Historia
ABSALÓN
David estaba abrumado por esta acumulación de tristezas familiares, completada por la separación de su hijo favorito, a quien pensaba que era imposible perdonar o volver a llamar. Pero cambió de pensamiento por un artificio de Joab, quien envió a una mujer de Tecoa (localidad después conocida como nacimiento del profeta Amós) para suplicar la intervención del rey en un caso similar al de Absalón. Habiendo persuadido a David para que evitara que el vengador de la sangre persiguiera a un joven, que, dijo, había matado a su hermano, ella aplicó hábilmente el caso a la vuelta de Absalón, exhortándole, ya que había concedido el principio general, a 'volver a su desterrado'. David lo hizo, pero no quiso ver a Absalón durante dos años, aunque le permitió vivir en Jerusalén. Finalmente, cansado por la demora, percibió que su triunfo era sólo a medias y que su exclusión de la corte interfería con los ambiciosos planes que estaba preparando e imaginando también que no se estaban haciendo suficientes esfuerzos en su favor, el joven envió a sus siervos a quemar un campo de maíz cercano al suyo, perteneciente a Joab, haciendo lo que había hecho Sansón (Y Sansón fue y capturó trescientas zorras, tomó antorchas, juntó las zorras cola con cola y puso una antorcha en medio de cada dos colas.[…]Jueces 15:4). Joab, probablemente temiendo más represalias, le trajo a su padre, de quien recibió el beso de reconciliación.
Absalón entonces comenzó de inmediato a prepararse para la rebelión, impulsado a ello en parte por su propia maldad, en parte tal vez por el temor de que el hijo de Betsabé lo suplantara en la sucesión, a la que él se sentía con derecho por nacimiento real, tanto del lado de la madre como del de su padre, y ahora como hijo superviviente mayor de David, ya que podemos inferir que el segundo hijo Quileab había muerto, pues ninguna mención se hace de él después de el segundo, Quileab, de Abigail, viuda de Nabal de Carmel; el tercero, Absalón, hijo de Maaca, hija de Talmai, rey de Gesur;[…]2 Samuel 3:3. Es muy difícil explicar su éxito temporal y el peligro inminente que supuso para un gobierno tan poderoso como el de su padre. El pecado con Betsabé probablemente había debilitado la influencia moral y religiosa de David sobre el pueblo; y a medida que se hacía viejo, puede que se volviera menos atento a las quejas individuales y a esa administración personal de justicia que era uno de los principales deberes de un rey oriental. Absalón trató de suplantar a su padre cortejando la popularidad, parándose en la puerta, conversando con cada pleiteante, lamentando la dificultad que encontraría en conseguir una audiencia, y cuando alguno se inclinaba a él 'extendía la mano y lo tomaba, y lo besaba'. También mantuvo un espléndido séquito (Aconteció después de esto que Absalón se hizo de un carro y caballos, y de cincuenta hombres que corrieran delante de él.[…]2 Samuel 15:1) y era admirado por su belleza personal y el exuberante crecimiento de su cabello, en líneas similares a las que habían hecho aceptable a Saúl (2 Samuel 10:23). También es probable que la gran tribu de Judá se había ofendido un tanto por el gobierno de David, tal vez por encontrarse completamente fusionada en un Israel unido, secretamente esperando la preeminencia bajo el menos sabio y liberal gobierno de su hijo. Así Absalón escogió Hebrón, la antigua capital de Judá (ahora suplantada por Jerusalén), como escenario del golpe; Amasa, su principal capitán, y Ahitofel de Gilo su principal consejero, eran ambos de Judá, y después que la rebelión fue aplastada se aprecian signos de malestar entre Judá y las otras tribus (19:41). Pero cualesquiera que hayan sido las causas, Absalón levantó la bandera de la revuelta en Hebrón después de cuatro años, que fue al principio un éxito total; David huyó de su capital por el Jordán a Mahanaim en Galaad, donde Jacob había visto los 'dos campamentos' de la visión angelical, y donde Abner había congregado a los israelitas alrededor de la dinastía de Saúl en la persona del infortunado Is-boset. Absalón ocupó Jerusalén y por consejo de Ahitofel se apoderó de las mujeres de David. Se consideró que esto implicaba una toma formal de todos los derechos reales de su padre (cf. la conducta de Adonías, Entonces Adonías, hijo de Haguit, vino a Betsabé, madre de Salomón; y ella le dijo: ¿Vienes en paz? Y él respondió: En paz.[…]1 Reyes 2:13 ss.), siendo también un cumplimiento de la profecía de Natán (Así dice el SEÑOR: "He aquí, de tu misma casa levantaré el mal contra ti; y aun tomaré tus mujeres delante de tus ojos y las daré a tu compañero, y éste se acostará con tus mujeres a plena luz del día.[…]2 Samuel 12:11). Pero David había dejado amigos que velaran por sus intereses. Los vigorosos consejos de Ahitofel fueron rechazados por el astuto consejo de Husai, quien se fingió amigo de Absalón para trabajar en su ruina, y Ahitofel, viendo sus ambiciosas esperanzas frustradas, y a otro preferido por el hombre por cuya causa se había convertido en traidor, se fue a Gilo y se suicidó. Por último, después de haber sido ungido rey en Jerusalén (Sin embargo, Absalón, a quien ungimos sobre nosotros, ha muerto en combate. Ahora pues, ¿por qué guardáis silencio respecto a restaurar al rey?[…]2 Samuel 19:10) y tras permanecer allí mucho más tiempo que el oportuno, Absalón cruzó el Jordán para atacar a su padre, que en ese momento había reunido en torno a él una considerable fuerza, mientras que si el consejo de Ahitofel hubiera sido seguido, probablemente habría sido aplastado en seguida. Se libró una batalla decisiva en Galaad, en el bosque de Efraín, así llamado, según Gerlach, por la gran derrota de los efraimitas (Los hombres de Efraín se reunieron y cruzaron el Jordán hacia el norte, y dijeron a Jefté: ¿Por qué cruzaste a pelear contra los hijos de Amón sin llamarnos para que fuéramos contigo? Quemaremos tu casa sobre ti.[…]Jueces 12:1), o tal vez por la relación de Efraín con la media tribu trans-jordana de Manasés (Stanley, S. and P. p. 323). Aquí las fuerzas de Absalón fueron totalmente derrotadas y mientras él escapaba, el pelo de su cabeza quedó enredado en las ramas de una encina, donde quedó colgado mientras la mula en la que estaba montado se escapó de debajo de él. Allí fue muerto por Joab, a pesar de la prohibición de David, quien, amándolo hasta el final, había deseado que su vida se salvara, y cuando se enteró de su muerte, lo lamentó con las patéticas palabras: ''¡Hijo mío Absalón, hijo mío, hijo mío Absalón! Quién me diera que muriea yo en lugar de ti, Absalón, hijo mío, hijo mío!'

Bibliografía:
George Edward Lynch Cotton, Dr. William Smith's Dictionary of the Bible.