La santificación es la obra del Espíritu de Dios (Pero nosotros siempre tenemos que dar gracias a Dios por vosotros, hermanos amados por el Señor, porque Dios os ha escogido desde el principio para salvación mediante la santificación por el Espíritu y la fe en la verdad.[…]2 Tesalonicenses 2:13), por la que somos renovados en todo nuestro ser según la imagen de Dios (y os vistáis del nuevo hombre, el cual, en la semejanza de Dios, ha sido creado en la justicia y santidad de la verdad.[…]Efesios 4:24), y hechos capaces de morir al pecado y vivir para la justicia (Así también vosotros, consideraos muertos para el pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús.[…]Romanos 6:11).
C. H. Spurgeon
C. H. Spurgeon