Historia

DISPERSIÓN DE LOS JUDÍOS

Dispersión de los judíos es el término comúnmente aplicado a los que se establecieron en países extranjeros después del regreso del exilio babilónico y durante el período del segundo templo. La palabra original aplicada a estos transportados (גָּלוּת comp. Así dice el SEÑOR, Dios de Israel: "Como a estos higos buenos, así consideraré como buenos a los desterrados de Judá que yo he echado de este lugar a la tierra de los caldeos.[…]Jeremías 24:5; 28:4, de גָּלָה, desnudarse; de ahí Y los hijos de Israel, los sacerdotes, los levitas y los demás desterrados, celebraron con júbilo la dedicación de esta casa de Dios.[…]Esdras 6:16) transmite la noción de despojo y duelo, al verse alejados del templo y el hogar de sus padres; pero en la Septuaginta las ideas de "peregrinación" y "asentamiento" se combinaron con la de "cautiverio", mientras que el término "dispersión" (diáspora, primero en El SEÑOR hará que seas derrotado delante de tus enemigos; saldrás contra ellos por un camino, pero huirás por siete caminos delante de ellos, y serás ejemplo de terror para todos los reinos de la tierra.[…]Deuteronomio 28:25; comp. Por tanto, así dice el SEÑOR: "Vosotros no me habéis obedecido proclamando libertad cada uno a su hermano y cada uno a su prójimo. He aquí, proclamo contra vosotros libertad"--declara el SEÑOR--"a la espada, a la pestilencia y al hambre; y haré de vo[…]Jeremías 34:17), que finalmente prevaleció, parecía implicar que el pueblo fue desterrado hasta 'las partes más lejanas que hay debajo del cielo' (Si tus desterrados están en los confines de la tierra, de allí el SEÑOR tu Dios te recogerá y de allí te hará volver.[…]Deuteronomio 30:4), "en servidumbre entre los gentiles" (2 Macabeos i. 27), y privado de todos los privilegios del pueblo elegido (Decían entonces los judíos entre sí: ¿Adónde piensa irse éste que no le hallemos? ¿Será acaso que quiere irse a la dispersión entre los griegos y enseñar a los griegos?[…]Juan 7:35), debía ser como la semilla sembrada para una cosecha futura en las tierras extrañas donde encontraron un lugar de descanso temporal (Pedro, apóstol de Jesucristo: A los expatriados, de la dispersión en el Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia, elegidos[…]1 Pedro 1:1). El cisma que había dividido al primer reino quedó olvidado ante los resultados de la calamidad general. La dispersión no se limitó a los exiliados de Judá, sino que incluyó a 'las doce tribus' (Santiago, siervo de Dios y del Señor Jesucristo: A las doce tribus que están en la dispersión: Saludos.[…]Santiago 1:1), que expresaba la totalidad de la nación judía (que nuestras doce tribus esperan alcanzar al servir fielmente a Dios noche y día. Y por esta esperanza, oh rey, soy acusado por los judíos.[…]Hechos 26:7).

Mapa de la Dispersión judía en el imperio romano
La Dispersión, como elemento distintivo que influye en todo el carácter de los judíos, data del exilio babilónico. Inciertas leyendas señalan a asentamientos anteriores en Arabia, Etiopía y Abisinia; pero aun cuando estos establecimientos se realizaran, eran aislados y casuales, mientras que la Dispersión, de la cual Babilonia fue el centro reconocido, era la prueba externa de que una fe había permanecido sobre un reino. Aparte de la necesaria influencia que las comunidades judías unidas por leyes comunes, ennoblecidas por la posesión de la misma verdad y animadas por similares esperanzas, deben haber ejercido sobre las naciones entre las que fueron esparcidas, las dificultades que imposibilitaron la observancia literal del ritual, llevaron a una visión más amplia del alcance de la ley, y un sentido más fuerte de su significado espiritual. Exterior e interiormente, por sus efectos tanto en los gentiles como en el pueblo de Israel, la Dispersión parece haber sido la preparación providencial más clara para la expansión del cristianismo.

Pero mientras que el hecho de una Dispersión reconocida debe haber debilitado las influencias locales y ceremoniales que fueron esenciales para la primera preparación del pueblo de Dios, la Dispersión todavía estaba unida en sí misma y a su tierra madre por lazos religiosos. El templo era el reconocido centro del judaísmo y los fieles judíos en todas partes contribuían con medio siclo para su mantenimiento (Cuando llegaron a Capernaúm, se acercaron a Pedro los que cobraban el impuesto de dos dracmas y dijeron: ¿No paga vuestro maestro las dos dracmas?[…]Mateo 17:24; comp. Mishná, Shekalim. 7, 4; Josefo, Ant. xvi. 6); y, en parte al menos, el calendario eclesiástico se fija en Jerusalén, desde donde los fuegos señalan el verdadero momento de las lunas nuevas (Mishná, Rosh-Hashaná, 2, 4). El tributo era en verdad la prueba exterior más simple y sorprendente de la unidad religiosa de la nación. Se establecieron tesorerías para recibir los pagos de diferentes regiones (Josefo, Ant. xviii. 9, 1; comp. Ant. xvi. 6, 5, § 6) y las sumas recaudadas se enviaban a Jerusalén (Jost, Gesch. d. Judenth. i. 337 n.; Cicerón, pro Flacco, 28).

Al principio de la era cristiana la Dispersión se dividía en tres grandes secciones, la babilónica, la siria y la egipcia. La precedencia fue cedida a la primera. Los celos que existían originalmente entre los pobres que regresaban a Judea y sus compatriotas más ricos en Babilonia habían pasado y Gamaliel escribió "a los hijos de la Dispersión en Babilonia, y a nuestros hermanos en Media... y a toda la Dispersión de Israel" (Frankel, Monatsschrift, 1853, p. 413). Desde Babilonia, los judíos se esparcieron por Persia, Media y Partia; pero los asentamientos en China pertenecen a una fecha muy posterior (Frankel, l. c. p. 403). Los pocos detalles de su historia que han conservado dan testimonio de su prosperidad e influencia (Josefo, Ant. xiii. 2, § 2 sig., xviii. 9). No se conocen escuelas de saber, pero Hillel el Viejo y Nahúm el Medo se mencionan viniendo de Babilonia a Jerusalén (Frankel).

Las conquistas griegas en Asia extendieron los límites de la Dispersión. Seleuco Nicator trasladó grandes números de judíos desde Babilonia hasta las capitales de sus provincias occidentales. Su política fue llevada a cabo por su sucesor, Antíoco el Grande; y las persecuciones de Antíoco Epífanes sólo sirvieron para impulsar la emigración judía a las regiones más remotas de su imperio. En Armenia los judíos alcanzaron las mayores dignidades y Nisibis se convirtió en un nuevo centro (Frankel, pág. 454-456). Los judíos de Capadocia (Pedro, apóstol de Jesucristo: A los expatriados, de la dispersión en el Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia, elegidos[…]1 Pedro 1:1), son mencionados en la Mishná; y un príncipe y una princesa de Adiabene adoptaron la fe judía sólo treinta años antes de la destrucción del templo (Josefo, Ant. xx. 2). Granes asentamientos de judíos se establecieron en Chipre, en las islas del Egeo (Cos, Delos; Josefo, Ant. xiv. 10), y en la costa occidental de Asia Menor (Éfeso, Mileto, Pérgamo, Halicarnaso, Sardis; Josefo, Ant. l. c.). Los romanos les confirmaron los privilegios que habían obtenido de los reyes sirios; y aunque estuvieron expuestos a estallidos repentinos de violencia popular (Josefo, Ant. xviii. 9; B. J. vii. 3), los judíos de las provincias sirias formaron gradualmente una relación muy estrecha con sus nuevos hogares y junto con el idioma griego adoptaron en muchos aspectos las ideas griegas.

Esta tendencia helenizante encontró su pleno desarrollo en Alejandría. Los asentamientos judíos establecidos allí por Alejandro y Ptolomeo I se convirtieron en la fuente de la Dispersión africana, que se extendió por la costa norte de África y quizás tierra adentro hasta Abisinia (los Falasha). En Cirene (Josefo, Ant. xiv. 7 § 2) y Berenice (Trípoli), los habitantes judíos formaban una parte considerable de la población, y una inscripción descubierta en este lugar (Frankel, p. 422) habla de la justicia y clemencia que recibieron de un gobernador romano (cf. Josefo, Ant. xvi. 6, § 5). La Dispersión africana, como todas las demás judías, preservó su veneración por la "ciudad santa" (Filón, Leg. ad Caium, § 36; in Flacc. c. 7) y reconoció los derechos universales del templo mediante el tributo anual (Josefo l. c.) Pero la distinción en el idioma condujo a diferencias más amplias, que fueron evitadas en Babilonia por la existencia de la lengua aramea. Las Escrituras ya no se leían el sábado (Frankel, p. 420; Vorstudien, p. 52 sig.) y las señales de fuego no transmitían las fechas de las lunas nuevas a Egipto (comp. Frankel, p. 419). Aún así, el espíritu nacional de los judíos africanos no fue destruido. Después de la destrucción del templo, los zelotes encontraron recepción en Cirene (Josefo, B. J. vii. 11); y hacia el final del reinado de Trajano, 115 d. C., la población judía en África se rebeló con gran violencia (Dion, lxviii. 32). La insurrección fue sofocada por una guerra de exterminio (Eusebio, H. E. iv. 2); y el remanente que escapó se estableció en la costa opuesta de Europa, comenzando una nueva dispersión.

Los asentamientos judíos de Roma fueron consecuencia de la ocupación de Jerusalén por Pompeyo en 63 a. C. Los cautivos y emigrantes que trajo con él fueron realojados en la región trans-Tiberina y gradualmente aumentaron en posición e importancia (Plinio, Leg. ad Caium, § 23 sig.). Fueron favorecidos por Augusto y Tiberio después de la caída de Sejano (Filón, l. c.), fundándose una escuela judía en Roma (Frankel, p. 459). En el reinado de Claudio, los judíos se convirtieron en objeto de sospecha por su inmenso número (Dion, lx. 6); y las disputas internas consiguientes, tal vez por la predicación del cristianismo, desembocaron en su expulsión de la ciudad (Suetonio, Claud. 25: "Judaeos impulsore Chresto assidue tumultuantes Roma expulit" Y se encontró con un judío que se llamaba Aquila, natural del Ponto, quien acababa de llegar de Italia con Priscila su mujer, pues Claudio había ordenado a todos los judíos que salieran de Roma. Fue a ellos,[…]Hechos 18:2). Esta expulsión, si general, sólo pudo haber sido temporal, porque en unos pocos años los judíos en Roma eran numerosos (Y aconteció que tres días después convocó a los principales de los judíos, y cuando se reunieron, les dijo: Hermanos, sin haber hecho yo nada contra nuestro pueblo ni contra las tradiciones de nuestros padres, desde Jerusalén fui entregado preso en m[…]Hechos 28:17) y continuaron siendo suficientemente conspicuos para atraer la atención de los satíricos (Marcial, Ep. xi. 94; Juvenal, Sat. iii. 14).

Mapa de la Dispersión judía en Pentecostés
La influencia de la Dispersión en la rápida profusión del cristianismo difícilmente se puede sobrevalorar. El curso de la predicación apostólica siguió en un progreso regular la línea de los asentamientos judíos. La asamblea de los primeros conversos en el día de Pentecostés representaba cada división de la Dispersión (9 Partos, medos y elamitas, habitantes de Mesopotamia, de Judea y de Capadocia, del Ponto y de Asia, 10 de Frigia y de Panfilia, de Egipto y de las regiones de Libia alrededor de Cirene, viajeros de Roma, tanto judíos como prosélitos, 11 cretenses y […]Hechos 2:9-11) y estos conversos naturalmente prepararon el camino para los apóstoles en el intervalo que precedió al comienzo de las misiones apostólicas separadas. Los nombres de los siete diáconos son todos griegos, y a uno se le describe especialmente como prosélito (Lo propuesto tuvo la aprobación de toda la congregación, y escogieron a Esteban, un hombre lleno de fe y del Espíritu Santo, y a Felipe, a Prócoro, a Nicanor, a Timón, a Parmenas y a Nicolás, un prosélito de Antioquía;[…]Hechos 6:5). La iglesia de Antioquía, por la cual se le encomendó a Pablo su gran obra entre los paganos (En la iglesia que estaba en Antioquía había profetas y maestros: Bernabé, Simón llamado Niger, Lucio de Cirene, Manaén, que se había criado con Herodes el tetrarca, y Saulo.[…]Hechos 13:1), incluía a Bernabé de Chipre (Y José, un levita natural de Chipre, a quien también los apóstoles llamaban Bernabé (que traducido significa hijo de consolación),[…]Hechos 4:36), Lucio de Cirene y Simón, apodado Níger; y entre sus 'colaboradores' en un tiempo posterior se encuentran Aquila del Ponto (Y se encontró con un judío que se llamaba Aquila, natural del Ponto, quien acababa de llegar de Italia con Priscila su mujer, pues Claudio había ordenado a todos los judíos que salieran de Roma. Fue a ellos,[…]Hechos 18:2), Apolos de Alejandría (Llegó entonces a Efeso un judío que se llamaba Apolos, natural de Alejandría, hombre elocuente, y que era poderoso en las Escrituras.[…]Hechos 18:24; comp. Yo planté, Apolos regó, pero Dios ha dado el crecimiento.[…]1 Corintios 3:6), Urbano (Saludad a Urbano, nuestro colaborador en Cristo, y a mi querido hermano Estaquis.[…]Romanos 16:9) y Clemente (En verdad, fiel compañero, también te ruego que ayudes a estas mujeres que han compartido mis luchas en la causa del evangelio, junto con Clemente y los demás colaboradores míos, cuyos nombres están en el libro de la vida.[…]Filipenses 4:3), cuyos nombres, al menos, son romanos. Antioquía misma se convirtió en un centro de la Iglesia (En la iglesia que estaba en Antioquía había profetas y maestros: Bernabé, Simón llamado Niger, Lucio de Cirene, Manaén, que se había criado con Herodes el tetrarca, y Saulo.[…]Hechos 13:1; 14:26; 15:22; 18:22), como lo había sido de la Dispersión judía; y a lo largo de los viajes apostólicos los judíos eran la clase a la que era necesario que la palabra de Dios fuera hablada primero (Entonces Pablo y Bernabé hablaron con valor y dijeron: Era necesario que la palabra de Dios os fuera predicada primeramente a vosotros; mas ya que la rechazáis y no os juzgáis dignos de la vida eterna, he aquí, nos volvemos a los gentiles.[…]Hechos 13:46), estando ellos a su vez unidos con la masa de la población por el grupo intermedio de 'los piadosos', que había reconocido en diversos grados "la fe del Dios de Israel".


Bibliografía:
Brooke Foss Westcott, Dr. William Smith's Dictionary of the Bible.