El segundo mandamiento nos manda recibir, observar (les dijo: Fijad en vuestro corazón todas las palabras con que os advierto hoy, las cuales ordenaréis a vuestros hijos que las obedezcan cuidadosamente, todas las palabras de esta ley.[…]Deuteronomio 32:46; enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado; y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.[…]Mateo 28:20) y guardar pura e íntegra la adoración y ordenanzas que Dios ha señalado en su Palabra (Cuidarás de hacer todo lo que te mando; nada le añadirás ni le quitarás.[…]Deuteronomio 12:32).
C. H. Spurgeon
C. H. Spurgeon