Todo pecado merece la ira y la maldición de Dios, tanto en esta vida como en la venidera (Que nadie os engañe con palabras vanas, pues por causa de estas cosas la ira de Dios viene sobre los hijos de desobediencia.[…]Efesios 5:6; Sobre los impíos hará llover carbones encendidos; fuego, azufre y viento abrasador será la porción de su copa.[…]Salmo 11:6).
C. H. Spurgeon
C. H. Spurgeon