El octavo mandamiento prohíbe que nos apropiemos de los bienes ajenos (El que roba, no robe más, sino más bien que trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, a fin de que tenga qué compartir con el que tiene necesidad.[…]Efesios 4:28) y condena la pereza (El que labra su tierra se saciará de pan, pero el que sigue propósitos vanos se llenará de pobreza.[…]Proverbios 28:19; Pero si alguno no provee para los suyos, y especialmente para los de su casa, ha negado la fe y es peor que un incrédulo.[…]1 Timoteo 5:8) y la adquisición de beneficios por medios ilícitos (Conseguir tesoros con lengua mentirosa es un vapor fugaz, es buscar la muerte.[…]Proverbios 21:6), así como toda suerte de picaresca.
C. H. Spurgeon
C. H. Spurgeon