Historia
DEPÓSITO
Depósito, פִּקָּדוֹן, acuerdo por el cual un hombre guarda por petición de otro lau propiedad de éste, hasta cierto momento en que se la devuelve, siendo práctica común en las naciones de la antigüedad; el trato deshonesto en tales casos es señalado por escritores profanos con extrema reprobación (Heródoto, vi. 80; Juvenal xiii. 199, etc.; Josefo, Ant. iv. 7, § 38; B. J. iv. 8, § 5, 7). Incluso Jesús parece (Y si no habéis sido fieles en el uso de lo ajeno, ¿quién os dará lo que es vuestro?[…]Lucas 16:12) aludir a la conducta en tales casos como una prueba de honestidad. En tiempos posteriores, cuando no existía sistema bancario, los santuarios eran usados a veces para custodiar el tesoro (2 Macabeos iii. 10, 12, 15; Jenofonte, Anab. v. 3, § 7; Cicerón, Legg. ii, 10; Plutarco, Lys. c. 18); pero, sobre todo en un pueblo agrícola, las exigencias de la guerra y otras causas de ausencia deben haber hecho que ese depósito, especialmente en lo que se refiere a los animales, fuera la única opción del propietario. Tampoco era onerosa la custodia de tales bienes, porque el uso de los mismos, en la medida en que era consistente con su restauración intacta, le era permitido al depositario, cargo que tampoco nadie estaba obligado a aceptar. Los artículos especificados por la ley de Moisés son (1) plata, alhajas o vestidos y (2) asno, buey, oveja o cualquier bestia. En el primer caso se consideraba que sólo se podía responder a la pérdida por robo (probablemente por pérdidas por incendio accidental, etc., no se podía reclamar compensación), y el ladrón, si lo encontraban, debía pagar el doble, es decir, para compensar la pérdida del propietario y la sospecha injusta lanzada sobre el depositario. Si no se podía probar el robo, el depositario debía jurar ante los jueces que no se había apropiado de la cosa, y entonces quedaba libre. En el segundo caso, si el animal moría o era herido, o llevado, sin que nadie lo viera, accidentes a los que las bestias en los pastos estaban fácilmente expuestas, el depositario debía justificarse mediante un juramento similar. (A tales juramentos probablemente se alude en Porque los hombres juran por uno mayor que ellos mismos , y para ellos un juramento dado como confirmación es el fin de toda discusión.[…]Hebreos 6:16, como 'fin de toda controversia'; en caso, sin embargo, de que el animal fuera robado, el depositario estaba obligado a la restitución, lo que probablemente era necesario para prevenir el robo colusorio. Si era arrebatado por una bestia salvaje, era fácil presentar alguna prueba y, en ese caso, no se debía restituir (7 Si alguno da a su vecino dinero o cosas a guardar, y son hurtados de la casa de éste, el ladrón, si es hallado, pagará el doble. 8 Si no es hallado el ladrón, entonces el dueño de la casa se presentará ante los jueces, para determinar si él metió l[…]Éxodo 22:7-13). En el caso de juramento falso, el perjuro, además de hacer la restitución, debía añadir una quinta parte para compensar a la persona perjudicada y traer un carnero como ofrenda por la culpa (5 o cualquier cosa acerca de la cual juró falsamente; hará completa restitución de ello y le añadirá una quinta parte más. Se la dará al que le pertenece en el día en que presente su ofrenda por la culpa. 6 Entonces traerá al sacerdote su ofrenda por[…]Levítico 6:5,6). La Mishná (Baba Metzia, iii., Sebuot, v. 1), muestra que la ley del juramento en tales casos continuó en vigor entre los judíos posteriores.
Bibliografía:
Henry Hayman, Dr. William Smith's Dictionary of the Bible.