Historia

EDÉN

Edén, עֵדֶן, fue el lugar donde Dios puso al hombre que había creado. Sería difícil encontrar un tema que haya invitado a tantas conjeturas y al mismo tiempo tan completamente desconcertantes, como el huerto del Edén. Los tres continentes del viejo mundo han sido sometidos a la más rigurosa búsqueda; de China a Canarias, de las Montañas de la Luna en Uganda hasta las costas del Báltico, no ha quedado sin examinar ninguna localidad que correspondiera en lo más mínimo a la descripción de la primera morada del ser humano. Los grandes ríos de Europa, Asia y África, a su vez, han sido considerados como el Pisón y Gihón de las Escrituras, sin olvidar el Nuevo Mundo, donde el próximo teórico aventurero puede confundirse en los laberintos de esta muy dificil cuestión.

Para comprender más claramente el valor de las diversas conjeturas, será necesario someter a un examen cuidadoso la narrativa histórica en la que se basan. Omitiendo aquellas porciones del texto de 8 Y plantó el SEÑOR Dios un huerto hacia el oriente, en Edén; y puso allí al hombre que había formado. 9 Y el SEÑOR Dios hizo brotar de la tierra todo árbol agradable a la vista y bueno para comer; asimismo, en medio del huerto, el árbol de la vida y[…]Génesis 2:8-14 que no se refieren a la posición geográfica de Edén, la descripción es la siguiente: "Y el Señor Dios plantó un huerto en Edén, al oriente... Y salía de Edén un río para regar el huerto, y de allí se repartía en cuatro brazos. El nombre del uno era Pisón; éste es el que rodea toda la tierra de Havila, donde hay oro; y el oro de aquella tierra es bueno; hay allí también bedelio y ónice. El nombre del segundo río es Gihón; éste es el que rodea toda la tierra de Cus. Y el nombre del tercer río es Hidekel; éste es el que va al oriente de Asiria. Y el cuarto río es el Éufrates." El río que salía de Edén regaba el huerto y de allí se bifurcaba en cuatro brazos distintos. El primer problema a resolver entonces es el siguiente: encontrar un río que, en algún momento de su curso, se divide en cuatro corrientes, dos de las cuales son el Tigris y el Éufrates. La identidad de estos ríos con el Hidekel y el P'rath (nombre hebreo del Éufrates) nunca ha sido discutida, y ninguna hipótesis que los omita es digna de consideración. Dejando de lado diferencias menores de detalle, las teorías que se han formulado con respecto a la situación del paraíso terrestre naturalmente se dividen en dos clases. La primera clase incluye todos aquellos que sitúan el huerto del Edén bajo la confluencia del Éufrates y el Tigris, e interpretan los nombres Pisón y Gihón como ciertas porciones de estos ríos; la segunda, los que lo buscan en la alta meseta de Armenia, lugar de muchas corrientes. Estas teorías han sido apoyadas por la mayoría de los eruditos de todas las naciones, de todas las épocas, y representan todos los matices de creencias teológicas; pero no hay ninguna que no se base en algún grado en una interpretación forzada de las palabras de la narración. Aquellos que sostienen que la corriente unida del Éufrates y el Tigris es el "río" que "salía de Edén para regar el huerto", han cometido un error fatal al descuidar el verdadero significado de יָץָא, que sólo se usa para referirse al curso de un río desde su nacimiento en adelante (comp. Después me hizo volver a la entrada del templo; y he aquí, brotaban aguas de debajo del umbral del templo hacia el oriente, porque la fachada del templo daba hacia el oriente. Y las aguas descendían de debajo, del lado derecho del templo, al sur del […]Ezequiel 47:1). Siguiendo la guía que esta palabra proporciona, la descripción en el versículo 10 debe explicarse de esta manera: el río nace en Edén, llega al huerto, y desde allí se divide en cuatro brazos, teniendo lugar la separación ya sea en el huerto o después de salir de él. Si éste es el caso, el Tigris y el Éufrates antes de la unión no pueden ser, en esta posición del huerto, dos de los cuatro brazos en cuestión. Pero, aunque han evitado este error, los teóricos de la segunda clase han sido conducidos a un callejón sin salida. Buscando el verdadero sitio del Edén en las tierras altas de Armenia, cerca de las fuentes del Tigris y el Éufrates, y aplicando los nombres Pisón y Gihón a uno u otro de los ríos que nacen en la misma región, se han visto obligados a explicar el significado de "río", y a dar a "brazos" un sentido que no está respaldado por un solo pasaje. En ningún caso "brazo" se aplica a la fuente de un río. En varias ocasiones (comp. Y dividió los trescientos hombres en tres compañías, y puso trompetas y cántaros vacíos en las manos de todos ellos, con antorchas dentro de los cántaros.[…]Jueces 7:16; Mientras estaba éste hablando, vino otro y dijo: Los caldeos formaron tres cuadrillas y atacaron los camellos y se los llevaron, y mataron a los criados a filo de espada; sólo yo escapé para contárte lo.[…]Job 1:17) se utiliza para los escuadrones en los que el cuerpo principal de un ejército está dividido y, por lo tanto, la analogía lleva a la conclusión de que "brazos" denota "las ramas" de la corriente principal. Hay otras dificultades en los detalles de las diversas teorías, que pueden ser obstáculos para su total recepción, pero es manifiesto que no se puede permitir que ninguna teoría que no satisfaga las condiciones antes mencionadas ocupe su lugar entre las probables.

Las versiones antiguas nos proporcionan poca o ninguna ayuda. Los traductores parecen haber dudado entre una interpretación mística y una interpretación literal. La palabra עֵדֶן fue traducida por la Septuaginta como nombre propio en tres pasajes solamente, 8 Y plantó el SEÑOR Dios un huerto hacia el oriente, en Edén; y puso allí al hombre que había formado. 10 Y del Edén salía un río para regar el huerto, y de allí se dividía y se convertía en otros cuatro ríos. […]Génesis 2:8,10; 4:16. En la Vulgata nunca aparece como nombre propio, sino que se traduce "voluptus", "locus voluptatis", o "deliciae". El Tárgum de Onquelos lo transcribe uniformemente עֵדֶן, lo mismo que la Peshito siríaca.

Sería una tarea inútil intentar hacer una crónica de las opiniones de todos los comentaristas sobre esta cuestión, pues su nombre es legión. Filón (de Mundi Opif. § 54) es el primero que se aventuró en una interpretación alegórica. Concibió que el paraíso significa la oscuramente ensombrecida facultad de gobierno del alma; que el árbol de la vida significa la religión, por la cual el alma es inmortalizada; y por la facultad de conocer el bien y el mal, el sentido medio, mediante el cual se disciernen las cosas contrarias a la naturaleza. En otro pasaje (de Plantat. § 9) explica que Edén significa "placer", como un símbolo del alma, que ve lo que es correcto, se regocija en la virtud y prefiere un disfrute, la adoración del Único Sabio, a los innumerables de los principales deleites de los hombres. Y nuevamente (Legum Allegor. i. § 14) dice: "a la virtud se le llama de forma trópica paraíso, y el lugar del paraíso es Edén, es decir, el placer". Los cuatro ríos los explica (§ 19) por las diversas virtudes de la prudencia, la templanza, la fortaleza y la justicia; mientras que la corriente principal de la que son ramas es la virtud genérica, la bondad, que surge del Edén, la sabiduría de Dios. Las opiniones de Filón no serían tan dignas de consideración ​si no fuera porque muchos de los Padres las siguieron. Orígenes, según Lutero (Comm. in Gen.), imaginó que el paraíso era el cielo, los árboles ángeles y los ríos la sabiduría. Papías, Ireneo, Panteno y Clemente de Alejandría favorecieron la interpretación mística (Huet, Origeniana, ii. 167). Ambrosio siguió el ejemplo de Orígenes, y situó el paraíso terrestre en el tercer cielo, como consecuencia de la expresión de Pablo (2 Conozco a un hombre en Cristo, que hace catorce años (no sé si en el cuerpo, no sé si fuera del cuerpo, Dios lo sabe) el tal fue arrebatado hasta el tercer cielo. 4 que fue arrebatado al paraíso, y escuchó palabras inefables que al hombre no se le […]2 Corintios 12:2,4); pero en otros lugares distingue entre el paraíso terrestre y al que el apóstol fue arrebatado (De Parad. c. 3). En otro pasaje (Ep. ad Sabinum) todo lo explica como alegoría. Entre las tradiciones hebreas enumeradas por Jerónimo (Trad. Hebr. in Gen.) está la de que el paraíso fue creado antes de que se formara el mundo y, por lo tanto, está más allá de sus límites. Moisés Bar Cefa (De Parad.) le asigna un lugar medio entre la tierra y el firmamento. Algunos afirmaron que el paraíso estaba en una montaña que llegaba casi hasta la luna; mientras que otros, sorprendidos por el manifiesto absurdo de tal opinión, decían que estaba situado en la tercera región del aire, y era veinte codos más alto que todas las montañas de la tierra, de modo que las aguas del diluvio no pudieron alcanzarlo. Otros han pensado que el paraíso era doble, uno corpóreo y otro incorpóreo; otros, que anteriormente estaba en la tierra, pero que había sido quitado por el juicio de Dios (Hopkinson, Descr. Parad. en Ugol. Thes. vii.). Entre las opiniones enumeradas por Morinus (Diss, de Parad. Terrest. Ugol. Thes. vii.) está que, antes de la caída, toda la tierra era un paraíso, y estaba realmente situada en el Edén, en medio de toda clase de delicias. Efrén Sirio (Comm. in Gen.) se expresa dudosamente sobre este punto. Pero si los árboles del paraíso, siendo espirituales, bebieron de agua espiritual, es algo que no se atreve a decidir; pero parece ser de la opinión de que los cuatro ríos han perdido su virtud original como consecuencia de la maldición pronunciada sobre la tierra por la transgresión de Adán.

Las conjeturas sobre las dimensiones del huerto han diferido tanto como las que le asignan su localidad. Efrén Sirio sostenía que rodeaba toda la tierra, mientras que Johannes Tostatus lo restringía a una circunferencia de treinta y seis o cuarenta millas, y otros han hecho que se extendiera sobre Siria, Arabia y Mesopotamia. Pero especulaciones como éstas no tienen fin.

¿Cuál es el río que sale del Edén para regar el huerto? es una pregunta que ha sido hecha con frecuencia y todavía espera una respuesta satisfactoria. Que la corriente del océano que rodeaba la tierra era la fuente de donde brotaban los cuatro ríos era la opinión de Josefo (Ant. i. 1, § 3) y Juan de Damasco (De Orthod. Fid. ii. 9). Según quienes sitúan el huerto del Edén bajo la confluencia del Tigris y el Éufrates, estaba en Shat-el-Arab, y su conjetura merecería consideración si no fuera porque esta corriente no puede, con ningún grado de propiedad, ser la que surge del Edén. Para aquellos que refieren la posición del Edén en las tierras altas de Armenia, el "río" del que divergen las cuatro corrientes se concibe como "un conjunto de manantiales" o una región bien regada. No es necesario decir que este significado de נָהָר no tiene paralelo; e incluso si, bajo ciertas circunstancias, se pudiera obligar a adoptarlo, tal significado se ve, en el presente caso, impedido por el hecho de que, cualquiera que sea el significado que le asignemos a la palabra en el versículo 10, ha ser el mismo que el que tiene en los siguientes versículos, en los que está suficientemente definida. Sickler (Augusti, Theol. Monatsschrift, i. 1, citado por Winer), supone que toda la narración es un mito y soluciona la dificultad al atribuir a su autor una gran cantidad de ignorancia. El "río" era el Mar Caspio, que a su entender era una inmensa corriente procedente del este. Bertheau, aplicando el conocimiento geográfico de los antiguos como prueba del de los hebreos, llegó a la misma conclusión, basándose en que todos los pueblos al sur de las tierras altas armenias y persas sitúan la morada de los dioses en el extremo norte, y las regiones del Caspio eran el límite norte del horizonte de los israelitas (Knobel, Genesis). Pero admite que los cuatro ríos del Edén han sido ríos reales, y no, como Sickler imaginó, océanos que limitaban la tierra al este y al oeste del Nilo.

Nunca se ha negado que el Hidekel es el Tigris y el P'rath el Éufrates, excepto por aquellos que suponen que toda la narración es un mito que se originó en otra parte y que fue adaptado por los hebreos a sus propias nociones geográficas. Como el primero es el nombre del gran río en el que estuvo Daniel (Y el día veinticuatro del primer mes, estando yo junto a la orilla del gran río, es decir, el Tigris,[…]Daniel 10:4), y este último es el término universalmente aplicado al Éufrates en el Antiguo Testamento, no parece haber razón para suponer que las referencias en Y el nombre del tercer río es Tigris; éste es el que corre al oriente de Asiria. Y el cuarto río es el Eufrates.[…]Génesis 2:14 deban entenderse en cualquier otro sentido que no sea el ordinario. Una circunstancia en la descripción es digna de observación. De los cuatro ríos, uno, el Éufrates, se menciona sólo por su nombre, como si eso fuera suficiente para identificarlo. Los otros tres son definidos según sus posiciones geográficas, y es justo concluir que, por lo tanto, eran ríos con los que los hebreos estaban menos familiarizados. Si este es el caso, es casi imposible imaginar que el Gihón, o, como dicen algunos, el Pisón, sea el Nilo, porque debe haber sido aún más familiar para los israelitas que el Éufrates, estando poco necesitado de una definición.

Respecto al Pisón, la opinión más antigua y universalmente aceptada lo identifica con el Ganges. Josefo (Ant. i. 1, § 3), Eusebio (Onomast. s. v.), Ambrosio (de Parad. c. 3), Epifanio (Ancor. c. 58), Efrén Sirio (Opp. Syr. i. 23), Jerónimo (Ep. 4 ad Rust. y Quaest. Heb. in Gen.) y Agustín (de Gen. ad Lit. viii. 7) lo sostuvieron. Pero Jarchi (sobre Gen. ii. 11), Saadia Gaon, R. Moses ben Nachman y Abr. Peritsol (Ugol. Thes. vii.), sostuvieron que el Pisón era el Nilo. El primero de estos escritores deriva la palabra de una raíz que significa "aumentar", "desbordar" (comp. Sus caballos son más veloces que leopardos y más astutos que lobos al anochecer. Al galope vienen sus jinetes, sus jinetes vienen de lejos, vuelan como águila que se precipita a devorar.[…]Habacuc 1:8), pero al mismo tiempo cita una etimología dada en Bereshith rabba, § 16, en la que se afirma que el río se llama Pisón "porque hace crecer el lino." Se cree que la teoría de que el Pisón es el Ganges recibe cierta confirmación del autor del libro del Eclesiástico, quien menciona (xxiv. 25, 27) en orden al Pisón, el Tigris, el Éufrates, el Jordán y el Gihón, y se supone que comenzó su enumeración en el este y la terminó en el oeste. Que el Pisón era el Indo era una opinión corriente mucho antes de que la reviviera Ewald (Gesch. d. Volk. Isr. i. 331, nota 2) y la adoptara Kalisch (Genesis, p. 96). Filostorgio, citado por Huet (Ugol. vol. vii.), conjeturó que era el Hydaspes; y Wilford (As. Res. vol. vi.), siguiendo la tradición hindú respecto al origen de la humanidad, descubre el Pisón en el Landi-Sindh, el Ganges de Isidoro, llamado también Nilab por el color de sus aguas, y conocido por los hindúes bajo el nombre de Nila-Gangá o simplemente Gangá. Severiano (de Mundi Creat.) y Efrén Sirio (Comm. on Gen.) están de acuerdo con Cesáreo en identificar el Pisón con el Danubio. Este último autor parece haber tenido, en común con otros, algunas nociones singulares con respecto al curso de este río. Creía que era también el Ganges y el Indo, y que, después de atravesar Etiopía y Elymais, que identificó con Havila, desembocaba en el océano cerca de Cádiz. Tal es también la opinión de Epifanio con respecto al curso del Pisón, que él dice que es el Ganges de los etípoes y los indios y el Indo de los griegos (Ancor. c. 58). Algunos, como Hopkinson (Ugol. vol. vii.), han encontrado el Pisón en el Naharmalea, uno de los canales artificiales que antiguamente unían el Éufrates con el Tigris. Este canal es el flumen regium de Amiano Marcelino (xxiii. 6, § 25 y xxiv. 6, § 1), y el Armalchar de Plinio (H. N. vi. 30). Grocio, por el contrario, lo consideraba el Gihón. Incluso aquellos comentaristas que coinciden en situar el paraíso terrestre en Shat-el-Arab, la corriente formada por la unión del Tigris y el Éufrates, entre Ctesifonte y Apamea, no son en modo alguno unánimes en cuanto a cuál de las dos ramas, en las que esta corriente se divide nuevamente, se deben aplicar los nombres Pisón y Gihón. Calvino (Comm. in Gen.) fue el primero en conjeturar que el Pisón era el más oriental de estos canales, y en esta opinión le siguen Scaliger y muchos otros. Huet, por otra parte, pensó que había demostrado más allá de toda duda que Calvino estaba en un error y que el Pisón era el más occidental de los dos canales por los que pasaban las corrientes unidas del Éufrates y del Tigris, desembocando en el Golfo Pérsico. Fue confirmado por la autoridad de Bochart (Hieroz. parte ii. l. 5, c. 5). Junius (Prael. in Gen.) y Rask descubrieron una huella del nombre Pisón en el Pasitigris. Los defensores de la teoría de que la verdadera posición del Edén debe buscarse en las montañas de Armenia se han visto inducidos, a partir de una cierta semejanza en los dos nombres, a identificar el Pisón con el Phasis, que surge en la elevada meseta al pie del Monte Ararat, cerca de las fuentes del Tigris y del Éufrates. Reland (de Situ Parad. terr. Ugol. vol. vii.), Calmet (Dict. s. v.), Link (Urwelt, i. 307), Rosenmüller (Handb. d. Bibl. Alt.), y Hartmann han sido favorables a este dictamen. Raumer (citado por Delitzsch, Genesis) intentó demostrar que el Pisón era el Phasis de Jenofonte (Anab. iv. 6), es decir, el Aras o Araxes, que desemboca en el Mar Caspio. Aún quedan por mencionar las teorías de Le Clerc (Comm. in Gen.) que el Pisón era el Chrysorrhoas, el moderno Barada, que nace cerca de Damasco, y de Buttmann (AElt. Erdk. pág. 32) quien lo identificó con el Besynga o Irabatti, un río de Ava. Mendelssohn (Comm. on Gen.) menciona que algunos afirman que el Pisón es el Gozán de En el año noveno de Oseas, el rey de Asiria tomó Samaria y se llevó a Israel al destierro en Asiria, y los puso en Halah y en Habor, río de Gozán, y en las ciudades de los medos.[…]2 Reyes 17:6 y Por lo cual el Dios de Israel movió el espíritu de Pul, rey de Asiria, y el espíritu de Tilgat-pilneser, rey de Asiria, y los llevó al destierro, es decir, a los rubenitas, a los gaditas y a la media tribu de Manasés, y los llevó a Halah, a Habor, a […]1 Crónicas 5:26, y lo mismo con el Kizil-Uzen en Hircania. El coronel Chesney, a partir de los resultados de extensas observaciones en Armenia, "llegó a inferir que los ríos conocidos con los nombres comparativamente modernos de Halys y Araxes son los que, en el libro del Génesis, tienen los nombres de Pisón y Gihón; y que el territorio dentro del primero es la tierra de Havila, mientras que la que bordea el segundo es el todavía más notable país de Cus." (Exp. to Euphr. and Tigris, i. 267.)

Éste es un resumen de las diversas conjeturas que han sido propuestas, con igual grado de confianza, por los escritores que han intentado resolver la cuestión del Edén. La mayoría de ellas se caracterizan por un defecto común. En la narrativa del Génesis, el río Pisón se define como el que rodea toda la tierra de Havila. Es, entonces, absolutamente necesario fijar la posición de Havila antes de proceder a identificar el Pisón con cualquier río en particular. Pero el proceso seguido por la mayoría de los críticos ha sido primero encontrar el Pisón y luego buscar la tierra de Havila. El mismo método invertido es característico de toda su manera de tratar la cuestión. Se asigna la posición del huerto, luego se identifican los ríos y, por último, se eligen los países mencionados en la descripción, de manera que coincidan con el resto de la teoría.

Con tal diversidad de opiniones en cuanto al río que se pretende representar por el Pisón, era apenas posible que los escritores sobre este tema fueran unánimes en su identificación de un territorio que poseyera los atributos de Havila. En El oro de aquella tierra es bueno; allí hay bedelio y ónice.[…]Génesis 2:12, se describe como la tierra donde se encuentra el mejor oro, y que además es rica en bedelio y ónice. El territorio del mismo nombre formaba una de las fronteras de los descendientes de Ismael (Y habitó desde Havila hasta Shur, que está enfrente de Egipto, según se va hacia Asiria; se estableció allí frente a todos sus parientes.[…]Génesis 25:18) y escenario de la guerra de exterminio de Saúl contra los amalecitas (Saúl derrotó a los amalecitas desde Havila en dirección a Shur, que está al oriente de Egipto.[…]1 Samuel 15:7). En estos pasajes Havila parece indicar la región desértica al sudeste de Israel. Pero la palabra también aparece como el nombre propio de un hijo de Joctán, en estrecha yuxtaposición con Seba y Ofir, también hijos de Joctán y descendientes de Sem (a Ofir, a Havila y a Jobab; todos estos fueron hijos de Joctán.[…]Génesis 10:29), quienes dieron sus nombres a los territorios de especias y oro en el sur. De nuevo, Havila está enumerado entre los camitas como uno de los hijos de Cus; y en esta enumeración su nombre está en estrecha relación con Seba, Sabta y Dedán, los primeros fundadores de ciudades en Etiopía y Arabia que luego llevaron sus nombres. Si, por tanto, la Havila de El nombre del primero es Pisón; éste es el que rodea toda la tierra de Havila, donde hay oro.[…]Génesis 2:11 es idéntica a cualquiera de estos territorios, debemos buscarla al este o al sur de Arabia, y probablemente no lejos del Golfo Pérsico. También en otros aspectos esta región responde a las condiciones necesarias. Bochart, de hecho, pensaba que el nombre pervivía en Chaula, que estaba situada en el lado este del Golfo Arábigo, y que él identificó con la morada de los joctanitas semitas; pero si su etimología es correcta, en la que relaciona Havila con la raíz "arena", la denominación de "región arenosa" no estaría necesariamente restringida a una localidad. Que el nombre se deriva de alguna peculiaridad natural es evidente por la presencia del artículo. Cualquiera que sea el verdadero significado de b'dolach, ya sea carbunclo, cristal, bedelio, ébano, pimienta, clavo, berilo, perla, diamante o esmeralda, todos los críticos detectan su presencia, bajo una u otra de estas formas, en el territorio que seleccionan como la Havila más apropiada para su propia teoría. Como el shoham presenta poca dificultad: llámese ónice, sardónice, esmeralda, zafiro, berilo o sardio, sería realmente difícil si algunas de estas piedras preciosas no pudieran encontrarse en ninguna localidad concebible para soportar incluso la conjetura más descabellada e improbable. Por ejemplo, que Havila es esa parte de la India por la cual fluye el Ganges y, más generalmente, la región oriental de la tierra o que se encuentra en Susiana (Hopkinson), en Ava (Buttman), o en la región de los Urales (Raumer), son conclusiones que necesariamente se derivan de las suposiciones con respecto al Pisón. Hartmann, Reland y Rosenmüller son partidarios de Cólquida, escenario de la leyenda del Toisón de Oro. Se decía que el Phasis fluía sobre arenas doradas, y que el oro era arrastrado hacia abajo por los torrentes de las montañas (Estrabón, xi. 2, § 19). El cristal (b'dolach) de Escitia era renombrado (Solinus, c. xx.), y las esmeraldas (shoham) de este país eran tan superiores a otras esmeraldas como lo era el anterior a otras piedras preciosas (Plinio, H. N. xxxvii. 17), todo lo cual prueba, dicen, que Havila era Cólquida. Rosenmüller argumenta, de manera bastante extraña, que si Phasis es el Pisón, la tierra de Havila debe ser Cólquida, suponiendo que sobre este país los hebreos tuvieran la idea de una India póntica o del norte. De la misma manera Le Clerc, habiendo determinado previamente que el Pisón debe ser el Crisorrea, encuentra Havila no lejos de Coele-Siria. Hasse (Entdeck. pág 49, 50, citado por Rosenmüller) compara a Havila con Glaia de Heródoto (iv. 9), en las cercanías de los arimaspianos, y el dragón que guardaba la tierra del oro. Para todas estas hipótesis no hay más apoyo que la más mínima conjetura.

El segundo río del paraíso presenta no menos dificultades que el Pisón. Aquellos que sostienen que el Pisón es el Ganges, sostienen también que el Gihón es el Nilo. Ya se ha mencionado una objeción a esta teoría. Otra, efectivamente fuerte, es que, aunque en los libros del Antiguo Testamento hay frecuentes alusiones a este río, en ninguna parte parece haber sido conocido por los hebreos con el nombre de Gihón. La idea parece haberse originado en la traducción de la Septuaginta en Y ahora, ¿qué haces en el camino a Egipto para beber las aguas del Nilo? ¿O qué haces en el camino a Asiria para beber las aguas del Eufrates?[…]Jeremías 2:18; pero es evidente por la manera en que los traductores han vertido la última cláusula del mismo pasaje, que no tenían idea del verdadero significado.

La etimología de Gihón (estallar) parece indicar que era una corriente impetuosa y rápida. Según Golius (Lex. Arab.), Jichoon es el nombre dado al Oxus, que, por este motivo, ha sido asumido por Rosenmüller, Lartmann y Michaelis como el Gihón de las Escrituras. Pero el Araxes también es llamdo por los persas Jichoom ar-Ras, y a partir de esta circunstancia ha sido adoptado por Reland, Calmet y el coronel Chesney como representante moderno del Gihón. Está claro, por tanto, que la cuestión no debe decidirse únicamente por la etimología, ya que el nombre podría aplicarse apropiadamente a muchos ríos. Que el Gihón debería ser uno de los brazos por los cuales la corriente unida del Tigris y el Éufrates desemboca en el Golfo Pérsico, era esencial para la teoría que sitúa el huerto del Edén en Shat-el-Arab. Bochart y Huet sostuvieron que era el más oriental de estos brazos, mientras que Calvino lo consideraba el más occidental. Hopkinson y Junius, concibiendo que el Edén se encontraría en la región de Auranitis (= Audainitis, quasi Edenitis) en el Éufrates, se vieron obligados a hacer coincidir el Gihón con el Naharsar, el Marses de Amiano Marcelino (xxiii. 6, § 25). Que debería ser el Orontes (Le Clerc), el Ganges (Buttmann y Ewald), el Kur o Cyrus, que nace en la ladera de la montaña Saghanlou, unas pocas millas al norte de las fuentes del Araxes (Link), necesariamente es consecuencia de las exigencias de varias teorías. Rask y Verbrugge están a favor del Gyndes de los antiguos (Heródoto i. 180), ahora llamado Diyálah, uno de los afluentes del Tigris. Abraham Peritsol (Ugol. vol. vii.) opinaba que el huerto del Edén estaba situado en la región de las Montañas de la Luna. Al identificar el Pisón con el Nilo y el Gihón con un río que su editor, Hyde, explica que es el Níger, evita la dificultad que presenta el hecho de que Hidekel y P'rath sean ríos de Asia, al concebir posible que estos ríos realmente nazcan en las Montañas de la Luna, y corren bajo tierra hasta que hacen su aparición en Asiria. Igualmente satisfactoria es la explicación de Efrén Sirio de que los cuatro ríos tienen su origen en el paraíso, que está situado en un lugar muy elevado, pero son absorbidos por los distritos circundantes, y después de pasar por debajo del mar, salen a la luz nuevamente en diferentes lugares del mundo. Vale la pena señalar, por cierto, que las opiniones de Efrén son frecuentemente mal entendidas como consecuencia de la muy inadecuada traducción latina con la que acompañan sus obras siríacas, y que a menudo no contienen ni siquiera una aproximación al verdadero sentido. (Para ver un ejemplo, ver Kalisch, Genesis, p. 95.)

Por consideraciones etimológicas, Huet fue inducido a ubicar a Cus en Chusistán (llamado Cuta, Y el rey de Asiria trajo hombres de Babilonia, de Cuta, de Ava, de Hamat y de Sefarvaim, y los puso en las ciudades de Samaria en lugar de los hijos de Israel. Y tomaron posesión de Samaria y habitaron en sus ciudades.[…]2 Reyes 17:24), Le Clerc en Cassiotis en Siria, y Reland en la "regio Cossaeorum". Bochart lo identificó con Susiana, Link con el territorio del Cáucaso, y Hartmann con Bactria o Bálkh, estando el lugar del paraíso, en este caso, en el conocido valle de Cachemira. El término Cus es aplicado generalmente en el Antiguo Testamento a los países al sur de los israelitas. Era el límite meridional de Egipto (por eso, he aquí, estoy contra ti y contra tus ríos, y haré de la tierra de Egipto una ruina completa, una desolación, desde Migdol hasta Sevene y hasta la frontera de Etiopía.[…]Ezequiel 29:10), y aparentemente la más occidental de las provincias sobre las que se extendía el gobierno de Asuero, "desde la India hasta Etiopía" (Aconteció en los días de Asuero, el rey Asuero que reinó desde la India hasta Etiopía sobre ciento veintisiete provincias,[…]Ester 1:1; 8:9). Egipto y Cus están asociados en la mayoría de los casos en los que aparece la palabra (De Egipto saldrán mensajeros; Etiopía se apresurará a extender sus manos hacia Dios.[…]Salmo 68:31; ¡Ay de la tierra del zumbido de alas que está más allá de los ríos de Etiopía,[…]Isaías 18:1); pero en dos pasajes Cus se encuentra en estrecha yuxtaposición con Elam (Entonces acontecerá en aquel día que el Señor ha de recobrar de nuevo con su mano, por segunda vez, al remanente de su pueblo que haya quedado de Asiria, de Egipto, de Patros, de Cus, de Elam, de Sinar, de Hamat y de las islas del mar.[…]Isaías 11:11) y Persia (Persia, Etiopía y Fut con ellos, todos con escudo y yelmo;[…]Ezequiel 38:5). El rey cusita, Zera, fue completamente derrotado por Asa en Maresa, siendo perseguido hasta Gerar, una ciudad de los filisteos, en la frontera sur de Israel, que aparentemente estaba bajo su dominio (Y salió contra ellos Zera el etíope con un ejército de un millón de hombres y trescientos carros, y vino hasta Maresa.[…]2 Crónicas 14:9). En Entonces el SEÑOR incitó contra Joram el espíritu de los filisteos y de los árabes que eran vecinos de los etíopes;[…]2 Crónicas 21:16, se describe a los árabes morando "al lado de los cusitas", y ambos se mencionan en relación con los filisteos. La esposa de Moisés, que según 1 Un hombre de la casa de Leví fue y tomó por mujer a una hija de Leví. 2 Y la mujer concibió y dio a luz un hijo; y viendo que era hermoso, lo escondió por tres meses. 3 Pero no pudiendo ocultarlo por más tiempo, tomó una cestilla de juncos y la cal[…]Éxodo 2 era hija de un jefe madianita, es en Entonces Miriam y Aarón hablaron contra Moisés por causa de la mujer cusita con quien se había casado (pues se había casado con una mujer cusita);[…]Números 12:1 denominada cusita. Además, Cus y Seba (Porque yo soy el SEÑOR tu Dios, el Santo de Israel, tu Salvador; he dado a Egipto por tu rescate, a Cus y a Seba en lugar tuyo.[…]Isaías 43:3), Cus y los sabeos (Así dice el SEÑOR: Los productos de Egipto, la mercadería de Cus y los sabeos, hombres de gran estatura, pasarán a ti y tuyos serán; detrás de ti caminarán, pasarán encadenados y ante ti se inclinarán. Te suplicarán: "Ciertamente Dios está contigo y […]Isaías 45:14) están asociados con la genealogía de los descendientes de Cam (Los hijos de Cus: Seba, Havila, Sabta, Raama y Sabteca, y los hijos de Raama: Seba y Dedán.[…]Génesis 10:7), en la que Seba es hijo de Cus. De todas estas circunstancias es evidente que bajo la denominación Cus se incluían tanto Arabia como el país al sur de Egipto en la costa occidental del Mar Rojo. También es posible que las vastas zonas desérticas al oeste de Egipto fueran conocidas por los hebreos como la tierra de Cus, pero no hay pruebas seguras. El targumista sobre Entonces acontecerá en aquel día que el Señor ha de recobrar de nuevo con su mano, por segunda vez, al remanente de su pueblo que haya quedado de Asiria, de Egipto, de Patros, de Cus, de Elam, de Sinar, de Hamat y de las islas del mar.[…]Isaías 11:11, compartiendo el predominante error de su época, traduce Cus por la India; pero Aconteció en los días de Asuero, el rey Asuero que reinó desde la India hasta Etiopía sobre ciento veintisiete provincias,[…]Ester 1:1 deja claro que antiguamente se poseía un mejor conocimiento de las posiciones relativas de estos países. Con toda esta evidencia de la situación meridional de Cus, ¿por qué motivos se justifica que Rosenmüller y otros apliquen el término a una región más septentrional en las orillas del Oxus? Se nos cuenta que, en la mitología hindú, los jardines y la metrópoli de Indra están situados alrededor de la montaña Meru, el polo norte celeste; que entre los babilonios y los medo-persas, se creía que la montaña de los dioses, Albordj, "el monte de la congregación", estaba "en los lados del norte" (Pero tú dijiste en tu corazón: "Subiré al cielo, por encima de las estrellas de Dios levantaré mi trono, y me sentaré en el monte de la asamblea, en el extremo norte.[…]Isaías 14:13); que las tradiciones griegas más antiguas apuntan hacia el norte, como lugar de nacimiento de dioses y hombres; y que, por todas estas razones, el paraíso de los hebreos debe buscarse en alguna región hiperbórea muy lejana. Guiado por indicaciones tan infalibles, Hasse (Entleckungen, pág. 49, 50 n.) tuvo escrúpulos en no satisfacer su sentimiento nacional colocando el huerto del Edén en la costa del Báltico; Rudbeck, un sueco, lo encontró en Escandinavia, y la inhóspita Siberia no ha estado exenta de defensores (Morren, Rosenmüller's Geog. i. 96). Pero, con toda esta predilección a favor del norte, los griegos situaron los jardines de las Hespérides en el extremo occidental, y hay fuertes indicios en los Purdnas "de un paraíso terrestre, diferente del del sistema hindú general, en el partes del sur de África" (As. Res. iii. 300). Ni siquiera Méru estaba más al norte que la cordillera del Himalaya, que la estirpe aria cruzó en sus migraciones.

En medio de esta diversidad de opiniones, ¿cuál es la verdadera conclusión a la que llegamos? Se ha propuesto teoría tras teoría, sin falta de confianza, pero no se ha encontrado ninguna que satisfaga las condiciones requeridas. Todas comparten el destino inevitable de conclusiones basadas en premisas inadecuadas. El problema puede quedar indeterminado debido a que los datos son insuficientes.

No debe negarse, sin embargo, que se han propuesto otros métodos para afrontar la dificultad, además de los mencionados anteriormente. Algunos, siempre dispuestos a usar el cuchillo, han declarado sin vacilar que toda la narración es una interpolación espuria de una época posterior (Granville Penn, Min. and Mos. Geol. pág. 184). Ewald (Gesch. i. 331, nota) afirma, y sólo tenemos su palabra, que la tradición se originó en el Lejano Oriente, y que en el curso de su vagar los nombres originales de al menos dos de los ríos fueron cambiados por otros que los hebreos conocían mejor. Hartmann lo considera un producto de la cultura babilónica o persa. Lutero, rechazando las interpretaciones forzadas en las que se basaban las teorías de su tiempo, opinó que el huerto permaneció bajo la tutela de los ángeles hasta el momento del diluvio, y que su sitio era conocido por los descendientes de Adán; pero que por la inundación todos los rastros fueron borrados. Suponiendo que esto sea correcto, aún hay dificultades para explicarlo. La narración está redactada de tal manera que transmite la idea de que los países y ríos de los que se habla todavía existían en la época del historiador. Se ha sugerido que la descripción del huerto del Edén es parte de un documento antediluviano inspirado (Morren, Rosenmüller's Geogr. i. 92). La conjetura está más allá de toda crítica; es igualmente incapaz de prueba o refutación, y no tiene muchas probabilidades de recomendarse.​


Bibliografía:
William Aldis Wright, Dr. William Smith's Dictionary of the Bible.