Historia

BEELZEBÚ

Beelzebú, Βεελζεβούλ, título de una divinidad pagana, a quien los judíos atribuían la soberanía de los espíritus malignos (Le basta al discípulo llegar a ser como su maestro, y al siervo como su señor. Si al dueño de la casa lo han llamado Beelzebú, ¡cuánto más a los de su casa![…]Mateo 10:25; 12:24; Y los escribas que habían descendido de Jerusalén decían: Tiene a Beelzebú; y: Expulsa los demonios por el príncipe de los demonios.[…]Marcos 3:22; Pero algunos de ellos dijeron: El echa fuera los demonios por Beelzebú, príncipe de los demonios.[…]Lucas 11:15 y sigs.). La lectura correcta es sin duda Beelzebul y no Beelzebub, como hace la versión siríaca, la Vulgata y algunas otras versiones; pero la autoridad de los manuscritos es decisiva a favor de la primera, siendo la alteración fácilmente explicada por una comparación con Y Ocozías se cayó por la celosía del aposento alto que tenía en Samaria, y se enfermó. Y envió mensajeros, a los que dijo: Id, consultad a Baal-zebub, dios de Ecrón, si he de sanar de esta enfermedad.[…]2 Reyes 1:2, al que se hace referencia en los pasajes citados. Surgen dos preguntas en relación con este tema: (1) ¿Cómo explicar el cambio de letra final del nombre? (2) ¿Por qué motivos asignaron los judíos al Baal-zebub de Ecrón la posición peculiar de gobernante de los demonios? Hay escasas fuentes de información a nuestro alcance para la respuesta. Los nombres no se encuentran en otro lugar. La Septuaginta traduce Baalzebub, como también lo hace Josefo (Ant. ix. 2, § 1); y los escritores talmúdicos guardan silencio sobre el tema.

(1) Las explicaciones ofrecidas sobre el cambio de nombre pueden clasificarse en dos clases, según se basen en el sonido o el significado de la palabra. La primera procede de la suposición de que el nombre Beelzebú era ofensivo al oído griego y que la letra final fue alterada para evitar la doble b, la elección de la l, como sustituto de la b, se deciddió por la ocurrencia previa de la letra en la primera parte de la palabra (Bengel, Gnomon en Le basta al discípulo llegar a ser como su maestro, y al siervo como su señor. Si al dueño de la casa lo han llamado Beelzebú, ¡cuánto más a los de su casa![…]Mateo 10:25). Sin embargo, no es de ninguna manera claro por qué otros nombres, como Magog o Eldad, no experimentaron un cambio similar. Es preferible asumir, en relación con esta idea, que el cambio fue de naturaleza puramente accidental, para lo cual no hay ninguna razón satisfactoria. La segunda clase de explicaciones conlleva mayor peso de autoridad. Proceden de que los judíos intencionalmente cambiaron la pronunciación de la palabra, para darle un significado adaptado a sus propias ideas, o para ridiculizar la idolatría de las naciones vecinas, en cuyo caso podríamos comparar la adopción de Sicar por Siquem, Bet-avén por Bet-el. Los judíos ciertamente estaban muy familiarizados con el significado de los nombres, y no pocas veces hay un juego sobre el significado de las palabras, como en el caso de Nabal (Ruego a mi señor que no haga caso a este hombre indigno, Nabal, porque conforme a su nombre, así es. Se llama Nabal, y la insensatez está con él; mas yo tu sierva no vi a los jóvenes que tú, mi señor, enviaste.[…]1 Samuel 25:25), Abraham (Y no serás llamado más Abram; sino que tu nombre será Abraham; porque yo te haré padre de multitud de naciones.[…]Génesis 17:5) y Sara (Entonces Dios dijo a Abraham: A Sarai, tu mujer, no la llamarás Sarai, sino que Sara será su nombre.[…]Génesis 17:15). Lightfoot (Exercitations, Pero cuando los fariseos lo oyeron, dijeron: Este no expulsa los demonios sino por Beelzebú, el príncipe de los demonios.[…]Mateo 12:24) aduce ejemplos de escritores talmúdicos sobre oprobiosos juegos de palabras aplicados a los ídolos. Las explicaciones, que por tanto se basan en motivos etimológicos, se dividen en dos clases: algunas relacionan el término con זְבוּל, 'morada', haciendo Beelzebul (Le basta al discípulo llegar a ser como su maestro, y al siervo como su señor. Si al dueño de la casa lo han llamado Beelzebú, ¡cuánto más a los de su casa![…]Mateo 10:25), 'señor de la morada', ya sea como 'príncipe de la potestad del aire' (en los cuales anduvisteis en otro tiempo según la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia,[…]Efesios 2:2), o como príncipe del inframundo (Paulus, citado por Olshausen, Comment. en Le basta al discípulo llegar a ser como su maestro, y al siervo como su señor. Si al dueño de la casa lo han llamado Beelzebú, ¡cuánto más a los de su casa![…]Mateo 10:25), o habitando cuerpos humanos (Schleusner, Lex. s. v.), u ocupando una mansión en el séptimo cielo, como Saturno en la mitología oriental (Movers, Phöniz. i. 260, citado por Winer, Realwört. art. Beelzebub; comp. Michaelis, Supl. ad Lex. pág. 205, para una idea similar). Otros lo derivan de זֶבֶל, 'estiércol', (palabra, debe observarse, que no se usa en la Biblia, pero que ocurre con frecuencia en los escritores talmúdicos), haciendo así Beelzebul, literalmente, 'señor del estiércol' o 'estercolero'; y en un sentido secundario, ya que zebel lo usaron los escritores talmúdicos como ídolo o idolatría (comp. Lightfoot, Exercit. Pero cuando los fariseos lo oyeron, dijeron: Este no expulsa los demonios sino por Beelzebú, el príncipe de los demonios.[…]Mateo 12:24; Pero algunos de ellos dijeron: El echa fuera los demonios por Beelzebú, príncipe de los demonios.[…]Lucas 11:15), 'señor de los ídolos', 'príncipe de falsos dioses', en cuyo caso 'gobernante de los demonios'. Generalmente se sostiene que el primero de estos dos sentidos se menciona más particularmente en el Nuevo Testamento (Carpzov, Appar. p. 408; Olshausen, Comment. en Le basta al discípulo llegar a ser como su maestro, y al siervo como su señor. Si al dueño de la casa lo han llamado Beelzebú, ¡cuánto más a los de su casa![…]Mateo 10:25). El segundo, sin embargo, es adoptado por Lightfoot y Schleusner.

(2) La segunda cuestión depende en cierta medida de la primera. La referencia en Le basta al discípulo llegar a ser como su maestro, y al siervo como su señor. Si al dueño de la casa lo han llamado Beelzebú, ¡cuánto más a los de su casa![…]Mateo 10:25 [12:24] puede haberse originado sobre una semejanza imaginaria entre la apelación de Ocozías a Baal-zebub, y la de los judíos a Jesús por la expulsión de los espíritus inmundos. Como ningún remedio humano servía para la cura de este mal, los judíos naturalmente la refirieron a algún poder superior y escogieron a Baal-zebub como la divinidad pagana a quien se apelaba en caso de mal grave. El título 'gobernador de los demonios' puede tener especial referencia a la naturaleza del mal en cuestión, o puede haber sido deducido del nombre mismo por una etimología imaginaria o real. Es digno de observación especial que las citas de Beelzebú están relacionadas exclusivamente con la cuestión de la posesión demoníaca, circunstancia que puede explicar la posterior desaparición del nombre.


Bibliografía:
William Latham Bevan, Dr. William Smith's Dictionary of the Bible.