Historia
CUEVA
La piedra caliza calcárea de la que se componen principalmente las rocas de Siria e Israel presenta, como es el caso en todas las formaciones de piedra caliza, un gran número de cavernas y fisuras naturales, muchas de las cuales también han sido agrandadas artificialmente y adaptadas a diversos propósitos, tanto de refugio como de defensa (Page, Text-Book of Geology, p. 141; Kitto, Phys. Geogr. of Pal. p. 72.) Esta circunstancia también ha dado ocasión al uso de un número tan grande de palabras como se emplean en las Escrituras para denotar cuevas, agujeros y fisuras, algunas de las cuales dan nombre a las ciudades y lugares de su vecindad. De ellas, además de la anterior, se pueden seleccionar las siguientes:
חוּר (Gesenius, p. 458) 'agujero', de donde procede חוֹרִי, 'habitante de cuevas', nombre de los horeos del monte Seir, wady Ghoeyer, exulsados por los edomitas, probablemente aludidos por Job, un pueblo troglodita del que habló Estrabón (y a los horeos en el monte de Seir hasta El-parán, que está junto al desierto.[…]Génesis 14:6; 36:21; Los horeos habitaron antes en Seir, pero los hijos de Esaú los desalojaron y los destruyeron delante de ellos, y se establecieron en su lugar, tal como Israel hizo con la tierra que el SEÑOR les dio en posesión.)[…]Deuteronomio 2:12; Moraban en valles de terror, en las cuevas de la tierra y de las peñas.[…]Job 30:6; Estrabón, i. p. 42, xvi. pág. 775-776; Burckhardt, Syria, p. 410; Robinson, ii. 69, 157; Stanley, S. & P. §§ 68-71). Huarán, 'tierra de cavernas' (16 Hamat, Berota, Sibraim, que está entre el límite de Damasco y el límite de Hamat; Hazar-haticón, que está en el límite de Haurán. 18 Y por el lado oriental, entre Haurán, Damasco, Galaad y la tierra de Israel, al Jordán; mediréis desde el límite n[…]Ezequiel 47:16,18; Burckhardt, Syiria, pp. 110, 286); Bet-horón, 'casa de cavernas', las dos ciudades de Bet-horón (3 Y descendía hacia el occidente al territorio de los jafletitas, hasta el territorio de Bet-horón de abajo, y hasta Gezer, y terminaba en el mar. 5 Y este fue el territorio de los hijos de Efraín conforme a sus familias: el límite de su heredad haci[…]Josué 16:3,5); 'dos cavernas', la ciudad de Horonaim (Mi corazón clama por Moab; sus fugitivos se extienden hasta Zoar y Eglat-selisiya, y suben la cuesta de Luhit llorando; ciertamente en el camino a Horonaim dan gritos de angustia por su ruina.[…]Isaías 15:5).
חַנָוִים, 'lugares de refugio en rocas' (Gesenius, p. 445) para aves, Cantar de los Paloma mía, en las grietas de la peña, en lo secreto de la senda escarpada, déjame ver tu semblante, déjame oír tu voz; porque tu voz es dulce, y precioso tu semblante. EL CORO:[…]cantares 2:14; En cuanto al terror que infundías, te ha engañado la soberbia de tu corazón; tú que vives en las hendiduras de las peñas, que ocupas la cumbre del monte. Aunque hagas tu nido tan alto como el del águila, de allí te haré bajar--declara el SEÑOR.[…]Jeremías 49:16; La soberbia de tu corazón te ha engañado, tú que habitas en las hendiduras de la peña, en las alturas de tu morada; que dices en tu corazón: "¿Quién me derribará por tierra?"[…]Abdías 1:3.
מִנְהָרהָ, barranco por donde corre el agua (Gesenius p. 858) Y el poder de Madián prevaleció sobre Israel. Por causa de los madianitas, los hijos de Israel se hicieron escondites en las montañas y en las cavernas y en los lugares fortificados.[…]Jueces 6:2.
Las cuevas de Siria e Israel todavía se usan ocasionalmente o permanentemente, como en Anab, cerca de Szalt, Ramot de Galaad. Los pastores cerca de Hebrón dejan sus aldeas en el verano para morar en cuevas y ruinas, para estar más cerca de sus rebaños y campos (Robinson, i. 212). Casi todas las viviendas en Omkeis, Gadara, son cuevas (Burckhardt, p. 273). Existe un extenso sistema de cuevas en Beit Jibrin, Eleuterópolis, en Judá, que ha servido para vivir u ocultarse, aunque ya quedaron en desuso (Robinson, ii. 5.3), y otro entre Belén y Hebrón (Irby y Mangles, p. 103).
Las cuevas más notables citadas en las Escrituras son:
1. Aquella en la que Lot habitó después de la destrucción de Sodoma (Subió Lot de Zoar y habitó en los montes, y sus dos hijas con él, pues tenía miedo de quedarse en Zoar. Y habitó en una cueva, él y sus dos hijas.[…]Génesis 19:30).
2. La cueva de Macpela (Así el campo de Efrón que está en Macpela, frente a Mamre, el campo y la cueva que hay en él, y todos los árboles en el campo dentro de sus confines, fueron cedidos[…]Génesis 23:17).
3. La cueva de Maceda (Y aquellos cinco reyes habían huido y se habían escondido en la cueva de Maceda.[…]Josué 10:16).
4. La cueva de Adulam (David se fue de allí y se refugió en la cueva de Adulam. Cuando sus hermanos y toda la casa de su padre lo supieron, descendieron a él allá.[…]1 Samuel 22:1).
5. La cueva de En-gadi (Llegó a unos rediles de ovejas en el camino, donde había una cueva, y Saúl entró en ella para hacer sus necesidades. Y David y sus hombres estaban sentados en los rincones de la cueva.[…]1 Samuel 24:3).
6. La cueva de Abdías (pues sucedió que cuando Jezabel destruyó a los profetas del SEÑOR, Abdías tomó a cien profetas y los escondió de cincuenta en cincuenta en una cueva, y los sustentó con pan y agua.)[…]1 Reyes 18:4)
7. La cueva de Elías en Horeb (Allí entró en una cueva y pasó en ella la noche; y he aquí, vino a él la palabra del SEÑOR, y El le dijo: ¿Qué haces aquí, Elías?[…]1 Reyes 19:9).
8 y 9. Los sepulcros rocosos de Lázaro y de Jesús (Entonces Jesús, de nuevo profundamente conmovido en su interior, fue* al sepulcro. Era una cueva, y tenía una piedra puesta sobre ella.[…]Juan 11:38; y lo puso en su sepulcro nuevo que él había excavado en la roca, y después de rodar una piedra grande a la entrada del sepulcro, se fue.[…]Mateo 27:60).
Algunas pueden identificarse y a otras se les pueden asignar sitios aproximados, si no absolutamente idénticos. Así, las cavernas existentes cerca del extremo sudoriental del Mar Muerto sirven plenamente para justificar la mención de una cueva como lugar de retiro de Lot; igual que las del lado occidental concuerdan tanto en situación como en nombre con las cuevas de En-gadi (Lynch, Narrative, p. 234; Robinson, i. 500; Stanley, p. 296). La cueva de Macpela sin duda se encuentra debajo de la mezquita en Hebrón (Robinson, ii. 79; Stanley, p. 149; Benjamín de Tudela, Libro de viajes, pág. 86). La cueva de Maceda difícilmente puede ser aquella a la que la tradición ha asignado el nombre (Irby y Mangles, p. 93), porque aunque no es necesario suponer que la cueva estaba cerca de la ciudad de Maceda, sin embargo, la situación de las grandes cavernas tanto en Beit Jibrin como en Deir Dubbân en ninguno de los casos concuerdan con la de Maceda como la da Eusebio, a trece kilómetros de distancia de Eleuterópolis (Reland, pp. 88-5; Robinson, ii. 23, 53; Stanley, p. 211). El sitio asignado por la misma antigua autoridad a Adulam, a dieciséis kilómetros al este de Eleuterópolis, concuerda tan poco con el de la cueva que la tradición creía haber sido el escondite de David, a saber, en el wady Khureitûn en el sudeste de Belén, que en algunos aspectos concuerda con la narración de las Escrituras mejor que la vecina de Deir Dubbân, asignada a ella por Stanley (ver Si tu padre me echa de menos, entonces di: "David me rogó mucho que le dejara ir a toda prisa a Belén su ciudad, porque allá se celebra el sacrificio anual por toda la familia."[…]1 Samuel 20:6, y particularmente 22:3,4; Josefo, Ant. vi. 12, § 3; Reland, p. 549; Irby y Mangles, p. 103; Robinson, i. 482; Stanley, pág. 259). La cueva en la que Abdías ocultó a los profetas no se puede identificar, pero probablemente estaba en la parte norte del país, en la que abundan los casos de cuevas aptas para tal propósito.
Los sitios de la cueva de Elías, así como de la 'hendidura' de Moisés en el Monte Horeb (y sucederá que al pasar mi gloria, te pondré en una hendidura de la peña y te cubriré con mi mano hasta que yo haya pasado.[…]Éxodo 33:22) también son obviamente indeterminados; porque aunque la tradición no sólo ha asignado un lugar para el primero en Jebel Mûsa, y consagró el sitio con una capilla, hay cuevas en la cumbre de Serbâl, pudiendo tratarse de uno u otro de ambos lugares con igual probabilidad (Stanley, pág. 49; Robinson, i. 103; Burckhardt, pág. 608). Además de estas especiales cuevas hay frecuentes menciones en el Antiguo Testamento de cuevas como lugares de refugio. Así se dice que los israelitas se refugiaron de los filisteos en 'cavernas' (Cuando ambos se mostraron a la guarnición de los filisteos, éstos dijeron: Mirad, los hebreos salen de las cavernas donde se habían escondido.[…]1 Samuel 14:11), nombre al que responde suficientemente la escena del conflicto de Jonatán, Mukhmas (Micmas) (Stanley, p. 204; Rob. i. 440; Irby, p. 89). Así también en el tiempo de Gedeón se habían refugiado de los madianitas en cavernas, cuevas y fortalezas, que abundan en la región montañosa de Manasés (Y el poder de Madián prevaleció sobre Israel. Por causa de los madianitas, los hijos de Israel se hicieron escondites en las montañas y en las cavernas y en los lugares fortificados.[…]Jueces 6:2; Stanley, p. 341). Las cuevas de Israel no solo han brindado refugio de los enemigos, sino que también durante los terremotos, por los cuales el país ha sido visitado con tanta frecuencia, los habitantes han encontrado en ellos un retiro seguro. Este fue el caso de la gran convulsión de 1837, cuando Safed fue destruida; y a este modo de retiro probablemente alude el profeta Isaías (10 Métete en la roca, y escóndete en el polvo del terror del SEÑOR y del esplendor de su majestad. 19 Se meterán los hombres en las cuevas de las rocas y en las hendiduras de la tierra, ante el terror del SEÑOR y ante el esplendor de su majestad, cua[…]Isaías 2:10,19,21; Robinson, ii. 422; Stanley, p. 151).
Pero Adulam no es la única cueva, ni sus moradores fueron los únicos casos de proscritos que hicieron de las cuevas de Israel su lugar de reunión habitual. Josefo (Ant. xiv. 15, § 5) relata la manera en que, por orden de Herodes, una cueva ocupada por ladrones, o más bien insurgentes, fue atacada por soldados descolgados desde lo alto en cestos, de donde sacaron a los ocupantes con garfios, matándolos o arrojándolos por los precipicios; o, prendiendo fuego a sus depósitos de combustible, los mataron por asfixia. Se dice que estas cuevas estaban en Galilea, no lejos de Séforis; y son probablemente las mismas que el propio Josefo, al proporcionar defensa para Galilea, fortificó cerca de Genesaret, que en otro lugar llama las cuevas de Arbela (B. J. i. 16, § 2-4, ii. 20, § 6, Vit. § 37). Báquides, el general de Demetrio, en su expedición contra Judea, acampó en Mesalot, cerca de Arbela, y redujo a los ocupantes de las cuevas (Ant. xiii. 11, § 1; 1 Macabeos ix. 2). Mesalot del libro de los Macabeos y las cuevas de ladrones de Arbela son, por lo tanto, probablemente idénticos, y son los mismos que la caverna fortificada cerca de Medjdel (Magdala), llamada Kalaat Ibn Maan, o Castillo de las Palomas, mencionada por varios viajeros. Burckhardt dice que podían contener 600 hombres (Reland, págs. 358, 575; Burckhardt, Syria, pág. 331; Irby y Mangles, pág. 91; Lightfoot, Centr. Chorogr. ii. 231; Robinson, ii. 398; Raumer, pág. 108: comp. también se levantará un tumulto entre tu pueblo, y todas tus fortalezas serán destruidas, como Salmán destruyó a Bet-arbel el día de la batalla, cuando las madres fueron despedazadas con sus hijos.[…]Oseas 10:14).
Josefo también habla de los ladrones de Traconite, que vivían en grandes cavernas, sin prominencia sobre el suelo, pero ampliamente extendidas por debajo (Ant. xv. 10, § 1). Estos bandidos fueron un gran estorbo para el comercio con Damasco, por lo que fueron reprimidos por Herodes. Estrabón alude muy claramente a ellos en su descripción de Traconite y describe una de las cavernas con capacidad para 4.000 hombres (Estrabón, xvi. p. 750; Raumer, p. 68; Jolliffe, Travels in Pal. i. 197).
Por último, las cuevas que se encuentran debajo y alrededor de muchas de las ciudades judías formaron los últimos escondites de los dirigentes judíos en la guerra con los romanos. El mismo Josefo relata la historia de su propio ocultamiento en las cuevas de Jotapata; y después de la captura de Jerusalén, Juan de Giscala, Simón y muchos otros judíos, se ocultaron en las cavernas debajo de la ciudad; mientras que en algunas de ellas se encontraron grandes despojos y gran número de cadáveres de los que habían perecido durante el asedio por hambre o por heridas (Josefo, B. J. iii. 8, § 1, vi. 9, § 4).
Las cavidades naturales en la roca fueron y son frecuentemente utilizadas como cisternas para el agua y como lugares de encarcelamiento (Y serán agrupados en montón como prisioneros en un calabozo; serán encerrados en la cárcel y después de muchos días serán castigados.[…]Isaías 24:22; Sus tumbas están en las partes más profundas de la fosa, y su multitud está alrededor de su tumba; todos ellos muertos, caídos a espada, los cuales infundían terror en la tierra de los vivientes.[…]Ezequiel 32:23; Y en cuanto a ti, por la sangre de mi pacto contigo, he librado a tus cautivos de la cisterna en la que no hay agua.[…]Zacarías 9:11); también como establos para caballos y para graneros (Irby y Mangles, p. 140). Sin embargo, ningún uso de las cuevas de Israel se relaciona tanto como su empleo como lugares de enterramiento. El suelo rocoso de una gran porción de Tierra Santa impide el entierro, excepto en cavidades ya sean naturales o excavadas en la roca. El endemoniado que vivía entre los sepulcros es explicable por las cavernas rocosas que abundan cerca del Mar de Galilea (Jolliffe, i. 36). En consecuencia, se muestran numerosos sitios de sepulcros de santos y héroes del Antiguo y Nuevo Testamento, venerados por judíos, cristianos y musulmanes, entre los que se pueden mencionarse la cueva de Macpela, la tumba de Aarón en el monte Hor, de José y de Raquel, como aquellos para los que al menos se puede reclamar alguna probabilidad de identidad del sitio (Irby y Mangles, p. 134; Robinson, i. 218, 219, ii. 275-287). Más cuestionables son los sitios de las tumbas de Eliseo, Abdías y Juan el Bautista, en Samaria; de Habacuc en Jebâtha (Gabata), Miqueas cerca de Keda, y de Débora, la nodriza de Rebeca, en Bet-el (Stanley, pág. 143, 149; Reland, p. 772, 698, 981; Rob. ii. 304). Pero sea cual sea el valor que pueda darse a la combinación de los nombres de jueces, reyes o profetas, con las muy notables tumbas de roca cerca de Jerusalén, no cabe duda de que las cuevas que llevan estos nombres son cuevas sepulcrales agrandadas y embellecidas por el arte. Los lados del valle de Josafat están salpicados de cuevas, muchas de las cuales están habitadas por familias árabes (Sandys, p. 188; Maundrell, pág. 446; Robinson, i. 241, 349, 364; Bartlett, Walks about Jerusalem, pág. 117). No hay duda de que un vasto número de cuevas en todo el país, junto con, tal vez, como señala Maundrell, el gusto por la vida ermitaña que prevaleció en los siglos V y VI de la era cristiana, han situado los sitios de tantos sucesos importantes en cuevas y grutas, por ejemplo, el nacimiento de la Virgen, la Anunciación, la Salutación, el nacimiento del Bautista y de Jesús, la escena de la agonía en el huerto, de la negación de Pedro, la composiciòn del Credo de los apóstoles, la transfiguración (Shaw, parte ii. c. 1; Maundrell, E. T., p. 479); y causas similares han originado un sitio de cueva tradicional para el altar de Elías en el Monte Carmelo, y han poblado sus inmediaciones, así como los del Monte Tabor, con ermitaños (Ahora pues, envía a reunir conmigo a todo Israel en el monte Carmelo, junto con cuatrocientos cincuenta profetas de Baal y cuatrocientos profetas de la Asera que comen a la mesa de Jezabel.[…]1 Reyes 18:19; Irby y Mangles, p. 60; Reland. p. 329; Winer, s. v. Carmel; Aunque se escondan en la cumbre del Carmelo, allí los buscaré y los tomaré; aunque se oculten de mis ojos en el fondo del mar, allí ordenaré a la serpiente que los muerda.[…]Amós 9:3; Sir J. Maundeville, Travels, pág. 31; Sandys, p. 203; Maundrell, E. T. p. 478; Jahn. Arch. Bibl. pág. 9; Stanley, pág. 353, Kitto, Phys. Geogr. páginas 30, 31; Van Egmont, Travels, ii. 5-7).
Bibliografía:
Henry Wright Phillott, Dr. William Smith's Dictionary of the Bible.