Historia

CANTAR DE LOS CANTARES

Cantar de los cantares, שִׁיר הַשִּׁירִים, es un libro tan peculiar del Antiguo Testamento que ha estado sujeto a muy diversas y enconadas interpretaciones.

Autor y fecha.
En el inicio del libro es atribuido a Salomón y lo mismo en todas las versiones, y por la mayoría de los escritores judíos y cristianos, antiguos y modernos. De hecho, si exceptuamos algunos de los escritos talmúdicos (Bava Bathra, R. Moisés Kimchi), que lo asignan al periodo de Ezequías, apenas hay una voz disidente hasta finales del siglo XVIII. Pero la crítica posterior ha puesto en tela de juicio esta arraigada y bien acreditada tradición. Kennicott entre los eruditos ingleses y Eichhorn y Rosenmüller entre los alemanes, consideraron que el poema pertenece al tiempo de Esdras y Nehemías (Kennicott, Diss. i. 20-22; Eichhorn, Einleitunng in das A. T., Bd. iii. § 647, pág. 531 sig., 2ª ed.; Rosenmüller, Animadr. in Lowth. Praelect., Schol. in V. T.). Kennicott basó su opinión sobre la inserción de la letra י, en todas las copias, en el nombre de David (דויד). Pero el nombre aparece sólo una vez (Cantar de los Tu cuello, como la torre de David edificada con hileras de piedras; miles de escudos cuelgan de ella, todos escudos de los valientes.[…]cantares 4:4) y la inserción de la letra en este caso solitario se explica fácilmente por un supuesto error en la transcripción. En cualquier caso, la inserción de la י no llevaría a Cantares tan lejos como el tiempo de Esdras, ya que se encuentra la misma peculiaridad en Después los hijos de Israel volverán y buscarán al SEÑOR su Dios y a David su rey; y acudirán temblorosos al SEÑOR y a su bondad en los últimos días.[…]Oseas 3:5 y los que improvisan al son del arpa, y como David han compuesto cantos para sí;[…]Amós 6:5 (Gesenius, Lex. s. v.). La acusación de caldeísmo ha sido sostenida vigorosamente por Rosenmüller y especialmente por Eichhorn. Pero Gesenius (Heb. Gr. § 2) asigna el libro a la edad de oro de la literatura hebrea, y traza "los pocos caldeísmos solitarios" que aparecen en los escritos de aquella época a manos de copistas caldeos. Gesenius ha sugerido además una importante distinción entre caldeísmos y variaciones dialectales nativas del norte de Israel, donde conjetura que se compusieron Jueces y Cantares). La aplicación de este principio es suficiente para eliminar la mayoría de los caldeísmos alegados por Eichhorn, mientras que la ocurrencia de similares formas en fenicio proporciona una indicación de otras fuerzas intrusivas, además de la acción aramea en el hebreo bíblico. Ni es la sugerencia de Gesenius que el libro fue escrito en el norte de Israel, y en consecuencia está teñido de un colorido local, incompatible con la idea que lo sitúa entre los 'mil cinco' cantares de Salomón (También pronunció tres mil proverbios, y sus cantares fueron mil cinco.[…]1 Reyes 4:32). Compárese y todas las ciudades de almacenaje que Salomón tenía, y las ciudades de sus carros y las ciudades para sus hombres de a caballo, y todo lo que Salomón quiso edificar en Jerusalén, en el Líbano y en toda la tierra de su dominio.[…]1 Reyes 9:19 con y Baalat y todas las ciudades de almacenaje que Salomón tenía, y todas las ciudades para sus carros, y las ciudades para sus hombres de a caballo, y todo lo que Salomón quiso edificar en Jerusalén, en el Líbano y en toda la tierra de su dominio.[…]2 Crónicas 8:6, donde los edificios del Líbano están decididamente contrastados con los de Jerusalén, y por lo tanto, no deben confundirse con la 'casa del bosque del Líbano' (Edificó la casa del bosque del Líbano, de cien codos de largo, cincuenta codos de ancho y treinta codos de alto, sobre cuatro hileras de columnas de cedro con vigas de cedro sobre las columnas.[…]1 Reyes 7:2), que estaba probablemente en Jerusalén. En tal retiro, y bajo la influencia de su escenario y el lenguaje del entorno campesino, pudo haber escrito Cantares. Artísticamente habría estado en consonancia con las condiciones generales de la poseía pastoril. Si, además, los caldeísmos no son provincianismos, se puede alegar que Salomón apenas podía ignorar la literatura aramea de su propio tiempo, y que es posible que la haya usado conscientemente con el propósito de enriquecimiento (Gesen. Hebr. Gr. §§ 2, 4).

El título, aunque posiblemente sea demasiado halagador para haber venido de la mano de Salomón, ya debía existir en la copia usada por la Septuaginta y en consecuencia puede reclamar una antigüedad respetable. El argumento moral esgrimido por los partidarios de la interpretación literal más reciente, y basado sobre la improbabilidad de que Salomón se incrimine a sí mismo, no es muy concluyente. Su conducta podría atribuirse fácilmente a un espíritu de generosa autoacusación; y en cualquier caso no tiene por qué ser exaltado por encima de la norma que probablemente floreció en el ambiente de una corte como la suya. En general, parece innecesario apartarse del significado llano del título hebreo.

Suponiendo que la fecha se fije en el reinado de Salomón, los escritores rabínicos y algunos cristianos han empleado un gran ingenio en determinar en qué periodo de la vida de este monarca fue escrito el poema. El punto en cuestión parece haber sido si Salomón alguna vez se arrepintió después de su caída. Si lo hizo, se afirma que la madurez de la sabiduría exhibida en el Cantar parece el producto natural de tal experiencia; si no, se afirma que nada más que un hombre de mente espiritual podría haber compuesto tal poema; y que por lo tanto debe haber sido escrito mientras Salomón era todavía el amado de Dios. Por otra parte, fue un punto discutible si la composición es el producto de la madurez de la sabiduría de Salomón, o el fresco estallido de su cálida y apasionada juventud; si de hecho el elemento maestro del poema es la forma literal, o el significado alegórico.

Interpretación.
Las escuelas de interpretación puede dividirse en tres: la mística, o típica; la alegórica; y la literal.

La interpretación mística es propiamente una rama de la alegórica, y probablemente debe su origen a la necesidad que se sentía de suplir una base literal para las especulaciones de los alegoristas. Se basa en el matrimonio de Salomón con la hija del Faraón, o su matrimonio con una mujer israelita, la sulamita. La primera fue la opinión favorita de los intérpretes místicos hasta el final del siglo XVIII; la segunda debe su introducción a Good (1803). La interpretación mística hace su primera aparición en Orígenes, quien escribió un voluminoso comentario sobre Cantares. Su base literal, menos la aplicación mística, es condenada por Teodoreto (420). Reaparece en Abulfaraj (1226-1286), y fue recibida por Grocio. Al suponer una base literal, ha sido objetada con vehemencia por Sanctius, Durham y Calovio; pero aprobada y sistematizada por Bossuet, respaldada por Lowth y utilizada con el propósito de traducción por Percy y Williams. Los argumentos de Calovio impidieron que echara raíces en Alemania y la sustitución por Good de una egipcia por una israelita no ha salvado la teoría general de la negligencia que era inevitable, después del movimiento de los alegoristas del siglo XIX.

La interpretación alegórica, a pesar de los intentos que se han hecho para descubrir este principio de interpretación en la Septuaginta (Cantar de los Ven conmigo desde el Líbano, esposa mía , ven conmigo desde el Líbano. Baja desde la cumbre del Amaná, desde la cumbre del Senir y del Hermón, desde las guaridas de leones, desde los montes de leopardos.[…]cantares 4:8; Eclesiástico xlvii. 14-17; Sabiduría viii. 2; y Josefo, c. Apión, i. § 8), es imposible rastrearla con alguna certeza más allá del Talmud (ver Ginsburg, Introd.). Según el Talmud, el amado se toma como Dios, la amada, o la novia, es la congregación de Israel. Esta relación general la expande en detalles más particulares el Tárgum, o paráfrasis caldea, que trata el Cantar de los cantares como una historia alegórica del pueblo judío desde el Éxodo hasta la venida del Mesías y la edificación del tercer templo. A fin de establecer el paralelismo, se ha recurrido a los más extraordinarios recursos, por ejemplo, la reducción de las palabras a su valor numérico, y el libre intercambio de palabras similares entre sí en sonidos. Por elaborada que fuera, la interpretación del Tárgum fue aún más desarrollada por los judíos medievales; pero generalmente construida sobre las mismas hipótesis alegóricas. Fue introducida en sus cultos litúrgicos y durante las persecuciones de la Edad Media, su reconfortante apelación al pasado y las glorias futuras de Israel la mantuvieron como una exposición popular de un poema nacional. Sería extraño si una influencia tan universal como la de la filosofía escolástica no hubiera obtenido expresión en la interpretación del Cantar. Tal expresión se encuentra en la teoría de Ibn Caspi (1280-1340), que considera que el libro representa la unión entre el intelecto activo (intellectus agens), y el intelecto receptivo o material (intellectus materialis). Una nueva escuela de interpretación judía la originó Mendelssohn (1729-1786), que, sin negar en realidad la existencia de un significado alegórico, determinó mantenerlo en suspenso, y mientras tanto dedicarse a la interpretación literal. Posteriormente eruditos rabinos, siguiendo a Löwisohn, abandonaron la interpretación alegórica en su totalidad (Herxheimer, 1848; Philippson, 1854).

En la Iglesia, la interpretación talmúdica, importado por Orígenes, fue casi universalmente recibida. Fue impugnada por Teodoro de Mopsuestia (360-429), pero siguió manteniendo terreno como teoría ortodoxa hasta el renacimiento de las letras, cuando fue cuestionada por Erasmo y Grocio, siendo reemplazada gradualmente por la teoría típica de Grocio, Bossuet, Lowth, etc. Este cambio, sin embargo, no se efectuó sin una dura lucha, en la que Sanctius, Durham y Calovio fueron los campeones de la teoría alegórica contra la teoría típica. Esta última parece haber sido identificada principalmente con Grocio (Pol. Syn.), y fue estigmatizada por Calovio como la herejía de Teodoro de Mopsuestia, condenado en el segundo concilio de Constantinopla, y revivida por los anabaptistas. En el siglo XVIII se reafirmó la teoría alegórica, siendo reconstruida por Puffendorf (1770) y los alegoristas, la mayoría de los cuales, sin embargo, con Rosenmüller, regresaron al sistema de la paráfrasis caldea.

Algunas de las variantes más notables de la escuela alegórica son: La extensión de la alegoría caldea a la Iglesia, originalmente proyectada por Aponio (siglo VII), y más plenamente elaborada por de Lyra (1270-1340), Brightman (1600) y Cocceius (1603-1699). Según de Lyra, los capítulos ii.-vii. describen la historia de los israelitas desde el Éxodo hasta el nacimiento de Cristo; el capítulo vii. hasta el final, la historia de la Iglesia hasta Constantino. Brightman divide el Cantar en una historia de la Iglesia Legal, y una historia de la Iglesia Evangélica; su detalle es muy elaborado y por ejemplo en Yo os conjuro, oh hijas de Jerusalén, si encontráis a mi amado, ¿qué le habéis de decir? Que estoy enferma de amor. EL CORO:[…]Cantares 5:8, descubre una alusión a Pedro Valdo (1160), y en el versículo 13 a Robert Trench (1290). La teoría de Lutero limita el sentido alegórico a la historia contemporánea del pueblo judío bajo Salomón. Según Ghislerius y Cornelius a Lapide la novia es la Virgen María. Puffendorf refiere el sentido espiritual a las circunstancias de la muerte y sepultura de Jesús.

La interpretación literal parece haber estado relacionada con el movimiento general de Teodoro de Mopsuestia (360-429) y sus seguidores, en oposición a las extravagancias de los primeros alegoristas cristianos. Su idea era nupcial, con la hija de Faraón como la novia. Que fue considerada por muchos como la única interpretación admisible, se desprende de Teodoreto, quien menciona esta opinión sólo para condenarla. Derribada y vencida por el genio prolífico de la alegoría medieval, se vislumbra en Abulfaraj (vid. sup.) y en el comentario (Bodl. Oppenh. Coll. No. 625), citado por Ginsburg, quien lo refiere a un judío francés de los siglos XII o XIII. Este comentario anticipa posteriores críticas por interpretar el Cantar como la celebración del humilde amor de un pastor y una pastora. La idea radical extrema fue propuesta por Castellio (1511), quien llamó al Cantar "Colloqiuum Salomonis cum amicâ quâdam Sulamithâ", y lo rechazó del Canon. Siguiendo esta idea, Whiston (1723) reconoció el libro como una composición de Salomón, pero lo denunció como necio, lascivo e idólatra. Mientras tanto, la teoría nupcial fue adoptada por Grocio como la base literal de una interpretación secundaria y espiritual; y, después de su desarrollo dramático por Bossuet, durante mucho tiempo siguió siendo la idea común de la escuela mística. En 1803 fue reconstruida por Good, con una novia judía en lugar de una egipcia. La teoría puramente literal, opuesta por un lado a la interpretación alegórica, y por otro a Castellio y Whiston, tiene su origen en Alemania. Michaelis (1770) consideró el Cantar como un exponente del amor conyugal, inocente y feliz. Pero, al tiempo que justifica su admisión en el Canon, delata una ligereza de comentario totalmente incoherente con la suposición de que el libro es inspirado (Not. ad Lowth. Prael.). A partir de ese momento, la erudición de Alemania se alistó principalmente del lado de los literalistas. La base literal se disoció de la superestructura mística y todo lo que quedaba por hacer era dilucidar el verdadero plan de la primera. La interpretación más generalmente recibida de los literalistas modernos es la propuesta originalmente por Jacobi (1771), adoptada por Herder, Ammon, Umbreit, Ewald, etc.; y luego por el profesor Meier de Tubinga (1854), y en Inglaterra por Ginsburg, en su excelente traducción (1857). Según la aplicación detallada de esta idea, como la explica Ginsburg, el Cantar pretende mostrar la victoria del amor humilde y constante sobre las tentaciones de la riqueza y la realeza. El tentador es Salomón; el objeto de sus esfuerzos seductores es una pastora sulamita que, rodeada por las glorias de la corte y las fascinaciones de un esplendor inusitado, suspira por el pastor amado de quien ella ha sido involuntariamente separada.

El drama se divide en cinco secciones, indicadas por la fórmula tres veces repetida de conjuración (Cantar de los Yo os conjuro, oh hijas de Jerusalén, por las gacelas o por las ciervas del campo, que no levantéis ni despertéis a mi amor, hasta que quiera. LA ESPOSA:[…]cantares 2:7; 3:5; 8:4), y el uso de otra frase de cierre (5:1).

Sección 1 (Capítulos 1-2:7). Escena en una casa de campo de Salomón. La pastora está comprometida con el cuidado de las damas de la corte ('hijas de Jerusalén'), que han sido instruidas para preparar el camino para el acercamiento real. Salomón hace un intento fallido de ganar su afecto.
Sección 2 (2:8-3:5). La pastora explica a las damas de la corte la crueldad de sus hermanos, que han originado la separación entre ella y su amado.
Sección 3 (3:6-5:1). Entrada del séquito real en Jerusalén. El pastor sigue a su amada a la ciudad y se propone rescatarla. Algunas de sus compañeras de corte están favorablemente impresionadas por su constancia.
Sección 4 (5:2-8:4). La pastora les dice su sueño y atrae aún más las simpatías de sus compañeras. Los halagos y las promesas del rey son inútiles.
Sección 5 (8:5-14). El conflicto ha terminado; la virtud y la verdad han ganado la victoria, y la pastora y su amado regresan a su feliz hogar, visitando en el camino el árbol bajo cuya sombra se comprometieron primero (8:5). Sus hermanos repiten las promesas que una vez hicieron condicionalmente sobre su virtuosa e irreprochable conducta.

Tal es un breve resumen de la división preparada por los literalistas. Pero no se debe suponer que los partidarios de la interpretación alegórica han sido finalmente expulsados del campo. Incluso en Alemania un nutrido grupo de alegoristas han mantenido su terreno, incluyendo nombres como Hug, Kaiser, Rosenmüller, Hahn y Hengstenberg. En general, su tendencia es volver a la paráfrasis caldea; una tendencia que está especialmente marcada en Rosenmüller. En Inglaterra la batalla de los literalistas fue combatida por el doctor Pye Smith (Congreg. Mag. para 1837-38); en América por el profesor Noyes, quien adopta la teoría erótica extrema, siendo incapaz de reconocer en el Cantar ningún motivo moral o religioso. Debe observarse que tal sentir como el del Dr. Noyes es absolutamente ajeno a las ideas de Jacobi y sus seguidores, quienes conciben la recomendación del amor virtuoso y la constancia como una porción de la más alta enseñanza moral y en ninguna manera indigna de un escritor inspirado.

La interpretación alegórica ha sido defendida en América por los profesores Stuart y Burrowes. Los argumentos internos aducidos por los alegoristas son sustancialmente los mismos de Calovio contra la base literal de la interpretación mística. Los siguientes son algunos ejemplos: Los detalles no son aplicables a Salomón (5:2); los detalles no son aplicables a la esposa de Salomón (1:6,8; 5:7; 6:13, comp. 1:6); a Salomón se le menciona en segunda persona (8:12); los detalles son incompatibles con las condiciones ordinarias del amor decente (5:2); lo fecha veinte años después del matrimonio de Salomón con la hija del Faraón (comp. Cantar 5:4 y y en el año undécimo, en el mes de Bul, que es el mes octavo, la casa fue acabada en todas sus partes y conforme a todos sus planos. La edificó, pues, en siete años.[…]1 Reyes 6:38). Fácilmente se observa que estos argumentos no afectan de ninguna manera a la teoría literal de Jacobi.

Para argumentos externos los alegoristas dependen principalmente de la tradición judía y la analogía de la poesía oriental. El valor de la primera, respecto a una composición del siglo X a. C., es estimada por Michaelis (Not. ad Lowth.) a un nivel muy bajo. Para la poesía oriental, es habitual referirse a autores tales como Chardin, Sir W. Jonas, Herbelot, etc. (ver Rosenmüller, Animad.). Rosenmüller propone una canción de Hafiz, con una paráfrasis de un comentarista turco que despliega el significado espiritual. Para otros ejemplos del mismo tipo ver Egyptians de Lane. Por otro lado, las objeciones formuladas por el Dr. Noyes son muy importantes (New Transl.). Parecería que hay una diferencia esencial entre el Cantar de los cantares y las composiciones alegóricas de los poetas en cuestión. En éstos la alegoría es más o menos declarada y se hace referencia al Ser Supremo; en aquéllos no hay nada de eso. Pero la consideración más importante aducida por los literalistas es el hecho de que el Cantar es la producción de un país diferente, separado de las canciones de los sufíes y los místicos hindúes por un intervalo de casi 2000 años. A lo que se le puede agregar que el Cantar de los cantares brota de una religión que no tiene nada en común con el panteísmo de Persia y la India. En resumen, las condiciones de producción en los dos casos son totalmente dispares. Pero los literalistas no se contentan con destruir esta analogía; van más allá hasta mantener que las alegorías generalmente no ocurren en las Escrituras sin alguna indicación de su significado secundario, cuya insinuación en el caso del Cantar no aparece. Argumentan sobre el total silencio de Jesús y sus apóstoles respecto a este libro, no porque no sea inspirado, sino que porque nunca tuvo la intención de llevar dentro de su envoltura poética ese sentido místico que le habría hecho un tesoro perfecto de referencia para Pablo, para desentrañar la relación espiritual entre Cristo y su Iglesia (ver Porque celoso estoy de vosotros con celo de Dios; pues os desposé a un esposo para presentaros como virgen pura a Cristo.[…]2 Corintios 11:2; Por tanto, hermanos míos, también a vosotros se os hizo morir a la ley por medio del cuerpo de Cristo, para que seáis unidos a otro, a aquel que resucitó de entre los muertos, a fin de que llevemos fruto para Dios.[…]Romanos 7:4; 23 Porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, siendo El mismo el Salvador del cuerpo. 24 Pero así como la iglesia está sujeta a Cristo, también las mujeres deben estarlo a sus maridos en todo. 25 Maridos, amad a […]Efesios 5:23-32). Una vez más, se insta a que si este poema es alegóricamente espiritual, entonces su espiritualidad es del más alto orden, y completamente inconsistente con la opinión que lo asigna a Salomón. La filosofía de Salomón, tal como se da en Eclesiastés, es una filosofía de la indiferencia, aparentemente sugerida por el agotamiento de todas las fuentes del disfrute físico. La religión de Salomón no tenía sino poca influencia práctica en su vida; si escribió el resplandeciente espiritualismo del Cantar cuando era joven, ¿cómo se puede explicar su terrible degeneración? Si el poema fue la producción de su edad avanzada, ¿cómo podemos conciliarlo con el último hecho registrado de que 'su corazón no era perfecto con el Señor su Dios'? Por la misma razón se mantiene que ningún otro escritor habría escogido a Salomón como símbolo del Mesías. El carácter excesivamente amativo de algunos pasajes se designa como casi blasfemo, cuando se supone que va dirigido a Cristo y a su Iglesia (7:2,3,7,8); y el hecho de que los actores dramáticos sean tres, es considerado decididamente subversivo de la teoría alegórica.

El argumento más fuerte del lado de los alegoristas es la metáfora matrimonial tan frecuentemente empleada en las Escrituras para describir la relación entre Dios e Israel (15 no sea que hagas pacto con los habitantes de aquella tierra, y cuando se prostituyan con sus dioses y les ofrezcan sacrificios, alguien te invite y comas de su sacrificio; 16 y tomes de sus hijas para tus hijos, y ellas se prostituyan con sus dios[…]Éxodo 34:15,16; Y os servirá el fleco, para que cuando lo veáis os acordéis de todos los mandamientos del SEÑOR, a fin de que los cumpláis y no sigáis vuestro corazón ni vuestros ojos, tras los cuales os habéis prostituido,[…]Números 15:39; Porque he aquí, los que están lejos de ti perecerán; tú has destruido a todos los que te son infieles.[…]Salmos 73:27; 1 Dios dice: Si un hombre se divorcia de su mujer, y ella se va de su lado y llega a ser de otro hombre, ¿volverá él a ella? ¿No quedará esa tierra totalmente profanada? Pues tú eres una ramera con muchos amantes, y sin embargo, vuelves a mí--declara[…]Jeremías 3:1-11; Ezequeil 16; 18; etc.). Por otro lado, los literalistas niegan tan pronto un uso de la metáfora y afirman que la frase 'prostituirse tras otros dioses' describe una ficción literal y que incluso la metáfora usada por los profetas que vivieron después de Salomón implica una relación conyugal, y por lo tanto no se puede comparar con el afecto antenupcial que forma el tema del Cantar.

Canonicidad.
Ya se ha observado que el libro fue rechazado del Canon por Castellio y Whiston; pero en ningún caso su rechazo se ha defendido por bases externas. Se encuentra en la Septuaginta y en las traducciones de Aquila, Símaco y Teodoción. Está en el catálogo del Talmud y en el de Melitón; teniendo la misma evidencia de canonicidad que comúnmente se aduce para la canonicidad de cualquier libro del Antiguo Testamento.


Bibliografía:
Thomas Edward Brown, Dr. William Smith's Dictionary of the Bible.