Historia

ANTICRISTO

Anticristo, ὁ ἀντίχσιτος, es la palabra usada únicamente por Juan en su primera y segunda cartas. No está en ningún otro lugar en las Escrituras. Sin embargo, por un consenso casi universal, el término se ha aplicado al hombre de pecado de quien Pablo habla en 2 Tesalonicenses, al cuerno pequeño y al rey de rostro altivo de quien Daniel profetiza, y a las dos bestias del Apocalipsis, así como a los falsos cristos cuya aparición Jesús predijo en su discurso profético en el Monte de los Olivos. Antes de llegar a tener una idea clara e inteligente de lo que la Escritura nos enseña sobre el tema del Anticristo, se ha de decidir si esta aplicación del término está hecha correctamente; si las características del Anticristo son las únicas que Juan nos presenta en sus cartas, o si es su retrato el que está dibujado, más oscuro, más pleno y más amplio, en algunos o en todos los otros pasajes referidos.

Los siguientes son los pasajes de las Escrituras que deben compararse cuidadosamente para el esclarecimiento de este asunto:
I. 3 Y estando El sentado en el monte de los Olivos, se le acercaron los discípulos en privado, diciendo: Dinos, ¿cuándo sucederá esto, y cuál será la señal de tu venida y de la consumación de este siglo? 4 Respondiendo Jesús, les dijo: Mirad que nadie […]Mateo 24:3-31.
II. 18 Hijitos, es la última hora, y así como oísteis que el anticristo viene, también ahora han surgido muchos anticristos; por eso sabemos que es la última hora. 19 Salieron de nosotros, pero en realidad no eran de nosotros, porque si hubieran sido de […]1 Juan 2:18-23; 4:1-3; 5 7 […]2 Juan 5,7.
III. 1 Pero con respecto a la venida de nuestro Señor Jesucristo y a nuestra reunión con El, os rogamos, hermanos, 2 que no seáis sacudidos fácilmente en vuestro modo de pensar, ni os alarméis, ni por espíritu, ni por palabra, ni por carta como si fuera d[…]2 Tesalonicenses 2:1-12; 1 Pero el Espíritu dice claramente que en los últimos tiempos algunos apostatarán de la fe, prestando atención a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios, 2 mediante la hipocresía de mentirosos que tienen cauterizada la conciencia; 3 prohibien[…]1 Timoteo 4:1-3; 1 Pero debes saber esto: que en los últimos días vendrán tiempos difíciles. 2 Porque los hombres serán amadores de sí mismos, avaros, jactanciosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, irreverentes, 3 sin amor, implacables, cal[…]2 Timoteo 3:1-5.
IV. 8 El macho cabrío se engrandeció sobremanera, pero en cuanto llegó a ser poderoso, el gran cuerno se le rompió, y en su lugar le salieron cuatro cuernos prominentes hacia los cuatro vientos del cielo. 9 Y de uno de ellos salió un cuerno pequeño, que […]Daniel 8:8-25; 11:36-39.
V. 7 Después de esto seguí mirando en las visiones nocturnas, y he aquí, una cuarta bestia, terrible, espantosa y en gran manera fuerte que tenía enormes dientes de hierro; devoraba, desmenuzaba y hollaba los restos con sus pies. Era diferente de todas […]Daniel 7:7-27.
VI. 1 El dragón se paró sobre la arena del mar. Y vi que subía del mar una bestia que tenía diez cuernos y siete cabezas; en sus cuernos había diez diademas, y en sus cabezas había nombres blasfemos. 2 La bestia que vi era semejante a un leopardo, sus pi[…]Apocalipsis 13:1-8; 17:1-18.
VII. 11 Y vi otra bestia que subía de la tierra; tenía dos cuernos semejantes a los de un cordero y hablaba como un dragón. 12 Ejerce toda la autoridad de la primera bestia en su presencia, y hace que la tierra y los que moran en ella adoren a la primera […]Apocalipsis 13:11-18; 19:11-21.
El primero contiene el relato de los falsos cristos y los falsos profetas predichos por Jesús; el segundo, del Anticristo como lo presenta Juan; el tercero, del adversario de Dios como lo retrata Pablo; el cuarto y quinto, del rey de rostro altivo y del cuerno pequeño predicho por Daniel; el sexto y el séptimo, de la bestia y el falso profeta del Apocalipsis.

I. Los falsos cristos y falsos profetas de 1 Cuando salió Jesús del templo, y se iba, se le acercaron sus discípulos para mostrarle los edificios del templo. 2 Mas respondiendo El, les dijo: ¿Veis todo esto? En verdad os digo: no quedará aquí piedra sobre piedra que no sea derribada. 3 Y esta[…]Mateo 24.
El propósito de Jesús en sus palabras proféticas en el discurso en el Monte de los Olivos era preparar a sus discípulos para los acontecimientos que tendrían lugar antes de la caída de Jerusalén y aquellos que precederían a la destrucción final del mundo, de la cual la caída de Jerusalén era tipo y símbolo. En consecuencia, su enseñanza sobre el punto que tenemos ante nosotros equivale a esto, que (1) en los últimos días de Jerusalén habría dolores de angustias y que surgirían impostores que pretenderían ser el prometido Mesías, arrastrando a muchos de sus compatriotas tras ellos; y que (2) en los últimos días del mundo habrá una gran tribulación y persecución de los santos, surgiendo al mismo tiempo falsos cristos y falsos profetas, con un poder incomparable para extraviar. En tipo, por lo tanto, Jesús predijo el surgimiento de varios impostores que excitarán el fanatismo de los judíos antes de su caída. En antitipo predijo el futuro ascenso de los impostores en los últimos días, que debe seducir a todos menos a los elegidos a la creencia de que son los profetas de Dios o incluso sus cristos. No encontramos aquí ninguna referencia al Anticristo. Jesús no está hablando de ningún individuo, sino más bien de aquellos precursores del Anticristo que son sus siervos y actúan por su espíritu. Son pseudo-cristos y casi pueden engañar a los elegidos, pero no son el Anticristo; son pseudo-profetas y pueden hacer grandes señales y maravillas, pero no son el pseudo-profeta (Y vi salir de la boca del dragón, de la boca de la bestia y de la boca del falso profeta, a tres espíritus inmundos semejantes a ranas;[…]Apocalipsis 16:13). Por valiosa que sea, por tanto, la profecía en el Monte de los Olivos, ya que nos ayuda a pensar sobre nosotros mismos en los acontecimientos de los últimos días, no esclarece las características del Anticristo.

II. El Anticristo de las cartas de Juan.
La primera enseñanza con respecto al Anticristo y al antagonista de Dios (si son el mismo personaje o no, se deja aún incierto) fue oral. 'Oísteis que el Anticristo viene' (Hijitos, es la última hora, y así como oísteis que el anticristo viene, también ahora han surgido muchos anticristos; por eso sabemos que es la última hora.[…]1 Juan 2:18); 'este es el espíritu del Anticristo, el cual vosotros habeís oído que viene' (y todo espíritu que no confiesa a Jesús, no es de Dios; y este es el espíritu del anticristo, del cual habéis oído que viene, y que ahora ya está en el mundo.[…]1 Juan 4:3). De manera similar, Pablo dice: '¿No os acordáis que cuando yo estaba todavía con vosotros, os decía esto' (¿No os acordáis de que cuando yo estaba todavía con vosotros os decía esto?[…]2 Tesalonicenses 2:5). No debemos, por tanto, buscar una declaración completa de la "doctrina del Anticristo" en las cartas apostólicas, sino más bien alusiones a algo ya sabido. Toda la enseñanza de la carta de Juan con respecto al Anticristo parece estar confinada a las palabras repetidas dos veces: 'Oísteis que el Anticristo viene'. El verbo venir aquí empleado tiene una referencia especial, según se usa en las Escrituras, a la primera y segunda venidas de Jesús. Aquellos a quienes Juan se estaba dirigiendo, les había enseñado que, como Cristo iba a venir, así el Anticristo iba a venir igualmente. El resto del pasaje en Juan parece ser más bien una aplicación práctica de la doctrina del Anticristo, que una declaración formal de ella. Advierte a sus lectores que el espíritu del Anticristo existía incluso entonces, aunque la venida del Anticristo mismo era futura, que todos los que niegan la filiación de Jesús y ue es le Mesías, son anticristos, como tipos del Anticristo final que viene. La enseñanza de las epístolas de Juan equivale a que en tipo, Cerinto, Basílides, Simón Mago, y aquellos gnósticos que negaban la filiación de Cristo, y todos los herejes posteriores que la nieguen, son anticristos, al faltarles ese divino principio de amor que para él es la esencia del cristianismo; y señala la aparición final del Anticristo que está "por venir" en los últimos tiempos, según les había enseñado oralmente, quien sería el antitipo de estos precursores y sirvientes suyos.

III. El adversario de Dios en las cartas de Pablo.
Pablo no emplea el término Anticristo, pero no puede haber dudas en cuanto a identificar su adversario de Dios con el Anticristo que está por venir. Como Juan, se refiere a su enseñanza oral sobre el asunto, pero como los tesalonicenses parecían haberla olvidado, y haber sido engañados por algunos pasajes de su anterior carta a ellos, recapitula lo que les había enseñado. Como Juan, les dice que el espíritu del Anticristo o del anticristianismo, llamado por él 'el misterio de la iniquidad', ya estaba obrando; pero al mismo Anticristo lo caracteriza como 'el hombre de pecado', 'el hijo de perdición', 'el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto'; y les asegura que no será revelado en persona hasta que algún obstáculo presente que impide su presencia, sea quitado, y hasta que la predicha apostasía haya ocurrido.
De Juan y Pablo conjuntamente aprendemos (1) que el Anticristo viene; (2) que no lo hará hasta que un cierto obstáculo a su venida sea removido; (3) que no será hasta el momento de, o más bien hasta después del tiempo de la apostasía; (4) que sus características serán (a) oposición abierta a Dios y la religión, una pretensión de atributos comunicables de Dios, (c) iniquidad, pecado y desorden, (d) poder de obrar engañosamente, (e) sorprendente capacidad de seducir a las almas, (f) que será impulsado por Satanás; (g) que su espíritu ya estaba obrando en el mundo, manifestándose, incompleta y típicamente en los maestros de la infidelidad e inmoralidad ya abundantes en la Iglesia.

IV. El rey de rostro altivo de Daniel.
Este pasaje es universalmente considerado que principalmente se aplica a Antíoco Epífanes, quien es reconocido como el prototipo principal del Anticristo. Por tanto, la profecía debe ser considerada como descriptiva del Anticristo. La cuestión está bastante argumentada por Jerónimo: 'Hasta este punto (todavía estaba yo hablando en oración, cuando Gabriel, el hombre a quien había visto en la visión al principio, se me acercó, estando yo muy cansado, como a la hora de la ofrenda de la tarde.[…]Daniel 9:21) el orden histórico se conserva, y no hay diferencia entre Porfirio y nuestros propios intérpretes. Pero todo lo que sigue hasta el final del libro él lo aplica personalmente a Antíoco Epífanes, hermano de Seleuco, e hijo de Antíoco el Grande; pues, después de Seleuco, reinó once años en Siria, y poseyó Judea; y en su reinado ocurrió la persecución de la ley de Dios y las guerras de los Macabeos. Pero nuestra gente considera todas estas cosas del Anticristo, quien vendrá en el último tiempo... Es costumbre de la Sagrada Escritura anticipar en tipos la realidad de lo que vendrá. Porque en la misma forma se habla de nuestro Señor y Salvador en el 1 Salmo a Salomón. Oh Dios, da tus juicios al rey, y tu justicia al hijo del rey. 2 Juzgue él a tu pueblo con justicia, y a tus afligidos con equidad. 3 Traigan paz los montes al pueblo, y justicia los collados. 4 Haga él justicia a los afligidos del[…]Salmo 72, que se titula Salmo para Salomón, y sin embargo, todo lo que se dice allí no puede aplicarse a Salomón. Pero en parte, y como en sombra e imagen de la verdad, estas cosas fueron predichas para Salomón, para ser cumplidas más perfectamente en nuestro Señor y Salvador. Como en Salomón y otros santos el Salvador tiene tipos de su venida, así el Anticristo es rectamente entendido que tiene como tipo a ese malvado rey Antíoco, que persiguió a los santos y contaminó el templo'. (Jerónimo, Op. tom. i. p. 523, Col. Agr. 1616; tom. iii. pág. 1127, París, 1704).

V. El cuerno pequeño de Daniel.
Hasta aquí se he estado tratando con una persona, no con un reino o un gobierno. Esto es evidente por las palabras de Juan, y aún más evidente en la carta a los Tesalonicenses. Las palabras usadas por Pablo no pueden haber sido más enfáticas, al haber cuidadosamente excluido de ellas la idea de un gobierno. 'El hombre de pecado' y 'el hijo de perdición', 'el cual se opone a Dios', 'se levanta contra todo lo que se llama Dios', 'haciéndose pasar por Dios', 'inicuo cuyo advenimiento es por obra de Satanás'; estas palabras tienen un significado y designan a un individuo. Pero cuando llegamos a la profecía de Daniel sobre el cuerno pequeño todo esto cambia. Leemos de cuatro bestias, que son explicadas como cuatro reyes, por cuya expresión se significan cuatro reinos o imperios. Estos reinos representados por las cuatro bestias son indudablemente los imperios asirio [babilonio], persa, griego y romano. El imperio romano se describe surgiendo diez reinos, entre los cuales nace otro reino que domina casi un tercio de ellos (tres de diez). Este reino, o gobierno, es el cuerno pequeño de la cuarta bestia, ante el cual tres de los primeros diez cuernos son arrancados. Si los cuatro 'reyes' ("Estas bestias enormes, que son cuatro, son cuatro reyes que se levantarán de la tierra.[…]Daniel 7:17) representados por las cuatro bestias son imperios realmente, si los diez 'reyes' ("Y los diez cuernos de este reino son diez reyes que se levantarán, y otro se levantará después de ellos; él será diferente de los anteriores y subyugará a tres reyes.[…]Daniel 7:24) son monarquías o nacionalidades, entonces el otro 'rey' que se levanta después de ellos es, de la misma manera, no un individuo sino un gobierno. Se sigue que el cuerno pequeño de Daniel no se puede identificar con el Anticristo de Juan y Pablo. El primero es un gobierno, el segundo un individuo.

VI. La bestia del Apocalipsis.
Hay una consecuencia adicional, que la bestia de Apocalipsis es claramente idéntica al cuerno pequeño de Daniel. La bestia cuyo poder es absorbido en el cuerno pequeño, tiene diez cuernos (1 En el año primero del rey Belsasar de Babilonia, Daniel tuvo un sueño y visiones en su mente, estando en su cama. Entonces escribió el sueño y relató el resumen de él. 2 Habló Daniel, y dijo: Miraba yo en mi visión nocturna, y he aquí, los cuatro v[…]Daniel 7) y surge del mar (y cuatro bestias enormes, diferentes unas de otras, subían del mar.[…]Daniel 7:3); la bestia de Apocalipsis tiene diez cuernos (El dragón se paró sobre la arena del mar. Y vi que subía del mar una bestia que tenía diez cuernos y siete cabezas; en sus cuernos había diez diademas, y en sus cabezas había nombres blasfemos.[…]Apocalipsis 13:1) y sale del mar. El cuerno pequeño tiene una boca que habla grandes cosas (8 Mientras yo contemplaba los cuernos, he aquí, otro cuerno, uno pequeño, surgió entre ellos, y tres de los primeros cuernos fueron arrancados delante de él; y he aquí, este cuerno tenía ojos como los ojos de un hombre, y una boca que hablaba con muc[…]Daniel 7:8,11,20); la bestia de Apocalipsis tiene una boca que habla grandes cosas (Se le dio una boca que hablaba palabras arrogantes y blasfemias, y se le dio autoridad para actuar durante cuarenta y dos meses.[…]Apocalipsis 13:5). El cuerno pequeño hace la guerra a los santos y prevalece (Mientras yo miraba, este cuerno hacía guerra contra los santos y prevalecía sobre ellos,[…]Daniel 7:21); la bestia de Apocalipsis hace la guerra a los santos, y los vence (Se le concedió hacer guerra contra los santos y vencerlos; y se le dio autoridad sobre toda tribu, pueblo, lengua y nación.[…]Apocalipsis 13:7). El cuerno pequeño habla grandes palabras contra el Altísimo ("Y él proferirá palabras contra el Altísimo y afligirá a los santos del Altísimo, e intentará cambiar los tiempos y la ley; y le serán entregados en sus manos por un tiempo, por tiempos y por medio tiempo.[…]Daniel 7:25); la bestia de Apocalipsis abre la boca en blasfemias contra Dios (Y abrió su boca en blasfemias contra Dios, para blasfemar su nombre y su tabernáculo, es decir, contra los que moran en el cielo.[…]Apocalipsis 13:6). El cuerno pequeño quebranta a los santos del Altísimo ("Y él proferirá palabras contra el Altísimo y afligirá a los santos del Altísimo, e intentará cambiar los tiempos y la ley; y le serán entregados en sus manos por un tiempo, por tiempos y por medio tiempo.[…]Daniel 7:25); la mujer que monta, es decir, dirige, a la bestia de Apocalipsis, está ebria con la sangre de santos (Y vi a la mujer ebria de la sangre de los santos, y de la sangre de los testigos de Jesús. Y al verla, me asombré grandemente.[…]Apocalipsis 17:6). La persecución del cuerno pequeño va a durar tiempo y tiempos y la mitad de un tiempo, es decir, tres tiempos y medio ("Y él proferirá palabras contra el Altísimo y afligirá a los santos del Altísimo, e intentará cambiar los tiempos y la ley; y le serán entregados en sus manos por un tiempo, por tiempos y por medio tiempo.[…]Daniel 7:25); a la bestia de Apocalipsis se le da poder durante cuarenta y dos meses, es decir, tres tiempos y medio (Se le dio una boca que hablaba palabras arrogantes y blasfemias, y se le dio autoridad para actuar durante cuarenta y dos meses.[…]Apocalipsis 13:5). Estos y otros paralelismos no pueden ser casuales; lo que signifique el cuerno pequeño de Daniel, también significa la bestia de Juan. Por lo tanto, la bestia de Juan no es el Anticristo. No es un individuo, como el Anticristo de las cartas de Juan y de Pablo, sino una forma de gobierno como el cuerno pequeño de Daniel.

Pero, aunque no es idéntico, es bastante evidente, y siempre se ha reconocido, que el Anticristo de las cartas y la bestia del Apocalipsis tienen alguna relación entre sí. ¿Cuál es esta relación? ¿y qué relación con ambos tiene la segunda bestia de Apocalipsis o falso profeta? Para responder a esta pregunta debemos examinar la imaginería del Apocalipsis. En pocas palabras es, en lo que concierne a nuestro propósito actual, como sigue. La Iglesia está representada (1 Y una gran señal apareció en el cielo: una mujer vestida del sol, con la luna debajo de sus pies, y una corona de doce estrellas sobre su cabeza; 2 estaba encinta, y gritaba*, estando de parto y con dolores de alumbramiento. 3 Entonces apareció otr[…]Apocalipsis 12) como una mujer que da a luz hijos a Cristo, perseguida por Satanás, y obligada a huir al desierto, donde permanece durante 1.200 días, o tres tiempos y medio. Satanás, viéndose incapaz de destruir a la mujer, se dispone a hacer la guerra contra su simiente (Entonces el dragón se enfureció contra la mujer, y salió para hacer guerra contra el resto de la descendencia de ella, los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesús.[…]Apocalipsis 12:17). En ese momento surge la bestia del mar y Satanás le da su poder y su trono y gran autoridad. El tiempo durante el cual la bestia prevalece es tres tiempos y medio, el mismo período que duran los sufrimientos de la mujer. Durante una parte de esos tres tiempos y medio, la bestia toma sobre su lomo, como guía y jinete, a una prostituta, por quien, como se explica, es figurada 'la gran ciudad que reina sobre los reyes de la tierra' (Y la mujer que viste es la gran ciudad, que reina sobre los reyes de la tierra.[…]Apocalipsis 17:18) desde sus siete colinas (17:9). Después de un tiempo, Babilonia, la prostituta, cae (cap. 18), pero la bestia sobre la que había montado aún sobrevive, y finalmente es derrotada ante la gloriosa venida de Cristo (19:20).

¿Se puede armonizar este cuadro con la predicción de Pablo, recordando siempre que su hombre de pecado es un individuo, y que la bestia de Apocalipsis es un gobierno?

Tras haber llegado hasta lo que constituye la gran dificultad para hacerse con la concepción del Anticristo según lo revelado por los escritores inspirados, es preciso volverse del texto de la Escritura a los comentarios de anotadores y ensayistas para ver la ayuda que se puede obtener de ellos. Luego reanudaremos la consideración de los pasajes de las Escrituras en el punto en el que ahora los dejamos. Clasificaremos las ideas que han sido sostenidas sobre el Anticristo, ya que se le considere como individuo, o como gobierno, o como un principio. Los individualistas, nuevamente, deben subdividirse de acuerdo a que lo presenten como uno que ha de venir o como uno que ya ha venido. Tenemos, por tanto, cuatro clases de escritores sobre el Anticristo: (1) aquellos que lo consideran un individuo futuro; (2) aquellos que lo consideran un gobierno presente; (3) aquellos que lo consideran un individuo que ya ha pasado; (4) los que lo consideran que no significa nada más que el principio anticristiano y sin ley, no encarnado en un individuo ni en un gobierno especial.

1. La primera idea sostenida en la Iglesia fue que el Anticristo era una persona real que aparecería en el mundo cuando llegara el momento de su aparición. El único punto sobre el que surgía una pregunta era si sería un hombre armado con poderes satánicos o el mismo Satanás. Que sería un hombre dotado con poderes satánicos es la idea de Justino Mártir, año 163 (Dial.); de Ireneo, año 190 (Op. v. 25); de Tertuliano, año 150 (De Res. Carn. c. 24; Apol. c. 32); de Orígenes, año 184 (Op. i. 607, Delarue, 1733); de su contemporáneo Hipólito (De Antichristo, Fabricius, Hamburgo, 1710); de Cipriano, año 250 (Ep. 58; Op. 120, Oxon. 1682); de Victorino, año 270 (Bibl. Patr. Magna, iii. pág. 136); de Lactancio, año 300 (Dic. Inst. vii. 17) de Cirilo de Jerusalén, año 315 (Catech. xv. 4); de Jerónimo, año 330 (Op. iv. parte i. 209); de Crisóstomo, año 387 (Comm. in II. Tes.); de Hilario de Poitiers, año 350 (Comm. en Malta); de Agustín, año 430 (De Civit. Dei, xx. 19); de Ambrosio, año 380 (Comm. in Luc.). Los autores de los Oráculos Sibilinos, año 150, y de las Constituciones Apostólicas, Celso (ver Orígenes, C. Cels. lib. vi.), Epfrén Sirio, año 370, Teodoreto, año 430, y unos pocos otros escritores parecen haber considerado al Anticristo como el diablo mismo en lugar de como su ministro o una emanación de él. Pero pueden, tal vez, no haber querido más que expresar la identidad de su carácter y su poder con el de Satanás. Cada uno de los escritores referidos emite su propio juicio con respecto a algunos detalles que se pueden esperar en el Anticristo, mientras que todos coinciden en representarlo como una persona a punto de llegar poco antes de la gloriosa y final aparición Cristo, siendo destruido por su presencia. Justino Mártir habla de él como el hombre de la apostasía, y se caracteriza principalmente por las persecuciones que causará. Ireneo lo describe resumiendo la apostasía en sí mismo; teniendo su trono en Jerusalén, idéntico con la bestia de Apocalipsis (c. 28); presagiado por el juez injusto; siendo el hombre que debe venir en su propio nombre y perteneciente a la tribu de Dan (c. 30). Tertuliano lo identifica con la bestia, y supone que está a punto de surgir con la caída del imperio romano (De Res. Carn. c. 25). Orígenes lo describe en frase oriental como el hijo del diablo y la contraparte de Cristo. Hipólito entiende que el imperio romano está representado por la bestia de Apocalipsis y el Anticristo por el falso profeta, que restaurará a la bestia herida con su arte y con la sabiduría de sus leyes. Cipriano lo ve tipificado en Antíoco Epífanes (Exhort. ad Mart. c. 11); Victorino, con varios otros, malinterpretando la expresión de Pablo de que el misterio de la iniquidad estaba en su día obrando, supone que el Anticristo será un héroe revivido; Lactancio que será un rey de Siria, nacido de un espíritu maligno; Cirilo que será un mago, que por sus artes obtendrá el dominio del imperio romano. Jerónimo lo describe como el hijo del diablo sentado en la Iglesia como si fuera el Hijo de Dios; Crisóstomo como anti-Dios sentado en el templo de Dios, es decir, en todas las iglesias, no meramente en el templo de Jerusalén; Agustín como el adversario manteniendo el poder durante tres años y medio, y la bestia, tal vez, representando el imperio de Satanás. La creencia primitiva puede resumirse en las palabras de Jerónimo. En su comentario sobre Daniel escribe: 'Digamos lo que todos los escritores eclesiásticos han transmitido, a saber, que en el fin del mundo, cuando el imperio romano vaya a ser destruido, habrá diez reyes que se dividirán el mundo romano entre ellos; y ahí se levantará un undécimo rey pequeño, que someterá a tres de los diez reyes, es decir, el rey de Egipto, de África y de Etiopía, como mostraremos más adelante. Y al haberlos matado, los siete otros reyes también se someterán. "Y he aquí", dice: "Este cuerno tenía ojos como de hombre". Por esto no podemos suponer que sea un diablo o un demonio, como algunos han pensado, sino un hombre en quien Satanás morará total y físicamente. "Y una boca que hablaba grandes cosas", porque él es "el hombre de pecado, el hijo de perdición, que se sienta en el templo de Dios, como Dios, haciéndose pasar por Dios" (Op. vol. iv. p. 511, Col. Agrip. 1616). En su comentario sobre 1 Y en el año primero de Darío el medo, yo mismo me levanté para serle fortalecedor y protector. 2 Y ahora te declararé la verdad: He aquí, se levantarán tres reyes más en Persia, y un cuarto rey obtendrá muchas más riquezas que todos ellos. Cuando é[…]Daniel 11 y en su respuesta a la undécima pregunta de Algasia, desarrolla la misma idea con mayor detalle. La misma línea de interpretación es continuada. Andrés de Cesarea, año 550, explica que es un rey en el que Satanás actúa, quien reconstruirá el antiguo imperio romano y reinará en Jerusalén (In Apoc. c. xiii.); Aretas, año 650, que será un rey de los romanos que reinará sobre los sarracenos en Bagdad c. xiii. Juan de Damasco, año 700, repite la creencia primitiva (Orth. Fid. l. iv. c. 26); Adso, año 950, dice que un rey franco reunificará el imperio romano, y que abdicará sobre el monte de los Olivos, y que, en la disolución de su reino, el Anticristo será revelado. El mismo escritor supone que nacerá en Babilonia, que será educado en Betsaida y Corazín, y que se proclamará Hijo de Dios en Jerusalén (Tract, in Antichr. apud August. Opera, tomo ix. pág. 454, París, 1637). Teofilacto, año 1110, habla de él como un hombre que llevará a Satanás con él. Alberto Magno, el cardenal Hugo y Alejandro de Hales repiten la tradición recibida en el siglo XIII. También Tomás de Aquino, año 1260, que recurre a la tradición con respecto al nacimiento del Anticristo en Babilonia, dice que será instruido en la magia, y que su doctrina y milagros serán una parodia de los del Cordero. La idea recibida del siglo XII es expresada de una manera sorprendente y dramática en el encuentro entre el rey Ricardo I y el abad Joaquín en Messina, mientras el rey iba de camino a Tierra Santa. 'Pienso', dijo el rey, 'que el Anticristo nacerá en Antioquía o en Babilonia, y de la tribu de Dan; y reinará en el templo del Señor en Jerusalén; y caminará en la tierra en la que Cristo caminó; y reinará en ella durante tres años y medio; y disputará contra Elías y Moisés, y los matará; y luego morirá; y que después de su muerte, Dios dará sesenta días de arrepentimiento, en el que puedan arrepentirse aquellos que erraron del camino de la verdad, y fueron seducidos por la predicación del Anticristo y sus profetas'. Esta parece haber sido la idea defendida por los arzobispos de Rouen y Auxerre y por el obispo de Bayona, que estuvieron presentes en el encuentro; pero no era la idea de Joaquín. Él mantenía que las siete cabezas de la bestia eran Herodes, Nerón, Constancio, Mahoma, Melsemut, que habían pasado, Saladino, quien entonces vivía, y el Anticristo, que iba a venir pronto, estando ya en la ciudad de Roma, y sería elevado a la sede apostólica (Roger de Hoveden en Richard I, anno 1190). En su propia obra sobre el Apocalipsis, Joaquín habla de la segunda bestia apocalíptica gobernada por 'algunos grandes prelados que serán como Simón Mago y será pontífice universal en todo el mundo, y será ese mismo Anticristo de quien Pablo habla'. Estas son palabras muy notables. Mucho antes, Gregorio I (año 590) había declarado que cualquier hombre que mantuviera incluso la sombra del poder que los papas de Roma, poco después de su tiempo, se arrogaron a sí mismos, sería el precursor del Anticristo. Arnulfo, obispo de Orleáns (o tal vez Gerbert), en una invectiva contra Juan XV en el concilio de Reims, año 991, había declarado que si el pontífice de Roma estaba desprovisto de caridad e hinchado por el conocimiento, era el Anticristo, si desprovisto de caridad y de conocimiento, era una piedra sin vida (Mansi, tomo ix. pág. 132, Venecia, 1774); pero Joaquín es el primero en sugerir, no que tal o cual pontífice sea el Anticristo, sino que el Anticristo sería un Universalis Pontifex, y que ocuparía la sede apostólica. Aún así, sin embargo, no hay indicación de un orden o sucesión de hombres siendo el Anticristo. Es un hombre individual, vivo, real, el que Joaquín contempla.

El maestro había dicho que un papa sería el Antecristo; sus seguidores comenzaron a susurrar que era el papa. Amalrico, profesor de lógica y teología en París a finales del siglo XII, parece haber sido el primero en exponer la idea. Fue tomada por tres clases diferentes; por los moralistas, que se escandalizaban por la laxitud de la corte papal; por los imperialistas, en su lucha temporal contra el papado; y, tal vez, independientemente, por los valdenses y sus seguidores en su batalla espiritual. De la primera clase se pueden encontrar ejemplos en los entusiastas franciscanos Pedro Juan de Olivi, Telesforo, Ubertino y Juan de París, que vieron un Anticristo místico en Roma, y esperaban un verdadero Anticristo en el futuro; y de nuevo a hombres como Grostête los encontramos preguntándose, desesperados, si el nombre de Anticristo no se lo ha ganado el papa (Matthew Paris, en An. 1253, p. 875, 1640). De la segunda clase podemos hallar a Eberhard arzobispo de Salzburgo, quien como un ejemplo denuncia a Hildebrando, 'habiendo, en nombre de la religión, puesto el fundamento del reino del Anticristo años antes de su tiempo'. Incluso puede nombrar los diez cuernos. Son los 'turcos, griegos, egipcios, africanos, españoles, franceses, ingleses, alemanes, sicilianos e italianos, que ahora ocupan las provincias de Roma; y un cuerno pequeño ha surgido con ojos y boca, hablando grandes cosas, que está reduciendo a tres de estos reinos, es decir, Sicilia, Italia y Alemania, al servilismo, está persiguiendo al pueblo de Cristo y a los santos de Dios con oposición intolerante, confundiendo las cosas humanas y divinas, e intenta cosas indecibles, execrables' (Aventino, Annal. Boiorum, p. 651, Lipss, 1710). Los valdenses se aferraron a la misma noción y desde ese momento nunca la perdieron de vista. De este modo, nos desplazamos desde la idea individualista, que fue sostenida por unanimidad en la Iglesia durante más de mil años, a la noción de un gobierno, o una sucesión de gobernantes de un gobierno, esa forma de gobierno que es la Iglesia de Roma. La idea recibida hasta entonces ahora se desvanece, y no vuelve a aparecer hasta que los excesos y extravagancias de la nueva idea produjo una reacción contra ella misma.

2. Los valdenses también consideraron al principio al Anticristo como un individuo. La Nobla Leyrzon, escrita en el siglo XII, enseña la expectativa de un Anticristo futuro y personal; pero el tratado valdense del Anticristo en el siglo XIV identifica al Anticristo, Babilonia, la cuarta bestia, la ramera y el hombre de pecado, con el sistema papal. Los wycliffitas y husitas mantuvieron el mismo lenguaje. Lord Cobham declaró en su juicio que el papa era la cabeza del Anticristo. Walter Brute, llevado ante el tribunal del obispo en Hereford a finales del siglo XIV, declaró que el Anticristo era 'el alto obispo de Roma que se llama a sí mismo siervo de Dios y vicario principal de Cristo en este mundo' (Foxe, iii. 131, Londres, 1844). De este modo, llegamos a la Reforma. Bullinger, Chytraeus, Aretius, Foxe, Napier, Mede, Jurieu, el obispo Newton, Cunninghame, Faber, Woodhouse, Habershon, identifican al falso profeta, o segunda bestia, con el Anticristo y con el papado; Marlorat, Jacobo I, Daubuz, Galloway, con la primera bestia; Brightman, Pareus, Vitringa, Gill, Bachmair, Fraser, Croly, Fysh, Elliott, con ambas bestias. Que el papa y su sistema son el Anticristo, fue enseñado por Lutero, Calvino, Zwinglio, Melancthon, Bucero, Beza, Calixto, Bengel, Michael y por casi todos los escritores protestantes en el continente. Tampoco hubo ninguna vacilación por parte de los teólogos ingleses para tomar la misma arma ofensiva. Bale, como Lutero, Bucero y Melanchthon, declara que el papa en Europa y Mahoma en África son el Anticristo. El papa es el Anticristo, dice Cranmer (Works, vol. ii. p. 46, Camb. 1844), Latimer (Works, vol. i. p. 140, Camb. 1844), Ridley (Works, p. 53, Camb. 1841), Hooper (Works, vol. ii. p. 44, Camb. 1852), Hutchinson (Works, pág. 304, Camb. 1842), Tyndale (Works, vol. i. p. 147, Camb. 1848), Sandys (Works, p. 11, Camb. 1841), Philpot (Works, p. 152, Camb. 1842), Jewell (Works, vol. i. p. 101, Camb. 1845), Rogers (Works, p. 182, Camb. 1854), Fulke (Works, vol. ii. p. 269, Camb. 1848), Bradford (Works, p. 435, Camb.1848). No es la opinión confinada a estos teólogos del siglo XVI, que se supone que fue especialmente furiosa contra el papado. El rey Jacobo la sostuvo (Apol. pro Juram. Fidel. Londres, 1609), tan fuertemente como la reina Isabel (ver Jewell, Letter to Bulling. May 22, 1559, Zurich Letters, primera serie, pág. 33 Camb. 1842); y los teólogos del siglo XVII no la repudiaron, aunque cada vez se detuvieron menos en ella, ya que su lucha fue con el puritanismo en lugar del papado. El obispo Andrewes la mantiene como una probable conclusión de la carta a los Tesalonicenses (Resp. ad Bellarm. pág. 304, Oxon. 1851); pero explica cuidadosamente que el rey Jacobo, a quien estaba defendiendo, había expresado su opinión privada, no la creencia de la Iglesia anglicana sobre el asunto (ibid. pag. 23). Bramhall introduce limitaciones y distinciones (Works, iii. 520, Oxf. 1845); sugiere significativamente que hay marcas del Anticristo que se aplican a la asamblea general de la Iglesia de Escocia tanto como al papa o al turco (ib. iii. 287); y declinar hacer a la Iglesia de Inglaterra responsable de lo que predicadores o escritores individuales habían dicho sobre el tema en momentos de exasperación (ib. ii. 582). Desde entonces en adelante, la teoría del Anticristo papal no se encuentra en cualquier teólogo de nombre en la Iglesia anglicana, ni siquiera en el siglo XVI parece haber echado raíces en Inglaterra. Duros apelativos se intercambiaron, y siendo el más duro de todos el de Anticristo, no fue descuidado. Pero la idea de que el papa es el Anticristo no fue la idea de la Reforma inglesa, ni nunca fue aplicado al papa en su papel patriarcal o arzobispal, sino únicamente en su carácter distintivamente papal. Pero cuanto más los sobrios y sabios teólogos del siglo XVII renunciaron a esta aplicación del término, más violentamente fue usado por hombres de poca caridad y estrechos puntos de vista. Una serie de escritores siguió a otra en sucesión, que no añadió nada a la interpretación de la profecía, pero cada uno encontró la creación de su propio cerebro en el libro sagrado del Apocalipsis, explicando la historia de cualquier manera arbitraria que eligieron en torno a la figura central del Anticristo papal.

3. Siguió una reacción. Algunos volvieron a la antigua idea de un futuro Anticristo individual, como Lacunza o Benezra (año 1810), Burgh, Samuel Maitland, Newman (Tracts for the Times, No. 43), Charles Maitland (Prophetic Interpretation). Otros prefirieron mirar a un pasado lejano, y fijaron en uno u otro perseguidor o herejía al hombre en quien las predicciones en cuanto al Anticristo hallan su cumplimiento. Parece no haber huella de esta idea durante más de 1600 años en la Iglesia. Pero ha sido tomada por dos clases opuestas de expositores, por católicos que estaban ansiosos de evitar la aplicación de las profecías apocalípticas al papado, y por otros, que estaban dispuestos, de hecho, a negar la importancia de la profecía del Apocalipsis, encerrando al vidente dentro de los límites más estrechos posibles. Alcázar, un jesuita español, tomando un vislumbre de Victorino, parece haber sido el primero (año 1604) que sugirió que las profecías apocalípticas no se extendieron más allá del derrocamiento del paganismo por Constantino. Esta idea, con variantes de Grocio, la retoman y exponen Bossuet, Calmet, De Sacy, Eichhorn, Hug, Herder, Ewald, Moses Stuart y Davidson. La opinión general de la escuela es que el Apocalipsis describe el triunfo del cristianismo sobre el judaísmo en el primer siglo, y sobre el paganismo en el tercero. Mariana ve al Anticristo en Nerón; Bossuet en Diocleciano y en Juliano; Grocio en Calígula; Wetstein en Tito; Hammond en Simón Mago (Works, vol. iii. p. 620, Londres, 1631); Whitby en los judíos (Comm. vol. ii. p. 431, Londres, 1760); Le Clerc en Simón bar Giora, dirigente de los judíos rebeldes; Schöttgen en los fariseos; Nösselt y Krause en los zelotas judíos; Harduin en el sumo sacerdote Ananías; F. D. Maurice en Vitelio (On the Apocalypse, Cambridge, 1860).

4. El mismo espíritu que se niega a considerar a Satanás como un individuo, naturalmente mira al Anticristo como un principio maligno, no encarnado tampoco en una persona o gobierno. Así, Koppe, Storr, Nitzsch y Pelt.

No ganamos mucho con una revisión de las ideas de los comentaristas. En el caso de la profecía parcialmente al menos cumplida, es de esperar poco. De las cuatro opiniones que hemos expuesto, la última no está de acuerdo ni con Pablo ni con Juan, pues Pablo describe al adversario claramente como a un hombre; Juan habla de la venida del Anticristo en términos similares a los usados para la venida de Cristo, y describe el anticristianismo como anticristo, mostrando así que el anticristianismo lo es porque es el espíritu del Anticristo concreto. La tercera opinión es plenamente refutada por el hecho de que las personas señaladas como el Anticristo han pasado, pero la presencia gloriosa de Cristo, que inmediatamente sucede al Anticristo, aún no ha sido revelada. La mayoría de los que mantienen la segunda idea están errados, porque lo representan como una forma de gobierno, mientras que Pablo lo describe claramente como un hombre. La mayoría de los que tienen la primera idea están en igual manera en error, porque lo representan como un individuo a lo que el Apocalipsis describe como un sistema de gobierno. No podemos seguir a cualquier intérprete o escuela de intérpretes. Las opiniones de las dos últimas escuelas, son totalmente falsas. Las dos primeras parecen contener la verdad entre ellas, pero están tan divididas que son incorrectas en la boca de casi cualquier expositor individual que entra en detalles. Volvamos a las Escrituras.

Pablo dice que hay dos cosas que precederán al día de Cristo, la apostasía y la revelación del adversario, pero no dice que estas dos cosas sean contemporáneas. Por el contrario, aunque no lo expresa directamente, implica que iba a haber una sucesión de eventos. En primer lugar, un sin nombre y para nosotros desconocido obstáculo tiene que ser quitado; luego sigue la 'apostasía'; después surigirá el adversario y luego sucede su destrucción. La palabra 'apostasía' significa una de dos cosas: (1) Rebelión contra el gobierno (Doce años habían servido a Quedorlaomer, pero en el año trece se rebelaron.[…]Génesis 14:4; Pero Jeroboam, hijo de Nabat, siervo de Salomón, hijo de David, se alzó y se rebeló contra su señor,[…]2 Crónicas 13:6; Después de él, se levantó Judas de Galilea en los días del censo, y llevó mucha gente tras sí; él también pereció, y todos los que lo seguían se dispersaron.[…]Hechos 5:37); deserción religiosa (y se les ha contado acerca de ti, que enseñas a todos los judíos entre los gentiles que se aparten de Moisés, diciéndoles que no circunciden a sus hijos ni observen las tradiciones.[…]Hechos 21:21; Pero el Espíritu dice claramente que en los últimos tiempos algunos apostatarán de la fe, prestando atención a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios,[…]1 Timoteo 4:1; Tened cuidado, hermanos, no sea que en alguno de vosotros haya un corazón malo de incredulidad, para apartarse del Dios vivo.[…]Hebreos 3:12). La primera es el uso clásico común de la palabra. La segunda es más habitual en el Nuevo Testamento. Ambrosio parece entender la palabra correctamente cuando dice: 'A vera religione plerique lapsi errore desciscent' (Comm. in Luc. 20:20. Este 'caer' implica personas que se apartan. Suponiendo la existencia de una organización religiosa organizada, algunos de los cuales caerán de la fe verdadera, las personas así caídas serán apóstatas, aunque todavía formalmente pertenecientes a la organización religiosa a la que pertenecían, y la propia organización misma, aunque por un lado y con respecto a sus miembros fieles conservará su carácter y nombre como organización religiosa, podría aún por otro lado y con respecto a sus otros miembros ser designada una apóstata. Una organización religiosa corrupta como esta es lo que Pablo parece querer decir con la apostasía, que predice en la carta a los tesalonicenses. En las cartas a Timoteo describe esta defección religiosa con algunas de sus peculiares características, que son, espíritus seductores, doctrinas de demonios, mentirosos hipócritas, conciencia cauterizada, prohibición del matrimonio y de comidas, forma de piedad sin poder inherente (Pero el Espíritu dice claramente que en los últimos tiempos algunos apostatarán de la fe, prestando atención a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios,[…]1 Timoteo 4:1; teniendo apariencia de piedad, pero habiendo negado su poder; a los tales evita.[…]2 Timoteo 3:5). Ha sido habitual, como hemos visto, identificar a la bestia del Apocalipsis con el hombre de pecado de Pablo. Es imposible, como dijimos, hacerlo. Pero es posible, y más que posible, identificar a la bestia y a la apostasía. ¿Se puede encontrar algo que servirá como antitipo de ambos? Para ser el antitipo de la bestia de Juan debe ser un gobierno, surgiendo, no inmediatamente, sino poco después de la disolución del imperio romano, ganando gran influencia en el mundo, y consiguiendo el dominio sobre un cierto número de esas naciones que surgen de ese imperio ("Y los diez cuernos de este reino son diez reyes que se levantarán, y otro se levantará después de ellos; él será diferente de los anteriores y subyugará a tres reyes.[…]Daniel 7:24). Debe durar tres tiempos y medio, es decir, casi el doble que el imperio de Asiria [babilonia], Persia, o Grecia, a los que sólo dos tiempos parecen haberles sido asignados (A las demás bestias, se les quitó el dominio, pero les fue concedida una prolongación de la vida por un tiempo determinado.[…]Daniel 7:12). Debe blasfemar contra Dios, es decir, arrogarse a sí mismo o reclamar para las criaturas el honor debido a Dios solo. Debe ser objeto de asombro y adoración para el mundo (Y abrió su boca en blasfemias contra Dios, para blasfemar su nombre y su tabernáculo, es decir, contra los que moran en el cielo.[…]Apocalipsis 13:6). Debe presentarse a sí mismo y estar lleno de sus propias perfecciones (Se le dio una boca que hablaba palabras arrogantes y blasfemias, y se le dio autoridad para actuar durante cuarenta y dos meses.[…]Apocalipsis 13:5). En un cierto momento de su historia debe ponerse bajo la guía de Roma (Porque todas las naciones han bebido del vino de la pasión de su inmoralidad, y los reyes de la tierra han cometido actos inmorales con ella, y los mercaderes de la tierra se han enriquecido con la riqueza de su sensualidad.[…]Apocalipsis 18:3), y ser montado por ella hasta la destrucción de esta última (Y clamó con potente voz, diciendo: ¡Cayó, cayó la gran Babilonia! Se ha convertido en habitación de demonios, en guarida de todo espíritu inmundo y en guarida de toda ave inmunda y aborrecible.[…]Apocalipsis 18:2); su propia existencia aún se prolongará hasta la venida de Cristo en gloria (Y la bestia fue apresada, y con ella el falso profeta que hacía señales en su presencia, con las cuales engañaba a los que habían recibido la marca de la bestia y a los que adoraban su imagen; los dos fueron arrojados vivos al lago de fuego que arde […]Apocalipsis 19:20). Para satisfacer los requisitos de la descripción de Pablo, sus características esenciales deben ser un alejamiento de la fe (Que nadie os engañe en ninguna manera, porque no vendrá sin que primero venga la apostasía y sea revelado el hombre de pecado, el hijo de perdición,[…]2 Tesalonicenses 2:3; Pero el Espíritu dice claramente que en los últimos tiempos algunos apostatarán de la fe, prestando atención a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios,[…]1 Timoteo 4:1) y caracterizarse además por las cualidades específicas ya señaladas de las cartas a Timoteo.

El antitipo se puede encontrar en la corrompida Iglesia de Cristo, en la medida en que se corrompe. La misma organización, en la medida en que mantuvo la fe y el amor, era la novia y la esposa, y, en la medida en que 'cayó' de Dios, fue la apostasía, al igual que la antigua Jerusalén era a la vez Sion la ciudad amada y Sodoma la ciudad mancha de sangre, la Iglesia de Dios y la sinagoga de Satanás. Según esta idea, los tres tiempos y medio de la bestia continúan (Se le dio una boca que hablaba palabras arrogantes y blasfemias, y se le dio autoridad para actuar durante cuarenta y dos meses.[…]Apocalipsis 13:5), y los sufrimientos de la esposa en el desierto (Y la mujer huyó al desierto, donde tenía* un lugar preparado por Dios, para ser sustentada allí, por mil doscientos sesenta días.[…]Apocalipsis 12:6) serán necesariamente coincidentes, pues la perseguida y los perseguidores serán los miembros fieles e infieles de una misma organización. Estos tiempos habrían comenzado cuando la Iglesia pasó de su pureza y de su primer amor a la infidelidad a Dios, mostrada especialmente en la idolatría y adoración de las criaturas. Es la naturaleza de una deserción religiosa que aumenta gradualmente. Por tanto, no se debe poder poner el dedo en algún momento especial en el que comenzó. Cirilo de Jerusalén consideró que ya estaba existiendo en su tiempo. 'Ahora', dice, 'es la apostasía, porque los hombres se han alejado de la fe correcta. Esta es entonces la apostasía y debemos empezar a buscar al enemigo; ya ha comenzado a enviar a sus precursores, para que la presa pueda estar lista para él en su venida' (Catech. xv.) Fue en el segundo concilio de Nicea que la Iglesia se comprometió formalmente por primera vez (año 787), por la voz de un concilio general, a la falsa doctrina y práctica idólatra. La posterior aquiescencia en la teoría de Hildebrando de la supremacía papal, será tipificada por la bestia tomando a la mujer que representa la ciudad de las siete colinas en su espalda como su guía y director. Desde el siglo XII al XVI, y parcialmente hasta hoy, esta idea hildebrandiana ha reinado y ha sido el espíritu rector de la Iglesia corrupta. La caída de Babilonia, es decir, Roma, será todavía futura, así como la subsiguiente destrucción de la Iglesia corrompida, en el día de la venida de Cristo. El periodo de los tres tiempos y medio continuará hasta el momento final en que se produzca esa destrucción.

VII. El falso profeta del Apocalipsis.
Hay una segunda bestia de Apocalipsis que es la bestia que surge de la tierra (Y vi otra bestia que subía de la tierra; tenía dos cuernos semejantes a los de un cordero y hablaba como un dragón.[…]Apocalipsis 13:11) o el falso profeta (Y la bestia fue apresada, y con ella el falso profeta que hacía señales en su presencia, con las cuales engañaba a los que habían recibido la marca de la bestia y a los que adoraban su imagen; los dos fueron arrojados vivos al lago de fuego que arde […]Apocalipsis 19:20). ¿Podemos identificar a esta bestia con el Anticristo individual de las epístolas o con el gobierno corrupto del Apocalipsis? Estaríamos obligados a considerar a la primera bestia idéntica a lo que claramente es un sistema de gobierno, el cuerno pequeño de Daniel. No hay tal necesidad y no hay razón para considerar a la segunda bestia como un gobierno, más allá del hecho de ser descrita bajo una figura similar a la que una forma de gobierno acababa de ser descrita anteriormente. Esta presunción es más que contrabalanceada por el título individual de falso profeta que lleva (Y vi salir de la boca del dragón, de la boca de la bestia y de la boca del falso profeta, a tres espíritus inmundos semejantes a ranas;[…]Apocalipsis 16:13; 19:20). Sus características son: (1) 'Hace grandes señales, de modo que hace descender fuego del cielo a la tierra delante de los hombres' (También hace grandes señales, de tal manera que aun hace descender fuego del cielo a la tierra en presencia de los hombres.[…]Apocalipsis 13:13). El poder de obrar milagros, debemos notar, no es atribuido por Juan a la primera bestia; pero es uno de los principales signos del adversario de Pablo, 'cuyo advenimiento es con gran poder y señales y prodigios mentirosos' (inicuo cuya venida es conforme a la actividad de Satanás, con todo poder y señales y prodigios mentirosos,[…]2 Tesalonicenses 2:9). (2) Engaña a los que habitan la tierra por medio de esos milagros que tiene poder para hacer en presencia de la bestia (Además engaña a los que moran en la tierra a causa de las señales que se le concedió hacer en presencia de la bestia, diciendo a los moradores de la tierra que hagan una imagen de la bestia que tenía* la herida de la espada y que ha vuelto a vivir.[…]Apocalipsis 13:14). 'las señales con los cuales había engañado a los que recibieron la marca de la bestia y habían adorado su imagen' (Y la bestia fue apresada, y con ella el falso profeta que hacía señales en su presencia, con las cuales engañaba a los que habían recibido la marca de la bestia y a los que adoraban su imagen; los dos fueron arrojados vivos al lago de fuego que arde […]Apocalipsis 19:20). En manera similar, ningún poder especial de seducir se atribuye a la primera bestia; pero el adversario posee 'todo engaño de injusticia en los que perecen, porque no recibieron el amor de la verdad para ser salvos' (y con todo engaño de iniquidad para los que se pierden, porque no recibieron el amor de la verdad para ser salvos.[…]2 Tesalonicenses 2:10). (3) Tiene cuernos como un cordero, es decir, posee una semejanza exterior con el Mesías (Y vi otra bestia que subía de la tierra; tenía dos cuernos semejantes a los de un cordero y hablaba como un dragón.[…]Apocalipsis 13:11); y el adversario se sienta en el templo de Dios haciéndose pasar por Dios (el cual se opone y se exalta sobre todo lo que se llama dios o es objeto de culto, de manera que se sienta en el templo de Dios, presentándose como si fuera Dios.[…]2 Tesalonicenses 2:4). (4) Su título es el falso profeta, (Y vi salir de la boca del dragón, de la boca de la bestia y de la boca del falso profeta, a tres espíritus inmundos semejantes a ranas;[…]Apocalipsis 16:13; 19:20); pero Jesús, a quien el Anticristo imita, es enfáticamente el profeta. Los falsos profetas de Porque se levantarán falsos Cristos y falsos profetas, y mostrarán grandes señales y prodigios, para así engañar, de ser posible, aun a los escogidos.[…]Mateo 24:24 son los precursores del falso profeta, como Juan el Bautista del verdadero profeta. En general, parecería que si el Anticristo se presenta en el libro de Apocalipsis es en esta segunda bestia o falso profeta que está representado. Si es así, se sigue que es una persona individual que surgirá en algún momento futuro, quien se aliará con la Iglesia corrupta, se presentará a sí mismo como su ministro y vindicador (Ejerce toda la autoridad de la primera bestia en su presencia, y hace que la tierra y los que moran en ella adoren a la primera bestia, cuya herida mortal fue sanada.[…]Apocalipsis 13:12), obligará a los hombres con violencia a rendirle adoración (13:14), insuflará vida a su imagen (13:15), prohibiendo los derechos civiles a quienes renuncien a su autoridad y rechacen sus símbolos (13:17), matándolos a espada (13:15), mientras personalmente es un blasfemo ateo (¿Quién es el mentiroso, sino el que niega que Jesús es el Cristo? Este es el anticristo, el que niega al Padre y al Hijo.[…]1 Juan 2:22) y resume en sí mismo el espíritu maligno de incredulidad que ha estado obrando en el mundo desde los días de Pablo (Porque el misterio de la iniquidad ya está en acción, sólo que aquel que por ahora lo detiene, lo hará hasta que él mismo sea quitado de en medio.[…]2 Tesalonicenses 2:7). Que es posible que un profeso incrédulo y ateo se convierta en el campeón de un sistema corrupto de religión, y sea por motivos políticos un perseguidor desenfrenado en su favor como el más fanático intolerante puede ser, ha sido probado por los acontecimientos que ya han ocurrido, y que podrían de nuevo ocurrir en una escala más gigantesca y terrible. El Anticristo combinaría así las fuerzas, generalmente antagónicas, de infidelidad y superstición. En esto consistiría el especial horror del reinado del Anticristo. De ahí también los sufrimientos especiales de los fieles creyentes hasta que Cristo mismo aparezca, para vindicar la causa de la verdad, la libertad y la religión.

El resumen de la enseñanza de las Escrituras con respecto al Anticristo, entonces, parece ser el siguiente. Ya en los tiempos de los apóstoles existía el misterio de la iniquidad el espíritu del Anticristo, obrando. Tomó forma en varias formas, en los herejes gnósticos de los días de Juan, en los impostores judíos que precedieron a la caída de Jerusalén, en todos los heresiarcas e incrédulos, especialmente aquellos cuyas herejías tenían una tendencia a negar la encarnación de Cristo, y en los grandes perseguidores que de tiempo en tiempo afligieron a la Iglesia. Pero este espíritu anticristiano estaba entonces, y todavía está, difuso. No se había concretado ni se ha concretado todavía en una sola persona, en la que algún día será completa y plenamente manifestado. Había algo que impedía la manifestación abierta del Anticristo en los días de los apóstoles, que ellos hablaron de boca en boca, pero no quisieron nombrar en cartas. Cuál fue o es este obstáculo, no podemos ahora saberlo. La opinión general de los primeros escritores y Padres es que fue el poder de la ley secular existente en el imperio romano. El imperio cayó, y tras su caída, y a consecuencia de su caída, surgió una secularización y corrupción de la Iglesia, que no habría sido tan secularizada y corrompida si se hubiera mantenido frenada por el celo del poder imperial.

Con el aumento de la secularización y la corrupción, la Iglesia, que desde un punto de vista y respecto a algunos de sus miembros fue considerada como la Iglesia de Cristo, desde otro punto de vista y con respecto a otros de sus miembros, llegó a ser considerada como nada mejor que una apostasía. Al pasar el tiempo, el elemento corrupto, reteniendo el dominio, tomó el papado y se entregó a ser dirigido desde Roma. Parece además que del seno de la Iglesia corrupta, ya sea antes o después de la caída de Roma, un Anticristo individual, que siendo un burlador y despreciador de toda religión, ejercerá como patrón y defensor de la Iglesia corrupta, y obligará a los hombres a someterse a su influencia por la fuerza del brazo secular y por medio de sangrientas persecuciones. Unirá los viejos enemigos de la superstición y la incredulidad en un combinado ataque a la libertad y la religión. Tendrá finalmente el poder de realizar milagros mentirosos y seducir a las almas, siendo la encarnación de lo satánico, diferenciado de la maldad bruta. Sobre cuánto tiempo durará su poder, somos ignorantes, ya que los tres tiempos y medio no se refieren a su reinado (como generalmente es imaginado), sino a la continuidad de la apostasía. Solo sabemos que su continuidad será corta. Finalmente, será destruido junto con la Iglesia corrupta, en la medida en que es corrupta, ante la gloriosa aparición de Cristo, que marcará el comienzo del triunfo milenarista de los fieles y hasta entonces perseguidos miembros de la Iglesia.

El significado del nombre Anticristo.
Edward Greswell sostiene con cierta extensión que la única lectura correcta de la palabra es falso-Cristo o Pro-Christo, y niega que la idea de adversario a Cristo esté involucrada en la palabra. La autoridad de Greswell es grande; pero en este caso se ha apresurado en sacar su conclusión de los ejemplos que ha citado. Es verdad que 'ἀντί no es sinónimo de κατά', pero es imposible resistir la evidencia que proporciona cualquier léxico griego de que la palabra ἀντί, tanto en composición como por sí sola, tiene el sentido de 'oponente a'. Es probable que ambos sentidos se combinen en la palabra Anticristo, como en la palabra antipapa, que es muy exacta en su semejanza, pero la noción principal que transmite parece ser más bien la de antagonismo que rivalidad. Véase Greswell, Exposition of the Parables, vol. i. pág. 372 ss.; Wordsworth, On the Apocalypse, p. 512.

El significado de κατέκον.
¿Qué es lo que lo detiene (Y vosotros sabéis lo que lo detiene por ahora, para ser revelado a su debido tiempo.[…]2 Tesalonicenses 2:6)? y ¿por qué aparentemente se describe en el siguiente versículo como una persona (ὁ κατέκον)? Hay una notable unanimidad entre los primeros escritores cristianos sobre este punto. Explican que el obstáculo, conocido a los tesalonicenses pero desconocidos para nosotros, es el imperio romano. Así Tertuliano, De Resur. Carn., c. 24, y Apol., c. 32; Crisóstomo y Teofilacto sobre 2 Tesslonicenses 2; Hipólito, De Antichristo, c. 49; Jerónimo sobre 1 En el año primero del rey Belsasar de Babilonia, Daniel tuvo un sueño y visiones en su mente, estando en su cama. Entonces escribió el sueño y relató el resumen de él. 2 Habló Daniel, y dijo: Miraba yo en mi visión nocturna, y he aquí, los cuatro v[…]Daniel 7; Agustín, De Civ. Dei, xx. 19; Cirilo de Jerusalén, Catech. xv. 6. Teodoreto y Teodoro de Mopsuestia sostienen que es la determinación de Dios. La idea de Teodoreto la recoge Pelt; la interpretación patrística es aceptada por Wordsworth. Ellicott y Alford modifican la interpretación patrística para explicar que el obstáculo es la restricción que impone la ley humana ejercida por el imperio de Roma cuando Tertuliano escribió, pero ahora por los diversos gobiernos del mundo civilizado. La explicación de Teodoreto es insostenible por las palabras adicionales de Pablo, 'hasta que él a su vez sea quitado de en medio', que las aplica al obstáculo. La modificación de Ellicott y Alford es necesaria si suponemos que la apostasía es todavía futura, porque el imperio romano ha desaparecido, y esta apostasía no ha llegado, ni el inicuo ha sido revelado. Hay mucho que decir a favor de la interpretación patrística en su más simple aceptación. ¿Cómo se originó la idea de que el imperio romano es el obstáculo para la revelación del Anticristo? No había nada que llevara a los primeros escritores cristianos a tal creencia. Consideraban al imperio idólatra y abominable, habiendo estado más dispuestos a considerarlo como el precursor que como el obstáculo para el inicuo. Sea cual sea el obstáculo, Pablo dice que le había dicho a los tesalonicenses lo que era. Aquellos a quienes había predicado lo sabían, y cada vez que su carta era públicamente leída (Os encargo solemnemente por el Señor que se lea esta carta a todos los hermanos.[…]1 Tesalonicenses 5:27) los que no lo sabían habrían hecho preguntas, y por lo tanto el recuerdo se habría conservado. Es muy difícil ver de dónde podría haber surgido la tradición, excepto de la propia enseñanza de Pablo. Se puede preguntar: ¿Por qué entonces no lo expresó por escrito así como de boca? La respuesta de Jerónimo es satisfactoria: 'Si hubiera dicho abiertamente y sin reservas: "El Anticristo no vendrá hasta que el imperio romano sea destruido primero", la naciente Iglesia habría sido expuesta a la persecución' (ad Alge. Qu. xi. vol. iv. p. 209; París, 1706). Remigio da la misma razón: 'Habló oscuramente por temor a que un romano leyera la carta, produciéndose una persecución contra él y los demás cristianos, porque sostenían que iban a gobernar para siempre el mundo' (Bib. Patr. Max. viii. 1018). Entonces parece que el obstáculo era probablemente el imperio romano, que hasta no ser removido no ocurrirá la 'caída'. Sion la ciudad amada se convirtió en Sodoma, la ciudad sanguinaria, siendo todavía Sion aunque es Sodoma, siendo todavía Sodoma aunque es Sion. Según la idea propuesta dada anteriormente, ésta sería la descripción de la Iglesia en su estado actual, y continuará siéndolo, hasta que el tiempo, tiempos y la mitad de un tiempo, durante el cual se permite al elemento maligno que permanezca dentro de ella, llegue a su fin.

¿Qué es la Babilonia de Apocalipsis?
No cabe duda de que Babilonia es Roma figurada. Los 'siete montes sobre los cuales se sienta la mujer' (Aquí está la mente que tiene sabiduría. Las siete cabezas son siete montes sobre los que se sienta la mujer;[…]Apocalipsis 17:9), y la llana declaración, 'la mujer que has visto es la gran ciudad que reina' (es decir, en los días de Juan) 'sobre los reyes de la tierra' (Y la mujer que viste es la gran ciudad, que reina sobre los reyes de la tierra.[…]Apocalipsis 17:18), son pruebas demasiado sólidas para ser contradichas. No hay comentarista notable, antiguo o moderno, católico o protestante, que no lo reconozca. Pero, ¿qué Roma es la figurada? Hay cuatro ideas principales: (1) Roma pagana; (2) Roma papal; (3) Roma convertida en infiel; (4) Roma tipo del mundo. Que es la antigua Roma pagana es la idea hábilmente sostenida por Bossuet y sostenida en general por la escuela de intérpretes preteristas. Que es la Roma papal fue sostenida por los protestantes del siglo XVI, y por los que los precedieron y los siguieron en su línea de interpretación. Que es la Roma caída en la infidelidad, es la idea de muchos de los futuristas. Que es la Roma como tipo del mundo, es sugerido o mantenido por Ticonio, Primasio, Aretas, Alberto Magno, y posteriormente por el Dr. Arnold (On the Interpretation of Prophecy) y Newman (Tracts for the Times, No. 83). Que la ramera es la Iglesia infiel es argumentado de manera convincente por Wordsworth (On the Apocalypse, p. 376) y menos decisivamente por Isaac Williams (The Apocalypse, p. 335). Una consideración detallada del lenguaje e importancia de la profecía de Juan, parece, como Williams dice, no dejar lugar a dudas al respecto. Si esto es así, la conclusión que casi necesariamente se sigue es que la Iglesia infiel de la que se habla es, como Wordsworth sostiene, la Iglesia de Roma. Y esto parece ser el caso. La Babilonia del Apocalipsis es probablemente la Iglesia de Roma que poco a poco se elevó y se sentó sobre el lomo de la Iglesia corrupta, la ramera sobre la bestia. Una conclusión muy notable se sigue de ahí, que ha sido poco tenida en cuenta por muchos que han estado muy deseosos de identificar a Babilonia y Roma. Y es que es imposible que el papa o el sistema papal puedan ser el Anticristo, pues la ramera que cabalga sobre la bestia y el Anticristo son completamente distintos. Después de que Babilonia ha caído y ha sido destruida (1 Después de esto vi a otro ángel descender del cielo, que tenía gran poder, y la tierra fue iluminada con su gloria. 2 Y clamó con potente voz, diciendo: ¡Cayó, cayó la gran Babilonia! Se ha convertido en habitación de demonios, en guarida de todo e[…]Apocalipsis 18) el Anticristo todavía está (1 Después de esto oí como una gran voz de una gran multitud en el cielo, que decía: ¡Aleluya! La salvación y la gloria y el poder pertenecen a nuestro Dios, 2 PORQUE SUS JUICIOS SON VERDADEROS Y JUSTOS, pues ha juzgado a la gran ramera que corrompía […]Apocalipsis 19). De hecho, a duras penas hay una característica en el sistema papal que sea similar en sus lineamientos al retrato del Anticristo esbozado por Juan, por mucho que pueda parecerse a Babilonia.

¿Qué se ha de entender por los dos testigos?
La interpretación habitual dada en la Iglesia primitiva es que son Enoc y Elías, que habrán de aparecer en los días del Anticristo, y ser muertos por él. Victorino sustituye a Jeremías por Enoc. Joachim sugeriría a Moisés y Elías tomados figurativamente por algunas personas, o quizás órdenes, impulsadas por su espíritu. Bullinger, Bale, Chytraeus, Pareus, Mede y Vitringa entienden los disidentes antipapales. Foxe los toma por Huss y Jerónimo de Praga; Bossuet, por los primeros mártires cristianos; Herder y Eichhorn, por el sumo sacerdote Ananus y Jesús asesinado por los zelotes; Moses Stuart, por los enfermos y viejos que no huyen de Jerusalén en su captura por los romanos; Maurice, por el sacerdote Josué y el gobernador Zorobabel como representantes de la ley y el sacrificio; Lee entiende por ellos la ley y el evangelio; Ticonio y Beda, los dos Testamentos; otros, los dos sacramentos. Todo lo que se puede decir es que el tiempo de su testimonio es 1.260 días, o un tiempo, tiempos y la mitad de un tiempo. Es el mismo período durante el cual la apostasía y el poder de la bestia continúan. Por tanto, parecerían representar a todos aquellos que en medio de los infieles son hallados fieles a lo largo de ese tiempo. Al ser descritos como 'candeleros' nos lleva a considerarlos tal vez como iglesias. El lugar de su muerte temporal, 'la gran ciudad, que espiritualmente se llama Sodoma y Egipto, donde también nuestro Señor fue crucificado', parecería ser Jerusalén, tipificando a la Iglesia corrupta. La bestia que los mata no es el Anticristo, sino la Iglesia infiel.

El número de la bestia.
El método habitual para buscar la solución es seleccionar el nombre de un individuo y contar los valores numéricos de sus letras constituyentes. Las extravagantes conclusiones que se han hecho como resultado de este sistema naturalmente lo han desprestigiado, pero es cierto que era mucho más habitual, en el tiempo en que Juan escribió, hacer cálculos de esta manera de lo que la mayoría de las personas ahora son conscientes. Según este principio, Mercurio fue invocado bajo el nombre de 1218, Júpiter bajo el de 717, el sol de 608 o XH. La única conjetura con respecto al número de la bestia, hecha sobre este principio, que es digna de mención es una que data de la época de Ireneo, y se ha mantenido firme hasta el tiempo del deán Alford y el canónigo Wordsworth. Ireneo sugiere, aunque no la adopta, la palabra Λατεινος. El Dr. Wordsworth (1860) la cree posible, y el deán Alford (1861) tiene 'la más fuerte persuasión de que ninguna otra se acerca tanto a una solución completa'. Los otros nombre favoritos han sido Teitan (Ireneo), Arnoume (Hipólito), Lampetis, Antemos (Ticonio), Gensericos (Ruperto), KaKos Odegos, Alethes Blaberos, palai Baskanos, Amnos adikos (Aretas), Oulpios (Grocio), Maometis, Apostates, Diocles Ausgustus (Bossuet). Ewald elabora 'César romano' en hebreo, y Benary 'César Nerón' en la misma lengua. Cualquiera que desee conocer los muchos intentos que se han hecho para resolver la dificultad, intentos apenas aliviados por la ingenuidad, puede consultar a Wolfius, Calmet, Clarke, Wrangham y Thorn [¿Thom?]. Probablemente el principio sobre el que la interpretación se basa es falso. Los hombres han buscado al Anticristo entre sus enemigos y han atenazado el nombre de la persona señalada al valor de 666. De ahí, Latino bajo los emperadores romanos, Mahoma en el momento de las conquistas sarracenas, Lutero en la Reforma o Bonaparte en la Revolución Francesa. El nombre que se encuentra no es el del Anticristo, sino el nombre de la bestia, que, como hemos argumentado, no es lo mismo que el Anticristo. Es probable que el método más seguro es el adoptado por Isaac Williams, el Dr. Wordsworth y Maurice. Hay claramente un significado simbólico en los números usados en el Apocalipsis, explicando ellos los tres seises como una triple defección de la santidad y la perfección simbolizadas por el número siete.

Tradiciones judías y musulmanas respecto al Anticristo.
El nombre dado por los judíos al Anticristo es אַרְמִילוּס (Armilus). Hay varios libros rabínicos en los que un circunstancial relato se da sobre él, como el 'Libro de Zorobabel' y otros impresos en Constantinopla. Buxtorf ofrece un resumen de su contenido en su léxico, bajo el encabezado 'Armilus', y en el quinto capítulo de su Synagoga Judaica (pág. 717). El nombre se deriva de sino que juzgará al pobre con justicia, y fallará con equidad por los afligidos de la tierra; herirá la tierra con la vara de su boca, y con el soplo de sus labios matará al impío.[…]Isaías 11:4, donde el tárgum sustituye: 'Por la palabra de su boca, matará al malvado Armilus', en vez de 'con el espíritu de sus labios matará al malo.' Habrá, dicen los judíos, doce [diez] signos de la venida del Mesías: 1. La aparición de tres reyes apóstatas que se han apartado de la fe, pero a los ojos de los hombres parecen ser adoradores del Dios verdadero. 2. Un terrible calor del sol. 3. Un baño de sangre (Y haré prodigios en el cielo y en la tierra: sangre, fuego y columnas de humo.[…]Joel 2:30). 4. Un rocío sanador para los piadosos. 5. Una oscuridad sobre el sol (El sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre, antes que venga el día del SEÑOR, grande y terrible.[…]Joel 2:31) durante treinta días (Y serán agrupados en montón como prisioneros en un calabozo; serán encerrados en la cárcel y después de muchos días serán castigados.[…]Isaías 24:22). 6. Dios dará poder universal a los romanos durante nueve meses, tiempo en el que afligirán a los israelitas; al final de los nueve meses, Dios levantará al Mesías hijo de José, es decir, el Mesías de la tribu de José, llamado Nehemías, quien derrotará al jefe romano y lo matará. 7. Entonces se levantará Armilus, a quien los gentiles o cristianos llaman el Anticristo. Surgirá de una estatua de mármol en una de las iglesias en Roma. Irá a los romanos y proclamará ser su Mesías y su Dios. Inmediatamente los romanos creerán en él y lo aceptarán como su rey, amándolo y uniéndose a él. Habiendo sometido al mundo entero bajo él, dirá a los idumeos (es decir, cristianos): 'Traedme la ley que os he dado'. La traerán con su libro de oraciones; y lo aceptará como suyo propio y les animará a perseverar en su creencia en él. Luego enviará a Nehemías y ordenará que la ley judía le sea entregada, que prueba que él es Dios. Nehemías irá delante de él, custodiado por 30.000 guerreros de la tribu de Efraín, y leerá: "Yo soy el Señor tu Dios; no tendrás otros dioses más que a mí". Armilus dirá que no existen tales palabras en la ley, y mandará a los judíos confesar que él es Dios como las otras naciones le han confesado. Pero Nehemías dará órdenes a sus seguidores para apoderarse de él y atarlo. Entonces Armilus con rabia y furia reunirá a todo su pueblo en un profundo valle para luchar con Israel, y en esa batalla el Mesías hijo de José caerá, y los ángeles llevarán su cuerpo al lugar de descanso de los patriarcas. Entonces los judíos serán expulsados de todas las naciones, y sufrirán aflicciones como no las ha habido desde el principio del mundo y el resto de ellos se irá al desierto, y permanecerá allí cuarenta y cinco días, tiempo en el que todos los israelitas que no son dignos de ver la redención morirán. 8. Entonces el gran ángel Miguel se levantará y tocará tres poderosos sonidos de trompeta. En el primero aparecerá el verdadero Mesías hijo de David y el profeta Elías, y se manifestarán a los judíos en el desierto, y todos los judíos en todo el mundo oirán el sonido de la trompeta, y los que hayan sido llevados cautivos a Asiria, serán reunidos y con gran alegría irán a Jerusalén. Entonces Armilus levantará un gran ejército de cristianos y los llevará a Jerusalén para conquistar al nuevo rey. Pero Dios dirá al Mesías: "Siéntate a mi diestra", y a los israelitas: "Estad quietos y ved lo que Dios hará por vosotros hoy". Entonces Dios derramará azufre y fuego del cielo ('Con pestilencia y con sangre haré juicio contra él; haré caer una lluvia torrencial, de piedras de granizo, fuego y azufre sobre él, sobre sus tropas, y sobre los muchos pueblos que están con él.[…]Ezequiel 38:22), y el impío Armilus morirá, y los impíos idumeos (es decir, los cristianos), que han destruido la casa de nuestro Dios y nos han llevado al cautiverio, perecerán en la miseria, y los judíos se vengarán sobre ellos, como está escrito: "La casa de Jacob será fuego y la casa de José será llama, y la casa de Esaú (es decir, los cristianos) estopa, y los quemarán y los consumirán; ni aun resto quedará de la casa de Esaú, porque el Señor lo ha dicho' (Abdías 18). 9. En el segundo toque de la trompeta, los sepulcros serán abiertos, y el Mesías hijo de David levantará al Mesías hijo de José de los muertos. 10. Las diez tribus serán conducidas al paraíso y celebrarán la fiesta de bodas del Mesías. Y el Mesías elegirá una novia entre las más bellas de las hijas de Israel, y le nacerán hijos e hijos de hijos, y entonces morirá como los otros hombres, y sus hijos reinarán sobre Israel después de él, como está escrito: "Vivirá por largos días" (Pero quiso el SEÑOR quebrantarle, sometiéndo le a padecimiento. Cuando El se entregue a sí mismo como ofrenda de expiación, verá a su descendencia, prolongará sus días, y la voluntad del SEÑOR en su mano prosperará.[…]Isaías 53:10).

Las tradiciones musulmanas son una adaptación de la profecía cristiana y la leyenda judía, sin originalidad ni belleza propia. También tienen sus señales que preceden a la consumación final. Están divididas en señales mayores y menores. De las mayores la primera es el nacimiento del sol desde el oeste (cf. Pero inmediatamente después de la tribulación de esos días, EL SOL SE OSCURECERA, LA LUNA NO DARA SU LUZ, LAS ESTRELLAS CAERAN del cielo y las potencias de los cielos serán sacudidas.[…]Mateo 24:29). La siguiente es la aparición de una bestia de la tierra, de sesenta codos de altura, portando la vara de Moisés, y el sello de Salomón, con el que escribirá la palabra 'creyente' en la cara del fiel, e 'incrédulo' en todos los que no han aceptado el islam (comp. 1 El dragón se paró sobre la arena del mar. Y vi que subía del mar una bestia que tenía diez cuernos y siete cabezas; en sus cuernos había diez diademas, y en sus cabezas había nombres blasfemos. 2 La bestia que vi era semejante a un leopardo, sus pi[…]Apocalipsis 13). La tercera señal es la captura de Constantinopla, pero mientras el botín se esté repartiendo, llegarán noticias de la aparición del Anticristo (Al Dajjal), y cada hombre volverá a su propia casa. El Anticristo será ciego de un ojo y sordo de un oído, y tendrá el nombre de incrédulo escrito en su frente (1 El dragón se paró sobre la arena del mar. Y vi que subía del mar una bestia que tenía diez cuernos y siete cabezas; en sus cuernos había diez diademas, y en sus cabezas había nombres blasfemos. 2 La bestia que vi era semejante a un leopardo, sus pi[…]Apocalipsis 13). Es a él a quien los judíos llaman Mesías hijo de David, y dicen que vendrá en los últimos tiempos y reinará sobre el mar y la tierra, y les restaurará el reino. Continuará cuarenta días, siendo uno de esos días igual a un año, otro a un mes, otro a una semana, y el resto son días de duración ordinaria. Devastará todos los demás lugares, pero no se le permitirá entrar en La Meca y Medina, que custodiarán los ángeles. Finalmente, Jesús lo matará, a la puerta de Lud. Cuando se reciban noticias de la aparición del Anticristo, Jesús descenderá a la tierra, posándose en la torre blanca al este de Damasco, y le matará; Jesús entonces abrazará la religión musulmana, se casará y tendrá hijos, habiendo reinado en perfecta paz y seguridad, después de la muerte del Anticristo, durante cuarenta años.


Bibliografía:
Horatio Balch Hackett, Ezra Abbot, Dr. William Smith's Dictionary of the Bible.