Historia
DIANA

Guhl, de hecho, supone que este modo de representación hace referencia simplemente a las fuentes sobre las cuales presidía la diosa, concibiendo la multiplicación de pechos similar a la multiplicaión de ojos en Argus o de cabezas en Tyfoeus. Pero la idea correcta es indudablemente la que considera esta peculiar forma como un símbolo de los poderes productivos y nutritivos de la naturaleza. Esta es la forma bajo la cual la Diana de Éfeso siempre fue representada donde era adorada; y el culto se extendió a muchos lugares, tales como Samos, Mitilene, Perga, Hierápolis y Gortina, por mencionar sólo los que aparecen en el Nuevo Testamento o los apócrifos.Este ídolo era considerado como un objeto de santidad peculiar, y se creía que había venido del cielo (Entonces el secretario, después de calmar a la multitud, dijo*: Ciudadanos de Efeso, ¿hay acaso algún hombre que no sepa que la ciudad de los efesios es guardiana del templo de la gran Diana y de la imagen que descendió del cielo?[…]Hechos 19:35).
El carácter oriental de la diosa se muestra por la naturaleza de su jerarquía, que consistía en mujeres, eunucos y a su cabeza un sumo sacerdote. No se permitía el uso de armas en sus recintos, ni se ofrecían sacrificios sangrientos. Aquí también, como en el templo de Apolo en Dafne, había privilegios de asilo. Esto se indica en algunas de las monedas de Éfeso (Akerman, en Trans. of the Numismatic Soc. 1841); y encontramos una prueba interesante de la continuidad de estos privilegios en tiempos imperiales en Tácito, Ann. iii. 61 (Estrabón xiv. 641; Pausanias vii. 2; Cicerón, Verr. ii. 33). El templo tenía un gran ingreso de donaciones de varios tipos. También era el tesoro público de la ciudad y estaba considerado como el banco más seguro para los particulares.
El clamor de la multitud (Cuando oyeron esto, se llenaron de ira, y gritaban, diciendo: ¡Grande es Diana de los efesios![…]Hechos 19:28): '¡Grande es Diana de los efesios!' y la fuerte expresión en el versículo 27, 'a quien venera toda Asia y el mundo entero', puede ilustrarse abundantemente a partir de una variedad de fuentes. El término 'grande' era evidentemente un título de honor reconocido, perteneciente a la diosa de Éfeso. Lo encontramos en inscripciones (como en Boeckh, Corp. Insc. 2963, c), y en Ephesiaca de Jenofonte, i. 11. En cuanto al entusiasmo con que 'toda Asia' consideraba este culto, independientemente del hecho de que Éfeso era la capital de la provincia, podemos referirnos a pasajes como los siguientes: "communiter a civitatibus Asiae factum", Livio i. 45; "tota Asia exstruente", Plinio xvi. 79; "factum a tota Asia", ib. xxxvi. 21. En cuanto a la notoriedad de la adoración en todo el mundo, Pausanias dice (iv. 31) que la Diana de Éfeso era más honrada en privado que cualquier otra divinidad, lo que explica la gran fabricación y la amplia venta de los 'templecillos' mencionados por Lucas (Porque cierto platero que se llamaba Demetrio, que labraba templecillos de plata de Diana y producía no pocas ganancias a los artífices,[…]Hechos 19:24), y no solo por él. Este culto específico también se adoptó públicamente, como hemos visto, en varios lugares distantes, no debiendo omitirse los juegos celebrados relacionados en Éfeso, o los tratados hechos con otras ciudades sobre esta base mitad religiosa y mitad política.
Bibliografía:
John Saul Howson, Dr. William Smith's Dictionary of the Bible.