La norma que Dios nos ha dado es su Palabra, esto es, las Escrituras del Antiguo y del Nuevo Testamento (edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo Cristo Jesús mismo la piedra angular,[…]Efesios 2:20; Toda Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir, para instruir en justicia,[…]2 Timoteo 3:16); ellas son la norma suficiente, segura e infalible para que podamos glorificarle y gozarle (lo que hemos visto y oído, os proclamamos también a vosotros, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y en verdad nuestra comunión es con el Padre y con su Hijo Jesucristo.[…]1 Juan 1:3).
C. H. Spurgeon
C. H. Spurgeon