Historia
CAÍN
Los siguientes puntos merecen consideración en relación con la narración bíblica:
La posición de la tierra de Nod. El nombre en sí mismo dice poco; significa errante, en referencia a Cuando cultives el suelo, no te dará más su vigor; vagabundo y errante serás en la tierra.[…]Génesis 4:12, donde se usa una palabra análoga; el intento de Von Bohlen de identificarla con la India, como si el nombre hebreo se hubiera leído erróneamente, es demasiado exagerado; la única indicación de su posición es la indefinida mención de que estaba 'al oriente de Edén' (16), lo que por supuesto retrotrae a la posición del propio Edén. Knobel (Comm. in loc.), que adopta un enfoque etnológico de la historia de los descendientes de Caín, identificaría a Nod con todo el este de Asia, e incluso insinúa una posible relación entre el nombra Caín y China. Parece vano intentar la identificación de Nod con alguna localidad especial; la dirección 'al oriente de Edén' puede hacer referencia a la mención previa en Expulsó, pues, al hombre; y al oriente del huerto del Edén puso querubines, y una espada encendida que giraba en todas direcciones, para guardar el camino del árbol de la vida.[…]Génesis 3:24, y puede indicar que la tierra estaba frente a la entrada, la cual estaba cerrada para no poder regresar.
No es improbable que el oriente fuera además empleado para señalar la dirección que tomaron los cainitas, distintos de los setitas, quienes, de acuerdo con las tradiciones hebreas, se asentaron hacia el oeste. Similares observaciones deben hacerse con respecto a la ciudad de Enoc, que ha sido identificada con los nombres de los heniochi, una tribu del Cáucaso (Hasse), Anuchta, un pueblo en Susiana (Huetius), Chanoge, una ciudad antigua en la India (Von Bohlen) e Iconio, lugar donde el rey deificado Annacos fue honrado (Ewald); todos esos intentos de identificación deben estar subordinados a la resolución previa de la posición de Edén y Nod.
La señal puesta sobre Caín ha dado lugar a varias especulaciones, muchas de las cuales nunca habrían sido abordadas si el texto hebreo hubiera sido consultado. Si la señal era perceptible para Caín solo, y dada a él una vez para siempre, a fin de que nadie lo matara, o si era perceptible a los demás, y preparada como una precaución para ellos, es incierto; la naturaleza de la señal misma también es incierta.
La narración implica la existencia de una considerable población en el tiempo de Caín, pues temía ser muerto por el asesinato que había cometido (14). Josefo (Ant. i. 2, § 1) explica que sus miedos no surgían de los hombres, sino de las bestias salvajes; pero tal explicación es totalmente innecesaria. La familia de Adán puede haber aumentado grandemente antes del nacimiento de Set, como de hecho está implícito en la mención de la esposa de Caín (17), y la mera circunstancia de que ninguno de los otros hijos son citados por su nombre se pueden explicar porque sus vidas no proporcionaron nada digno de mención.
Los descendientes de Caín se enumeran hasta la sexta generación. Algunos comentaristas (Knobel, Von Bohlen) han testirpedo una estructura artificial en esta genealogía, por la cual se hace paralela a la de los setitas; es decir, hay diez nombres en cada una, comenzando con Adán y terminando con Jabal y Noé, siendo la deficiencia de las generaciones de los cainitas suplida por la adición de los dos hijos menores de Lamec a la lista; hay una similitud considerable en los nombres, conteniendo cada una un Lamec y un Enoc; mientras que Caín está en una y Cain-án en la otra, Metusael en una y Matusalén en la otra, Mehujael en una y Mahalaleel en la otra; la deducción de esta comparación es que una sirvió de marco para la otra. Pero debe observarse que las diferencias superan con creces los puntos de similitud; que el orden de los nombres, el número de generaciones, e incluso los significados de los que se notan como similares en el sonido, son lo suficientemente distintos como para eliminar la impresión de una construcción artificial.
La condición social de los cainitas es prominentemente presentada en la historia. Caín mismo era agricultor, Abel pastor; los sucesores del segundo están representados por los setitas y los progenitores de la estirpe hebrea de tiempos posteriores, entre los cuales la vida pastoral fue siempre tenida en alto honor por los hábitos simples y devocionales que suscitó; los sucesores del primero se presentan como el reverso en todos estos aspectos. Caín fundó la primera ciudad; Lamec instituyó la poligamia; Jabal introdujo la vida nómada; Jubal inventó los instrumentos musicales; Tubal-caín fue el primer herrero; el lenguaje de Lamec toma el tono majestuoso de la poesía; e incluso los nombres de las mujeres, Naama (agradable), Zila (sombra) y Ada (ornamento), parecen hablar de un avanzado estado de civilización. Pero junto con esto, hay violencia e impiedad; Caín y Lamec proporcionan la prueba de lo primero, mientras que las concluyentes palabras de A Set le nació también un hijo y le puso por nombre Enós. Por ese tiempo comenzaron los hombres a invocar el nombre del SEÑOR.[…]Génesis 4:26 implican lo segundo.
El contraste establecido entre los cainitas y los setitas parece hacer referencia únicamente a la condición social y religiosa de las dos estirpes. Por un lado se representa un alto estado de civilización, no santificada por la fe, y productiva de lujo y violencia; por el otro lado, un estado de sencillez que no proporcionaba material para una historia, más allá de la declaración 'entonces los hombres comenzaron a invocar el nombre de Jehová'. El historiador por lo tanto explica la degeneración progresiva de la condición religiosa del hombre, el mal ganando predominio sobre el bien por su alianza con el poder y conocimiento mundanos, y produciendo el estado de cosas que ocasionó el Diluvio.
Bibliografía:
William Latham Bevan, Dr. William Smith's Dictionary of the Bible.