Historia

ABUBILLA

Abubilla, דּוּכִיפַת, ave que aparece únicamente en la cigüeña, la garza según su especie; la abubilla y el murciélago.[…]Levítico 11:19 y en el pasaje paralelo de la cigüeña y la garza según su especie; la abubilla y el murciélago.[…]Deuteronomio 14:18, dentro de la lista de aves cuyo consumo estaba prohibido a los israelitas por la ley de Moisés. Los terrenos pantanosos, las tierras de labranza y las zonas arboladas cercanas al agua son, muy especialmente, sus hábitats predilectos.

Son muchas y curiosas las historias que se cuentan sobre la abubilla en las antiguas fábulas orientales, y algunas de ellas no la dejan precisamente en buen lugar. Al parecer, tanto árabes como griegos la han considerado siempre con una reverencia supersticiosa, circunstancia que, sin duda, se debe en parte a su cresta (Aristófanes, Aves, 94; comp. Ov. Met. vi. 672), que sin duda le confiere una apariencia imponente, en parte a la longitud de su pico, y en parte también a sus alas. "Si alguien se ungiera con su sangre y luego se durmiera, vería demonios asfixiándolo". "Si se comiera su hígado con ruda, el ingenio del comensal se agudizaría y se despertarían recuerdos agradables". Estas son algunas supersticiones sobre esta ave. Se narra otra fábula sobre la abubilla, ya que su origen se remonta a un hábito peculiar del ave. Los árabes dicen que la abubilla es una traidora de secretos, que además es capaz de descubrir pozos y fuentes subterráneas. Ahora bien, la abubilla, al posarse en el suelo, tiene la extraña y ominosa costumbre de inclinar la cabeza hacia abajo hasta que la punta del pico toca el suelo, elevando y bajando su cabeza al mismo tiempo. De ahí, con mucha probabilidad, surgió la fábula árabe. Estas historias, por absurdas que parezcan, se mencionan aquí porque quizás se debieron en gran medida, no solo a los hábitos impuros del ave, sino también al sentimiento supersticioso con el que los egipcios y los paganos en general consideraban a la abubilla, que estaba prohibida como alimento para los israelitas, cuyos afectos Dios deseaba alejar de la tierra de su esclavitud, a la que, como sabemos, se aferraban con nostalgia.


Bibliografía:
William Houghton, Dr. William Smith's Dictionary of the Bible.