Historia
ESTER, LIBRO DE
El libro de Ester se ubica entre los Hagiógrafos por los judíos, y en esa primera parte de ellos que llaman los cinco volúmenes. Era tenido en tan alta estima por los judíos que Maimónides dijo que en los días del Mesías los libros proféticos y hagiográficos desaparecerían, excepto el libro de Ester, que permanecería con el Pentateuco. Este libro se lee en sus sinagogas, durante la fiesta de Purim, cuando se hacía costumbre, y aún se conserva en algunas, silbar y zapatear al mencionar el nombre de Amán, apretando el puño, y gritando: "¡Que su nombre sea borrado; que el nombre del impío se pudra!". También se dice que los nombres de los diez hijos de Amán se leen de un solo aliento, para significar que todos murieron al mismo tiempo. Incluso al escribir los nombres de los hijos de Amán en 7 también a Parsandata, Dalfón, Aspata, 8 Porata, Adalía, Aridata, 11 Aquel mismo día comunicaron al rey el número de los que fueron muertos en la fortaleza de Susa. […]Ester 9:7,8,11, los judíos se las ingeniaron para expresar su aborrecimiento por la estirpe de Amán; estos diez nombres están escritos en tres columnas perpendiculares de 3, 3, 4, como si colgaran de tres cuerdas, tres en cada cuerda, una encima de la otra, para representar el ahorcamiento de los hijos de Amán (Stehelin, Rabbin. Literat.,, vol. ii, p. 349). En el Targum de 1 En el mes doce (es decir, el mes de Adar), el día trece cuando estaban para ejecutarse el mandato y edicto del rey, el mismo día que los enemigos de los judíos esperaban obtener dominio sobre ellos, sucedió lo contrario, porque fueron los judíos lo[…]Ester 9 en la Políglota de Walton, se inserta una descripción minuciosa de la posición exacta que ocuparon Amán y sus hijos en la horca, la altura desde el suelo y la distancia entre cada uno; según la cual todos colgaban en fila, Amán en la cima y sus diez hijos a intervalos de medio codo debajo de él. Se añade que Zeres y los setenta hijos supervivientes de Amán mendigaron su pan de puerta a puerta, en clara alusión a 9 sean huérfanos sus hijos, y viuda su mujer; 10 vaguen errantes sus hijos, y mendiguen, y busquen el sustento lejos de sus hogares en ruinas. […]Salmo 109:9,10. A menudo se ha señalado como una peculiaridad de este libro que el nombre de Dios no aparece ni una sola vez en él. Algunos de los antiguos maestros judíos se sorprendieron un tanto por esto, pero otros lo explicaron diciendo que era una transcripción, bajo inspiración divina, de los Crónicas de los medos y persas, y que, estando destinado a ser leído por paganos, el nombre sagrado fue sabiamente omitido. Baxter (Saint's Rest, parte iv, cap. iii) habla de que los judíos orientales solían poner en el suelo el libro de Ester, porque el nombre de Dios no aparecía en él. Pero Wolf (B. H. parte ii, p. 90) lo niega y afirma que, si existía alguna costumbre similar entre los judíos orientales a quienes Sandys la atribuye, debió ser más bien para expresar su odio a Amán. Es cierto que este libro siempre se incluyó en el canon judío y se menciona, explícita o implícitamente, en casi todas las enumeraciones de los libros que lo componen, desde Josefo en adelante. Jerónimo lo menciona por su nombre en el Prolog. Gal., en su Epístola a Paulino y en el prefacio a Ester; al igual que Agustín, en De Civit. Dei y De Doctr. Christ., y Orígenes, citado por Eusebio. (Hist. Eccles., vi. 25), y muchos otros. Algunos comentaristas modernos, tanto ingleses como alemanes, han objetado el contenido del libro por considerarlo improbable; pero si es cierto, como relata Diodoro Sículo, que Jerjes puso a los medos al frente en las Termópilas con el propósito de que todos fueran asesinados, porque pensaba que no estaban completamente reconciliados con la pérdida de su supremacía nacional, no es increíble que le diera permiso a Amán para destruir a unos pocos miles de personas extrañas como los judíos, que eran considerados perjudiciales para su imperio y desobedientes a sus leyes. Además, cuando recordamos lo que Heródoto relata de Jerjes con respecto a los sacrificios hechos en los banquetes, ¿podemos considerar inverosímil que cumpliera su promesa a Ester de revocar el decreto de la única manera que parecía práctica? Es probable que los amigos y seguidores secretos de Amán fueran los que atacaran a los judíos, lo cual sería una razón por la que Asuero se alegraría de su destrucción. En todos los demás aspectos, el escritor muestra un conocimiento tan preciso de las costumbres persas y es tan fiel a la historia y la cronología, que aporta las pruebas internas más sólidas a la veracidad del libro. La forma casual en que el autor de 2 Macabeos xv. 36 alude a la fiesta de Purim, bajo el nombre de "día de Mardoqueo", tal como la celebraban los judíos en tiempos de Nicanor, es otro fuerte testimonio a su favor y tiende a justificar la contundente expresión del Dr. Lee (citado en el Josefo de Winston, ii., cap. 6), que "la veracidad de esta historia queda demostrada por la fiesta de Purim, que se celebra desde entonces hasta nuestros días."
El estilo de la escritura es notablemente sencillo y la narración de la lucha interna de Ester entre el miedo y el deseo de salvar a su pueblo, y de la resolución final tomada con la fuerza de la ayuda que debía buscarse en la oración y el ayuno, es muy conmovedora y hermosa, y sin ninguna exageración. No tiene el menor sabor a romance. El hebreo es muy parecido al de Esdras y parte de las Crónicas; generalmente puro, pero mezclado con algunas palabras de origen persa y algunas de origen caldeo, que no aparecen en el hebreo antiguo. En resumen, es justo lo que se esperaría encontrar en una obra de la época a la que el libro de Ester pretende pertenecer.
Bibliografía:
Lord Arthur Charles Hervey, Dr. William Smith's Dictionary of the Bible.