Egipcio,
מִצְרִי masculino,
מִצְרִית femenino, es la palabra para los nativos de Egipto. En
¿Entonces tú no eres el egipcio que hace tiempo levantó una revuelta, y capitaneó los cuatro mil hombres de los asesinos al desierto?[…]Hechos 21:38, se menciona a un egipcio que encabezó un tumulto popular bajo la procuraduría de Félix, con quien el quiliarca romano al principio confundió a Pablo, tras haberlo rescatado de la ira de los judíos. Josefo da un relato del mismo egipcio, a quien también relaciona en tiempos de Félix (
B. J. ii. 13, § 5, y
Ant. xx. 7, § 6). En otros aspectos, el historiador judío parece no estar menos en desacuerdo consigo mismo en los dos pasajes que con el relato de Lucas. En
B. J. ii. 13, § 5, Josefo relata que un engañador, a quien también denomina el egipcio, habiéndose procurado la reputación de profeta, dirigió una multitud de unos 30.000 hombres que vivieron del desierto hasta el Monte de los Olivos, prometiéndoles que los muros de Jerusalén se derrumbarían a su orden; pero Félix cayó sobre ellos, el egipcio huyó con unos pocos hombres y la mayoría de sus seguidores fueron asesinados o hechos prisioneros, dispersándose el resto. En
Ant. xx. 7, § 6, Josefo afirma que este egipcio llegó a Jerusalén, que persuadió al populacho para que fuera con él al Monte de los Olivos, donde les mostraría la maravilla antes mencionada; y luego habla del ataque de Félix, y a ese respecto dice simplemente que 400 de los seguidores del egipcio fueron muertos y 200 fueron hechos cautivos, sin añadir nada más. Los puntos de aparente desacuerdo aquí son que, en un caso, el egipcio lleva al pueblo desde el desierto al Monte de los Olivos y en el otro, desde Jerusalén; en un caso, que la mayor parte de 30.000 hombre son asesinados o hechos prisioneras; en el otro que el número de los muertos asciende sólo a 400, y el de los prisioneros a sólo 200.
Tholuck (Glaubwürdigkeit der evangel. Geschichte, pág. 169, 170), muestra la conciliación de tales diferencias recurriendo a suposiciones o combinaciones: "El egipcio al principio tenía una banda de sicarios y también se había unido a él una chusma; a esta gente la deja atrás del Monte de los Olivos, y dirige hasta fuera de Jerusalén a una multitud adicional, de modo que la multitud total podría ascender a unos 30.000 hombres. Como suele suceder en estos casos, la curiosidad había atraído a la mayoría de ellos. Sólo una empresa más pequeña pertenecía al séquito de sus seguidores, y entre éstos estaban los sicarios; el ataque de los romanos fue dirigido propiamente contra éstos, de los cuales Félix mató a 400 e hizo 200 prisioneros. Con un número pequeño, es decir, los 4.000 de los que habla Lucas, escapó al desierto; la masa restante, de los que habla el primer pasaje de Josefo, se dispersaron.
Bibliografía:
William Aldis Wright, Horatio Balch Hackett Dr. William Smith's Dictionary of the Bible.