Cuando Dios creó al ser humano, hizo con él un pacto de vida, bajo la condición de una obediencia perfecta (Sin embargo, la ley no es de fe; al contrario, EL QUE LAS HACE, VIVIRA POR ELLAS.[…]Gálatas 3:12), prohibiéndole comer del árbol de la ciencia del bien y del mal, bajo pena de muerte (pero del árbol del conocimiento del bien y del mal no comerás, porque el día que de él comas, ciertamente morirás.[…]Génesis 2:17).
C. H. Spurgeon
C. H. Spurgeon