Nadie, desde la caída de Adán, puede guardar perfectamente los mandamientos de Dios (Ciertamente no hay hombre justo en la tierra que haga el bien y nunca peque.[…]Eclesiastés 7:20); al contrario, diariamente los quebrantamos en pensamiento (Y el SEÑOR percibió el aroma agradable, y dijo el SEÑOR para sí: Nunca más volveré a maldecir la tierra por causa del hombre, porque la intención del corazón del hombre es mala desde su juventud; nunca más volveré a destruir todo ser viviente como lo[…]Génesis 8:21), palabra (pero ningún hombre puede domar la lengua; es un mal turbulento y lleno de veneno mortal.[…]Santiago 3:8) y obra (Porque todos tropezamos de muchas maneras. Si alguno no tropieza en lo que dice, es un hombre perfecto, capaz también de refrenar todo el cuerpo.[…]Santiago 3:2).
C. H. Spurgeon
C. H. Spurgeon