancia.
(3) Dadistan-i Dinik, "decisiones religiosas", escritas poco antes de 881 por Manushikar, probablemente un sumo sacerdote de la religión. Está en forma de una especie de catecismo, consistente de 92 preguntas sobre religión dirigidas al autor y las respuestas pertinentes. Usualmente relacionado con este escrito hay tres epístolas por el autor, inspiradas parcialmente por el deseo de combatir ciertas tendencias rituales heréticas sobre cuestiones de purificación. Las preguntas y las respuestas tratan sobre asuntos religiosos, históricos, filosóficos y prácticos. Suscitan la cuestión de la existencia del mal, la creación del hombre, las buenas y malas obras y su recompensa y castigo y el destino del alma, la lucha entre espíritus buenos y malos y también asuntos que probablemente surgirían en la experiencia ordinaria de la gente. El libro es por tanto una especie de guía para la vida zoroástrica, cubriendo el pensamiento, la palabra y los hechos. Su valor es grande, al mostrar lo que una autoridad en su propio día declaró ser el deber del creyente. Hasta donde concierne a la doctrina esencial hay poco cambio, al compararlo con las prescripciones del Avesta.
(4) El Dina-i Mainog-i Khirad, "opiniones del espíritu de sabiduría", consistente de una introducción seguida por una serie de preguntas que se asumen las hace un mago u hombre sabio anónimo y son respondidas por el espíritu de la sabiduría. El autor parece haber sido un devoto laico zoroástrico, cuyo propósito era resumir lo esencial de la creencia y la práctica. Su interés no era ritualista y la obra es por tanto en algún sentido distintiva. La fecha es incierta, pero es posible que sea un poco después de la conquista árabe (c. 650).
(5) El Shikand-Gumanik Vijar, "explicación que disipa las dudas", es controversial, filosófico y apologético, tratando particularmente con la prueba de que el mal tiene un origen independiente. En alguna medida se muestra el acuerdo fundamental del zoroastrismo en este particular con otras religiones, tales como el islamismo, el maniqueísmo y el cristianismo, aunque éstas afirman una creación unitaria. Se ataca la doctrina de la Trinidad. El autor reconoce su deuda con escritos anteriores y es diplomático y cortés en sus referencias a otras creencias, particularmente al islamismo. La fecha ha de situarse cerca de finales del siglo noveno.
(6) El Shayast la-Shayast, "harás, no harás" prescribe lo que puede y no puede ser hecho por el verdadero creyente y trata con la transgresión, la impureza y la ceremonia. Es un compuesto en dos partes que de alguna manera son repetitivas, por al menos dos autores, quienes discuten los medios contra diversas fuentes de contaminación ceremonial, instruye en formas de indumentaria, las buenas obras, la conducta hacia el sol y el fuego y detalla el procedimiento correcto en una gran variedad de circunstancias. Su época debe ser antigua, ya que cita no menos de 12 de los Nasks, pudiendo haber sido compilado en el siglo séptimo de material mucho más antiguo. Su valor es grande al presentar el conjunto de costumbres ceremoniales y prescripciones existentes en Persia hace trece siglos. Ha sido relacionado con el Levítico de la Biblia hebrea.
(7) El Arta-i Viraf Namak y el Bahman Yasht son escatológicos y el primero es históricamente útil al dar el enfoque persa de la devastación causada por la conquista de Alejandro y el avivamiento de la religión bajo los Sasánidas.
Se puede hacer mención también de alguna literatura persa, tal como la Zartush Nama, "libro de Zoroastro", del siglo XIII; el Sad Dar, "100 capítulos", un epítome de doctrina zoroástrica, en tres recensiones, una en prosa y dos poéticas; Rivayats, que proporciona tradiciones y Kissa-i-Sanjan, que profesa dar un relato de la migración de los zoroástricos a la India, así como el Shah Namah ya citado.

El profeta.

Su nombre.
El nombre Zoroastro, por el que el profeta de Irán es conocido en Occidente, procede de la forma latina (y griega) Zoroastres, aunque se conocen otras formas en griego, siendo la más observable Zathraustes, que se aproxima a la forma avéstica. La forma común pahlavi es Zaratusht, a la que la forma persa moderna es muy cercana. Los nombres avésticos son Zarathushtra, Zarathushtra Spitama, Spitama Zarathushtra o Spitama. Este último es un apellido que significa probablemente 'descendiente del blanco'. La derivación de Zarathushtra es dudosa; ushtra significa 'camello', pero no se ha llegado a un acuerdo para el primer elemento en el nombre.

El Zoroastro histórico.
La cuestión de si Zoroastro es un personaje histórico se puede responder afirmativamente, aunque las dudas que surgieron son bastante explicables. Tal como escribiera M. Haug en (Essays on the Sacred Language, Writings, and Religion of the Parsis, edición de Dr. E. West, páginas 295-296, Londres, 1878):

'Los sucesos de su vida están envueltos en la oscuridad, siendo imposibles de disipar a menos que registros auténticos históricos sean descubiertos en Bactria, su patria. Los informes griegos y romanos sobre él... no son históricos sino legendarios, como la mayoría de los que hay en los libros del Avesta. En el Vendidad y el Yashts es representado... no históricamente sino dogmáticamente, despojado de casi todo lo que es peculiar a la naturaleza humana e investido con un poder sobrenatural y divino, estando próximo a Dios y elevado por encima de los arcángeles... Es la concentración de toda la sabiduría y verdad, señor y dueño de toda la creación. La única fuente de la que podemos sonsacar algunos escasos hechos históricos es la antigua Yasna. En esta parte de los escritos aparece como un hombre auténtico, desempeñando una parte prominente en la historia de su país e incluso en la historia del género humano en general.'
Los argumentos contra el Zoroastro histórico son tres: (1) Su figura es enorme y está envuelta en la leyenda; (2) los escritores clásicos le sitúan en una extrema antigüedad y (3) los detalles de su vida verificables históricamente son tan pocos que la duda sobre su existencia fue casi dada por hecho. Pero estos argumentos pierden valor cuando reconocemos que la acumulación de leyendas sobre la figura de un genio religioso es normal, tal como sucede con los casos de Lao-Tse y Gautama, lo que no obsta para el reconocimiento de su historicidad. Las referencias clásicas que se pueden aducir son las de Plinio el Viejo (Hist. nat., XXX, ii. 1) que cita a Eudoxo de Cnido (c. 368 a. C.), Aristóteles (350 a. C.) y Hermipo (c. 260 a. C.) para fecharlo seis mil años antes de la muerte de Platón y cinco mil antes de la guerra de Troya; Plutarco sigue esa opinión (Isis y Osiris, xlvi), lo mismo que un escolio al platónico Alcibíades (i. 22), Diógenes Laercio (De vitis philosophorum, proem. 2) y Suidas el lexicógrafo. Plinio y Suidas afirman que hubo dos Zoroastros, entre los siglos VII y VI a. C. Un juego de referencias relacionan al profeta con las legendarias Ninus y Semíramis, evidentemente con la intención de situarlo hacia el 800 a. C. (en Ctesias, c. 400 a. C., Cefalion, 120 d. C., preservado en Eusebio, Chronikon, i. 43; Theon, 130 d. C., Justino Mártir, 114-165 d. C. y Arnobio, 290 d. C.). La explicación de la fecha antigua es una equivocación por esos escritores del apocalipsis zoroastriano, que trata con ciclos de tres mil años.

Primera etapa de su vida.
Según se ha dicho la base para el registro histórico de su vida son los Gathas, los Bundahish, xxxiv. 1-9 y los Artar-i Viraf, i. 2-5. Resumen la tradición nativa, aunque reflejan otra literatura. Los Bundahish, en la cronología del mundo, sitúan la era de Zoroastro a finales del tercer tri-milenio y su ministerio (que comenzó con treinta años) al principio del final del tri-milenio. Históricamente se sitúa doscientos setenta y dos años antes de la conquista por Alejandro en el año 331, lo que situaría el comienzo del ministerio de Zoroastro en 603 y su nacimiento el 633 a. C. Esta tradición persa es prácticamente reproducida por el historiador y geógrafo Albiruni (973-1048 a. C.), por Masudi († 957), quien dice que los magos reconocen doscientos cincuenta y ocho años entre Zoroastro y Alejandro, por Tabari († 923) y en una serie de alusiones en pahlavi y otros escritos persas. Muy poco puede decirse con certeza sobre el origen de Zoroastro y el curso de su vida. La leyenda se ocupó rápidamente de rodearlo de gloria. Por ejemplo, el alma del toro primordial tuvo una visón de su fravashi (imagen ideal, contraparte espiritual) tres mil años antes de la revelación de su religión (Bundahish iv. 4-5) y un buey dotado del habla, trescientos años antes de su nacimiento, predijo su advenimiento. La cuestión del lugar nativo de Zoroastro es una de las cuestiones enojosas. Las alusiones clásicas lo sitúan en Bactria, en Persia o en Media; las literaturas persa y árabe se inclinan en favor de Azerbaiyán. La tradición lo conecta con el río Daryai, uno de los afluentes del Araxes, que nace en el monte Savalan y corre hacia el norte. Esta tradición sitúa la juventud de Zoroastro en la misma región y sus visiones allí mismo o al sur del Caspio. Su madre fue Dughdhova, una virgen, siendo de naturaleza triple, compuesta de la gloria regia, fravashi y el cuerpo material; tras concebirlo se hizo tan resplandeciente que se pensó que estaba embrujada, siendo enviada fuera de la casa, donde se casó. La naturaleza participó del regocijo de su nacimiento, los demonios huyeron aterrorizados y el niño soltó una exultante risa. La lucha con el mal se precipitó por los malos espíritus y sus siervos entre los hombres; se hicieron fallidos intentos de matarlo, protegiéndole las bestias. Su educación comenzó antes de que tuviera siete años y su mayoría la alcanzó a los quince; a los veinte dejó el mundo y comenzó una búsqueda de la verdad. Lo poco que se dice de su vida desde los veinte a los treinta años lleva a la conclusión de que la vida de un asceta hindú no era desconocida en Irán. La tradición habla de un retiro en una cueva (Vendidad, xxii. 19) en una manera que recuerda la experiencia de Mahoma; a la edad de treinta años recibió su primera visón, seguida a intervalos por otras en el periodo de diez años, hasta completar siete visiones, a partir de las cuales construyó su religión.

Fundador de la religión.
Las siete visiones de Zoroastro comienzan cuando tenía treinta años y cubren un periodo de diez. Durante ese tiempo estuvo centrado en predicar, aunque sin fruto. Cuando tenía cuarenta años, estando su periodo de formación terminado, la tradición afirma que enfrentó su tentación final. De la misma manera que Gautama tras obtener el Nirvana fue asediado por Maya, así Zoroastro fue atacado por Angra Mainyu y sus demonios, a quienes repelió con las palabras de la santa bendición (Vendidad, xix. 1-10). Su predicación le había llevado no solo entre su propio pueblo, sino también entre los nómadas turanios y, según la tradición, a India y China, aunque hallando solo burla, por lo que se piensa que algunos de los pasajes más duros en los libros sagrados tienen su origen en ese rechazo. Durante esos años solo hizo un convertido, su propio primo (Zatsparam xviii. 1). Dos años más tarde llegó la victoria por la conversión del rey Vishtaspa, 'el Constantino del zoroastrismo'. Este dato origina el difícil problema del escenario del ministerio del profeta y la solución depende en no poco de la identificación de Vishtaspa. La antigua identificación con Hystaspes, padre de Darío, ha sido desechada. Vishtaspa no ostenta el título 'rey de reyes', usualmente llevado por los monarcas persas. Los detalles de la tradición, ya sea en fuentes clásicas, persas o árabes, no son decisivos, pero señalan a este rey como un monarca insignificante en Irán oriental (Bactria). Incluso con la corte respaldándole no se logró la plena adopción, al hablar las historias nativas de una batalla de dos años con los 'sabios'. La narración ha sido oscurecida por la adición de lo milagroso. Por ejemplo, el profeta es echado en prisión, pero escapa y se gana el favor del rey al sanar a su caballo favorito. Los Gathas más plausiblemente atribuyen al profeta o a sus discípulos inmediatos todavía tiempos de tribulación y conflicto, al reflejar estados de ánimo que pueden ser efecto del éxito o el fracaso, aceptación o rechazo de la religión. Hay claras indicaciones (Yasna xlvi. 12) de que entre los convertidos había turanios, citándose hindúes, griegos y babilonios como creyentes. La religión era fuertemente misionera y la propaganda insistente y extensiva.

Obra final y muerte.
La organización fue el interés primordial del fundador, especialmente el restablecimiento del fuego sagrado, introducido en el culto, en nuevos lugares. Entre esas tradiciones un lugar principal para el Atur Farnbag, o fuego de los sacerdotes, probablemente estaba en el este del Caspio; luego estaba el Atur Gusnash, o fuego de los guerreros, situado cerca del lago Urmiah y el Atur Burzhin Mitro, o fuego de los campesinos. Esto señala un sistema social como el antiguo de castas hindú y sugiere una institución común indo-irania que concuerda con otras indicaciones de relaciones raciales y sociales. Supuestamente la etapa final en la vida de Zoroastro fue la de las 'guerras santas'. Existen muchas indicaciones en el Avesta no solo de lucha por la religión, sino también de enemistad entre iranios y turanios (Yasht, v. 109, 113-117, ix. 30-31, xix. 87). La religión, desde su mismo comienzo, no fue tolerante con otras creencias; sus pronunciamientos eran exclusivistas y el enemigo señalado con especial desagrado eran los turanios, cuyos rebaños y manadas se designan en los libros sagrados como botín legítimo, a la vez que los fieles oran por protección contra este enemigo (Vendidad, in. 11; Yasht, viii. 6, 9, 37, 56). Vishtaspa y Arejat-aspa (Arjasp) son los respectivos campeones en la guerra de religión que es más notoria, fechada aproximadamente hacia el 601 a. C. Había motivos políticos, pero los últimos escritos señalan a los religiosos. Arjasp rechaza la fe y exige que Vishtaspa renuncie a ella, saliendo vencedor éste último en dos grandes batallas. Las tradiciones indican un espíritu militante del zoroastrismo, parecido al islamismo y a las cruzadas, en el que la espada se une a la propaganda. Una segunda guerra entre los mismos enemigos sucedió tras un intervalo, obteniendo el enemigo una victoria momentánea al capturar la ciudad real de Balkh y asesinar a los sacerdotes, cayendo Zoroastro a la edad de setenta y siete años. En una segunda batalla Vishtaspa fue derrotado, pero en una tercera salió victorioso. La muerte del profeta se convirtió en centro de leyendas hostiles y favorables, entrando incluso en escritos cristianos (Recognitiones clementinas iv. 27-29; Homilías clementinas ix. 4-6).

Historia de la religión tras Zoroastro.

Batalla de Issos, mosaico de la casa del Fauno (Pompeya).Museo Nacional, Nápoles
Batalla de Issos, mosaico de la casa del Fauno (Pompeya).
Museo Nacional, Nápoles
Hasta el imperio sasánida.
La muerte del fundador no significó la extinción de la religión. Narrativas antiguas perdidas ahora, salvo por resúmenes así como por la tradición posterior, suponen la continuidad de las cruzadas por la fe y la conquista del reino persa. Artajerjes Longimanos (465-424 a. C.) tiene el crédito de haber efectuado lo segundo. La religión se esparció a Armenia, Indo-Escitia y Asia Menor. Aunque de su historia bajo los Aqueménidas (558-331 a. C.) poco se sabe y algunos dudan de la fidelidad de los persas a esta religión en esa época, la pregunta es realmente legítima: ¿Fueron los Aqueménidas confirmados zoroastrianos? La tradición nativa afirma enfáticamente que lo fueron. El primer gran desastre para la religión, suponiendo que bajo los Aqueménidas esta creencia hubiera sido nacional, fue su caída bajo Alejandro Magno, poniéndose gran énfasis en la pérdida de gran número de escrituras, cuando derrotó a Darío III en 331 a. C. Aunque el gran conjunto de los Vendidad tiene señales de una edad considerablemente posterior y muchos estudiosos modernos disputan la credibilidad de la tradición parsi sobre la pérdida de la literatura, hay hechos que indican que en el tiempo dado se produjo algún desastre que incluyó a esa literatura. Sin embargo, pocos sostienen ahora que los 21 Nasks ya existían y quedaron casi completamente perdidos. El período que comenzó con la ruptura del imperio alejandrino, especialmente el tiempo de los seléucidas, que en ocasiones controlaron considerables porciones de Persia, no fue favorable a la religión y su continuidad, o al menos su dominio, quedó confinado a la parte oriental de la región. En Bactria y Partia surgieron reinos independientes, preservándose en ellos las semillas del posterior rejuvenecimiento. Pero las ideas y la colonización griega dejaron su huella y amenazaron seriamente la existencia del zoroastrismo. Un período de avivamiento vino bajo los Arsácidas (248 a. C. -229 d. C.), aunque la adhesión de esta línea al zoroastrismo parece haber sido más formal que profunda. Entre los consejeros reales estaban los "magos", cuyo consejo existió junto al de los nobles y tuvo peso en asuntos políticos. Pero la fuerza del helenismo se hizo sentir en el aminorado celo de la dinastía por la fe mazdeísta, abriéndose paso en costumbres y creencias religiosas. No obstante, la religión activa parece haber tomado fuerza y conseguido algunas de las características de una fe nacional. El elemento iranio de la población parece haber ganado importancia, alcanzando dominio en la región y preparando el avivamiento sasánida. Al rey Valjash de la dinastía sasánida (211-641 d. C.) se le atribuye (Dinkart, iii-iv) la colección de los fragmentos del Avesta, lo que es en sí mismo un hecho sugerente. Este rey puede haber sido el Vologeses I, que fue contemporáneo de Nerón.

La expansión del Islam
Mapa de la expansión del islam
Hasta la conquista musulmana.
Con el establecimiento del imperio sasánida comenzó un nuevo período de esplendor y dominio para la religión mazdeísta. El fundador de este imperio, Ardashir (Artajerjes I), comenzó su reinado en 211-212 d. C. y para el 226 había derrotado al gobierno parto, mientras que su hijo y sucesor, Shapur (Sapor) I, continuó la extensión del reino, enfrentándose al emperador romano Valeriano, derrotándolo y haciéndolo prisionero. Pero las adversidades para Shapur aparecieron en Asia Menor y en su propio territorio, por lo que el poder sasánida quedó restringido a Mesopotamia oriental y meridional y a Irán propiamente dicho. Esto tuvo mucho que ver con la zona donde el zoroastrismo se difundió. La nueva dinastía se las arregló para combinar en sus ideales elementos nacionales y religiosos. Ardashir parece haber sido un devoto zoroástrico y de nuevo bajo él el sacerdocio se equiparó con la nobleza. Es reconocido en la tradición persa como segundo padre del Avesta, quien encomendó el objetivo de recoger los fragmentos al sumo sacerdote Tansar (Jansar), siendo el Vendidad asignado a este período por varios estudiosos. Tras Shapur I la influencia griega desapareció en esa región y la lengua pahlavi se convirtió en el vehículo del pensamiento. Se elaboró el detalle del ceremonial cúltico, no que fuera una creación de ese período, sino más bien la codificación de tradiciones y costumbres que en muchos casos llevaban el sello de la creencia primitiva. Bajo Shapur I, surgió Manes y comenzó su propaganda, encontrando favor incluso en la corte. La tradición zoroástrica habla de un gran debate en el que venció la antigua religión; no obstante tuvo que combatir la persistencia del maniqueísmo, que continuó difundiéndose y bajo Bahram I, sucesor de Shapur, Manes fue ejecutado. En este período la fe irania entró en conflicto con el cristianismo, insistiendo cada uno firmemente en su exclusividad. De ahí que ambos se convirtieran en un impedimento mutuo; donde el cristianismo penetró en el imperio persa fue sólo al precio de ser objeto de persecución, como bajo Shapur II (310-379). Entonces, sostienen algunos, se terminó el Avesta, la herejía (contra el zoroastrismo) quedó proscrita y el abandono de la fe se convirtió en delito capital. Todavía, bajo gobernantes posteriores, se hicieron ataques a la fe mazdeísta por nuevas sectas como los mazdakitas bajo Kavadh I y (488-531), cuyo sucesor Chosroes I (531-579) restauró la antigua religión a lo que se suponía era su pureza original. El comienzo del fin del zoroastrismo en esta región llegó con la llegada de los turcos hacia el año 560. Los romanos y los partos se habían desgastado mutuamente en sus guerras y el conflicto continuó en el siglo séptimo. Entonces surgió un nuevo enemigo en el sur, cuyo ataque se extendió al este y el 641 el reino persa cayó ante los árabes en la batalla de Nehavend. El zoroastrismo quedó pronto casi extinguido en Irán y los parsis emigraron a la India.

El sistema zoroástrico.

Mazdeísmo y vedismo.
Una historia del mazdeísmo en detalle supondrá la discusión de tres etapas: la pre-zoroástrica, la zoroástrica y la post-zoroástrica. En este artículo las dos últimas se tratarán juntas, ya que no es posible separarlas con total certeza al trazar las distintas doctrinas, aunque está claro que las doctrinas y creencias principales de la forma posterior están presentes implícitamente en la primera enseñanza zoroástrica. La primera de las tres etapas se muestra en los efectos que tuvo sobre las nociones acerca de los seres espirituales, adoración e ideales del sistema zoroástrico, en las características comunes a ello y en las creencias védico-brahmánicas. Pues aunque hay concepciones zoroástricas que son comunes a todos los pueblos indoeuropeos, las relaciones con los arios de la India son particularmente íntimas. De ahí que el lugar supremo ocupado por el fuego no es más que una exaltación de la función del fuego en la religión india (Agni); el soma de la India tiene su correspondencia con el haoma de Irán; la investidura con el hilo sagrado es común a ambos, aunque diferentemente explicada; el gran lugar ocupado por la vaca o el toro en ambos es indicativo de relación; ambos poseen a Mitra; Ahura Mazdā recuerda a Asura y Varuna, pudiendo ser un compuesto; los séptuples Adityas del vedismo se reproducen en la séptuple (dual) jerarquía de Persia; el hindú Yama, con funciones y nociones cambiadas, se perpetúa en el Yima mazdeísta; el caballo como noble sacrificio aparece en ambos y en el vedismo, así como en el zoroastrismo, las funciones sacerdotales no eran originalmente de una casta. Ambos poseen devas, dándose la consideración más elevada en ambos al sol, la luna, las estrellas, Sirio, el agua y la tierra con sus productos vegetales. El conflicto entre el bien y el mal aparece en ambos, aunque en formas muy diferentes. Todo eso no son sino ejemplos destacados de las características comunes que llevaron a la conclusión de que los sistemas pre-zoroástrico y védico fueron hermanos gemelos. Sin embargo, es importante destacar que la religión irania siguió un curso que parece implicar enemistad consciente, o al menos oposición, con el vedismo, lo que indujo a un énfasis bastante diferente. Por eso en la India, deva, "brillante," se hizo sostenidamente más honorífico; en Irán, dæva, se convirtió en el nombre de los demonios; Asura en la India, al principio equivalente con "espíritu supremo", tendió a ser menos honorable y finalmente fue demoníaco en significado, aunque su correlativo (¿?) Ahura se convirtió en la principal o única divinidad en Persia; en la India se desarrolló un politeísmo creciente mediante el sincretismo, mientras que bajo Zoroastro el mazdeísmo se convirtió en un ideal monoteísta, aunque hay indicaciones de que era difícil para el pueblo pensar en las divinidades arcaicas como ángeles o espíritus en algún sentido distinto al de dioses.

Cosmología.
Zoroastro encontró en esta contrariedad ya desarrollada y latente en ella el dualismo filosófico (que bajo su sistema concernía prácticamente sólo al curso de este mundo) mediante el cual explicó el fenómeno terrestre. Esta tendencia dualista se intensificó por el conflicto, ya mencionado, entre los pueblos pastoral o agrícola y los ganaderos nómadas. A su pueblo presentó como único Dios a Ahura Mazdā, probablemente en esencia no una nueva divinidad, sino más bien con atributos modificados. Enseñó que los dioses de los nómadas y ganaderos eran demonios sueltos para destruir las buenas obras de Ahura y las de sus seguidores. El hombre había estado ciego y engañado (comp. la maya hindú " engaño"), por lo que Ahura envió a su profeta para enseñar a los hombres el camino recto y para escoger el lado recto en la gran batalla entre lo bueno y lo malo. Esto es lo que claramente caracteriza al zoroastrismo, desembocando en el dualismo ético que lo explica. Surge de la cosmología y escatología del mazdeísmo. La idea de duración y espacio es fundamental, aunque su forma filosófica puede ser bastante posterior. La duración toma la forma de dos períodos de tiempo infinito, separados por una era mundial de 12.000 años, separados en cuatro sub-periodos de 3.000 años cada uno. El primer tiempo es infinito en un pasado remoto y llega hasta el comienzo de la edad del mundo. La segunda infinitud del tiempo comienza con el triunfo completo de lo bueno al final de la era del mundo y se extiende a un futuro imperecedero. Con este juego de nociones del tiempo se corresponden las dos infinitudes espaciales, la de la luz (la morada de Ahura) y la de las tinieblas (el hogar de Angra Mainyu), separadas por el mundo visible que es el escenario de las actividades humanas y animales y del conflicto entre lo bueno y lo malo. Según el Bundadish, una vez que Ahura hizo las criaturas que iban a ejercer su dominio del mal, permanecieron pasivas, inactivas e intangibles durante 3.000 años. Angra Manyu aceptó entonces la propuesta de que el conflicto debería continuar durante 9.000 años, no sabiendo que para el primer tri-milenio la voluntad de Ahura controlaría, para el segundo las dos voluntades contenderían y que en el período final Angra Mainyu sería sometido. Expuesto de esta manera el asunto, quedó tan confundido que permaneció pasivo durante el segundo período, cuando Ahura creó los seis arcángeles, a los que su oponente respondió creando los seis archidemonios. Ahura creó sucesivamente el cielo y las luminarias, el agua, la tierra, los animales y la humanidad. Los fravashis de los hombres ya habían sido creados y a ellos se les prometió la perfección última en la inmortalidad, si escogían el lado de Ahura. En la batalla que comenzó con el séptimo milenio el hombre primordial y el toro primordial cayeron; la semilla del hombre primordial en la tierra produjo una planta que tras 40 años generó la primera pareja. Este tercer milenio se explica mediante una cronología mítica. El período de la humanidad cubre 6.000 años, comenzando el profeta su ministerio a mediados de este periodo cuando tenía 30 años. Al final de los primeros 1.000 años de este período el primer precursor de Saoshyant aparece con el nombre de Ukhshyaterata "el que hace crecer la piedad." A mediados del segundo milenio de este período fue la época del frío causada por un brujo, consiguiéndose la salvación para un remanente de hombres y animales por Yima. Al comienzo un segundo precursor de los Saoshyant aparece y al final el Shaosyant cierra la era del mundo. Estalla el conflicto final, el hombre hace progresos hacia la espiritualidad pura, no necesitando finalmente ningún alimento y tras la resurrección y el juicio comienza de nuevo el tiempo infinito, habiéndose consumado la historia y la victoria humana.

Jerarquías.
Correspondiéndose con los dos infinitos en espacio y tiempo estaban las dos existencias, independientes, contrarias en naturaleza, ambas desde el infinito ab initio, aunque sólo una ha de continuar en su ser eterno. Ahura Mazdā, "Señor omnisciente", (abreviado a Ormuz) está descrito en el Yasht Ormuz como el creador, omnisciente, santo, benevolente, eterno en el pleno sentido, fuente de salud, felicidad y posesiones, luz esencial. No era representado figuradamente ni por estatua ni por forma. Esencialmente opuesto a él está Angra Mainyu (o Ahriman), "espíritu hostil", igual en origen con Ahura, pero no eterno en el sentido pleno, ya que cesará de ser. Él es esencialmente malo, limitado en conocimiento (ni siquiera conoce la existencia de Ahura) y tenebroso. No puede preveer el futuro, por lo que no puede proteger contra sus eventualidades. Ahura, para ayudarle en el conflicto previsto, y en la guía del mundo, creó los seis Amesha Spentas (Amshashpands), "benevolentes inmortales", con quienes formó la santa héptada, sus servidores, con los atributos de inmortalidad, invisibilidad y benevolencia. Son las personificaciones de las virtudes o cualidades abstractas y son tal vez las evidencias má destacadas del pensamiento del fundador. Sus nombres son Vohu Manah, "pensamiento bueno"; Asha Vahishta, "justicia óptima"; Khshathra Vairya, "reino deseado"; Spenta Armaiti, "santa armonía"; Haurvatat, "salud salvadora" y Ameretat, "inmortalidad." Los primeros tres son masculinos y los otros femeninos. Están asignados a la protección de departamentos o elementos específicos en el mundo; el primero cuida de los animales domésticos, Khshathra de los metales, Asha Vahishta del fuego, Armaiti de la tierra, Haurvatast del agua y Ameretat de la vegetación. A cada uno se dedicó un mes en especial honor, al igual que un día santo y una flor especial. Su lugar en la jerarquía especial se corresponde en cierto grado a los arcángeles judíos y cristianos. Sin embargo, el nombre "Amshashpands" se aplicó posteriormente a otros seres además de a los seis mencionados, tales como Sraosha, Atar, Gosurvan. Para contrarrestar a ellos Angra Mainyu creó seis archidemonios: Aka Manah, "mente perversa", Indra, Sauru, Naonhaithya, Tauru y Zairi (Vendidad, x. 9-10; Yasht, xix. 96). Luego, igual que había introducido en el mundo bueno de los animales creados por Ahura creaciones malas tales como serpientes y alimañas, creó hordas de demonios menores y "drujes", así como los males de la enfermedad y la deformidad y la muerte, con toda clase de abominaciones entre los hombres. De hecho, durante su día, aunque no es omnipotente (ni siquiera Ahura tiene ese atributo), tuvo la capacidad de fabricar todos los males que Zoroastro encontró en este mundo. Se ha de destacar, como ilustración de una de las limitaciones de pensamiento en el sistema que tiene en común con las religiones éticas, que los poderes del mal están menos definidos claramente que los seres que hacen el bien.

Otros espíritus celestiales.
Además de Amesha Spentas hubo en la religión varios seres nombrados en el Avesta (y por supuesto en escritos posteriores) que recibían honor especial. Teóricamente no eran divinidades a las que se le daba adoración, sino que eran espíritus benéficos activos bajo la dirección de Ahura Mazdā. Notables son los Yazatas, abstracciones o personificaciones de elementos naturales, cuerpos o cualidades, de los cuales Mitra, celebrado en Yasht, x, de derivación indo-irania, originalmente fue una divinidad solar de la luz, conocedor de la verdad y testigo de ella, guardián de los juramentos y juez de los muertos. Atar, o fuego, el más puro de los elementos era el siguiente en importancia. Era un mensajero de Ahura, el espíritu más santo, contra cuya contaminación en su forma material se elaboraron las regulaciones más estrictas. Al igual que con Agni en la India, la concepción varía de lo material a lo espiritual, de lo personal a lo impersonal. El culto asociado con este elemento dio uno de los nombres a los zoroastrianos, por los cuales serían larga y ampliamente conocidos erróneamente como "adoradores del fuego." Anahita, celebrada en Yasht, v, era el espíritu de las aguas. Su nombre avéstico es Ardvi Sura Anahita, "ser elevado, poderoso, inmaculado." Ella era la primavera celestial y fuente de todos las aguas terrestres, localizada en la cima de una montaña mítica en la región de las estrellas. Fue la ayudante de muchos héroes y santos antes y después del profeta, así como de él mismo. Teniendo poder para fertilizar la tierra, usó este poder benéficamente para el bien de los animales y la humanidad y era el genio bueno de las muchachas casaderas y las mujeres encinta. Su culto adquirió gran importancia, como el de Mitra, esparciéndose ampliamente en Armenia (Plinio v. 83) y por toda Asia Menor (Estrabón, xi. 512), donde se fundió con la "Gran diosa madre." Los griegos la identificaron con Atenea y Afrodita. Las "Yazatas estrellas" fueron también de gran importancia, siendo las estrellas fijas, no los planetas, las que fueron estimadas creaciones de Angra Mainyu. Tistriya, Sirio, celebrada en Yasht, viii, fue la principal de las estrellas, quien parece haber sido la contraparte de Indra, peleando contra el dragón de la sequía y precipitando las lluvias. En escritos posteriores (por ejemplo, Bundadish, vii) se hace la transferencia a la cosmología y este ser forma los lagos y los mares. Otras figuras no Yazatas son Sraosha, "obediencia", ángel de la adoración (Yasht, xi; Yasna, lvii), la palabra encarnada, protector de los pobres, mediador entre cielo y tierra y juez y conductor de los muertos. Rashnu Razists, "genio de la verdad" (Yasht, xii), estaba especialmente relacionado con los muertos, sosteniendo las balanzas en las que sus hechos eran pesados y con Mitra y Sraosha formaba la tríada de jueces. Gosurun (Gos, Drvaspa) es el alma de la vaca o toro, la representación abstracta del reino animal, una figura importante en la mitología, celebrada en Yasht, ix. Kavaem Hvareno, "majestad real" o "gloria real", tal vez la abstracción del principio del derecho divino de los reyes; posiblemente a causa de ello el título de la divinidad aparece entre los títulos de los sasánidas. Ashi Vanguhi fue la personificación de la piedad, el genio de la fortuna y la riqueza, la salud y el vigor intelectual. Otras figuras celebradas son Arstat o sinceridad (Yasht, xviii); Verethragma (Yasht, xiv), genio de la victoria, que se apareció a Zoroastro en diez encarnaciones y le otorgó diversos dones; Rama Hvastra (Yasht, xv), Daena o Din (Yasht, xvi), la personificación de la religión y los fravashis (Yasht, xiii), correspondiéndose en algún grado a los manes de los romanos, aunque especializados y filosofizados en la peculiar forma zoroástrica. La noción se extendió en el pensamiento posterior y no sólo los espíritus y los hombres tienen fravashis, sino también el cielo, la tierra y otras cosas. La noción parece ser en parte una abstracción que incluye el vigor por el que el objeto posee crecimiento y desarrollo. Especialmente importante es la doctrina del Saoshyant, traducido usualmente "salvador", quien ha de venir, habiendo sido predicho por los profetas en la línea de Zoroastro que nacería virginalmente. Él es quien acaba la batalla con el mal, preside la resurrección y realiza el rejuvenecimiento del mundo. El paralelismo con el mesianismo es aquí evidente.

Antropología.
Según el Yast, xiii. 149, el hombre es una constitución quíntuple: espíritu o intelecto, el poder consciente; conciencia, una especie de personalidad que avisa del mal posible, pero abandona al incorregible; fuerza vital, coexistente con el cuerpo; alma, tal vez la elección moral; y fravashi, que parece concordar con la personalidad post-mortem. La idea esencial del hombre es la de un ser que ha de escoger entre Ahura y Angra Mainyu, entre lo bueno y lo malo y esta elección determina su futuro. Su período de existencia está dividido en dos partes por la muerte y su lugar tras la muerte está determinado por la inflexible justicia, de acuerdo a los hechos realizados en el cuerpo. De soteriología, en el sentido cristiano, no hay nada en el sistema; no hay perdón de pecados aparte del hecho de que un convertido a la religión es, al confesar la fe, liberado de la consecuencia de los pecados anteriores de ignorancia, cuando no conocía nada de la religión. No obstante, el hombre no es dejado, en la forma desarrollada de la religión al menos, a sus propios esfuerzos, ya que le ayudan ángeles guardianes a vencer la tentación y a evitar el abismo establecido para los demonios. Una parte importante en la antropología zoroástrica es la incorporada en el relato de Yima. Ahura propuso hacer a Yima el fundador de la nueva religión, pero no quiso, por lo que Ahura le hizo guardián del mundo y las criaturas de Ahura (Vendidad, ii). Al realizar este deber crecieron los rebaños y manadas y la humanidad, debiendo aumentarse el área de la tierra habitada. Entonces fue avisado de la llegada de una serie de inviernos fríos que erradicarían la vida, mandándosele crear una especie de paraíso, de 3 km² y llevar inmediatamente ejemplares de diferentes especies, eliminando de la humanidad así salvada a los deformes, impotentes, lunáticos, maliciosos, leprosos y malvados. Una vez que el mago que había provocado el frío terminó su obra los 1.900 hombres y mujeres que vivieron una vida de perfecta felicidad en ese paraíso, poblaron la tierra. Este relato no ha de tomarse como un paralelo directo del diluvio, sino como una combinación de la leyenda de la "edad dorada" y el recuento de las emigraciones.

Escatología.
El alma tras la muerte se queda cerca del cuerpo durante tres días, en lamento o alegría, según sus hechos. Al amanecer del cuarto día comienza su viaje a su hogar final. Sus experiencias se corresponden con las acciones del individuo durante la vida. Si ha sido recto, el alma es transportada con experiencias deliciosas en su camino, siendo saludada por una bella doncella, que es la personificación de sus hechos buenos, quien la guía al puente Chinvat, donde Mitra, Sraosha y Rashnu emiten juicio (de acuerdo al registro diario guardado por Vohu Manah y la prueba en las balanzas de Rashnu de sus hechos buenos y malos). Entonces pasa a través del puente Chinvat (Yasna, xix. 6, xlvi. 11) al puente de los ángeles; finalmente, recibida por Vohu Manah, el alma pasa ante Ahura y los Amesha Spentas para tomar su morada permanente con los justos (Vendidad, xix. 28-34; comp. Yasht, xxii, xxiv. 53-64; Yasna, xxxi. 14). La experiencia de los malvados es la opuesta a ésta, siendo el alma llevada por una hechicera y arrastrada por ella tras el juicio a las profundidades de las tinieblas. Sin embargo, hay un lugar llamado Hamestagan, el lugar para las almas cuyos hechos buenos y malos pesan exactamente lo mismo. Éstas y los muertos malos moran en sus lugares hasta el último día, cuando los habitantes del infierno son purificados y se unen, con los de Hamestagan, a los bienaventurados en los nuevos cielos y nueva tierra. Por tanto el credo final es el universalismo, no siendo el infierno una tortura o retribución eterna (Dadistan-i Dinik, xiv. 8, xxxii. 10-16; Bundahish, xxx. 1-33). En el día del juicio Saoshyant culmina la victoria sobre el mal en una batalla final (Yasht, xix. 89-96), reinando durante 57 años. Para ese tiempo el hombre habrá sido espiritualizado, no necesitando ni alimento ni bebida (Bundahish, xxx. 3; Dinkart, VII. y, xi. 4). Una estrella cae y su calor funde los metales terrestres, convirtiéndose esta masa fundida en la purificación de los hombres y haciendo de la tierra una llanura sin montes. Luego tiene lugar la resurrección, juntándose todas las almas y sufriendo los malos tres días de tortura en el infierno. Todas las almas pasan a través del fluido fundido, que para los buenos es agradable y para los malos extremadamente doloroso. Luego todos se unen en el cielo (Dadistan-i Dinik, lxxv. 4), estableciéndose la nueva tierra, inmortal en sí misma, con sus habitantes radiantes con luz, aunque poseyendo el sol, la luna y las estrellas.

Ética y deberes religiosos.
El ideal universal presente inculcado por la religión está resumido en la triple frase: "buenos pensamientos, buenas palabras, buenos hechos." Por lo primero se quiere decir primordialmente aceptación de la religión y luego estimación de la ley, la práctica y el ritual, abstención de presunción, codicia, ira, envidia, ansiedad y desobediencia a los superiores. "Buenas palabras" supone evitar la difamación y la disputa, incluso con los malintencionados y maliciosos. El ideal de buenas obras está basado sobre los fundamentos pastorales y agrícolas de la sociedad avéstica. El perjurio, la impureza de cuerpo y mente, la violencia y la infidelidad se denuncian especialmente, mandándose la caridad y la generosidad. En Vendidad iii se declara que el mejor lugar en la tierra es donde un zoroástrico adora y la casa de un creyente con esposa, hijos, ganados y rebaños, todos en buena condición, donde los campos están regados y los rebaños entregan la mayoría de la orina (para la purificación). La lucha contra los demonios se lleva a cabo en parte mediante la agricultura: "Quien siembra maíz siembra santidad." Se prohíbe la demora en el trabajo (Sad Dar, lxxxi. 10). Hay un recelo hacia el ascetismo, siendo especialmente combatido el celibato, recomendándose la posesión de esposa e hijos, estando esto entre las principales bendiciones de la humanidad, siendo la esterilidad una maldición (Yasna, xi. 3), mientras que una virginidad sagrada se considera irreligiosa. Para promover la fertilidad se mantenía el fuego sagrado en el hogar (Shayast, xii. 3) y el período de gestación estaba marcado a intervalos por celebraciones gozosas. El hijo comienza a los seis años a aprender las oraciones y poco tiempo después es investido con el hilo sagrado. Ya que el trabajo es un deber primordial, se prohíbe el ayuno, porque priva de fuerza apropiada para los deberes de la vida (Vendidad, iii. 33, iv. 48-49). La automortificación es pecaminosa y escritos posteriores parecen reflejar una polémica dirigida contra el ascetismo cristiano y maniqueo. Los castigos ordenados por el quebrantamiento de la ley son a veces trabajos inútiles, ya sea en el campo o el servicio ritual. La inhibición de relación sexual en el matrimonio se basa en consideraciones de idoneidad saludable. Entre los castigos prescritos están matar serpientes o alimañas (las criaturas de Angra Mainyu), construcción de puentes sobre agua y hacer zanjas para el riego.

Sacerdotes zoroástricos realizan las funciones del culto
Sacerdotes zoroástricos realizan las
funciones del culto
Culto.
El culto suponía un sacerdocio, llamado Athravan. Los sacerdotes debían mantener un alto nivel de obligación. Es notorio que el Vendidad no muestra huellas de la auto-búsqueda del sacerdocio, tal como caracteriza a los escritores brahmánicos de la India. Los deberes sacerdotales conllevan el servicio no solo en los templos sino en los hogares de los creyentes, particularmente en el cuidado del fuego sagrado, en la elaboración del haoma y el canto de la liturgia. La preparación para el sacerdocio comenzaba a la edad de siete años y continuaba al menos hasta los catorce, exigiéndose la memorización del Yasna y el Vendidad. Los animales para sacrificio nombrados son el caballo, la vaca, el cordero e incluso el camello (Vendidad, xxii. 16-20). Especial importancia se asocia a la Baresma (Barsom), originalmente un manojo de ramas que el sacerdote tenía mientras recitaba las oraciones (Vendidad, iii. 1, xix. 63). Ahora se representa por un manojo de barras de plata que varían en número desde tres a treinta y tres. El Baresma se empleó en la invocación de Ahura, el servicio por los muertos, las ofrendas a los Yazatas y otros espíritus, incluyendo los fravashis. Su virtud aumenta en el periodo posterior de la religión, hasta llegar al punto de que por su ofrenda el justo es llevado al paraíso. Se puso gran énfasis también sobre el haoma, una bebida que supuestamente pone al participante en comunión con Dios y que posteriormente se convirtió en sacramento. Haoma parece haber sido originalmente una divinidad de euforia y la bebida fermentada que lleva al apoteosis (el carácter tóxico es evidente en Yasna, ix-xi, nota x. 13). La principal afirmación para el espíritu que es elevado de esta manera es que es "el santo que lleva más allá de la muerte." Totalmente novedoso es el lugar del perro en la religión, de lo que dos Fargards se ocupan (Vendidad, xiii-xiv). Se prohíbe dar muerte al animal. Dos perros "con cuatro ojos" guardan el puente Chinvat (probablemente perros con manchas sobre los ojos) y un animal semejante expulsa de un cadáver el "demonio del cadáver." Ya que todo lo que Ahura creó era puro, sano y bueno, las actividades de Angra Mainyu ocasionan impureza, enfermedad y muerte, siendo el propósito de la vida evitar la impureza. Ritualmente la impureza está relacionada con algo contaminado por su contacto con los demonios, con la muerte, la enfermedad o la deformidad. Todo lo que sale de un hombre es impuro, de ahí que no se pueda soplar sobre el fuego, ni para propósitos ceremoniales limpiarse en primer lugar con agua. Los muertos no han de ser incinerados, ni enterrados a menos que primero sean envueltos en cera o sustancia parecida, sino dispuestos para las aves carroñeras en las "torres del silencio." Los servicios funerales por los muertos se celebran a los tres días posteriores al fallecimiento, con servicio memorial en el cuarto, décimo y decimotercer día y en el aniversario anual. Los sacerdotes son los celebrantes, usando los elementos simbólicos, fuego y agua, así como también flores y frutos. Reminiscencias de tiempos primitivos aparecen en la cantidad de encantamientos usados, siendo estas partes del Avesta las que muestran el carácter más antiguo de los usos religiosos. El principio que sostiene todo el código es el primitivo de que las ofensas contra el individuo son menos peligrosas que contra la religión, los seres espirituales, ya que éstas amenazan a toda la humanidad, al suscitar la ira de los espíritus exaltados. De este modo se subraya la solidaridad de la comunidad zoroástrica. Para mantener la pureza de la comunidad en tiempos antiguos se practicó el matrimonio endogámico, pero en tiempos modernos esta observancia es menos exigente.

Sacerdote zoroástrico.
Sacerdote zoroástrico
Los parsis.
Los modernos zoroastrianos son conocidos como parsis, hallándose principalmente en la India. Tras la conquista musulmana de Persia en el año 641, los zoroastrianos se vieron en la necesidad de dejar el país para practicar su religión, aunque continuaron existiendo comunidades dispersas en ese territorio. La isla de Ormuz en el Golfo Pérsico fue su primer refugio, pero no adecuado para ser un lugar permanente. Una serie de emigraciones les llevaron a Diu en el golfo de Cambay, en la costa occidental de la India hacia el año 700. Se establecieron en Guzerat y en el año 721 construyeron su templo del fuego; éste fue su hogar hasta el año 1300, cuando la invasión musulmana de la India hizo de nuevo que buscaran refugio en lugares como Broach, Surat y Thana. En el siglo XVI los portugueses intentaron forzarlos a convertirse al cristianismo, pero la llegada de los británicos a la India en la primera parte del siglo XVII alivió la presión. Al hacer de Bombay en 1668 la sede de la Compañía Británica de las Indias Orientales, los parsis hicieron de esa ciudad su cuartel general. Muchos de ellos fueron empleados en la compañía en una variedad de ocupaciones. Desde entonces han demostrado una destacada disposición a adaptarse a las condiciones modernas y la comunidad parsi en su conjunto es notoria por su riqueza y cultura. Sus empresas industriales, educativas y caritativas son de un tipo muy elevado, estimando como una desgracia para la comunidad la existencia de algunos mendigos parsis. En Irán todavía existen algunas pequeñas comunidades parsis, principalmente en Yezd (llamados iranis para distinguirlos de sus hermanos indios). Los de Irán y los de la India afirman haber preservado la fe pura enseñada por Zoroastro y sus principales creencias y prácticas se pueden deducir de los siguientes extractos de un catecismo parsi:
"¿En quién creemos los miembros de la comunidad zoroástrica?
Creemos en un solo Dios y no creemos en nadie más aparte de él.
¿Quién es ese Dios?
El Dios que creó los cielos, la tierra, los ángeles, las estrellas, el sol, la luna, el fuego, el agua y los cuatro elementos, y todas las cosas de los dos mundos; en ese Dios creemos, a él adoramos, a él invocamos y a él reverenciamos.
¿No creemos en ningún otro dios?
Cualquiera que crea en cualquier otro Dios sino éste es un infiel y sufrirá el castigo del infierno.
Nuestro Dios no tiene rostro ni forma, color ni figura, ni lugar fijo. No hay otro como él; él posee exclusivamente tal gloria que no podemos alabarle o describirle ni nuestra mente abarcarlo.
¿Hay alguna cosa que Dios no pueda crear?
Sí, hay una cosa que Dios mismo no puede crear.
Explicarme cuál es.
Dios es el creador de todas las cosas; pero si desea crear otro como él mismo, no puede. Dios no puede crear otro como él.
¿Cuantos nombres hay para Dios?
Se dice que hay 1.001 nombres; pero de ellos existen 101.
¿Por qué hay tantos nombres de Dios?
Los nombres de Dios, expresiones de su naturaleza, son dos: Yazdan ("omnipotencia") y Pauk ("santo"). Es también llamado Hormuzd (el más elevado de los espíritus), Dadar (el distribuidor de la justicia), Purvurdegar (proveedor), Purvurtar (protector), alabándole por esos nombres. Hay muchos otros nombres también, descriptivos de sus buenos hechos.
¿Qué es nuestra religión?
Nuestra religión es la adoración de Dios.
¿De donde recibimos nuestra religión?
El verdadero profeta de Dios, el verdadero Zarthost Asphantaman Anosirwan, nos trajo la religión de Dios.
¿A dónde debemos volver el rostro cuando adoramos al santo Hormuzd?
Debemos adorar al santo Hormuzd con nuestros rostros hacia alguna de sus creaciones de luz, gloria y brillo.
¿Cuáles son?
El sol, la luna, las estrellas, el fuego, el agua y cosas semejantes de gloria. A las tales volvemos nuestro rostro y las consideramos nuestro Kibleh ("lo opuesto"), porque Dios les ha otorgado una pequeña chispa de su gloria pura y por tanto son más exaltadas en la creación e idóneas para ser nuestro kibleh...
¿Qué mandamiento nos ha enviado Dios a través de su profeta, el exaltado Zarthost?
Muchos son sus mandamientos, pero te diré el principal, que debe ser siempre recordado, por el cual debemos guiarnos. Conocer a Dios como uno; conocer al profeta, el exaltado Zarthost, como su verdadero profeta; creer en la religión y el Avesta traído por él, como auténtico más allá de toda duda; creer en la bondad de Dios; no desobedecer ninguno de los mandamientos de la religión mazdeísta; evitar hechos malos; practicar hechos buenos; orar cinco veces al día; creer en el juicio y justicia del cuarto lamento tras la muerte; esperar el cielo y temer el infierno; considerar sin dudar el día de la destrucción general y la purificación (de todas las almas sufrientes); recordar siempre que Dios ha hecho lo que ha querido y hace lo que él desea; reconocer algún objeto luminoso mientras se adora a Dios."


Bibliografía:
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Ayudas lingüísticas son: F. Justi, Handbuck der Zendsprache, Leipzig, 1864; C. de Harlez, Manuel de l'Avesta, París, 1878; Manuel de Pahlevi, ib. 1880; W. Geiger, Handbuch der Awesta-Sprache, Grammatik, Chrestomathie und Glossar, Erlangen, 1879; C. Bartholomae, Handbuch der altiranischen Sprachen, Leipzig, 1883; Altiranisches Wörterbuch, Strasburg, 1905; A. V. W. Jackson, Avesta Grammar, Stuttgart, 1891; L. H. Mills, Dictionary of the Gothic Language, Leipzig, 1902 sqq.; M. Schuyler, Index verborum of the Fragmente of the Avesta, Nueva York, 1902; H. Reichelt, Awestisches Elementarbuch, Heidelberg, 1909; Avesta Reader. Text, Notes, Glossary and Index, Strasburg, 1911.
Para discusiones sobre varias fases de la literatura: M. Haug, Ueber die Pehlevi-Sprache und den Bundahesh, Gottingen, 1854; Essays on the Sacred Language, Writings, and Religion of the Parsees, Bombay, 1862; Essay on the Pahlavi Language, Stuttgart, 1870; F. Spiegel, Die traditionelle Literatur der Parsen in ihrem Zusammenhange mit den angrenzenden Literaturen, Viena, 1860; F. Windischmann, Zoroastrische Studien, ed. F. Spiegel, Berlín, 1863; F. Spiegel, Commentar über das Avesta, 2 volúmenes, Viena, 1864-68; W. D. Whitney, Oriental and Linguistic Studies, cap, vi., Nueva York, 1873-75; K. F. Geldner, Studien zum Avesta, Strasburg, 1882; J. Darmesteter, Études iraniennes, 2 volúmenes, París, 1883; C. de Harlez, De l'exégèse et de la correction des textes avestiques, Leipzig, 1883; F. Justi, Iranisches Namenbuch, Marburg, 1895; T. Nöldeke, Das altiranische Nationalepos, Strasburg, 1896; K. F. Geldner, Avestalitteratur, en Grundriss der iranischen Philologie, vol. ii., no. 1, pp. 1- 53, Stuttgart, 1896 sqq.; E. G. Browne, A Literary Hist. of Persia, pp. 88-110, Nueva York, 1902; D. M. Madan, Discourses on Iranian Literature, Bombay, 1909.
Sobre el trasfondo e historia general: F. Justi, Geschichte des alten Persiens, Berlín, 1879: T. Nöldeke, Geschichte der Perser... zur Zeit der Sassaniden, Leiden, 1879; Aufsätze der persischen Geschichte, Leipzig, 1887; Orientalische Skizzen, Berlín, 1892; W. Geiger, Ostiranische Kultur im Altertum, Erlangen, 1882; A. von Gutschmid, Geschichte Irans von Alexander... bis zum Untergang der Arsaciden, Tübingen, 1888; A. V. W. Jackson, Persia Past and Present, Nueva York, 1906; From Constantinople to the Home of Omar Khayyam, ib. 1911; J. V. Prásek, Geschichte der Meder und Perser bis zur Makedonischen Eroberung, vol. ii., cap, xi., Gotha, 1910.
Sobre el profeta: A. V. W. Jackson, Zoroaster, the Prophet of Iran, Nueva York, 1899; W. Geiger y F. Windischmann, Zarathushtra in the Gathas and in the Greek and Roman Classics, ib. 1899; E. Lehmann, Zarathustra, en Bog om Persernes Gamle Tro, 2 volúmenes, Copenhague, 1899-1902; F. Krippner, Zoroaster, Bitterfeld, 1900; L. H. Whitney, Life and Teachings of Zoroaster, the Great Persian, Chicago, 1905: Dastoor Pesbotan Sanjana, Zarathushtra and Zarathushtrianism in the Avesta, Leipzig, 1906; D. Menant, Zoroastre, París, 1908.
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Sobre varios temas, incluyendo escatología: F. Windischmann, Die persische Anahita oder Anaïtis, Munich, 1856; M. Wolff, Muhammedanische Eschatologie, Leipzig, 1872; J. Darmesteter, Ormazd et Ahriman, leurs origines et leur hist., París, 1877; D. P. Sanjana, Position of Woman in Remote Antiquity as Illustrated in the Avesta, Bombay, 1892; J. B. Rüling, Beiträge ztur Eschatologie des Islam, Leipzig, 1895; A. V. W. Jackson, en Biblical World, aug., 1896; N. Söderblom, Les Fravashis, París, 1899; La Vie future d'après le Mazdéisme, París, 1901; E. W. West, Notes on Zarathustra's Doctrine Regarding the Soul, in the Journal of the Royal Asiatic Society, 1899, páginas 605-611; F. Böklen, Die Verwandtschaft der jüdisch-christlichen mit der persischen Eschatologie, Gottingen, 1902; L. H. Mills, Zarathushtra, Philo, the Achaemenids and Israel, Oxford, 1906; Avesta Eschatology Compared with the Books of Daniel and Revelations, Chicago, 1908; Shaporji Aspaniarji, The Teachings of Zoroaster and the Philosophy of the Parsee Religion, Nueva York, 1908; K. Schirmeisen, Die arischen Göttergeslallen, Brünn, 1910.
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