Cristo efectúa el oficio de sacerdote al ofrecerse a sí mismo en sacrificio, una vez para siempre, para satisfacer la justicia divina (así también Cristo, habiendo sido ofrecido una vez para llevar los pecados de muchos, aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvación de los que ansiosamente le esperan.[…]Hebreos 9:28) reconciliándonos con Dios (Por tanto, tenía que ser hecho semejante a sus hermanos en todo, a fin de que llegara a ser un misericordioso y fiel sumo sacerdote en las cosas que a Dios atañen, para hacer propiciación por los pecados del pueblo.[…]Hebreos 2:17), y haciendo continua intercesión por nosotros (Por lo cual El también es poderoso para salvar para siempre a los que por medio de El se acercan a Dios, puesto que vive perpetuamente para interceder por ellos.[…]Hebreos 7:25).
C. H. Spurgeon
C. H. Spurgeon