Historia
ABOMINACIÓN DESOLADORA
Abominación desoladora es el término mencionado por Jesús como una señal de la proximidad de la destrucción de Jerusalén, con referencia a Y él hará un pacto firme con muchos por una semana, pero a la mitad de la semana pondrá fin al sacrificio y a la ofrenda de cereal. Sobre el ala de abominaciones vendrá el desolador, hasta que una destrucción completa, la que está decretada, sea derr[…]Daniel 9:27; 11:31; 12:11. El significado de la primera de estas palabras es claro, pues expresa cualquier impureza religiosa, y en plural especialmente se refiere a los ídolos. Suidas define que abominación es para los judíos 'todo ídolo y toda imagen de hombre'. Es importante observar que la expresión no se usa de la idolatría en abstracto, sino de la idolatría adoptada por los propios judíos (2 E hizo lo malo ante los ojos del SEÑOR, conforme a las abominaciones de las naciones que el SEÑOR había desposeído delante de los hijos de Israel. 3 Porque reedificó los lugares altos que su padre Ezequías había destruido; levantó también altares a[…]2 Reyes 21:2-7; 23:13). Por tanto, hay que buscar el cumplimiento de la profecía en algún acto de apostasía por su parte; y así parecen los propios judíos haberlo entendido, según el sentir tradicional mencionado por Josefo (B. J. iv. 6, párrafo 3). Con respecto a la segunda palabra, desoladora, que ha sido diversamente traducida 'de desolación', 'del desolador', es un participio utilizado sustancialmente y colocado en aposición con el sustantivo anterior, calificándolo con un sentido de pasmoso, horrible (Gesenius), de forma que toda la expresión significa abominación horrible. A lo que se refería, es una cuestión de duda; pero debería observarse que en los pasajes de Daniel el establecimiento de la abominación iba a ser consecuente con el cese del sacrificio. Los judíos consideraron que la profecía se cumplió en la profanación del templo bajo Antíoco Epifanes, cuando los propios israelitas erigieron un altar idólatra (Josefo, Ant. xii. 5, § i] sobre el altar sagrado, y ofrecieron sacrificios sobre este altar. Pero la profecía se refería en última instancia (como el mismo Josefo percibió, Ant. x. 11, § 7) a la destrucción de Jerusalén por los romanos, y en consecuencia debe describir algún suceso relacionado con ese suceso. Pero no es fácil encontrar uno que cumpla con todos los requisitos del caso, pues la introducción de los estandartes romanos en el templo no sería abominación, propiamente hablando, a menos que pueda mostrarse que los judíos mismos participaron en la adoración de ellos; además, este suceso, así como varios otros que se han propuesto, como la erección de la estatua de Adriano, falla al considerar el tiempo de su ocurrencia, siendo posterior a la destrucción de la ciudad. Parece más probable que las profanaciones de los zelotes constituyeron la abominación que era la señal inminente de la ruina (Josefo, B. J. iv. 3, § 7).
Bibliografía:
William Latham Bevan, Dr. William Smith's Dictionary of the Bible.