Historia

BALAAM

Balaam, בִּלְעַם, hombre dotado del don de la profecía, es mencionado en Y envió mensajeros a Balaam, hijo de Beor, en Petor, que está cerca del río, en la tierra de los hijos de su pueblo, para llamarle, diciendo: Mira, un pueblo salió de Egipto y he aquí, cubren la faz de la tierra y habitan frente a mí.[…]Números 22:5 como hijo de Beor. Pertenecía a los madianitas y tal vez como profeta de su pueblo poseía la misma autoridad que Moisés tenía entre los israelitas. En cualquier caso, se le menciona en conjunción con los cinco reyes de Madián, como una persona del mismo rango (Y junto con sus muertos, mataron a los reyes de Madián: Evi, Requem, Zur, Hur y Reba, los cinco reyes de Madián. También mataron a espada a Balaam, hijo de Beor.[…]Números 31:8; cf. 31:16). Parece haber vivido en Petor, que se dice en porque no fueron a vuestro encuentro con pan y agua en el camino cuando salisteis de Egipto, y porque alquilaron contra ti a Balaam, hijo de Beor, de Petor en Mesopotamia, para maldecirte.[…]Deuteronomio 23:4, era una ciudad de Mesopotamia. Él mismo habla de haber sido 'traído de Aram de los montes del oriente (Y comenzó su profecía, y dijo: Desde Aram me ha traído Balac, rey de Moab, desde los montes del oriente: "Ven, y maldíceme a Jacob; ven, y condena a Israel."[…]Números 23:7). El nombre Balaam, según Gesenius [y Fürst] está compuesto de בַּל y ַם 'non-populus, tal vez peregrinus'; según Vitringa de בַּעַל y ַם, 'señor del pueblo'; según Simonis, de בֶּלַה y ַם, 'destrucción del pueblo'. Hay un Bela, hijo de Beor, mencionado en Bela, hijo de Beor, reinó en Edom; y el nombre de su ciudad era Dinaba.[…]Génesis 36:32, como primer rey de Edom. Balaam es uno de esos casos que encontramos en las Escrituras, de personas que habitan entre paganos, pero que poseían cierto conocimiento del Dios verdadero. Estaba dotado de un conocimiento mayor que el ordinario de Dios; poseía elevados dones de intelecto y genio, teniendo la intuición de la verdad,. Además, confesó que todas estas ventajas superiores no eran suyas, sino derivadas de Dios, siendo su don. Y así, sin duda, había ganado para sí mismo entre sus contemporáneos amplia y gran reputación de sabiduría y piedad. Se creía que aquel a quien él bendecía era bendito, y aquel a quien maldecía era maldito. Pero envanecido por su fama y su elevación espiritual, había comenzado a concebir que estos dones eran suyos, y que podía usarlos para el avance de sus propios fines. Que podría hacer mercadería de ellos y adquirir riquezas y honor por su medio. Existía una costumbre entre muchas naciones de la antigüedad de entregar enemigos a la destrucción antes de entrar en guerra con ellos. En ese momento los israelitas marchaban hacia la ocupación de Canaán y estaban acampados en las llanuras de Moab, al oriente del Jordán, enfrente de Jericó. Balac, rey de Moab, habiendo presenciado la turbación de sus vecinos, los amorreos, entró en alianza con los madianitas contra los israelitas, y enviaron mensajeros a Balaam con las dádivas de adivinación en sus manos. De ahí se desprende que Balaam tenía el hábito de usar su sabiduría como un comercio, mezclando manejos propios que imponía a otros, y tal vez parcialmente se engañó a sí mismo. Cuando los ancianos de Moab y Madián le dieron su mensaje, parece que tuvo algunas dudas en cuanto a la legalidad de su petición, porque los invitó a quedarse esa noche con él, para escuchar lo que Dios le dijera. Estos recelos fueron confirmados por la prohibición expresa de Dios. Balaam les dio la respuesta y los mensajeros de Balac regresaron. Pero el rey de Moab no quedó disuadido por este fracaso, enviando de nuevo príncipes más honorables a Balaam, con la promesa que recibiría grandes honores si cumplía su solicitud. El profeta nuevamente se negó, pero no obstante invitó a la embajada a pasar la noche con él, para poder saber lo que Dios le diría; y así por su importunidad logró de Dios el permiso que deseaba, pero fue advertido al mismo tiempo que sus acciones serían anuladas de acuerdo con la voluntad de Dios. Balaam emprendió su viaje con los mensajeros de Balac. Pero la ira de Dios se encendió ante esta manifestación de voluntad propia y el ángel del Señor se interpuso en el camino como adversario contra él. Las palabras del salmista: 'No seáis como el caballo o como el mulo, sin entendimiento, que han de ser sujetados con cabestro y con freno, porque si no, no se acercan a ti' (No seáis como el caballo o como el mulo, que no tienen entendimiento; cuyos arreos incluyen bocado y freno para sujetarlos, porque si no, no se acercan a ti.[…]Salmo 32:9), si hubieran sido conocidas por Balaam, le habrían hecho volver en sí con la mayor fuerza, pues nunca han recibido una ilustración más contundente que la comparación de la conducta de Balaam hacia su Hacedor con su trato de su asna. La sabiduría con la que se le permitió a la bestia 'hablar con voz de hombre' y refrenar 'la locura del profeta', es palpable y conspicua. Aprendió, además, que incluso el asna tenía una percepción espiritual de la que él, siendo profeta, era ajeno; y cuando sus ojos se abrieron para contemplar al ángel del Señor, 'se inclinó sobre su rostro'.

Apenas es necesario suponer, como hacen algunos, entre los que se encuentran Hengstenberg y Leibnitz, que el suceso referido sucedió sólo en trance o en visión. Pedro lo refiere como un hecho histórico real: 'el asna, hablando con voz de hombre, refrenó la locura del profeta' (pero fue reprendido por su transgresión, pues una muda bestia de carga, hablando con voz humana, reprimió la locura del profeta.[…]2 Pedro 2:16). No se nos dice cómo sucedieron estas cosas, pero sí que sucedieron, y que agradó a Dios intervenir así en favor de su pueblo elegido, extrayendo del profeta que pensó que sus talentos eran suyos, predicciones sobre el futuro de la nación israelita y la iglesia en general, que no son sobrepasadas en los libros de Moisés. Es evidente que Balaam, aunque estaba familiarizado con Dios, deseaba arrojar un aire de misterio alrededor de su sabiduría, por las instrucciones que dio a Balac para ofrecer un becerro y un carnero en los siete altares que preparó; pero parece haber pensado, también, que estos sacrificios serían de alguna utilidad para cambiar la mente del Todopoderoso, porque defiende el mérito de ellos (Dios salió al encuentro de Balaam, y éste le dijo: He preparado los siete altares y he ofrecido un novillo y un carnero sobre cada altar.[…]Números 23:4), y después de experimentar su impotencia para efectuar tal objeto, no fue más, se nos dice, a buscar agüeros (24:1). Su religión por lo tanto, era probablemente el resultado natural de un conocimiento general de Dios, no confirmado por ningún pacto. Lo conocía como la fuente de la sabiduría, cómo adorarlo podía simplemente imaginarlo a partir de las costumbres en boga en el tiempo. Los sacrificios habían sido utilizados por los patriarcas; hasta qué punto eran eficientes sólo podía ser conjeturado. Hay una alusión a Balaam en Pueblo mío, acuérdate ahora de lo que maquinó Balac, rey de Moab, y de lo que le respondió Balaam, hijo de Beor, desde Sitim hasta Gilgal, para que conozcas las justicias del SEÑOR.[…]Miqueas 6:5, donde el obispo Butler piensa que se conserva una conversación entre él y el rey de Moab en esta ocasión. Pero tal opinión es difícil de sostener, si tenemos en cuenta que Balac no está en ninguna parte representado consultando a Balaam sobre el modo aceptable de adorar a Dios, y que las directrices que se encuentran en Miqueas son de un carácter bastante opuesto a las que le dio el hijo de Beor sobre los lugares altos de Baal. El profeta está relatando 'la justicia del Señor' al librar a su pueblo de la mano de Moab bajo Balac y ante la mención de su nombre, la historia de Balaam vuelve a su mente, siendo guiado a hacer esas nobles reflexiones que ocurren en los siguientes versículos. 'La doctrina de Balaam' se menciona en 'Pero tengo unas pocas cosas contra ti, porque tienes ahí a los que mantienen la doctrina de Balaam, que enseñaba a Balac a poner tropiezo ante los hijos de Israel, a comer cosas sacrificadas a los ídolos y a cometer actos de inmoralidad.[…]Apocalipsis 2:14, donde se supone una alusión a Nicolás, el fundador de la secta de los nicolaítas, mencionada en el versículo 15, siendo estos dos nombres probablemente similares en significado. Aunque quedó anulada la intención de Balaam de maldecir a los hijos de Israel, sin embargo, sugirió a los moabitas la solución de seducirlos para que cometieran fornicación. El efecto se registra en Núemros 25. Posteriormente se libró una batalla contra los madianitas, en la que Balaam se puso de su lado, cayendo por la espada del pueblo al que se había esforzado en maldecir (Y junto con sus muertos, mataron a los reyes de Madián: Evi, Requem, Zur, Hur y Reba, los cinco reyes de Madián. También mataron a espada a Balaam, hijo de Beor.[…]Números 31:8).

El pecado de Balaam fue de una gravedad peculiar y está caracterizado como tal en 15 Abandonando el camino recto, se han extraviado, siguiendo el camino de Balaam, el hijo de Beor, quien amó el pago de la iniquidad, 16 pero fue reprendido por su transgresión, pues una muda bestia de carga, hablando con voz humana, reprimió la locu[…]2 Pedro 2:15,16 y ¡Ay de ellos! Porque han seguido el camino de Caín, y por lucro se lanzaron al error de Balaam, y perecieron en la rebelión de Coré.[…]Judas 1:11. Para ver su conducta en su verdadera luz, debemos recordar la geografía de la escena. Balaam estaba en ese momento en una de las cumbres de Abarim más allá del Jordán, desde donde a Moisés le fue permitido contemplar la tierra de la promesa justo antes de su muerte. Estando allí, Balaam estaba sobre un monte consagrado al culto pagano y atestado de idólatras. A su mano izquierda ve las oscuras aguas del Mar Muerto con sus costas desoladas, que fueron reconocidas entre todas las tribus del este como un monumento de la ira de Dios contra los impíos. A su derecha, ve la tierra de los amorreos, a quien Jehová acababa de derrocar como prueba de su poder y propósito de destruir a los impíos y dar la victoria a su pueblo. En el valle del Jordán yace esparcido delante de él el campamento de Israel, dividido de acuerdo a sus tribus, en medio de las cuales se ve el tabernáculo de Dios, sobre el que está la columna de nube; mientras que en la distancia, más allá del campamento, sus ojos se posan sobre la tierra prometida al pueblo de Israel. Sin embargo, incluso en esta situación, en medio de tantas ventajas que le muestran cuán espantoso es pecar contra Dios, se atreve, por la recompensa con la que Balac tentó su avaricia, a abusar de su oficio e intentar, una y otra vez, maldecir a aquellos a quienes Dios había bendecido.


Bibliografía:
Stanley Leathes, Horatio Balch Hackett, Dr. William Smith's Dictionary of the Bible.