Algunos pecados, en sí mismos y por razón de diversos agravantes, son más odiosos a los ojos de Dios que otros (Jesús respondió: Ninguna autoridad tendrías sobre mí si no te hubiera sido dada de arriba; por eso el que me entregó a ti tiene mayor pecado.[…]Juan 19:11; Si alguno ve a su hermano cometiendo un pecado que no lleva a la muerte, pedirá, y por él Dios dará vida a los que cometen pecado que no lleva a la muerte. Hay un pecado que lleva a la muerte; yo no digo que deba pedir por ése.[…]1 Juan 5:16).
C. H. Spurgeon
C. H. Spurgeon