Profetas de Zwickau es el nombre de un grupo de corta vida de los anabaptistas, que toman su nombre de la ciudad de Zwickau y recibieron sus doctrinas de Nikolas Storch, un tejedor (1525) y Markus Stübner, quienes disfrutaron del favor y apoyo de Thomas Müntzer, con cuyas ideas concordaban plenamente. Storch, el verdadero fundador del grupo, parece que extrajo sus principios de los Hermanos Bohemios, con un fuerte matiz del milenarismo de los taboritas, aunque la gran inspiración en conjunto era el principio protestante de conformarse rígidamente a los mandatos explícitos de la Biblia. También pretendió poseer poderes proféticos y entre los factores de su intento de "regreso a la Biblia" estuvieron la separación de un marido o esposa creyente del cónyuge no creyente, el rechazo a los juramentos, al poder civil, al servicio militar y la práctica de la comunidad de bienes; en otras palabras, el movimiento entero era una fase del antinomianismo. Además, se declaró que Storch designó doce "apóstoles" y setenta y dos "discípulos", en imitación del Nuevo Testamento y que, como resultado de una visión en la que se le apareció Gabriel, se creyó divinamente investido para actuar como jefe en el establecimiento del reino milenial sobre la tierra.
Mapa de difusión de luteranos, calvinistas y grupos anabaptistas en el siglo XVI
Mientras Müntzer estaba en Zwickau, todo fue bien con los "profetas", pero su sucesor, Nicolaus Hausmann, fue menos receptivo y el 16 de diciembre de 1521, Storch y sus seguidores fueron acusados de repudiar el bautismo de niños. Él y otro más permanecieron en su postura e ignoraron la citación para reaparecer para un segundo examen, yéndose, junto con Stübner y un tal Markus Thomä, a Wittenberg para procurar el apoyo de la universidad. Aquí logró a medias ganarse a Andreas von Carlstadt, convencer a Martin Borrhaus y por un instante influir incluso en Melanchthon. Sin embargo, la situación se tornó tan seria que Lutero, que estaba escondido en el castillo de Wartburg, se vio obligado a dejar su retiro y regresar a Wittenberg, donde llegó el 7 de marzo de 1522. [Antes de salir de Wartburg, en respuesta a las dificultades de Melanchthon sobre el bautismo de niños, Lutero escribió una carta justificando la práctica sobre la base de la fe inconsciente o subconsciente ejercida por el niño y desafiando a sus oponentes a demostrar que el niño no ejerce fe salvadora.] Reprimió duramente a los radicales, aunque no pudo suplir su demanda de pasajes de la Escritura en las que se mande explícitamente el bautismo de niños, siendo su conclusión que "no es contra las Escrituras, está en favor de las Escrituras y la Escritura en favor de ello", un argumento mal calculado para satisfacer a sus oponentes. Sin embargo, su presencia en Wittenberg hizo imposible que los profetas de Zwickau se quedaran y tanto Carlstadt como Borrhaus, que continuaron en su radicalismo, encontraron finalmente un hogar más acorde entre los alrededores zwinglianos. Con la salida de Storch y Müntzer de Zwickau, sus adherentes pronto se hundieron y en abril de 1522 Lutero visitó la ciudad y pronunció cuatro sermones a audiencias enormes (estimadas por un contemporáneo en 14.000 personas y por otro en 25.000) sobre los males del radicalismo y el fanatismo religioso.
Captura de Thomas Müntzer
La historia de la carrera de Thomas Müntzer es bien conocida. De Stübner nada ha quedado registrado, salvo que, tras dejar Wittenberg, se fue a Kemberg, una localidad de la Sajonia prusiana, donde desaparece de la historia. Sobre el paradero de Storch hay más información. Tras el episodio de Wittenberg parece que permaneció durante algún tiempo en Turingia, pues Lutero parece haber tenido otra entrevista con él poco antes de septiembre de 1522. También parece que estuvo con Carlstadt en Orlamunde, pero en 1524 estaba en Hof, donde renovó su excitación hasta que fue expulsado del lugar, sólo para repetir lo mismo en Glogau, Silesia. A principios de 1525 estaba cooperando con Müntzer agitando la Guerra del Campesinado, en cuya gestación parece que llegó a Munich donde se dice que murió en un hospital. Durante los últimos años de su vida su radicalismo se incrementó, pues se dice que enseñó no sólo el rechazo del matrimonio y el bautismo de niños y la renuncia de todos los bienes terrenales, sino también haber inculcado la indulgencia de la carne y el derecho de destituir y matar a las autoridades civiles.
Bibliografía: The New Schaff-Herzog Encyclopedia of Religious Knowledge; A. H. Newman, History of Anti-Pedobaptism, págs. 62-76, Filadelfia, 1897; G. Tumbült, Die Wiederläufer, págs, 8-11, Bielfeld, 1899; R. Bachmann, Niclas Storch, der Anfänger der Zwickauer Wiedertäufer, Zwickau, 1880.