Sexo
S.O.S. PORN - La solución a la perversión de la pornografía

Nationalgalerie, Berlín
Pero antes de encontrar la solución a la perversión de la pornografía es preciso no engañarse a uno mismo, buscando excusas para justificar el pecado. Uno de esos auto-engaños está en la definición de pornografía. Hay quien argumenta que lo que mira no es pornografía sino erotismo, haciendo una raya de separación entre lo blando y lo duro, similar a la que hay en las drogas. Pero de la misma manera que las drogas blandas enganchan y son el camino a las duras, así el denominado erotismo engancha y es la vía más corta para la pornografía de alto contenido. Lo que deja en evidencia la falsedad de esa distinción son las propias palabras de Jesús, cuando dijo que el pecado está en mirar a una mujer para codiciarla. No importa la clase de imagen que se esté mirando, siempre que la codicia esté presente está presente el pecado, pues la concupiscencia (codicia) es la raíz del pecado (14 Sino que cada uno es tentado cuando es llevado y seducido por su propia pasión. 15 Después, cuando la pasión ha concebido, da a luz el pecado; y cuando el pecado es consumado, engendra la muerte. […]Santiago 1:14-15).
La santidad es requisito imprescindible para tener comunión con Dios (Buscad la paz con todos y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor.[…]Hebreos 12:14), por lo tanto, la santidad excluye totalmente la pornografía. Es imposible que santidad y pornografía puedan cohabitar en un mismo corazón, no habiendo posibilidad de acuerdo entre la una y la otra, y quien intenta ese acuerdo está contraviniendo abiertamente lo que Dios ha ordenado y su intento acabará en confusión y condenación. De ahí la importancia de obedecer el mandato dado sobre la codicia sexual, cuya promotora es esa ramera a la que la Biblia denomina Babilonia: 'Salid de ella pueblo mío, para que no seáis partícipes de sus pecados, ni recibáis parte de sus plagas; porque sus pecados han llegado hasta el cielo y Dios se ha acordado de sus maldades.' (Y oí otra voz del cielo que decía: Salid de ella, pueblo mío, para que no participéis de sus pecados y para que no recibáis de sus plagas;[…]Apocalipsis 18:4).
Cualquiera que haya quedado atrapado en el perverso mundo de la pornografía y haya intentado escapar, sabe que es fácil entrar en el mismo pero es muy difícil salir.. Pero que sea difícil salir no quiere decir que no se pueda. Igualmente cualquiera que haya salido de ese mundo, también sabe que no es difícil volver a caer.
Los hombres cristianos solteros tienen la tendencia a pensar que al casarse, el problema de la tentación sexual desaparecerá por completo. Sin embargo, nada es más lejos de la realidad. Los hombres cristianos casados experimentan los asaltos de la tentación sexual con la misma intensidad, o mayor aún, que cuando estaban solteros. Una buena cuota de adictos a la pornografía está entre los hombres casados. Por tanto, es preciso, para no llamarse a engaño, desechar el pensamiento de que en el matrimonio está la solución. La solución está en el corazón, no en el matrimonio.
Una fantasía errónea muy común entre los cristianos que están atrapados por la pornografía es imaginar que la victoria llegará a través del hartazgo, es decir, del cansancio, al haber un momento en que por causa del hastío y el aburrimiento ya no se recurrirá más a ese mundo de imágenes. Nada más lejos de la realidad. La verdad del pasaje: 'Los ojos del hombre nunca están satisfechos' (El Seol y el Abadón nunca se sacian; tampoco se sacian los ojos del hombre.[…]Proverbios 27:20), tiene aquí su cumplimiento. Los millones y millones de posibilidades que ofrece ese mundo virtual no tienen fin, de manera que siempre hay algo nuevo, algo diferente, a lo que acudir para apagar, momentáneamente, la codicia sexual.
Otro error corriente en el cristiano atrapado por la pornografía reside en pensar, una vez que se ha producido la caída y ha comprobado amargamente el vacío y la condenación que le ha dejado, que será la última vez que cometa este pecado. En ese momento pareciera que tal resolución es firme y decisiva, no habiendo nada capaz de modificarla. Pero pasado un poco de tiempo, cuando se presente otra tentación, acontecerá una nueva caída, intensificándose la debilidad y la condenación producida, pero retornando de nuevo el convencimiento pleno de que ahora sí es la última ocasión. Sin embargo, la que supuestamente era la última caída pronto será seguida por otra, en una sucesión interminable de caídas y levantamientos. En esa cadencia el cristiano puede llegar a pensar que no hay posibilidad de salir de esa dinámica y que toda su vida tendrá que estar sujeto a la misma. Incluso puede llegar a la conclusión de que la misma Biblia enseña que eso es todo lo que puede esperar, habiendo maestros que defienden tal cosa, con lo cual se rendirá a vivir siempre de esa manera. El problema es que al hacerlo, la fuerza del pecado se irá robusteciendo más y más, hasta dejar al cristiano en una condición de esclavitud total.
Entonces le puede sobrevenir un opresivo estado de desesperación. ¿Me va a perdonar Dios tantos fracasos y pecados? ¿Cuánto tiempo va a soportar mi inconsistencia y desobediencia reiteradas? Tal vez ya se ha agotado su paciencia. Las hirientes dudas, azuzadas por una mala conciencia y la voz del enemigo que le susurra que es un caso perdido, se convierten en algo peor que el pecado mismo, porque parece que no hay remedio ni salvación posible.
Hay varios pasos que es preciso recorrer para ser libres de las cadenas de la pornografía.
- Experiencia abismal
Será imposible para el hombre cristiano romper con el poder de la pornografía, una vez atrapado por el mismo, mientras no haya tocado fondo y haya vislumbrado o experimentado los agrios frutos que produce. En tanto considere que después de todo no hay motivos de alarma, no habrá solución, dado que no ve el peligro en toda su dimensión. Ser complaciente con uno mismo, razonando que no hace falta ser tan radical o que una pequeña dosis de imágenes no hará demasiado daño, es prueba inequívoca de que todavía hay compartimentos reservados para el pecado en el corazón. Es sólo cuando se llega al fin de uno mismo, al constatar adonde lleva esa perversión y al desesperar de encontrar solución propia, cuando se comienza a estar preparado para recorrer el camino que lleva a la libertad. Hay que llegar al punto de exclamar: '¡Miserable de mí! ¿quién me librará de este cuerpo de muerte?' (¡Miserable de mí! ¿Quién me libertará de este cuerpo de muerte?[…]Romanos 7:24). Antes de que el hijo perdido se arrepintiera y volviera a la casa del padre, tuvo que probar las duras consecuencias de su proceder. Mientras se piense que las cosas están solamente regular, siempre se albergará la esperanza de ir tirando y se seguirá flirteando con el pecado. Es cuando los ojos se abren a la realidad de todo el mal que hay en la pornografía, cuando se huye de ella.
- Confesión y arrepentimiento
Reconocer sin excusas el pecado es el primer paso para encontrar el remedio. El 1 Para el director del coro. Salmo de David, cuando después que se llegó a Betsabé, el profeta Natán lo visitó. Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia; conforme a lo inmenso de tu compasión, borra mis transgresiones. 2 Lávame por compl[…]Salmo 51 nos proporciona el modelo a seguir. Allí se ve la súplica y apelación a la misericordia de Dios, la confesión de la maldad cometida y la petición de perdón y limpieza. También el ruego para que Dios haga una obra nueva en corazón y espíritu, creadora y renovadora. Este Salmo transpira arrepentimiento sincero y profundo, nacido de un corazón contrito. El arrepentimiento es la medicina instituida por Dios para librarnos del pecado. La conversión es un acto doble, al comportar, por un lado, dar la espalda al pecado y, por otro, volverse a Dios. No hay verdadero arrepentimiento ni conversión si no se producen ambos aspectos. La frase en Contra ti, contra ti sólo he pecado, y he hecho lo malo delante de tus ojos, de manera que eres justo cuando hablas, y sin reproche cuando juzgas.[…]Salmo 51:4: 'Contra ti, contra ti solo he pecado y he hecho lo malo delante de tus ojos', sitúa en su verdadera dimensión en qué reside la gravedad del pecado. No reside en las consecuencias devastadoras que inflige al que lo hace; tampoco en el daño que efectúa en otros; reside en que es una ofensa a Dios. El arrepentimiento verdadero no surge de la consideración por las consecuencias personales que acarrea el pecado o del temor a las mismas, sino de la toma de conciencia de que es un acto contra Dios. Una persona puede darse cuenta perfectamente de que la pornografía es destructiva para su vida y tomar medidas al respecto, sin tener la más mínima percepción de que sea un pecado contra Dios. Pero la diferencia con un cristiano es que éste es consciente de que en primer lugar ese acto ofende a Dios y en ello radica su perversidad innata. La prueba de que ha habido un verdadero arrepentimiento la proporciona 'Como aroma agradable os aceptaré, cuando os haya sacado de entre los pueblos y os haya recogido de las tierras donde estáis dispersos; y mostraré mi santidad entre vosotros a la vista de las naciones.[…]Ezequiel 20:41: 'Y allí os acordaréis de vuestros caminos y de todos vuestros hechos en que os contaminasteis; y os aborreceréis a vosotros mismos a causa de todos vuestro pecados que cometisteis.' En ese texto se enseña que el recuerdo de los pecados cometidos es motivo de vergüenza y aborrecimiento de uno mismo, al caer en la cuenta de su gravedad y profundidad, de su vileza y suciedad.
- Análisis
Es muy importante preguntarse cuáles fueron las razones que han llevado a la caída en pecado y qué circunstancias concurrieron para que se produjera. En ocasiones un determinado estado de ánimo puede ser el detonante que ponga en marcha el mecanismo de la codicia sexual. Por ejemplo, la tristeza puede ser un factor en el que uno mismo acude a la gratificación de la pornografía como estimulante compensatorio. Pero también su contraria, la euforia, puede ser el origen de una falsa sensación de seguridad que hace creer al individuo que es invulnerable ante cualquier ataque. Pero un cristiano no necesita recurrir a estimulantes para levantar su ánimo, porque el gozo del Señor es su fortaleza (También les dijo: Id, comed de la grosura, bebed de lo dulce, y mandad raciones a los que no tienen nada preparado; porque este día es santo para nuestro Señor. No os entristezcáis, porque la alegría del SEÑOR es vuestra fortaleza.[…]Nehemías 8:10), ni debe dejarse arrastrar por euforias insensatas, pues se nos manda ser sobrios (Por tanto, ceñid vuestro entendimiento para la acción; sed sobrios en espíritu , poned vuestra esperanza completamente en la gracia que se os traerá en la revelación de Jesucristo.[…]1 Pedro 1:13). También puede suceder que cierto entorno cercano facilite ese mecanismo destructor, al haber en determinado lugar una ocasión propicia para codiciar. Otras veces puede ocurrir que la tentación se desate a consecuencia de costumbres insanas, que han echado raíces y la están promoviendo. En muchas ocasiones la tentación llega a ser abrumadora a partir de un asunto menor, de un pensamiento, por lo que hay que cazar las zorras pequeñas que echan a perder las viñas (Cazadnos las zorras, las zorras pequeñas que arruinan las viñas, pues nuestras viñas están en flor. LA ESPOSA:[…]Cantares 2:15). Lo que inicialmente parece una tontería o algo inocente, se puede convertir en el escalón que lleva a algo mayor, desembocando finalmente en el despeñadero. De hecho, la mayor parte de las caídas comienzan con algo que se considera insignificante y sin importancia, incluso neutro o sin daño, radicando el peligro mismo en la supuesta falta de peligro. Un pensamiento maligno fuera de control será letal, lo mismo que un terrorista al que se deja actuar dentro del propio territorio. Si no se le detiene y reduce inmediatamente, su acción será devastadora.
- Disciplina
El apóstol Pablo testificó de cómo se sometía a sí mismo a una férrea disciplina para no quedar eliminado (sino que golpeo mi cuerpo y lo hago mi esclavo, no sea que habiendo predicado a otros, yo mismo sea descalificado.[…]1 Corintios 9:27). La indisciplina es el recorrido más corto para que haga su aparición la codicia sexual. La vigilancia sobre uno mismo es imprescindible, si se quiere tener victoria. Parte vital en la disciplina es tener la mente ocupada en tareas constructivas y edificantes, porque una mente desocupada es el lugar idóneo donde se hace fuerte la tentación sexual. Hay que controlar los canales por los que llega la información exterior. En medicina hay un principio básico que dice que es mejor prevenir que curar. Protegerse de las fuentes contaminadas que trasmiten imágenes que despiertan la codicia es una cuestión de principios. Abstenerse de entrar en sitios, físicos o virtuales, donde se alberga toda esa basura es esencial, para no quedar enredado en ella. 'Aleja de ella tu camino y no te acerques a la puerta de su casa' (Ahora pues, hijos míos, escuchadme, y no os apartéis de las palabras de mi boca.[…]Proverbios 5:7) es el mandato que ya se dio hace 3.000 años, para no quedar atrapado en la telaraña de la tentación. La soledad a determinadas horas de la noche frente al televisor, el ordenador o el teléfono inteligente, es una invitación a que haga acto de presencia la tentación sexual y el pecado. La ociosidad en cualquier momento del día, tratando de matar el tiempo con el mando a distancia, el ratón o el dedo índice sobre la pantalla táctil, es otra invitación a que un mal encuentro se produzca, con consecuencias fatales. Deambular por la tecnología sin ton ni son es exponerse a un peligro mortal. Un medio de disciplina al que es posible echar mano consiste en instalar un programa que censure los sitios pornográficos. Si bien puede ser una ayuda, no es la solución definitiva, porque mientras el corazón esté inclinado a la codicia sexual, de poco valdrán los filtros, ya que se buscará de una u otra manera satisfacer el deseo. El filtro trabaja contra lo externo, pero no tiene ningún poder contra lo interno. Si el mal deseo surge del corazón, el filtro nada podrá hacer en esa circunstancia, porque la raíz del pecado no está fuera sino dentro.
Hay una distinción entre descanso y ociosidad. El descanso bien ordenado es la voluntad de Dios. La ociosidad es el taller del diablo. Las vacaciones veraniegas pueden ser un tiempo de innumerables asaltos y caídas sexuales, puesto que en muchos lugares públicos la semi-desnudez, e incluso la desnudez total, está por doquier, impregnándolo todo y condicionando para mal la mente de los hombres. En general el verano suele ser un tiempo muy peligroso para el hombre cristiano que lucha con la tentación sexual, a causa de la desvergüenza en el vestir. Hay una línea directa y recíproca entre los ojos y el corazón, porque así como los ojos pueden arrastrar al corazón, así el corazón puede arrastrar a los ojos. Si los ojos se detienen en una mujer codiciable, esa mirada pasará al corazón; si el corazón ansía una mujer codiciable, los ojos se encargarán de encontrarla. Cuando los ojos son malignos, su malignidad se transmitirá al corazón; cuando el corazón es maligno, su malignidad se transmitirá a los ojos. De ahí la importancia de mantener recto el corazón y limpia la mirada, porque entonces, cuando se presente la tentación, se tendrá la fortaleza necesaria para apartar la mirada y tener victoria. Recrearse en la mirada es el mecanismo que pone en marcha la codicia sexual. Basta una pequeña sugerencia de la imaginación o la memoria para que el proceso destructivo se ponga en marcha y como el corazón humano es engañoso, le parecerá que no se trata de algo importante ni peligroso; pero una vez que se abre la puerta a lo pequeño, éste se apoderará de la mente y ante una mente cautiva la voluntad ya no podrá hacer nada sino entregarse, habiendo crecido lo que era pequeño, hasta hacerse abrumador e imposible de vencer. Andar titubeando y dejando que un mal pensamiento fluctúe en la mente, es señal de que la ruina está a las puertas.
Una vez que se han analizado las causas que llevaron a la caída, es preciso tomar medidas que corrijan y eviten su repetición. Aprender de los fracasos es fundamental para el futuro. No obstante, aun evitando la ocasión externa, la insinuación puede presentarse desde adentro, porque los recuerdos de imágenes vistas en el pasado llamarán a la puerta, para conseguir entrar de nuevo y hacerse con el control de la mente. De hecho, se puede decir con total seguridad que el campo crucial donde se libra la batalla es la mente, siendo allí donde se pierde o se gana.
- Compañero de batalla
Es esencial para el hombre cristiano que lucha contra la codicia sexual no llevar a cabo solo esta batalla. El entorno natural del pecado son las tinieblas y allí es donde se hace fuerte. Pero una vez que el pecado es sacado a la luz, pierde su fuerza. Mientras el hombre cristiano esté peleando solo esta lucha, no cesará de estar atrapado en una cadencia interminable de caídas y levantamientos sin fin. Sabe que su pecado es condenable y por eso busca el perdón de Dios, pero sabe también que es inconfesable a otros, porque el pecado de la codicia sexual tiene una componente asociada de vergüenza y estigma que otros pecados no tienen. Sin embargo, ese mismo temor que le impide compartir con otros su batalla personal, es el obstáculo para romper esa dinámica de la soledad. Pero no hay alternativa. Es imprescindible encontrar un compañero de batalla, un varón cristiano que sea amigo y quien puede guardar la confidencialidad necesaria. Alguien con quien compartir victorias y derrotas, avances y retrocesos, lágrimas y alegrías. Alguien con quien orar y con quien sincerarse, sin máscaras. El recíproco apoyo es una fuente de fortaleza y progreso hacia la victoria total. Si no tienes este compañero de batalla, ora a Dios para que te provea de tal persona.
- Medios
De nada valdría todo lo anterior sin los medios que Dios ha puesto a disposición del hombre cristiano.
- En primer lugar hay que despojarse de la vieja naturaleza y echar mano de la nueva (22 que en cuanto a vuestra anterior manera de vivir, os despojéis del viejo hombre, que se corrompe según los deseos engañosos, 23 y que seáis renovados en el espíritu de vuestra mente, […]Efesios 4:22-23). La vieja naturaleza está viciada y corrompida. En esa naturaleza está incluida la vieja voluntad, esclavizada, el viejo entendimiento, desviado, la vieja memoria, anclada, la vieja conciencia, cauterizada, y las viejas emociones, perturbadas. De todo eso es preciso despojarse.
- Pero el varón que está en Cristo tiene a su disposición una nueva naturaleza, que incluye una nueva voluntad, fortalecida, un nuevo entendimiento, centrado, una nueva memoria, liberada, una nueva conciencia, sensibilizada, un nuevo deseo, ordenado. De eso es preciso vestirse. Es el nuevo hombre.
- Tiene la sangre de Jesús (mas si andamos en la luz, como El está en la luz, tenemos comunión los unos con los otros, y la sangre de Jesús su Hijo nos limpia de todo pecado.[…]1 Juan 1:7), que es el medio de purificación de la culpa y contaminación que el pecado produce, hasta el punto de limpiar a su conciencia (¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual por el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, purificará vuestra conciencia de obras muertas para servir al Dios vivo?[…]Hebreos 9:14).
- Tiene también a su disposición el Espíritu Santo, quien le inviste de un poder superior para vencer la fuerza destructiva de la pornografía, al dirigir sus facultades hacia lo santo y limpio.
- Tiene a su disposición la gracia de Dios, de la cual puede echar mano continuamente para agarrarse a ella en los malos momentos, sabiendo que Dios es misericordioso y amplio en perdonar.
- Tiene al alcance la Palabra de Dios, con la cual ha de llenar su mente y corazón, para que la verdad de Dios rebose en su entendimiento, siendo el método que Jesús mismo empleó cuando fue tentado en el desierto (4 Pero El respondiendo, dijo: Escrito está: "NO SOLO DE PAN VIVIRA EL HOMBRE, SINO DE TODA PALABRA QUE SALE DE LA BOCA DE DIOS." 5 Entonces el diablo le llevó* a la ciudad santa, y le puso sobre el pináculo del templo, 6 y le dijo*: Si eres Hijo de D[…]Mateo 4:4-10).
- Dispone también de la oración, para dirigirse a Dios y expresarle su gratitud, su angustia, su lucha y su confianza; para pedirle fuerzas cuando está cansado y renovación cuando se siente gastado. Jesús habló de la importancia de la oración para no entrar en tentación (y les dijo: ¿Por qué dormís? Levantaos y orad para que no entréis en tentación.[…]Lucas 22:46). De hecho, su propio ejemplo nos muestra que es de rodilas donde se ganan las grandes batallas (Y estando en agonía, oraba con mucho fervor; y su sudor se volvió como gruesas gotas de sangre, que caían sobre la tierra.[…]Lucas 22:44). Estos dos medios, oración y Palabra, son vitales. No hay nada mejor que comenzar cada día acudiendo a la Palabra para alimentarse de ella y recibir fortaleza, luz y defensa, y terminar cada día presentándose ante Dios en oración, para buscar su presencia y estar cerca de Él, confesando cualquier debilidad, atisbo de pecado o pecado mismo, que haya habido a lo largo del día y resolviendo cortar radicalmente con ello. La introspección del corazón y la conciencia es un asunto fundamental en esos momentos. La comunión íntima con Dios no puede dejarse ni un solo día, so pena de entrar en debilidad espiritual y, por tanto, en peligro de caída. Ese tiempo de oración diario es la cita con Dios, que el alma no puede dejar de tener.
- Además, tiene la comunión de la iglesia local, donde recibe edificación y alimentación, aliento y orientación, donde puede servir y poner sus dones en ejecución, creciendo espiritualmente.
- En primer lugar hay que despojarse de la vieja naturaleza y echar mano de la nueva (22 que en cuanto a vuestra anterior manera de vivir, os despojéis del viejo hombre, que se corrompe según los deseos engañosos, 23 y que seáis renovados en el espíritu de vuestra mente, […]Efesios 4:22-23). La vieja naturaleza está viciada y corrompida. En esa naturaleza está incluida la vieja voluntad, esclavizada, el viejo entendimiento, desviado, la vieja memoria, anclada, la vieja conciencia, cauterizada, y las viejas emociones, perturbadas. De todo eso es preciso despojarse.
- Perseverancia
Uno de los engaños en los que puede caer fácilmente el hombre cristiano que lucha contra la tentación sexual, es cuando nota que ha ganado terreno y está avanzando en la conquista. Entonces puede dar por sentado, equivocadamente, que ya está todo hecho y que la victoria está garantizada. Incluso puede llegar a pensar que la lucha ha terminado y es cosa del pasado, para descubrir que, tras una tregua y un tiempo de bonanza, se redoblan los ataques y acontece la caída. La falsa confianza es siempre una mala maestra. No importa el tiempo de victoria que se haya experimentado, la lucha continuará mientras estemos en este mundo, por lo que es imprescindible no bajar la guardia. El hombre cristiano que lucha contra la tentación sexual nunca debe olvidar que aunque haya sido liberado de la corrupción, todavía es corruptible. De ahí que la perseverancia en los pasos anteriormente descritos nunca debe relajarse.
La frase de Catón el Viejo (234-149 a. C.) con la cual terminaba todos sus discursos, 'delenda est Carthago' (Cartago debe ser destruida), debemos hacerla nuestra de esta manera: La pornografía debe ser destruida. Es un enemigo mortal y ya se sabe cuál es la divisa militar al respecto: Al enemigo, ni agua. Porque en esta guerra no hay componendas, treguas ni acuerdos posibles. O destruimos en nosotros a la pornografía o la pornografía nos destruirá a nosotros. Aquellas guerras de exterminio total que Dios ordenó a Josué al entrar en Canaán, son el prototipo perfecto de la guerra que Dios quiere que los hombres cristianos libremos contra la pornografía. Pero en esta buena milicia no estamos solos, porque el Señor es varón de guerra (El SEÑOR es fuerte guerrero; el SEÑOR es su nombre.[…]Éxodo 15:3) y suya es la batalla (y para que sepa toda esta asamblea que el SEÑOR no libra ni con espada ni con lanza; porque la batalla es del SEÑOR y El os entregará en nuestras manos.[…]1 Samuel 17:47).
Muchos gigantes se levantan hoy contra el hombre cristiano para acabar con él. Uno de los más grandes es la pornografía. Pero es un gigante vencible, porque del lado del hombre cristiano hay un Poderoso Gigante (Pero el SEÑOR está conmigo como campeón temible; por tanto, mis perseguidores tropezarán y no prevalecerán. Quedarán muy avergonzados, pues no han triunfado, tendrán afrenta perpetua que nunca será olvidada.[…]Jeremías 20:11) que es mayor que el que está en el mundo. No hay que contentarse con victorias a medias o transitorias, porque la voluntad de Dios no es que nuestra libertad sea parcial o provisional, sino total. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece (Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.[…]Filipenses 4:13). En ese todo, también está incluida la batalla contra la tentación sexual.