Inscripción de Esmunazar (en rojo la palabra Astarot)
Es digno de destacar que Rüdiger, en su publicada Addenda a Thesaurus de Gesenius (p. 106), observa que en la inscripción en el sarcófago de un rey llamado Esmunazar, descubierta en enero de 1855 (ver Robinson, iii. 36, nota), la fundación, o al menos la restauración, del templo de esta diosa en Sidón, es atribuido a él y a su madre Amastoret, que es es además sacerdotisa de Astoret. Si se procura determinar el carácter y atributos de esta diosa, la noción general simbolizada es la del poder productivo, como Baal simboliza la del poder generativo, siendo natural concluir que como el sol es el gran símbolo de éste último, y por lo tanto puede ser identificado con Baal, la luna es el símbolo del primero y puede ser identificada con Astarté. Que esta diosa era así tipificada apenas se puede dudar. El antiguo nombre de la ciudad, Astarot Karnaim, ya mencionada, parece indicar una Astarté con cuernos, es decir, una imagen con una luna creciente en su cabeza como el egipcio Athor. Además, fue identificada por algunos escritores antiguos con la luna; por lo que Movers, Winer, Keil y otros sostienen que originalmente Astoret era la diosa luna. Por otro lado, la asiria Istar no era la diosa luna, sino el planeta Venus (Rawlinson, Herod. i. c.), siendo identificada Astarté fue por muchos escritores antiguos con la diosa Venus (o Afrodita), así como también con el planeta de ese nombre. El nombre en sí parece ser idéntico con nuestra palabra estrella, una palabra muy difundida (sánscrito, tara; zend, starânm; pahlevi, setaran; persa, istarah; griego, aster; latín, stella. Aunque Keil considerada dudosa esta derivación (Könige, i. 168), es admitida por Gesenius, Fürst, Movers y la mayoría de los críticos hebreos sobre aparentemente buenos fundamentos. En general, parece más probable que tanto la luna como el planeta fueran considerados como símbolos, bajo diferentes aspectos y quizás en diferentes épocas, de la diosa, al igual que cada uno de ellos puede en diferentes aspectos de los cielos ser considerados como la 'reina del cielo'.
Movers (Phön. 607) distingue dos Astartés, una cartaginesa-sidonia, diosa virgen simbolizada por la luna, otra sirofenicia, simbolizada por el planeta Venus. Sea así o no, es seguro que el culto de Astarté se identificó con el de Venus; por ejemplo, Cicerón (de Nat. Deor. iii. 23) habla de una cuarta Venus, 'Siria Tyroque concepta, quae Astarte vocatur' y que esta adoración estaba relacionada con los más impuros y licenciosos ritos es evidente a partir de la estrecha relación de esta diosa con Asera.
Bibliografía:
F. William Gotch, Dr. William Smith's Dictionary of the Bible.