Historia

ACÉLDAMA

Acéldama, 'campo de sangre', nombre dado por los judíos de Jerusalén a un 'campo' cerca de Jerusalén, comprado por Judas con el dinero que recibió por la traición a Cristo y así llamado por su violenta muerte (Y esto llegó al conocimiento de todos los que habitaban en Jerusalén, de manera que aquel terreno se llamó en su propia lengua Acéldama, es decir, campo de sangre.)[…]Hechos 1:19). Esto está en desacuerdo con el relato de Por eso ese campo se ha llamado Campo de Sangre hasta hoy.[…]Mateo 27:8, según el cual el 'campo de sangre' fue comprado por los sacerdotes con las 30 piezas de plata, después de haber sido arrojadas por Judas, como lugar de entierro para extranjeros, siendo la localización bien conocida en ese momento como 'el campo del alfarero'. En consecuencia, la tradición eclesiástica parece desde los tiempos más remotos haber señalado dos puntos distintos (aunque no invariables) referentes a los dos relatos. En el tiempo de Jerónimo (Onom. Acheldama) el 'ager sanguinis' se mostraba 'ad australem plagam montis Sion.' Arculfo (p. 4) vio la 'gran higuera donde Judas se ahorcó', ciertamente en un lugar diferente del 'pequeño campo (Acéldama) donde los cuerpos de los peregrinos fueron enterrados' (p. 5). A Saewulf (p. 42) se le mostró Acéldama 'junto' a Getsemaní, 'al pie del monte de los Olivos, cerca de los sepulcros de Simeón y José' (Jacob y Zacarías). En Citez de Jherusalem (Rob. ii. 560) el lugar del suicidio de Judas se mostraba como un arco de piedra, dentro de la ciudad, y dando su nombre a una calle. Sir John Maundeville (pág. 175) encontró el 'viejo árbol' de Judas 'al lado' de la 'imagen de Absalón'; pero Acéldama 'en el otro lado del monte Sion hacia el sur'. El relato de Maundrell (p. 468-9) está de acuerdo con esto y también el gran mapa de Schidtz, en el que ambos sitios están marcados. Acéldama aún conserva su antigua posición, en una estrecha terraza en la cara sur del valle de Hinom, siendo su nombre moderno Hak ed-damm, pero el árbol de Judas ha sido transferido al Cerro del Mal Consejo (Stanley, S. and P. págs. 105, 186; y Map de Barclay, 1857. Se creía en la Edad Media que el suelo de este lugar tenía el poder de consumir muy rápidamente los cuerpos que allí se enterraban (Sandys, p. 187), y a consecuencia de esto o de la santidad del lugar, grandes cantidades de tierra fueron llevadas, entre otros por los cruzados de Pisa en 1218 para su Campo Santo en Pisa y por la emperatriz Elena para Roma (Rob. i. 355; Raumer, pág. 270).

Sobre la contradicción que se dice existe entre Por eso ese campo se ha llamado Campo de Sangre hasta hoy.[…]Mateo 27:8 y Y esto llegó al conocimiento de todos los que habitaban en Jerusalén, de manera que aquel terreno se llamó en su propia lengua Acéldama, es decir, campo de sangre.)[…]Hechos 1:19 es aparente, y por tanto, no necesariamente real. La dificultad está totalmente en una sola palabra, a saber, 'adquirió', en (Este, pues, con el precio de su infamia adquirió un terreno, y cayendo de cabeza se reventó por el medio, y todas sus entrañas se derramaron.[…]Hechos 1:18, que al ser susceptible de un doble sentido, ciertamente hay la libertad de elegir el que está de acuerdo con la declaración de Mateo, en lugar del que está en desacuerdo. Muchos entienden 'adquirió' en Hechos como si tuviera un sentido causativo, como los verbos griegos, especialmente en la voz media, a menudo tienen (Win. N. T. Gr. § 38, 3; Scheuerl. Syntax, pág. 298). Con este significado, Lucas en Hechos (o Pedro, ya que puede ser la observación de este último), afirma que Judas por su traición dio ocasión para la compra del 'campo del alfarero'; y eso es precisamente lo que Mateo expone, al decir que los sacerdotes compraron el campo, pues lo hicieron con el dinero que les proporcionó el traidor. De la misma manera que se lee en el evangelio que Jesús, cuando fue crucificado, fue ejecutado por los soldados romanos; pero en El Dios de nuestros padres resucitó a Jesús, a quien vosotros habíais matado colgándole en una cruz.[…]Hechos 5:30, Pedro dice a los miembros del concilio judío: 'A quien (Jesús) vosotros matasteis, colgándole en un madero', lo que quiere decir que los gobernantes judíos fueron los medios para procurar la muerte del Salvador. Para otros ejemplos de este sentido causativo de los verbos, comp. Entonces Herodes, al verse burlado por los magos, se enfureció en gran manera, y mandó matar a todos los niños que había en Belén y en todos sus alrededores, de dos años para abajo, según el tiempo que había averiguado de los magos.[…]Mateo 2:16; 27:60; Por tanto, cuando el Señor supo que los fariseos habían oído que El hacía y bautizaba más discípulos que Juan[…]Juan 4:1; Después de ser abandonado para morir, la hija de Faraón se lo llevó y lo crió como su propio hijo.[…]Hechos 7:21; 16:23; Pues ¿cómo sabes tú, mujer, si salvarás a tu marido? ¿O cómo sabes tú, marido, si salvarás a tu mujer?[…]1 Corintios 7:16; Ten cuidado de ti mismo y de la enseñanza; persevera en estas cosas, porque haciéndolo asegurarás la salvación tanto para ti mismo como para los que te escuchan.[…]1 Timoteo 4:16, etc. Para explicar, tal vez, por qué Pedro eligió este conciso modo de expresión, se puede citar la observación de Fritzsche: 'El hombre (una especie de acerba irrisio) pensaba enriquecerse con su crimen, pero sólo consiguió un campo donde se pagó la sangre con sangre' (Evang. Matt. pág. 799). Muchos de los mejores comentaristas, como Kuinoel, Olshausen, Tholuck (MS. notas), Ebrard (Wissensch. Kritik, pág. 543), Baumgarten, (Apostolgesch. pág. 31), Lange (Bibelwerk, i. 409), Lechler (Der Apost. Gesch. pág. 14), Robinson (Harmony, pag. 227), Andrews (Life of our Lord, p. 511), y otros, adoptan esta explicación.

No afecta a la exactitud de Mateo o Lucas si 'el campo de sangre' que ellos mencionan fue el actual Acéldama o no; pues ellos no afirman nada en cuanto a su posición, más allá de que era un 'campo de alfarero', cerca de Jerusalén. Tampoco la existencia de tradiciones que señalan diferentes puntos como 'el campo', prueban que los primeros cristianos reconocieran dos relatos diferentes, es decir, una contradicción en las declaraciones de Mateo y Lucas; porque las tradiciones variantes no son lo suficientemente antiguas (la de Arculfo es del año 700). Sin embargo, no es imposible que el campo del alfarero que los judíos compraron pueda ser en realidad la actual Acéldama, que domina el valle de Hinom. Los receptáculos para los muertos que aparecen en las rocas de ese lugar muestran que los antiguos judíos estaban acostumbrados a enterrar allí.

Generalmente se asume que Judas tuvo su miserable final en el mismo campo que había sido comprado con sus treinta piezas de plata. Fue por una doble razón, dice Lightfoot (Hor. Hebr. pág. 690), que el campo fuera llamado Acéldama; primero, porque, como se indica en Y después de celebrar consejo, compraron con ellas el Campo del Alfarero para sepultura de los forasteros.[…]Mateo 27:7, había sido comprado con precio de sangre; y, en segundo lugar, porque fue salpicado con la sangre del hombre que tomó ese precio. Tales congruencias a menudo señalan las retribuciones de la culpa. Sin embargo, debe tenerse en cuenta que Lucas dice con menos palabras que Judas 'cayendo de cabeza, se reventó por la mitad', en el campo comprado con el 'salario de su iniquidad'; lo que puede significar que el campo se llamaba Acéldama por el hecho del sangriento final del traidor, ya sea que haya ocurrido en un lugar u otro. En cualquier caso no hay inconsistencia entre las dos razones aducidas por Mateo y Lucas para la denominación; el campo podía ser llamado Acéldama con doble énfasis, tanto porque era 'el precio de sangre', como porque la sangre del culpable fue derramada allí por su propia mano.

Además, la entrega de las 30 piezas de plata, 'el precio con que me han apreciado', por el 'campo del alfarero' cumplió una profecía del Antiguo Testamento. Pero, por qué el evangelista (Entonces se cumplió lo anunciado por medio del profeta Jeremías, cuando dijo: Y TOMARON LAS TREINTA PIEZAS DE PLATA, EL PRECIO DE AQUEL CUYO PRECIO HABIA SIDO FIJADO por los hijos de Israel;[…]Mateo 27:9) refiere esta profecía a Jeremías y no a Zacarías (12 Y les dije: Si os parece bien, dad me mi paga; y si no, dejadla. Y pesaron como mi salario treinta piezas de plata. 13 Entonces el SEÑOR me dijo: Arrójalo al alfarero ( ese magnífico precio con que me valoraron). Tomé pues, las treinta piezas de p[…]Zacarías 11:12,13), en quien se encuentran las palabras, es una pregunta no fácil de responder. Posiblemente como los judíos (según el orden talmúdico) ponían a Jeremías a la cabeza de los profetas, se cita su nombre simplemente como un título general de los escritos proféticos.


Bibliografía:
George Grove, Horatio Balch Hackett, Dr. William Smith's Dictionary of the Bible.