Historia

BEHEMOT

Behemot, בְּהֵמוֹת, palabra que solamente aparece una vez en la Biblia (He aquí ahora, Behemot, al cual hice como a ti, que come hierba como el buey.[…]Job 40:15), siendo el plural de בְּהֵמָה, 'bestia', y ha sido considerada durante mucho tiempo una dubia vexata por críticos y comentaristas, algunos de los cuales, como Vatablus, Drusius, Grocio (Crit. Sac. Annot. ad Job xl.), Pfeiffer (Dubia vexata S. S., pág. 594, Dresd. 1079), Castell (Lex. Hept. pág. 292), A. Schultens (Comment. in Job xl.), Michaelis (Supl. ad Lex. Heb. No. 208), han entendido el elefante; mientras que otros, como Bochart (Hieroz. iii. 705), Ludolf (Hist. Æthiop. i. 11), Shaw (Trav. ii. 299), Scheuchzer (Phys. Sac. sobre Job xl.), Rosenmüller (Not. ad Bochart. Hieroz. iii. 705 y Schol. ad Vet. Test. en Job xl.), Taylor (Appendix to Calmet's Dict. Bibl. No. lxv.), Harmer (Observations, ii. 319), Geseuius (Thes. s. v. בְּהֵמוֹת), Fürst (Concord. Heb. s. v.), y comentaristas ingleses en general, creen que la palabra se refiere al hipopótamo. Otros críticos, entre los que se encuentra Lee (Comment. on Job xl. y Lex. Heb. s. v. בְּהֵמוֹת), consideran el término hebreo como sustantivo plural para 'ganado' en general, dejando al lector interpretar las alusiones escriturales a un animal particular, que puede ser, según Lee, 'ya sea el caballo o el asno salvaje o el toro'. El Dr. Mason Good (Book of Job literally translated, p. 473, Londres, 1712) ha propuesto la conjetura de que denota algún paquidermo extinto como el mamut, con miras a combinar las características del hipopótamo y del elefante, y para cumplir con todas las demandas bíblicas; compárese con Michaelis (Suo. ad Lex. Heb. No. 208), y Hasaeus (en Dissertat. Syllog. No. vii. § 37 y § 38, pág. 506), quien rechaza con cierto desprecio la noción de la identidad de behemot y mamut. El Dr. Kitto (Pict. Bib. Job. xl.) y el Coronel Hamilton Smith (Cycl. Bib. Lit. de Kitto, art. Behemot), se sienten incapaces de hacer corresponder todos los detalles bíblicos con cualquier animal en particular, siendo de la opinión de que behemot es un término plural, y es para ser tomado 'como una personificación poética de los grandes paquidermos en general, donde la idea del hipopótamo es predominante'. El término behemot sería así la contraparte de leviatán, el enorme monstruo acuático de las profundidades mencionado a continuación en el libro de Job.

Caza del hipopótamo en el antiguo Egipto
Gesenius y Rosenmüller han comentado que, ya que en la primera parte del discurso de Dios (38 1 Entonces el SEÑOR respondió a Job desde el torbellino y dijo: 2 ¿Quién es éste que oscurece el consejo con palabras sin conocimiento? 3 Ciñe ahora tus lomos como un hombre, y yo te preguntaré, y tú me instruirás. 4 ¿Dónde estabas tú cuando yo ec[…]Job 38-39) se mencionan los animales terrestres y las aves, se adapta mejor al propósito general de ese discurso suponer que se habla de criaturas acuáticas o anfibias en la segunda mitad de él; y que dado que el leviatán, por consenso casi universal, denota el cocodrilo, el behemot parece claramente señalar al hipopótamo, su asociado en el Nilo.

Se ha dicho que algunas partes de la descripción en Job no se pueden aplicar al hipopótamo, por ejemplo, el versículo 20 donde dice: 'Ciertamente los montes producen hierba para él'. Este pasaje, dicen muchos escritores, se adapta bien al elefante, pero no puede ser aplicado al hipopótamo, que nunca es visto en los montes. De nuevo, el versículo 24, '¿y horadará su nariz?', parece que habla de la trompa del elefante, con su extraordinaria delicadeza de olor y tacto, más que las obtusas percepciones del hipopótamo. En respuesta a la primera objeción se ha dicho, con gran razón, que las prominencias de Egipto, que aparecen a medida que la inundación del Nilo disminuye, indudablemente pueden llamarse montes en el lenguaje poético de Job. Pero no hace falta recurrir a una explicación tan restringida. Los hipopótamos, como es bien sabido, frecuentemente dejan el agua y la orilla del río cuando se acerca la noche, y realizan incursiones por el interior en busca de pastos, cuando asola los cultivos en crecimiento (Hasselquist, Trav. p. 188). Además, se debe recordar que se mencionan los 'montes' en vía de contraste con las lugares naturales de los animales acuáticos en general, que nunca se alejan del agua y las orillas del río; pero behemot, aunque pasa mucho de su tiempo en el agua y en 'lo oculto de las cañas y de los lugares húmedos', come pasto como el ganado y se alimenta en la ladera en compañía con las bestias del campo. Hay mucha belleza en los pasajes que contrastan los hábitos del hipopótamo, un animal anfibio, con los de cuadrúpedos herbívoros terrestres; pero si debe entenderse el elefante, toda la descripción es relativamente doméstica.

Con respecto a la segunda objeción: '¿Lo tomará alguno cuando está vigilante, y horadará su nariz?' se refiere a la dificultad de capturarlo y someterlo. La expresión en el versículo 17, 'dobla su cola como un cedro', ha dado ocasión a mucha discusión; algunos de los defensores del elefante sostienen que la palabra zânâb puede denotar cualquiera de las extremidades, y que aquí designa la trompa del elefante. Pero el paralelismo claramente requiere que el apéndice posterior sea significado por el término. La expresión parece aludir a la naturaleza rígida e inflexible de la cola del animal, que a este respecto se compara con el tronco de un fuerte cedro que apenas mueve el viento.

La descripción del animal que yace bajo 'los árboles sombríos', entre las 'cañas' y sauces, es peculiarmente aplicable al hipopótamo. Se ha argumentado que tal descripción es igualmente aplicable al elefante; pero este no es el caso, pues aunque al elefante le gustan los baños frecuentes, y se ve con frecuencia cerca del agua, sin embargo, el hábito constante del hipopótamo, como se implica en los versículos 21, 22, parece ser especialmente el tema al que se dirige la atención.

Según el Talmud, behemot es un enorme animal terrestre que consume diariamente la hierba de mil colinas y va a tener en algún periodo futuro una batalla con el leviatán. A causa de pastar en las montañas, se le llama 'toro de las altas montañas'. (Véase Lewysohn, Zool. des Talmuds, pág. 355) 'Los "padres", en su mayor parte', dice Cary (Job, p. 402) 'rodearon el objeto con un asombro espantoso, y en behemot, y en el leviatán del siguiente capítulo, no vieron nada más que representaciones místicas del diablo; otros se han imaginado a un monstruo jeroglífico que no tiene existencia real; pero estas desenfrenadas imaginaciones son superadas por la de Boldueius, que en behemot ¡realmente contempla a Cristo!'


Bibliografía:
William Houghton, Dr. William Smith's Dictionary of the Bible.