El fin principal del ser humano es glorificar a Dios (Entonces, ya sea que comáis, que bebáis, o que hagáis cualquiera otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios.[…]1 Corintios 10:31) y gozarle para siempre (25 ¿A quién tengo yo en los cielos, sino a ti? Y fuera de ti, nada deseo en la tierra. 26 Mi carne y mi corazón pueden desfallecer, pero Dios es la fortaleza de mi corazón y mi porción para siempre. […]Salmo 73:25,26).
C. H. Spurgeon
C. H. Spurgeon