Para que la Palabra pueda ser eficaz para la salvación, debemos escucharla con diligencia (Bienaventurado el hombre que me escucha, velando a mis puertas día a día, aguardando en los postes de mi entrada.[…]Proverbios 8:34), preparación (1 Por tanto, desechando toda malicia y todo engaño, e hipocresías, envidias y toda difamación, 2 desead como niños recién nacidos, la leche pura de la palabra, para que por ella crezcáis para salvación, […]1 Pedro 2:1,2) y oración (Abre mis ojos, para que vea las maravillas de tu ley.[…]Salmo 119:18), recibirla con fe (Porque en verdad, a nosotros se nos ha anunciado la buena nueva, como también a ellos; pero la palabra que ellos oyeron no les aprovechó por no ir acompañada por la fe en los que oyeron.[…]Hebreos 4:2) y amor (y con todo engaño de iniquidad para los que se pierden, porque no recibieron el amor de la verdad para ser salvos.[…]2 Tesalonicenses 2:10), atesorándola en nuestros corazones (En mi corazón he atesorado tu palabra, para no pecar contra ti.[…]Salmo 119:11) y practicándola en nuestras vidas (Pero el que mira atentamente a la ley perfecta, la ley de la libertad, y permanece en ella, no habiéndose vuelto un oidor olvidadizo sino un hacedor eficaz, éste será bienaventurado en lo que hace.[…]Santiago 1:25).
C. H. Spurgeon
C. H. Spurgeon