El bautismo únicamente debe administrarse a todos los que verdaderamente profesen arrepentimiento hacia Dios. (Y Pedro les dijo: Arrepentíos y sed bautizados cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de vuestros pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo.[…]Hechos 2:38; 8:12,36,37; 10:47,48; y confesando sus pecados, eran bautizados por él en el río Jordán.[…]Mateo 3:6; El que crea y sea bautizado será salvo; pero el que no crea será condenado.[…]Marcos 16:16).
C. H. Spurgeon
C. H. Spurgeon