Historia

DIANA

Diana, nombre latino que denota propiamente una divinidad romana, representante de la griega Artemis, diosa tutelar de los efesios, que tiene un papel tan importante en la narración de 1 Y aconteció que mientras Apolos estaba en Corinto, Pablo, habiendo recorrido las regiones superiores, llegó a Efeso y encontró a algunos discípulos, 2 y les dijo: ¿Recibisteis el Espíritu Santo cuando creísteis? Y ellos le respondieron: No, ni siqu[…]Hechos 19. Sin embargo, se consideraba que la Diana de Éfeso estaba investida de muy diferentes atributos, siendo el objeto de una adoración diferente de la ordinaria Diana de los griegos, por lo que más bien deba ser identificada con Astarté y otras divinidades femeninas de Oriente. K. O. Müller dice (Hist. of the Dorians, i. 403): "Todo lo que está relacionado con esta divinidad es singular y extraño a los griegos".

Templo de Diana en Éfeso
Pero Guhl (Ephesiaca, pág. 78-80) adopta el punto de vista contrario y se esfuerza en casi todos los puntos por identificarla con la diosa griega. Y en algunos aspectos hubo sin duda una fusión de las dos. Diana era la diosa de los ríos, de los estanques y de los puertos; y estas condiciones son satisfechas por la situación del santuario en Éfeso. Coressus, una de las colinas sobre las que se alzaba la ciudad, está relacionada por Esteban de Bizancio con koré. Se puede aducir también la noción popular de que, cuando el templo fue quemado en la noche del nacimiento de Alejandro, la calamidad ocurrió porque la diosa estaba ausente en el carácter de Lucina. Nuevamente, en las monedas de Éfeso se muestra a veces como una cazadora y con un ciervo. Pero la verdadera Diana de Éfeso está representada en una forma completamente ajena al arte griego. Las palabras de Jerónimo son (Praefat. ad Ephes.: "Scribebat Paulus ad Ephesios Dianam colentes, non hanc venetricem, quae arcum tenet, et succincta est, sed illam multimammam, quam Graeci pulumaston vocant, ut silicet ex ipsa quoque effigie mentirentur omnium eam bestiarum et viventiam esse nutricem."

Guhl, de hecho, supone que este modo de representación hace referencia simplemente a las fuentes sobre las cuales presidía la diosa, concibiendo la multiplicación de pechos similar a la multiplicaión de ojos en Argus o de cabezas en Tyfoeus. Pero la idea correcta es indudablemente la que considera esta peculiar forma como un símbolo de los poderes productivos y nutritivos de la naturaleza. Esta es la forma bajo la cual la Diana de Éfeso siempre fue representada donde era adorada; y el culto se extendió a muchos lugares, tales como Samos, Mitilene, Perga, Hierápolis y Gortina, por mencionar sólo los que aparecen en el Nuevo Testamento o los apócrifos.Este ídolo era considerado como un objeto de santidad peculiar, y se creía que había venido del cielo (Entonces el secretario, después de calmar a la multitud, dijo*: Ciudadanos de Efeso, ¿hay acaso algún hombre que no sepa que la ciudad de los efesios es guardiana del templo de la gran Diana y de la imagen que descendió del cielo?[…]Hechos 19:35).

El carácter oriental de la diosa se muestra por la naturaleza de su jerarquía, que consistía en mujeres, eunucos y a su cabeza un sumo sacerdote. No se permitía el uso de armas en sus recintos, ni se ofrecían sacrificios sangrientos. Aquí también, como en el templo de Apolo en Dafne, había privilegios de asilo. Esto se indica en algunas de las monedas de Éfeso (Akerman, en Trans. of the Numismatic Soc. 1841); y encontramos una prueba interesante de la continuidad de estos privilegios en tiempos imperiales en Tácito, Ann. iii. 61 (Estrabón xiv. 641; Pausanias vii. 2; Cicerón, Verr. ii. 33). El templo tenía un gran ingreso de donaciones de varios tipos. También era el tesoro público de la ciudad y estaba considerado como el banco más seguro para los particulares.

El clamor de la multitud (Cuando oyeron esto, se llenaron de ira, y gritaban, diciendo: ¡Grande es Diana de los efesios![…]Hechos 19:28): '¡Grande es Diana de los efesios!' y la fuerte expresión en el versículo 27, 'a quien venera toda Asia y el mundo entero', puede ilustrarse abundantemente a partir de una variedad de fuentes. El término 'grande' era evidentemente un título de honor reconocido, perteneciente a la diosa de Éfeso. Lo encontramos en inscripciones (como en Boeckh, Corp. Insc. 2963, c), y en Ephesiaca de Jenofonte, i. 11. En cuanto al entusiasmo con que 'toda Asia' consideraba este culto, independientemente del hecho de que Éfeso era la capital de la provincia, podemos referirnos a pasajes como los siguientes: "communiter a civitatibus Asiae factum", Livio i. 45; "tota Asia exstruente", Plinio xvi. 79; "factum a tota Asia", ib. xxxvi. 21. En cuanto a la notoriedad de la adoración en todo el mundo, Pausanias dice (iv. 31) que la Diana de Éfeso era más honrada en privado que cualquier otra divinidad, lo que explica la gran fabricación y la amplia venta de los 'templecillos' mencionados por Lucas (Porque cierto platero que se llamaba Demetrio, que labraba templecillos de plata de Diana y producía no pocas ganancias a los artífices,[…]Hechos 19:24), y no solo por él. Este culto específico también se adoptó públicamente, como hemos visto, en varios lugares distantes, no debiendo omitirse los juegos celebrados relacionados en Éfeso, o los tratados hechos con otras ciudades sobre esta base mitad religiosa y mitad política.


Bibliografía:
John Saul Howson, Dr. William Smith's Dictionary of the Bible.