Historia
DANIEL, LIBRO DE
Al estudiarlo es de suma importancia reconocer su carácter apocalíptico. Es a la vez un fin y un comienzo, la última forma de profecía y la primera "filosofía de la historia". Ante los antiguos profetas, Daniel se erige, en cierto sentido, como un comentarista (2 en el año primero de su reinado, yo, Daniel, pude entender en los libros el número de los años en que, por palabra del SEÑOR que fue revelada al profeta Jeremías, debían cumplirse las desolaciones de Jerusalén: setenta años. 3 Volví mi rostro a Dio[…]Daniel 9:2-19); ante las generaciones sucesivas, como el heraldo de una liberación inmediata. El ojo y no el oído es el órgano del vidente; se le revelan visiones y no palabras. Su expresión está ilustrada con imágenes simbólicas y dirigida por un propósito específico. Los propósitos divinos le son dados a conocer por el ministerio de los ángeles (Me acerqué a uno de los que estaban allí de pie y le pedí que me dijera la verdad acerca de todo esto. Y me respondió, dándome a conocer la interpretación de estas cosas:[…]Daniel 7:16; 8:16; 9:21), y no por "la Palabra del Señor". El vidente se sitúa en el futuro en lugar de en el presente, mientras que el profeta captaba los elementos del bien y del mal que veía obrar a su alrededor y los trazaba hasta su resultado final. El primero mira hacia adelante desde el presente hasta la gran "era por venir", el segundo mira hacia atrás desde "los últimos días" a las pruebas en las que todavía se encuentra.
El lenguaje del libro, no menos que su forma general, pertenece a una era de transición. Al igual que el libro de Esdras, Daniel está compuesto en parte en arameo (caldeo) y en parte en hebreo. La introducción (Daniel 1-2:4 a) está escrita en hebreo. Con motivo de la respuesta "siríaca" (es decir, aramea) de los caldeos, el idioma cambia a arameo, y se mantiene hasta el final del capítulo séptimo (Y hablaron los caldeos al rey en arameo: ¡Oh rey, vive para siempre! Cuenta el sueño a tus siervos, y nosotros te declararemos la interpretación.[…]Daniel 2:4 b-7:28). La introducción personal de Daniel como autor del texto (En el año tercero del reinado del rey Belsasar, se me apareció a mí, Daniel, una visión, después de aquella que se me había aparecido anteriormente.[…]Daniel 8:1) está marcada por la reanudación del hebreo, que continúa hasta el final del libro (8 1 En el año tercero del reinado del rey Belsasar, se me apareció a mí, Daniel, una visión, después de aquella que se me había aparecido anteriormente. 2 Cuando miré en la visión, sucedió que al mirar, yo me encontraba en la ciudadela de Susa, que e[…]Daniel 8-12). El carácter del hebreo tiene la mayor afinidad con el de Ezequiel y Habacuc, o en otras palabras, con aquellos profetas que vivieron más cerca de la edad de Daniel; pero está menos marcado por formas peculiares que el de Ezequiel. El arameo, como el de Esdras, también es de una forma anterior (comp. Maurer, Comm. in Dan. p. 87) que la que existe en cualquier otro documento caldeo, pero como los tárgumes, los siguientes especímenes más antiguos del idioma, no se pusieron por escrito hasta alrededor de la era cristiana, este hecho no se puede esgrimir como una prueba de antigüedad remota. Es, sin embargo, digno de mención que J. D. Michaelis afirmó, sobre bases puramente lingüísticas, que el libro no fue una compilación tardía, aunque cuestionó la autenticidad de alguna parte (3 1 El rey Nabucodonosor hizo una estatua de oro cuya altura era de sesenta codos y su anchura de seis codos; la levantó en el llano de Dura, en la provincia de Babilonia. 2 Y el rey Nabucodonosor mandó reunir a los sátrapas, prefectos y gobernadores[…]Daniel 3-7, cf. Keil, Lehr. d. Einl. § 135, n. 4). Además de estos dos grandes elementos, el arameo y el hebreo, el libro de Daniel contiene rastros de otros idiomas que indican la posición peculiar del escritor. El uso de términos técnicos griegos (comp. § 10) marca un período cuando el comercio ya había unido a Persia y Grecia; y la ocurrencia de palabras peculiares que admiten una explicación y referencia a raíces arias y no semíticas (Delitzsch, p. 274) es casi inexplicable si se supone que las profecías son una falsificación palestina de la era macabea.
El libro se divide generalmente en dos partes casi iguales. La primera (1 1 En el año tercero del reinado de Joacim, rey de Judá, vino Nabucodonosor, rey de Babilonia, a Jerusalén y la sitió. 2 Y el Señor entregó en sus manos a Joacim, rey de Judá, y algunos de los utensilios de la casa de Dios; los llevó a la tierra de […]Daniel 1-6) contiene principalmente sucesos históricos, mientras que la segunda (7 1 En el año primero del rey Belsasar de Babilonia, Daniel tuvo un sueño y visiones en su mente, estando en su cama. Entonces escribió el sueño y relató el resumen de él. 2 Habló Daniel, y dijo: Miraba yo en mi visión nocturna, y he aquí, los cuatro[…]Daniel 7-12) es enteramente apocalíptica. Esta división está respaldada por el hecho de que los detalles de las dos secciones están dispuestos en orden de tiempo, y que el comienzo de la segunda sección cae antes que el final de la primera, como si el escritor mismo deseara marcar la división. Pero, por otro lado, esta división no tiene en cuenta la diferencia de lenguaje, ni el cambio de persona al comienzo del capítulo 8. Y aunque la primera sección es principalmente histórica, sin embargo, la visión del capítulo 7 encuentra su verdadero fundamento y contrapartida en el capítulo 2. De estas circunstancias parece mejor dividir el libro (Auberlen, p. 36 y sig.) en tres partes. El primer capítulo constituye una introducción. Los siguientes seis capítulos (2 1 En el año segundo del reinado de Nabucodonosor, éste tuvo sueños, y se turbó su espíritu y no podía dormir. 2 Mandó llamar el rey a los magos, los encantadores, los hechiceros y a los caldeos, para que le explicaran al rey sus sueños. Vinieron, p[…]Daniel 2-7) dan una visión general de la historia progresiva de los poderes del mundo, y de los principios del gobierno divino como se ve en los acontecimientos de la vida de Daniel. El resto del libro (8 1 En el año tercero del reinado del rey Belsasar, se me apareció a mí, Daniel, una visión, después de aquella que se me había aparecido anteriormente. 2 Cuando miré en la visión, sucedió que al mirar, yo me encontraba en la ciudadela de Susa, que e[…]Daniel 8-12) rastrea con más detalle el devenir del pueblo de Dios, típico en todas las edades. La segunda sección se distingue por una notable simetría. Comienza con una visión de los grandes reinos de la tierra revelados a un soberano pagano, a quien se le mostraron en su unidad y esplendor exterior, y sin embargo desprovistos de cualquier vida verdadera (un coloso de metal); acaba con una visión de los mismos poderes vistos por un profeta de Dios, a quien se le mostraron sus distintos caracteres, como fieras con vida, aunque de naturaleza inferior, y desplegando una terrible energía de acción (cuatro bestias). La imagen bajo la cual se anuncia la manifestación del reino de Dios, corresponde exactamente a esta doble manifestación de los poderes mundanos. 'Una piedra fue cortada, no con mano', que 'fue hecha un gran monte que llenó toda la tierra' (34 Estuviste mirando hasta que una piedra fue cortada sin ayuda de manos, y golpeó la estatua en sus pies de hierro y de barro, y los desmenuzó. 35 Entonces fueron desmenuzados, todos a la vez, el hierro, el barro, el bronce, la plata y el oro; queda[…]Daniel 2:34,35), una piedra y no un metal, se contrasta con las proporciones finitas de una estatua moldeada por la mano del hombre, con 'un hijo de hombre', el representante de la humanidad, el verdadero Señor de esa creación (Y a toda bestia de la tierra, a toda ave de los cielos y a todo lo que se mueve sobre la tierra, y que tiene vida, les he dado toda planta verde para alimento. Y fue así.[…]Génesis 1:30) que simboliza el espíritu de los meros dominios terrenales (13 Seguí mirando en las visiones nocturnas, y he aquí, con las nubes del cielo venía uno como un Hijo de Hombre, que se dirigió al Anciano de Días y fue presentado ante El. 14 Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, nacione[…]Daniel 7:13,14). Los capítulos intermedios (3 1 El rey Nabucodonosor hizo una estatua de oro cuya altura era de sesenta codos y su anchura de seis codos; la levantó en el llano de Dura, en la provincia de Babilonia. 2 Y el rey Nabucodonosor mandó reunir a los sátrapas, prefectos y gobernadores[…]Daniel 3-6) muestran una correspondencia similar, al mostrar la acción de Dios entre los hombres. La liberación de los amigos de Daniel del castigo al que fueron condenados por negarse a realizar un acto idólatra por mandato de Nabucodonosor (1 El rey Nabucodonosor hizo una estatua de oro cuya altura era de sesenta codos y su anchura de seis codos; la levantó en el llano de Dura, en la provincia de Babilonia. 2 Y el rey Nabucodonosor mandó reunir a los sátrapas, prefectos y gobernadores, […]Daniel 3), responde a la liberación de Daniel tras continuar sirviendo a Dios a pesar del edicto de Darío (1 Le pareció bien a Darío constituir sobre el reino ciento veinte sátrapas que gobernaran en todo el reino, 2 y sobre ellos, tres funcionarios (uno de los cuales era Daniel) a quienes estos sátrapas rindieran cuenta, para que el rey no fuera perjudic[…]Daniel 6); y de la misma manera la degradación, el rechazo y la restauración de Nabucodonosor (1 Nabucodonosor, rey, a todos los pueblos, naciones y lenguas que habitan en toda la tierra: Que abunde vuestra paz. 2 Me ha parecido bien declarar las señales y maravillas que ha hecho conmigo el Dios Altísimo. 3 ¡Cuán grandes son sus señales, y cuá[…]Daniel 4) forma un contraste notable con el orgullo sacrílego y la muerte de Belsasar (22 Mas tú, su hijo Belsasar, no has humillado tu corazón aunque sabías todo esto, 23 sino que te has ensalzado contra el Señor del cielo; y han traído delante de ti los vasos de su templo, y tú y tus nobles, tus mujeres y tus concubinas, habéis estad[…]Daniel 5:22-31). El arreglo de la última sección (8 1 En el año tercero del reinado del rey Belsasar, se me apareció a mí, Daniel, una visión, después de aquella que se me había aparecido anteriormente. 2 Cuando miré en la visión, sucedió que al mirar, yo me encontraba en la ciudadela de Susa, que e[…]Daniel 8-12) no es igualmente distinto, aunque ofrece rastros de una disposición similar. La descripción del avance del poder griego en el capítulo 8 se desarrolla aún más en la última visión (10 1 En el año tercero de Ciro, rey de Persia, un mensaje fue revelado a Daniel, a quien llamaban Beltsasar. El mensaje era verdadero y acerca de un gran conflicto; él comprendió el mensaje y tuvo entendimiento de la visión. 2 En aquellos días, yo, D[…]Daniel 10-12), mientras que en el último capítulo se lleva a cabo la revelación de la primera venida del Mesías en respuesta a la oración de Daniel.
La posición que ocupa el libro de Daniel en el canon hebreo parece a primera vista destacable. Está puesto entre Ester y Esdras, o inmediatamente antes de Ester y no entre los profetas. Esta posición, sin embargo, es una consecuencia natural de la correcta comprensión de las diferentes funciones del profeta y del vidente. No es, en verdad, cierto en qué momento se hizo por primera vez la triple división de las Escrituras que se conserva en los libros antiguos; pero las características de las tres clases muestran que no se basaba en la supuesta autoridad exterior, sino en la composición interior de los libros. Daniel, como bien se ha dicho en verdad, tenía el espíritu pero no la obra de un profeta; y como su obra era una nueva, la llevó a cabo en un estilo del cual el Antiguo Testamento no ofrece ningún otro ejemplo. Su libro es tan distinto de los escritos proféticos como el Apocalipsis de Juan de las cartas apostólicas. La corte pagana es para el vidente lo que la isla de Patmos es para el otro, un lugar de exilio y aislamiento, donde está solo con Dios, y no como el profeta activo en medio de una nación en lucha.
La unidad del libro en su forma presente, a pesar de la diferencia de lenguaje, es generalmente reconocida (De Wette, Einl. § 250; Hitzig, § 4). Hay una notable diferencia en su carácter interno. En los primeros siete capítulos, Daniel habla históricamente (8 Se propuso Daniel en su corazón no contaminarse con los manjares del rey ni con el vino que él bebía, y pidió al jefe de los oficiales que le permitiera no contaminarse. 9 Dios concedió a Daniel hallar favor y gracia ante el jefe de los oficiales, […]Daniel 1:8-21; 2:14-49; 4:8-27; 5:13-2i; 6:2-28; 7:1,2); en los últimos cinco, aparece personalmente como escritor (15 A mí, Daniel, se me angustió por dentro el espíritu, y las visiones de mi mente seguían turbándome. 16 Me acerqué a uno de los que estaban allí de pie y le pedí que me dijera la verdad acerca de todo esto. Y me respondió, dándome a conocer la inte[…]Daniel 7:15-28; 8:1-9:22; 10:l-ll; 12:5). Esta peculiaridad, sin embargo, no carece de algunos precedentes en los escritos de los anteriores profetas (p. ej. Entonces el SEÑOR dijo a Isaías: Sal ahora al encuentro de Acaz, tú, y tu hijo Sear-jasub, al extremo del acueducto del estanque superior, en la calzada del campo del Batanero,[…]Isaías 7:3; 20:2), y el séptimo capítulo anticipa el camino para el cambio; porque mientras Daniel habla allí en tercera persona (1 En el año primero del rey Belsasar de Babilonia, Daniel tuvo un sueño y visiones en su mente, estando en su cama. Entonces escribió el sueño y relató el resumen de él. 2 Habló Daniel, y dijo: Miraba yo en mi visión nocturna, y he aquí, los cuatro v[…]Daniel 7:1,2), la sustancia del capítulo se da en sus palabras en primera persona (2 Habló Daniel, y dijo: Miraba yo en mi visión nocturna, y he aquí, los cuatro vientos del cielo agitaban el gran mar; 15 A mí, Daniel, se me angustió por dentro el espíritu, y las visiones de mi mente seguían turbándome. 28 Hasta aquí la revelación.[…]Daniel 7:2,15,28). Se supone comúnmente que la causa de la diferencia de persona radica en la naturaleza del caso. El profeta narra históricamente acontecimientos simbólicos y representativos, pero el acontecimiento es su propio testimonio; pues las revelaciones y visiones necesitan del testimonio personal de aquéllos cuando se comunican. Sin embargo, es más probable que la peculiaridad surja de la manera en la que el libro asumió su carácter final (1 Y en el año primero de Darío el medo, yo mismo me levanté para serle fortalecedor y protector. 2 Y ahora te declararé la verdad: He aquí, se levantarán tres reyes más en Persia, y un cuarto rey obtendrá muchas más riquezas que todos ellos. Cuando é[…]Daniel 11).
Aparte de las alusiones directas o indirectas en los escritores apostólicos a Daniel (1 Pero con respecto a la venida de nuestro Señor Jesucristo y a nuestra reunión con El, os rogamos, hermanos, 2 que no seáis sacudidos fácilmente en vuestro modo de pensar, ni os alarméis, ni por espíritu, ni por palabra, ni por carta como si fuera d[…]2 Tesalonicenses 2; comp. Jesús le dijo*: Tú mismo lo has dicho; sin embargo, os digo que desde ahora veréis AL HIJO DEL HOMBRE SENTADO A LA DIESTRA DEL PODER, y VINIENDO SOBRE LAS NUBES DEL CIELO.[…]Mateo 26:64; ¿21:44?), el Nuevo Testamento reconoce incidentalmente cada uno de los elementos característicos del libro, sus milagros (33 quienes por la fe conquistaron reinos, hicieron justicia, obtuvieron promesas, cerraron bocas de leones, 34 apagaron la violencia del fuego, escaparon del filo de la espada; siendo débiles, fueron hechos fuertes, se hicieron poderosos en la guerra[…]Hebreos 11:33,34), sus predicciones (Por tanto, cuando veáis la ABOMINACION DE LA DESOLACION, de que se habló por medio del profeta Daniel, colocada en el lugar santo (el que lea, que entienda),[…]Mateo 24:15) y su doctrina de los ángeles (19 Respondiendo el ángel, le dijo: Yo soy Gabriel, que estoy en la presencia de Dios, y he sido enviado para hablarte y anunciarte estas buenas nuevas. 26 Y al sexto mes, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, […]Lucas 1:19,26). En un tiempo anterior, la misma influencia puede rastrearse en los apócrifos. El libro de Baruc muestra tantas coincidencias con Daniel, que algunos han asignado los dos libros al mismo autor (cf. Kritzsche, Handb. zud. Apok. i. 173); y el primer libro de Macabeos presenta a Matatías citando las maravillosas liberaciones registradas en Daniel, junto con las de épocas anteriores (1 Macabeos ii. 59,60), y en otros lugares muestra un conocimiento de la versión griega del libro (1 Macabeos i. 54, Y él hará un pacto firme con muchos por una semana, pero a la mitad de la semana pondrá fin al sacrificio y a la ofrenda de cereal. Sobre el ala de abominaciones vendrá el desolador, hasta que una destrucción completa, la que está decretada, sea derr[…]Daniel 9:27). La alusión a los ángeles guardianes de las naciones, que se introduce en la traducción alejandrina del Pentateuco (Cuando el Altísimo dio a las naciones su herencia, cuando separó los hijos del hombre, fijó los límites de los pueblos según el número de los hijos de Israel.[…]Deuteronomio 32:8), y se repite en la Sabiduría de Sirac (Eclesiástico xvii. 17), puede haberse derivado de Sin embargo, te declararé lo que está inscrito en el libro de la verdad, pero no hay nadie que se mantenga firme a mi lado contra estas fuerzas, sino Miguel, vuestro príncipe.[…]Daniel 10:21; 12:1, aunque esto es incierto, ya que la doctrina probablemente formaba parte de la creencia común. Según Josefo (Ant. xi. 8, § 4) las profecías de Daniel ganaron para los judíos el favor de Alejandro; y cualquier crédito que se pueda dar a los detalles de su narración, al menos muestra la creencia incuestionable del valor profético del libro que existió entre los judíos de su época.
El testimonio de la Sinagoga y de la Iglesia dio una expresión clara al juicio implícito en el uso primitivo y autorizado del libro, y declaró que contenía auténticas profecías de Daniel, sin contradicción, con una excepción, hasta los tiempos modernos. Sólo Porfirio († c. 305 d. C.) atacó el libro y dedicó el duodécimo de sus quince discursos contra los cristianos a una refutación de sus afirmaciones de ser considerado una profecía. "La historia", dijo, "es verdadera hasta la fecha de Antíoco Epífanes, y falsa después; por lo tanto, el libro fue escrito en su tiempo" (Jerónimo, Praef. in Dan.). El argumento de Porfirio es una anticipación exacta de la posición de muchos críticos modernos, e implica una suposición doble, que todo el libro debe contener predicciones del mismo carácter y que las predicciones definidas son imposibles. Externamente el libro está tan bien atestiguado como cualquier libro de la Escritura, y no hay nada que demuestre que Porfirio presentó ninguna objeción histórica en su contra; pero pone a prueba la creencia en el milagro y la predicción, en el poder divino y la presciencia activa entre los hombres, y según sea el carácter de esta creencia en el individuo así será su juicio sobre el libro.
La historia de los ataques al valor profético de Daniel en los tiempos modernos es muy acusada. En primera instancia se plantearon dudas sobre la autoría de los capítulos iniciales, 1 1 En el año tercero del reinado de Joacim, rey de Judá, vino Nabucodonosor, rey de Babilonia, a Jerusalén y la sitió. 2 Y el Señor entregó en sus manos a Joacim, rey de Judá, y algunos de los utensilios de la casa de Dios; los llevó a la tierra de […]Daniel 1-7. (Spinoza, Newton), que son perfectamente compatibles con el pleno reconocimiento de su canonicidad. Luego las variaciones en la Septuaginta sugirieron la creencia de que los capítulos 3-6 fueron una interpolación posterior (J. D. Michaelis). Como siguiente paso, sólo los últimos seis capítulos fueron retenidos como un libro genuino de las Escrituras (Eichhorn, 1ª y 2ª edición); y finalmente todo el libro fue rechazado como obra de un impostor, que vivió en la época de Antíoco Epífanes (Corrodi, 1783. Hitzig fija la fecha más exactamente desde 170 a. C. hasta la primavera de 164 a. C). Esta opinión encontró, especialmente en Alemania, una aceptación muy amplia, y Lücke se aventura a declararla como "un resultado cierto de la crítica histórica".
Los motivos reales sobre los que se basan la mayoría de los críticos modernos para rechazar el libro, son la "fabulosa esencia de sus narraciones" y "la minuciosidad de su historia profética". "Los contenidos del libro", se dice, "son irracionales e imposibles" (Hitzig, § 5). Es obvio que es imposible responder a tal declaración sin entrar en ideas generales del gobierno providencial del mundo. Se admite que el contenido del libro es excepcional y sorprendente; pero la revelación es en sí misma un milagro, como quiera que se dé, y esencialmente tan factible como cualquier milagro. Hay momentos, tal vez, cuando se requiere que señales extraordinarias atraigan la atención de los hombres y fijen sus mentes en esa Presencia Divina que siempre está obrando a su alrededor. Los prodigios pueden convertirse en una guía de la naturaleza. Circunstancias especiales pueden determinar, y, según la Biblia, determinan, la forma peculiar que tomará la obra milagrosa de Dios en un momento determinado; de modo que la cuestión es si hay alguna relación perceptible entre las maravillas exteriores y la condición moral de una época. No es imposible aplicar esta observación al caso de Daniel. La posición que ocupó fue tan excepcional como el libro que lleva su nombre. Sobrevivió al exilio y al choque que turbó las primeras esperanzas de los judíos. Las glorias que habían estado relacionadas con el regreso en la visión abreviada de los primeros profetas ahora se sentían lejanas, y una revelación añadida era necesaria como preparación para un período de violencia y conflicto. El exilio de Babilonia parece haber requerido alguna demostración señalada del poder divino. Como el primer Éxodo se distinguió por grandes maravillas, parece natural que el segundo también lo fuera (comp. Como en los días de tu salida de la tierra de Egipto, te mostraré milagros.[…]Miqueas 7:15; Delitzsch, pág. 272, etc.). Los milagros nacionales, por así decirlo, formaron el comienzo de Israel; los milagros personales, el comienzo de la Iglesia. Hablar de un "despliegue de prodigios sin objetivo" es ignorar el significado representativo de los diferentes actos y la relación que tenían con el futuro del pueblo de Dios. Una nueva era quedaba inaugurada por nuevas señales. Los judíos, ahora entre las naciones del mundo, buscaban alguna señal segura de que Dios podía librarlos y llevar a cabo sus propios propósitos. La persecución de Antíoco completó la enseñanza de Daniel y el pueblo no buscó fuera lo que al fin había encontrado dentro. Habían resistido el asalto de un enemigo típico y ahora estaban preparados para enfrentarse a todos. El cierre de las predicciones especiales coincidió con la consolidación de la fe nacional.
Las objeciones generales contra los milagros "legendarios" y las predicciones específicas de Daniel están reforzadas por otras objeciones en detalle, que no pueden, sin embargo, considerarse en sí mismas como de un peso considerable. Algunas ya han sido respondidas. Otras requieren un breve comentario, aunque es evidente que son a menudo ideas tardías, los resultados y no las causas del rechazo del libro. No sólo, se dice, está el libro colocado entre los hagiógrafos, sino que Daniel está omitido en la lista de profetas dada en la Sabiduría de Sirac; el idioma está corrompido por una mezcla de palabras griegas; los detalles son esencialmente ahistóricos; la enseñanza doctrinal y moral delata una fecha tardía. En respuesta a estas observaciones, se puede argumentar que si el libro de Daniel ya estaba entre los hagiógrafos en el momento en que la Sabiduría de Sirac fue escrito, la omisión del nombre de Daniel (Eclesiástico xlix.) es muy natural, y que bajo ninguna circunstancia la omisión no es más notable que la de Esdras y los doce profetas menores, pues Eclesiástico xlix. 10 es probablemente una interpolación destinada a suplir un supuesto defecto. Tampoco lo es la mención de instrumentos musicales griegos (5 que en el momento en que oigáis el sonido del cuerno, la flauta, la lira, el arpa, el salterio, la gaita y toda clase de música, os postréis y adoréis la estatua de oro que el rey Nabucodonosor ha levantado; 7 Por tanto, en el momento en que todos […]Daniel 3:5,7,10), pues por estas palabras sólo se puede demostrar que se derivan del griego (De Wette, Einl. p. 255 b.), sorprendente en un tiempo en que el intercambio entre oriente y occidente ya era considerable, y cuando un hermano de Alceo (c. 600-500 a. C.) había ganado distinción "en el extremo más lejano del mundo, ayudando a los babilonios" (Brandis, en Delitzsch, pág. 274; Alc. Frag. 33, Bergk.). Además, la escena y los personajes del libro son orientales. La colosal imagen (El rey Nabucodonosor hizo una estatua de oro cuya altura era de sesenta codos y su anchura de seis codos; la levantó en el llano de Dura, en la provincia de Babilonia.[…]Daniel 3:1), el horno de fuego, la audacia mártir de los tres testigos (Tú, oh rey, has proclamado un decreto de que todo hombre que oiga el sonido del cuerno, la flauta, la lira, el arpa, el salterio, la gaita y toda clase de música, se postre y adore la estatua de oro,[…]Daniel 3:10), el decreto de Darío (Todos los funcionarios del reino, prefectos, sátrapas, altos oficiales y gobernadores, han acordado que el rey promulgue un edicto y ponga en vigor el mandato de que cualquiera que en el término de treinta días haga petición a cualquier dios u hombre[…]Daniel 6:7), el foso de los leones (7 Todos los funcionarios del reino, prefectos, sátrapas, altos oficiales y gobernadores, han acordado que el rey promulgue un edicto y ponga en vigor el mandato de que cualquiera que en el término de treinta días haga petición a cualquier dios u homb[…]Daniel 6:7,19,22), la demanda de Nabucodonosor (El rey respondió y dijo a los caldeos: Mis órdenes son firmes: si no me dais a conocer el sueño y su interpretación, seréis descuartizados y vuestras casas serán reducidas a escombros.[…]Daniel 2:5), su reverencia ante Daniel (Entonces el rey Nabucodonosor cayó sobre su rostro, se postró ante Daniel, y ordenó que le ofrecieran presentes e incienso.[…]Daniel 2:46) y su repentina caída (En aquel mismo instante se cumplió la palabra acerca de Nabucodonosor: fue echado de entre los hombres, comía hierba como el ganado y su cuerpo se empapó con el rocío del cielo hasta que sus cabellos crecieron como las plumas de las águilas y sus uña[…]Daniel 4:33; cf. Eusebio, Praep. Ev. ix. 41; Josefo, c. Ap. i. 20), no solo son consistentes con la naturaleza de la vida oriental, sino que en muchos casos están directamente confirmados por otra evidencia. En doctrina, de nuevo, el libro está estrechamente relacionado con los escritos del exilio y forma un último paso en el desarrollo de las ideas del Mesías (Seguí mirando en las visiones nocturnas, y he aquí, con las nubes del cielo venía uno como un Hijo de Hombre, que se dirigió al Anciano de Días y fue presentado ante El.[…]Daniel 7:13, etc.), de la resurrección (2 Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra despertarán, unos para la vida eterna, y otros para la ignominia, para el desprecio eterno. 3 Los entendidos brillarán como el resplandor del firmamento, y los que guiaron a muchos a la justicia,[…]Daniel 12:2,3), del ministerio de los ángeles (Y oí una voz de hombre entre las márgenes del Ulai, que gritaba y decía: Gabriel, explícale a éste la visión.[…]Daniel 8:16; 12:1, etc.), de la devoción personal (10 Cuando Daniel supo que había sido firmado el documento, entró en su casa (en su aposento superior tenía ventanas abiertas en dirección a Jerusalén), y como lo solía hacer antes, continuó arrodillándose tres veces al día, orando y dando gracias del[…]Daniel 6:10,11; 1:8), que formó la base de especulaciones posteriores, pero no recibió ninguna adición esencial en el intervalo anterior a la venida de Jesús.
En general, puede decirse que, si bien el libro presenta en muchos aspectos un carácter sorprendente y excepcional, es mucho más difícil explicar su composición en el período Macabeo que relacionar las peculiaridades que exhibe con las exigencias del regreso a la tierra prometida. Aparece como una clave para la historia y las luchas posteriores de los judíos, y no como resultado de ellas. Las peculiaridades del lenguaje, el conocimiento de las costumbres e historia orientales, que se aprecia más claramente a medida que se amplía nuestro conocimiento, la recepción en el canon y los fenómenos de la versión alejandrina, todo señala en la misma dirección; y un sistema más sólido de interpretación, combinado con una visión más digna del gobierno divino de los hombres y las naciones, probablemente hará mucho para disipar esas dudas indefinidas en cuanto al carácter inspirado de la revelación, que naturalmente surge al principio en las mentes de estudiantes pensadores.
Pero mientras toda la evidencia histórica apoya la canonicidad del libro de Daniel, no se sigue que el reconocimiento de la unidad y autoridad del libro esté necesariamente relacionado con la creencia de que todo debe ser asignado a la paternidad literaria de Daniel. Según la tradición judía (Bava Batra, f. 140) los libros de Ezequiel, los doce profetas menores, Daniel y Ester fueron escritos (es decir, redactados en su forma actual) por los hombres de la Gran Sinagoga, y en el caso de Daniel, la tradición está respaldada por una fuerte raíz interna. La manera en que se habla de Daniel (17 A estos cuatro jóvenes Dios les dio conocimiento e inteligencia en toda clase de literatura y sabiduría; además Daniel entendía toda clase de visiones y sueños. 19 El rey habló con ellos, y de entre todos ellos no se halló ninguno como Daniel, Ana[…]Daniel 1:17,19,20; 5:11,12; el título en 9:23; 12 es diferente) sugiere la noción de otro escritor; y si Daniel escribió los pasajes en cuestión, no pueden ser explicados satisfactoriamente por Pero por la gracia de Dios soy lo que soy, y su gracia para conmigo no resultó vana; antes bien he trabajado mucho más que todos ellos, aunque no yo, sino la gracia de Dios en mí.[…]1 Corintios 15:10; 5 Pues yo no me considero inferior en nada a los más eminentes apóstoles. 6 Pero aunque yo sea torpe en el hablar, no lo soy en el conocimiento; de hecho, por todos los medios os lo hemos demostrado en todas las cosas. […]2 Corintios 11:5,6; 12:2 (Keil, § 130), o por la conciencia de la típica posición que ocupaba (Auberleti, p. 37). La autoría sustancial de un libro de la Escritura no implica el trabajo subordinado de corrección y revisión; y es apenas concebible que un escritor deliberadamente escribiera un libro en dos idiomas, aunque puede haber una razón obvia por la que debería tratar en registros separados sucesos de la historia general en la lengua vernácula, y de los acontecimientos especiales del pueblo de Dios en hebreo. Al regreso de los judíos, se puede suponer que estos registros de Daniel fueron reunidos en un todo y las visiones serían necesariamente preservadas en su forma original, y así los capítulos posteriores (7 1 En el año primero del rey Belsasar de Babilonia, Daniel tuvo un sueño y visiones en su mente, estando en su cama. Entonces escribió el sueño y relató el resumen de él. 2 Habló Daniel, y dijo: Miraba yo en mi visión nocturna, y he aquí, los cuatro[…]Daniel 7-12) no muestran rastros de ninguna recensión posterior, con la excepción, quizás, de dos versículos introductorios (En el año primero del rey Belsasar de Babilonia, Daniel tuvo un sueño y visiones en su mente, estando en su cama. Entonces escribió el sueño y relató el resumen de él.[…]Daniel 7:1; 10:1).
Hasta ahora, la interpretación de Daniel ha demostrado ser un campo inagotable para el ingenio de los comentaristas, y los resultados ciertos son comparativamente pocos. Según la idea tradicional, que aparece ya en el cuarto libro de Esdras y la epístola de Bernabé (c. 4), los cuatro imperios descritos en los capítulos 2 y 7 son el babilónico, el medo-persa, el griego y el romano. Con casi igual consenso se ha supuesto que hay un cambio de tema en el capítulo once (Y de su parte se levantarán tropas, profanarán el santuario-fortaleza, abolirán el sacrificio perpetuo y establecerán la abominación de la desolación.[…]Daniel 11:31 sig.), por el cual el vidente pasa de las persecuciones de Antíoco a los tiempos del Anticristo. Sin embargo, una comparación cuidadosa del lenguaje de la profecía con la historia de los reyes sirios, debe convencer a todo estudiante sincero del texto de que la última hipótesis es totalmente infundada y arbitraria. El capítulo 11 presenta una historia de las luchas del judaísmo con los poderes griegos hasta la muerte de su gran adversario (Y plantará las tiendas de su pabellón entre los mares y el monte glorioso y santo; pero llegará a su fin y no habrá quien lo ayude.[…]Daniel 11:45). Este conflicto, de hecho, tiene una importancia típica y predice el conflicto permanente y final del pueblo de Dios y los poderes del mal, por lo que el verdadero trabajo del intérprete debe ser determinar históricamente la naturaleza de cada acontecimiento señalado en el cuadro profético, para que pueda extraer del pasado la lección del futuro. La interpretación tradicional de "los cuatro imperios" se originó en una época en que el advenimiento triunfal del Mesías era objeto de expectación inmediata, y el imperio romano parecía ser el último de la serie de reinos terrenales. El largo conflicto interno que siguió a la primera venida no ocupó lugar en las expectativas de los primeros cristianos, y en épocas sucesivas el período romano se ha alargado de forma poco natural para satisfacer los requisitos de una teoría que tuvo su origen en un estado de pensamiento que la experiencia ha demostrado ser falso. Es una objeción aún más fatal a esta interpretación que destruye la gran idea de un desarrollo cíclico de la historia que se encuentra en la base de toda profecía. Los grandes períodos aparecen en el devenir de la humanidad como respuestas a otro, de modo que esa expresión divina que recibe su primer cumplimiento en un período, recibe un cumplimiento adicional y más completo en la parte correspondiente de algún período posterior. Así, la primera venida de Cristo formó el fin de la última era, así como su segunda venida formará el fin de la presente. El único suceso es el tipo y, por así decirlo, la primavera de ese acto. Esto se reconoce con respecto a las otras profecías, y, sin embargo, la misma verdad no se aplica con las revelaciones de Daniel, que luego parecen adquirir su pleno significado cuando se ve que contienen un bosquejo de toda la historia en la historia de las naciones que gobernaron el mundo antes de la venida de Cristo. La primera venida es tanto un cumplimiento de las visiones de Daniel como de las de los otros profetas. Los cuatro imperios preceden a la venida del Mesías y pasan ante él. Al mismo tiempo sobrevive su espíritu (comp. A las demás bestias, se les quitó el dominio, pero les fue concedida una prolongación de la vida por un tiempo determinado.[…]Daniel 7:12), y las formas de existencia nacional que se desarrollaron en las llanuras de Mesopotamia vuelven a reproducirse en la historia posterior. De acuerdo con este punto de vista, los imperios de Daniel no pueden ser otros que los de los babilonios, medos, persas y griegos, quienes situaron el centro de su poder en Babilonia, y parecen haber exhibido en un escenario los grandes tipos de vida nacional. El poderío romano estaba en su apogeo cuando Cristo vino, pero el reino de Egipto, el último resto del imperio de Alejandro, acababa de ser destruido, y así 'una piedra fue cortada, no con mano, e hirió a la imagen en sus pies', y el cristianismo destruyó para siempre la supremacía real del dominio pagano. Pero este primer cumplimiento de la visión fue sólo el principio, y los correlativos de los cuatro imperios deben buscarse en la historia poscristiana. El simbolismo correspondiente de Babilonia y Roma es sorprendente a primera vista, y se pueden vislumbrar otros paralelos. El imperio bizantino, por ejemplo, "inferior" al romano (Después de ti se levantará otro reino, inferior a ti, y luego un tercer reino, de bronce, que gobernará sobre toda la tierra.[…]Daniel 2:39) puede compararse con el de los medos. Los pueblos teutónicos con su imperio dividido recuerdan la imagen de Persia (Después de esto seguí mirando, y he aquí, otra más, semejante a un leopardo que tenía sobre su dorso cuatro alas de ave; la bestia tenía cuatro cabezas, y le fue dado dominio.[…]Daniel 7:6). Tampoco es difícil ver en el creciente poderío de las potencias del norte, un futuro reino que puede rivalizar en terrible energía con las conquistas de Alejandro. Sin insistir en tales detalles, que aún requieren un examen cuidadoso, parece que la verdadera interpretación de Daniel debe buscarse en el reconocimiento del principio que implican. De esta manera el libro sigue siendo una "profecía", mientras que también es una "revelación", y sus predicciones más especiales adquieren un significado permanente.
No hay una traducción caldea de Daniel, y la deficiencia generalmente se explica, como en el caso paralelo de Esdras, por el peligro que habría existido en tal caso de confundir el texto original con la paráfrasis; pero, por otro lado, todo el libro ha sido publicado en hebreo. La versión griega ha sufrido cambios singulares. En una época temprana la versión de la Septuaginta fue suplantada en las Biblias griegas por la de Teodoción, y en la época de Jerónimo la versión de Teodoción era generalmente "leída por las Iglesias" (c. Rufin. ii. 33; Praef. in Comm.. "Blud quoque lectorem admoneo, Danielem non juxta LXX. interpretes sed yuxta... Theodotionem ecclesias legere"...). Este cambio, que Jerónimo no pudo explicar ("hoc cur acciderit nescio", Praef. in Vers. Dan.), puede haber sido hecho como consecuencia de las objeciones que se formularon contra el texto de la Septuaginta en controversia con judíos y paganos. La versión de la Septuaginta era ciertamente muy infiel (Jerónimo, l. c), y la influencia de Orígenes, quien prefirió la traducción de Teodoción (Jerónimo, in Dan. iv. 6 ), fue probablemente eficaz en provocar la sustitución (cf. Credner, Beitr. ii. 256 ff.). Con el transcurso del tiempo, sin embargo, la versión de Teodoción fue interpolada en la Septuaginta, de modo que ahora es imposible recuperar el texto original. Mientras tanto la traducción original de la Septuaginta quedó completamente fuera de uso, y se suponía que se había perdido hasta el siglo XIX, cuando se publicó en Roma a partir de un Codex Chisiunus (Daniel secundum LXX... Roma, 1772, edición. P. de Magistris), junto con la de Teodoción, y varios ensayos ilustrativos. Desde entonces ha sido publicada varias veces (ed. Michaels, Gotinga, 1774; ed. Segaar, 1775; Hahn, 1845), y finalmente por Tischendorf en la segunda edición de su Septuaginta. Otra recensión del texto está contenida en la versión siro-hexaplar en Milán (ed. Bugatus, 1788). Los comentarios sobre Daniel son muy numerosos. Los comentarios hebreos de R. Saadia Gaón (muerto 942), Rashi (muerto c. 1105) y Abén Ezra (muerto c. 1167), están impresos en las grandes Biblias rabínicas de Bomberg y Basilea. El de Abarbanel (muerto 1507) se ha impreso por separado varias veces (Amstelod. 1647); y otros son citados por Rosenmüller, Scholia, pág. 39,40. Entre los comentarios patrísticos los mas importantes son los´de Jerónimo (vol. v. ed. Migne), que mencionó especialmente las objeciones de Porfirio, Teodoreto (ii. 1053 y sig. edición Schulze), y Efrén Sirio (Op. Syr. ii., Roma, 1740). Se conservan fragmentos considerables de los comentarios de Hipólito (recopilados en la edición de Migne, París, 1857) y Policronio (Mai, Script. Vet. Nov. Coll. vol. i.); y Mai publicó (l. c.) una catenae sobre Daniel, que contiene fragmentos de Apolinar, Atanasio, Basilio, Eusebio y muchos otros. Los principales reformadores, Lutero (Auslegung d. Proph. Dan. 1530-1546; Op. Germ. vi. ed. Walch), Ecolampadio (In Dan. libri duo, Basilea, 1530), Melanchton (Comm. in Dan. proph. Witemberg, 1543) y Calvino (Praelect. in Dan., Ginebra, 1563; en francés, 1565; en inglés, 1852-3), escribió sobre Daniel; y Rosenmüller enumera casi cincuenta otros comentaristas especiales, y su lista ahora requiere considerables adiciones.
Bibliografía:
Brooke Foss Westcott, Dr. William Smith's Dictionary of the Bible.