Historia

EFRAÍN

Efraín, אֶפְרַיִם, 'doble fecundidad', segundo hijo de José y su esposa Asenat. Nació durante los siete años de abundancia, y es posible que su nombre contenga una alusión a ello, aunque también podría referirse a la creciente familia de José:"El nombre del segundo llamó Efraín, pues Dios me hizo fructificar en la tierra de mi aflicción" (Y al segundo le puso el nombre de Efraín, porque dijo: Dios me ha hecho fecundo en la tierra de mi aflicción.[…]Génesis 41:52; 46:20).

La primera indicación que tenemos de esa superioridad sobre su hermano mayor Manasés, que posteriormente la tribu de Efraín poseyó de manera tan inequívoca, se encuentra en la bendición de los hijos de José (Y los ojos de Israel estaban tan débiles por la vejez que no podía ver. Entonces José se los acercó, y él los besó y los abrazó.[…]Génesis 48:10). Al igual que su propio padre, en una ocasión no muy diferente, los ojos de Jacob estaban nublados, de modo que no podía ver (Y los ojos de Israel estaban tan débiles por la vejez que no podía ver. Entonces José se los acercó, y él los besó y los abrazó.[…]Génesis 48:10, comp. Y aconteció que siendo ya viejo Isaac, y sus ojos demasiado débiles para ver, llamó a Esaú, su hijo mayor, y le dijo: Hijo mío. Y él le respondió: Heme aquí.[…]Génesis 27:1). La intención de José era evidentemente que la diestra de Jacob transmitiera su mayor bendición a la cabeza de Manasés, su primogénito, y así lo había dispuesto con los jóvenes. Pero el resultado fue otro. Y así, a pesar del acuerdo previo y la protesta de José, por segunda vez en esa familia, el hermano menor fue puesto por encima del mayor, siendo Efraín colocado delante de Manasés (Génedsis 48:19,20).

Efraín tendría entonces unos 21 años. Nació antes del comienzo de los siete años de hambruna, hacia el final de los cuales Jacob llegó a Egipto, 17 años antes de su muerte (Y Jacob vivió en la tierra de Egipto diecisiete años; así que los días de Jacob, los años de su vida, fueron ciento cuarenta y siete años.[…]Génesis 47:28). Antes de la muerte de José, la familia de Efraín había alcanzado la tercera generación (Y vio José la tercera generación de los hijos de Efraín; también los hijos de Maquir, hijo de Manasés, nacieron sobre las rodillas de José.[…]Génesis 50:23), y debió ser por entonces cuando ocurrió la tragedia mencionada en Zabad su hijo, Sutela su hijo, Ezer y Elad. Los hombres de Gat que nacieron en la tierra los mataron, porque descendieron a tomar sus ganados.[…]1 Crónicas 7:21, cuando algunos de los hijos murieron en una expedición de saqueo a lo largo de la costa para robar el ganado de los hombres de Gat, y cuando Efraín llamó a un hijo Bería, para perpetuar la memoria del desastre que había caído sobre su casa. Por muy imprecisa que sea la interpretación de este fragmento, nos permite vislumbrar por última vez al patriarca, llorando inconsolable en medio del círculo de sus hermanos, y finalmente conmemorando su pérdida en el nombre del nuevo hijo, quien, sin saberlo, sería el progenitor del más ilustre de todos sus descendientes: Josué, hijo de Nun (Non su hijo, y Josué su hijo.[…]1 Crónicas 7:27). A este período temprano también debe referirse probablemente la circunstancia aludida en Los hijos de Efraín eran arqueros bien equipados, pero volvieron las espaldas el día de la batalla.[…]Salmo 78:9, cuando "los hijos de Efraín, arqueros armados, volvieron la espalda en el día de la batalla." Ciertamente, no se registra ningún caso de tal comportamiento en la historia posterior. El número de la tribu no cumple de inmediato la promesa de la bendición de Jacob. En el censo en el desierto del Sinaí (32 De los hijos de José: de los hijos de Efraín, fueron contados por su registro genealógico, por sus familias, por sus casas paternas, según el número de nombres, de veinte años arriba, todo el que podía salir a la guerra; 33 los enumerados de la tr[…]Números 1:32,33; 2:19) su número era de 40.500, lo que la colocaba a la cabeza de los hijos de Raquel, siendo el número de Manasés de 32.200 y el de Benjamín de 35.400. Pero cuarenta años después, en vísperas de la conquista (Estas son las familias de los hijos de Efraín según los que fueron contados de ellas: treinta y dos mil quinientos. Estos son los hijos de José según sus familias.[…]Números 26:37), sin causa aparente, mientras que Manasés había aumentado a 52.700 y Benjamín a 45.600, Efraín había disminuido a 32.500, siendo Simeón el único con un número menor, 22.200. En este período, las familias de ambas tribus hermanas están enumeradas, y Manasés tiene precedencia sobre Efraín en el orden de mención. Durante la marcha a través del desierto, la posición de los hijos de José y Benjamín estaba al oeste del tabernáculo (18 Al occidente estará la bandera del campamento de Efraín, según sus ejércitos. El jefe de los hijos de Efraín, Elisama, hijo de Amiud, 19 y su ejército, los enumerados, cuarenta mil quinientos. 20 Y junto a él estará la tribu de Manasés. El jefe de[…]Números 2:18-24), y el príncipe de Efraín era Elisama, hijo de Amiud (de los hijos de José: de Efraín, Elisama, hijo de Amiud, y de Manasés, Gamaliel, hijo de Pedasur;[…]Números 1:10).

Es en el momento del envío de los espías cuando se nos presenta por primera vez al gran héroe a quien la tribu debió mucha de su grandeza posterior. El representante de Efraín en esta ocasión fue "Oseas, hijo de Nun", cuyo nombre fue cambiado por Moisés a la forma que conocemos. Así como entre los fundadores de la nación Abram había adquirido el nombre de Abraham y Jacob el de Israel, Oseas, "salvación", se convirtió en Josué, "salvación del Señor".

Bajo este gran dirigente, y a pesar de su reducido número, la tribu debió haber alcanzado una posición elevada en la nación, a juzgar por el papel que los efraimitas asumieron en ocasiones poco después de la conquista.

Según la disposición de los registros del libro de Josué, las dos grandes tribus de Judá y José (Efraín y Manasés) fueron las primeras en tomar su herencia; y después de ellas, las otras siete tribus entraron en sus territorios (Josué 15-18:5). Los límites de la porción de Efraín se dan en 1 Tocó en suerte a los hijos de José desde el Jordán frente a Jericó (las aguas de Jericó) al oriente, hacia el desierto, subiendo desde Jericó por la región montañosa a Betel. 2 Seguía desde Betel a Luz, y continuaba hasta el límite de los arquitas […]Josué 16:1-10. El límite sur coincidía en gran parte de su longitud con el límite norte de Benjamín. Comenzando en el Jordán, en la orilla opuesta a Jericó, corría hasta las "aguas de Jericó"; desde allí por uno de los barrancos ascendía a través del desierto —las colinas desérticas y estériles hasta Betel y Luz; y desde allí por Atarot, Bet-horón la de abajo y Gezer — con una excepción desconocida — hasta el Mediterráneo, probablemente cerca de Jope. Esto concuerda con la enumeración en 1 Los hijos de Isacar fueron cuatro: Tola, Fúa, Jasub y Simrón. 2 Los hijos de Tola fueron Uzi, Refaías, Jeriel, Jahmai, Jibsam y Samuel, jefes de sus casas paternas. Los hijos de Tola fueron hombres fuertes y valientes en sus generaciones; su número[…]1 Crónicas 7, en la que Bet-el se da como el límite oriental, y Gezer como el occidental. En De Tapúa el límite continuaba hacia el occidente hasta el arroyo de Caná, y terminaba en el mar. Esta es la heredad de la tribu de los hijos de Efraín, conforme a sus familias,[…]Josué 16:8, probablemente tengamos un fragmento del límite norte (comp. El lado sur pertenecía a Efraín, el lado norte a Manasés y el mar era su límite; y lindaban con Aser al norte y con Isacar al oriente.[…]Josué 17:10), siendo el torrente Caná, el Nahr el-Akhdar justo debajo de la antigua Cesarea. Pero es muy posible que nunca existiera una subdivisión definida del territorio asignado a las dos tribus hermanas. Tal es, sin duda, la inferencia que se extrae del antiquísimo fragmento conservado en 14 Entonces los hijos de José hablaron a Josué, diciendo: ¿Por qué me has dado sólo una suerte y una porción como heredad, siendo yo un pueblo numeroso que hasta ahora el SEÑOR ha bendecido? 15 Y Josué les dijo: Si sois pueblo tan numeroso, subid al […]Josué 17:14-18, en el que se representa a ambas tribus quejándose de que solo se les había asignado una porción. En cualquier caso, si existió tal subdivisión, no es posible ahora determinar cuál era, excepto, en general, que Efraín se encontraba al sur y Manasés al norte. Entre las ciudades mencionadas como de Manasés estaban Bet-seán en el valle del Jordán, Endor en las laderas del "pequeño Hermón", Taanac al norte del Carmelo y Dor en la costa sur de la misma montaña. Aquí el límite —el límite norte— se unía al de Aser, que descendía por debajo del Carmelo para abarcar un ángulo de la llanura de Sarón; al norte y al noroeste de Manasés se encontraban Zabulón e Isacar respectivamente. El territorio así asignado a la "casa de José" puede estimarse aproximadamente en noventa kilómetros de este a oeste y ciento diez de norte a sur. Pero nada puede ser más diferente en la naturaleza de esos territorios llanos, que esta franja accidentada y montañosa. Israel central consiste en una región elevada que se alza desde las llanuras del desierto al sur de Judá y termina al norte con las laderas que descienden a la gran llanura de Esdraelón. Al oeste, una franja de tierra la separa del mar, y al este otra franja llana forma el valle del Jordán. De esta región, la parte norte estaba ocupada por la gran tribu que ahora estamos considerando. Este era el monte de Efraín, una región que parece extenderse hasta Ramá y Bet-el (Había un hombre de Ramataim de Zofim, de la región montañosa de Efraín, que se llamaba Elcana, hijo de Jeroham, hijo de Eliú, hijo de Tohu, hijo de Zuf, efrateo.[…]1 Samuel 1:1; 7:17; 4 Entonces Abías se levantó en el monte Zemaraim que está en la región montañosa de Efraín, y dijo: Escuchadme, Jeroboam y todo Israel: 19 Y Abías persiguió a Jeroboam, y le tomó varias ciudades, Betel con sus aldeas, Jesana con sus aldeas y Efraín c[…]2 Crónicas 13:4,19, comp. Y cuando Asa oyó estas palabras y la profecía del profeta Azarías, hijo de Oded, se animó y quitó los ídolos abominables de toda la tierra de Judá y de Benjamín, y de las ciudades que había conquistado en la región montañosa de Efraín. Entonces resta[…]2 Crónicas 15:8), lugares a pocos kilómetros al norte de Jerusalén, y dentro de los límites de Benjamín. En su estructura es de piedra caliza, colinas redondeadas separadas por valles, pero mucho menos regulares y monótonos que la parte más al sur, alrededor y debajo de Jerusalén; con "amplias llanuras en el corazón de las montañas, arroyos de agua corriente y extensiones continuas de vegetación" (Stanley, p. 22D). Todos los viajeros dan testimonio de la creciente riqueza y belleza del territorio al ir hacia el norte desde Jerusalén: las innumerables fuentes y arroyos, los valles más densos que en cualquier otro lugar del sur, los continuos campos de cereales y huertos, la atmósfera húmeda y fértil (Martineau, pág. 516, 521; Van de Velde, i. 386, 388; Stanley, pág. 234, 235). Estas son las "mejores dádivas de la tierra y su plenitud", que se invocan sobre los "diez millares de Efraín" y los "millares de Manasés" en la bendición de Moisés. "Rama fructífera junto a una fuente, cuyos vástagos se extienden sobre el muro", es una imagen adecuada para Efraín (Rama fecunda es José, rama fecunda junto a un manantial; sus vástagos se extienden sobre el muro.[…]Génesis 49:22; Ninguna de las hijas de Israel será ramera de culto pagano; tampoco ninguno de los hijos de Israel será sodomita de culto pagano.[…]Deuteronomio 23:17). Y siglos después, cuando aconteció el gran desastre sobre el reino de Israel, las mismas imágenes se presentan a los profetas. Las "flores" aún están allí en los "valles fértiles", aunque marchitas (¡Ay de la corona de arrogancia de los ebrios de Efraín, y de la flor marchita de su gloriosa hermosura, que está sobre la cabeza del valle fértil de los vencidos por el vino![…]Isaías 28:1). La vid es una vid inútil, cuya misma abundancia es perniciosa (Israel es un viñedo frondoso, dando fruto para sí mismo; según la abundancia de su fruto, así multiplicaba los altares; cuanto más rica era su tierra, más hermosos hacían sus pilares sagrados .[…]Oseas 10:1); Efraín sigue siendo la "novilla", ahora "desacostumbrada al yugo", pero esperando ser restaurada a los "lugares agradables" de su antiguo "pastizal" (Ciertamente he oído a Efraín lamentarse: "Me has castigado, y castigado fui como becerro indómito. Hazme volver para que sea restaurado, pues tú, SEÑOR, eres mi Dios.[…]Jeremías 31:18; Efraín, según he visto, está como Tiro, plantado en pradera hermosa; pero Efraín sacará a sus hijos al verdugo.[…]Oseas 9:13; 4:16) — "la novilla domada que le gusta trillar" (Efraín es una novilla domesticada que le gusta trillar, pero yo pasaré un yugo sobre su hermosa cerviz; unciré a Efraín, arará Judá, rastrillará Jacob por sí mismo.[…]Oseas 10:11), o las "vacas de Basán en el monte de Samaria" (Oíd esta palabra, vacas de Basán, que estáis en el monte de Samaria, las que oprimís a los pobres, quebrantáis a los menesterosos, y decís a vuestros maridos: Traed ahora, para que bebamos.[…]Amós 4:1).

La riqueza de sus posesiones no tuvo el mismo efecto degradante inmediato en esta tribu que en algunos de sus hermanos del norte. Varias causas pudieron haber ayudado a evitar este mal. (1) La situación central de Efraín, en la principal vía de comunicación de una parte del país a otra. De norte a sur, desde el Jordán hasta el Mar —desde Galilea, o incluso la más lejana Damasco, hasta Filistea y Egipto— estos caminos pasaban más o menos por Efraín, y el constante tráfico a lo largo de ellos debió haber contribuido siempre a evitar que el distrito se estancara. (2) La ubicación de Siquem, el asentamiento original de Jacob, con su pozo y su "parcela de tierra", con los dos montes sagrados de Ebal y Gerizim, escenario de la ceremonia de bendición y maldición; y de Silo, desde donde se realizó la división de la tierra, y donde el arca permaneció desde la época de Josué hasta la de Elí; además de la tumba y el patrimonio de Josué, el gran héroe no solo de Efraín sino de la nación. El hecho de que todos estos lugares estuvieran en el corazón de la tribu debió haberlos convertido siempre en el lugar de encuentro de un gran número de personas de todas partes del país, más que en ningún otro lugar, hasta el establecimiento de Jerusalén por David. (3) Pero había un espíritu en la tribu misma que pudo haber sido tanto causa como consecuencia de estas ventajas de posición. Ese espíritu, aunque a veces tomaba la forma de noble protesta y reparación (9 Pero había allí un profeta del SEÑOR llamado Oded, y éste salió al encuentro del ejército que venía a Samaria, y les dijo: He aquí, porque el SEÑOR, Dios de vuestros padres, estaba airado con Judá, los ha entregado en vuestras manos, y los habéis m[…]2 Crónicas 28:9-15), generalmente se manifestaba en quejas celosas por alguna empresa emprendida o ventaja obtenida en la que no habían tenido una participación principal. A Gedeón (Entonces los hombres de Efraín le dijeron: ¿Qué es esto que nos has hecho, al no llamarnos cuando fuiste a pelear contra Madián? Y le criticaron duramente.[…]Jueces 8:1), a Jefté (Los hombres de Efraín se reunieron y cruzaron el Jordán hacia el norte, y dijeron a Jefté: ¿Por qué cruzaste a pelear contra los hijos de Amón sin llamarnos para que fuéramos contigo? Quemaremos tu casa sobre ti.[…]Jueces 12:1), y a David (41 Y he aquí, todos los hombres de Israel vinieron al rey y le dijeron: ¿Por qué te han secuestrado nuestros hermanos, los hombres de Judá, y han hecho pasar el Jordán al rey y a su casa, y a todos los hombres de David con él? 42 Entonces todos los h[…]2 Samuel 19:41-43), el clamor fue el mismo, —casi las mismas palabras— "¿Por qué nos despreciasteis, hasta el punto de no haber escuchado primero nuestro consejo?" "¿Por qué nos has tratado así, sin llamarnos?" La inestabilidad del país en general, y del interior de Efraín en particular (1 Y Abimelec, hijo de Jerobaal, fue a Siquem, a los parientes de su madre, y les habló a ellos y a toda la familia de la casa del padre de su madre, diciendo: 2 Hablad ahora a oídos de todos los habitantes de Siquem: "¿Qué es mejor para vosotros, que[…]Jueces 9), y las continuas incursiones de extranjeros, impidieron que el poder de la tribu se manifestara de una manera más formidable que mediante estas murmuraciones, durante la época de los jueces y la primera etapa de la monarquía. Samuel, aunque levita, era natural de Ramá, en el monte Efraín, y Saúl pertenecía a una tribu estrechamente emparentada con la familia de José, de modo que durante la dirección del primero y el reinado del segundo, la supremacía de Efraín pudo haberse mantenido en la práctica. Ciertamente, en ninguno de los dos casos su gran rival del sur había obtenido ventaja alguna. De nuevo, los brillantes éxitos de David, su amplia influencia y su celo religioso mantuvieron la situación en calma durante otro período, incluso en el momento del golpe que supuso para Siquem y Silo la concentración de la capital en Jerusalén. Veinte mil ochocientos de los mejores guerreros de la tribu, hombres de renombre, llegaron hasta Hebrón para proclamar a David rey de Israel (De los hijos de Efraín, veinte mil ochocientos, hombres fuertes y valientes, famosos en sus casas paternas.[…]1 Crónicas 12:30). Entre los oficiales de su corte encontramos a más de un efraimita (10 El séptimo para el séptimo mes era Heles pelonita, de los hijos de Efraín; y en su división había veinticuatro mil. 14 El undécimo para el undécimo mes era Benaía piratonita, de los hijos de Efraín; y en su división había veinticuatro mil. […]1 Crónicas 27:10,14), y el apego de la tribu a su persona parece haber sido grande (41 Y he aquí, todos los hombres de Israel vinieron al rey y le dijeron: ¿Por qué te han secuestrado nuestros hermanos, los hombres de Judá, y han hecho pasar el Jordán al rey y a su casa, y a todos los hombres de David con él? 42 Entonces todos los h[…]2 Samuel 19:41-43). Pero esto no podía durar mucho, y el reinado de Salomón, espléndido en apariencia pero opresivo para el pueblo, propició tanto las circunstancias de la revuelta como a su dirigente. Salomón previó la crisis, y si hubiera logrado matar a Jeroboam, como intentó (Salomón procuró dar muerte a Jeroboam, pero Jeroboam se levantó y huyó a Egipto, a Sisac, rey de Egipto, y estuvo allí hasta la muerte de Salomón.[…]1 Reyes 11:40), la revuelta podría haberse pospuesto un siglo más. En realidad, el estallido se retrasó un tiempo, pero la irritación no se calmó, y la insensatez de su hijo la precipitó. Probablemente Roboam eligió Siquem, la antigua capital del país, para su coronación, con la esperanza de que su presencia y la ceremonia causaran una impresión favorable, pero fracasó por completo, y el tumulto que siguió demuestra cuán total fue la ruptura: "¡A tus tiendas, Israel! ¡Provee ahora en tu casa, David!" Roboam ciertamente no fue el último rey de Judá cuyo carro llegó tan al norte como Siquem, pero sí fue el último que la visitó como parte de su propio dominio, y el último que, habiendo llegado tan lejos, regresó ileso a su capital. Josafat escapó, de una manera casi milagrosa, de los riesgos de la batalla de Ramot de Galaad, y fue el destino de dos de sus sucesores, Ocozías y Josías —diferentes en todo lo demás y coincidentes solo en esto— que ambos fueron llevados muertos en sus carros desde la llanura de Esdraelón hasta Jerusalén.

En adelante, en dos sentidos, la historia de Efraín es la historia del reino de Israel, ya que no solo la tribu se convirtió en reino, sino que el reino abarcó poco más que la tribu. Esto no es sorprendente y es fácilmente explicable. Al norte de Efraín, el territorio parece no haber sido nunca tomado por los israelitas, ya sea por falta de energía de su parte o por la gran resistencia de los cananeos, siendo cierto que de la lista de ciudades de las que no fueron expulsados ​​los habitantes originales, la gran mayoría se encuentra en las tribus del norte: Manasés, Ascr, Isacar y Neftalí. Además de este defecto original, la formación física y las circunstancias de la parte norte de Israel explican en gran medida por qué esas tribus nunca tuvieron un papel activo en el reino. Estaban expuestas a las incursiones y expansiones de sus vecinos paganos circundantes: por un lado, los fenicios y por otro, los beduinos de Madián, estaban expuestas a los ataques de Siria y Asiria desde el norte, y de Egipto desde el sur; la gran llanura de Esdraelón, que comunicaba más o menos con todas las tribus del norte, era el punto de partida de las no menos naturales rutas marítimas desde Egipto y el valle del Jordán para las tribus del este, y constituía una base de operaciones estratégica para un ejército invasor.

Pero, por otro lado, la posición de Efraín era completamente diferente. Era a la vez de gran riqueza y gran seguridad. A sus fértiles llanuras y valles bien regados solo se podía acceder mediante un laborioso ascenso a través de barrancos estrechos y escarpados, casi intransitables para un ejército; no hay registro de ningún ataque al reino central, ni desde el valle del Jordán ni desde la llanura marítima. Por el norte, desde la llanura de Esdraelón, era más accesible, y fue desde este lado que parece haberse realizado la invasión final. Pero incluso por ese lado la entrada era tan difícil y tan fácilmente defendible que, si el reino de Samaria hubiera estado menos debilitado por las disensiones internas, incluso los ataques del gran Salmanasar podrían haber sido resistidos. Hay pocas cosas más tristes en la historia sagrada que la caída de esta tribu altiva y celosa, desde el punto culminante en el que se encontraba cuando entró en la porción más hermosa de la tierra de Canaán —el principal santuario y el principal asentamiento de la nación dentro de sus límites, su dirigente el de todo el pueblo— pasando por la desconfianza que marcó su trato con sus semejantes, mientras era miembro de toda la nación, y el tumulto, la disensión y la impiedad que caracterizó su existencia independiente, hasta el repentino cautiverio y el olvido total que pusieron fin a su historia. Judá tuvo sus épocas de renacimiento y de recuperación de la prosperidad, pero aquí el curso es uniformemente descendente: una triste imagen de oportunidades desperdiciadas y dones personales malgastados.


Bibliografía:
George Grove, Dr. William Smith's Dictionary of the Bible.