Herodes y su familia pertenecieron al pueblo idumeo, comenzando su prominencia bajo Antipas, que aumentó con su hijo Antípater y alcanzó su cima con el hijo de éste, Herodes el Grande. Esta familia sucedió a los asmoneos en el gobierno temporal de los judíos, estando en el poder durante la vida terrenal de Jesús y el primer periodo de la Iglesia.
La historia de la familia herodiana presenta una faceta del último desarrollo de la nación judía. Los males que habían existido en la jerarquía que surgió tras el retorno encontraron una inesperada encarnación en Herodes, la figura de un usurpador. La religión se adoptó como política y los designios helenizantes de Antíoco Epífanes fueron llevados a cabo, al menos en su espíritu, por hombres que profesaban observar la ley. Junto al reino espiritual de Dios, proclamado por Juan el Bautista e inaugurado pr Jesús, se estableció un reino mundano que, en su esplendor externo, recordaba la magnificencia tradicional de Salomón. La realización simultánea de los dos principios, nacional y espiritual, que durante mucho tiempo habían influido de diversas maneras en los judíos, en el establecimiento de una dinastía y una iglesia, es un hecho cargado de enseñanzas. Con el tiempo, un descendiente de Esaú estableció una falsa contraparte de las glorias prometidas del Mesías.
Se ofrecen diversas versiones sobre la ascendencia de los Herodes; pero, dejando de lado las exageradas declaraciones de amigos y enemigos, parece seguro que eran de ascendencia idumea (Josefo, Ant. xiv. 1, 3), hecho que se deduce de las formas de algunos de los nombres que se conservaron en la familia (Ewald, Geschichte, iv. 477, nota). Si bien eran extranjeros por raza, los Herodes eran judíos de fe. Los idumeos habían sido conquistados y convertidos al judaísmo por Juan Hircano (nacido hacia el año 130 a. C., Josefo, Ant. xiii. 9, § 1); y desde su conversión permanecieron fieles a su nueva religión, considerando a Jerusalén como su ciudad madre y reivindicando para sí el nombre de judíos (Josefo, Ant. 20. 7. § 7; B. J. i. 10, § 4, iv. 4, § 4).
La política general, aunque modificada por las características personales de los gobernantes sucesivos, era la misma. Se centraba en el esfuerzo por fundar un reino grande e independiente, en el que el poder del judaísmo se dirigiera a la consolidación de un Estado. La protección de Roma fue en primera instancia una necesidad, pero los designios de Herodes I y Agripa I apuntan a un imperio oriental independiente como su plan, y no a una mera monarquía sometida. Tal consumación de las esperanzas judías parece haber encontrado cierta aceptación al principio; y por una reacción natural, el dominio temporal de los Herodes abrió el camino para la destrucción de la nacionalidad judía. La religión que fue degradada al instrumento de una ambición sin escrúpulos, perdió su poder para vivificar un pueblo unido. Los sumos sacerdotes fueron nombrados y depuestos por Herodes I y sus sucesores con tal desprecio temerario por el carácter de su cargo (Jost, Gesch. d. Judenthums, i. 322, 325, 421), que el cargo mismo fue privado de su dignidad sagrada (comp. Y el sumo sacerdote Ananías ordenó a los que estaban junto a él, que lo golpearan en la boca.[…]Hechos 23:2 sig.; Jost, 430, etc.). La nación se dividió, y en medio del conflicto de sectas surgió una fe universal, que superó con creces las esperanzas más nobles que no encontraron satisfacción en la traicionera grandeza de una corte.
Josefo es la principal autoridad en la historia de la familia herodiana. Las escasas menciones que aparecen en los escritores hebreos y clásicos aportan muy poca información adicional sobre los acontecimientos que narra.
Mapa del reino de Herodes el GrandeAscendencia y juventud.
Según su historiador Nicolás de Damasco, Herodes era de puro linaje judío, pero la versión habitual en los círculos judíos y judeo-cristianos es que era hijo de un esclavo del templo de Ascalón. Su familia tenía notoriedad entre su propio pueblo, que había sido judaizado bajo Juan Hircano. Su ambición y energía fueron la herencia de sus antepasados. Su abuelo y su padre ya habían logrado influencia en el gobierno de los judíos antes de tomar parte en ese gobierno. Antípater se convirtió en el consejero del débil Hircano II, ayudó a César en su campaña contra Egipto y obtuvo reconocimiento como una especie de procurador sobre Judea, consiguiendo la ciudadanía romana. De su matrimonio con la árabe Cipros tuvo cuatro hijos: Fasael, Herodes, José y Feroras, y una hija de nombre Salomé. Un esenio llamado Manasés le profetizó a Herodes el reino. Cuando Herodes tenía 25 años su padre le hizo gobernador de Galilea, donde mostró su energía al capturar a un bandido y ejecutarlo. Durante una lucha con el Sanedrín por prerrogativas, Sexto César lo nombró gobernador de Coele-Siria, prometiéndole también el reino.
Obtención de su reino.
La posición de Herodes ante el pueblo era muy insegura y tras la retirada de Casio hubo una revuelta, en la que Antígono Matatías, hijo de Aristóbulo, ayudado por Marion de Tiro, intentó afirmar sus derechos al trono. Sin embargo, la energía de Herodes fue mayor, obligando a Marion a retirarse mientras que Antígono fue derrotado. Para mejorar su posición, Herodes se divorció de su esposa Doris y la envió con su hijo Antípater, casándose con Mariamne, nieta de Hircano, con lo que emparentó con la familia asmonea. Parecía que sus planes iban a salir derrotados cuando los republicanos, con cuya facción se había afiliado, fueron vencidos por Antonio y Octavio en Filipos. Pero Antonio estaba inclinado favorablemente hacia Herodes por su anterior relación de hospitalidad con Antípater. Se precipitó una crisis por un ataque de los partos durante el cual Fasael, que había sido hecho rey de Jerusalén, se suicidó y otro hermano de Herodes fue capturado por ellos, siendo Antígono puesto en el trono. Herodes huyó a Roma y obtuvo el apoyo de Antonio y Augusto, siendo declarado rey de Judea por el Senado. Desembarcó en Tolemaida y rápidamente reclutó un considerable ejército de judíos y extranjeros, obteniendo gradualmente el control. Una decisiva victoria sobre Antígono en Samaria le abrió el camino hacia Jerusalén. Mientras se hacían los preparativos para el asedio, Herodes contrajo matrimonio con Mariamne, tras lo cual regresó y con la ayuda de los romanos tomó la ciudad en el plazo de tres meses. Tras la retirada de sus aliados comenzó su reinado, que se divide en tres periodos.
Mariamne sale del tribunal de Herodes, por J. W. WaterhousePrimer periodo de su reinado (37-27 a. C.).
El primer periodo fue de lucha contra los peligros internos y externos. Suscitó la desconfianza al eliminar a 45 de los seguidores de Antígono. El anciano Hircano le provocaba inquietud, por lo que lo trajo a la corte para mantenerlo vigilado. Por las intrigas de su suegra Alejandra con Antonio y Cleopatra, se vio obligado a destituir a un judío babilonios a quien había hecho sumo sacerdote en favor de Aristóbulo, que tenía 17 años, aumentando su desconfianza hacia ellos, especialmente tras su infructuoso intento de huida. El favor del pueblo hacia Aristóbulo hizo que Herodes mandara ahogarlo en una bañera (35 a. C.). Por ello fue citado ante Antonio, pero escapó sin castigo. Durante su viaje dejó a Mariamne al cuidado de su tío José, con instrucciones de matarla en caso de que el juicio contra él le fuera adverso. A partir de entonces el amor de ella hacia Herodes se tornó en odio. José se había casado con su hermana Salomé, quien le acusó ante Herodes de mala conducta con Mariamne, por lo que fue ejecutado. Cleopatra, sumida en estos problemas familiares, deseaba la posesión de Tierra Santa, de ahí que Antonio obligara a Herodes a cederle el rico distrito de Jericó y pagarle tributo. También Cleopatra indujo a que Antonio mandara a Herodes atacar a un rey de los árabes que no le había pagado tributo a ella. Sin embargo, Herodes salió ganando con esta partida. A sus tropas, desmoralizadas por un terremoto, las dirigió en el ataque y obtuvo una notable victoria. Esta campaña evitó que participara en la derrota de Antonio, obteniendo el favor de Augusto. Tras quitar de en medio a Hircano, fue a rendir tributo a Augusto en Rodas, asegurándole éste el reino. Los servicios prestados a Augusto durante su marcha a Egipto aumentaron la extensión de su territorio. Pero durante su ausencia en Rodas había dejado a Mariamne al cargo de un itureo llamado Soemo, con el mismo mandato que le diera a José, lo que Mariamne llegó a saber. Salomé sembró en la mente de Herodes sospechas contra su esposa, siendo Soemo ejecutado, Mariamne llevada a juicio y ejecutada también. Durante los excesos, en los que procuró ahogar los recuerdos de la esposa a la que había amado tan apasionadamente que no pudo soportar el pensamiento de que otro la hubiera poseído, le llegaron informes de que Alejandra intrigaba para suplantarlo, mandándola ejecutar así como a Costobaro, el segundo marido de Salomé. De este modo eliminó a sus temibles enemigos, desapareciendo las dificultades políticas y domésticas de su camino (27 a. C.).
Ejecución de opositores y parientes de Herodes, miniatura de Giovanni Boccaccio. Biblioteca Pública y Universitaria, GinebraSegundo periodo (27-14. a C.).
El segundo periodo estuvo marcado por grandes proyectos arquitectónicos y la ostentación de lujo y magnificencia. Construyó un teatro en Jerusalén en el que se conmemoraban cada cuatro años los hechos de César, al igual que en el anfiteatro construido en el valle. Esto ofendió tanto a los judíos que diez arameos conspiraron para matar al rey en el anfiteatro, pero la trama se descubrió y los conspiradores fueron ejecutados. Entonces su política se centró en impedir la rebelión. Su palacio intimidaba a la ciudad alta y la fortaleza Antonia amanazaba al templo y sus inmediaciones. A Samaria la llamó Sebaste, intentando fortificarla y construyó Cesarea en el lugar de la Torre de Estratón. Una vez que atemorizó al pueblo con esas y otras fortificaciones, una hambruna le dio oportunidad de ganárselo con medidas prácticas y generosas de alivio, con el propósito de alardear con sus obras. Antes de su matrimonio con una segunda Mariamne, hija de un sacerdote, edificó un bello palacio para sí mismo en la ciudad alta y también el castillo llamado Herodión. También amplió las obras en Cesarea. Herodes dio ayuda a Ælio Gallo, procónsul de Egipto, en una campaña árabe, enviando a sus hijos de la primera Mariamne a Roma, donde César los recibió en la corte, otorgando a Herodes poco después Traconite, Batanea y Auranite. Herodes visitó a Agripa en Mitilene, esperando a Augusto en la visita que éste hizo a Siria, recibiendo tal favor que Josefo dejó escrito que, después de Agripa, Augusto no consideró a nadie tan altamente como a Herodes y después de Augusto, Agripa no consideró tanto a nadie como a Herodes. Augusto añadió a los dominios de Herodes el territorio desde Ulatha en el mar hasta Panias en las fuentes del Jordán, haciendo a su hermano Feroras tetrarca, en reconocimiento de lo cual Herodes construyó un templo dedicado al emperador en Panias. Estableció un sistema de espionaje, prohibió las reuniones y los encuentros para conversar en la calle quedaron ilegalizados. Incluso su intento final de ganarse la simpatía de los judíos por la restauración del templo dio nuevas bases para la sospecha, que sólo quedaron aplacadas una vez que la obra estuvo muy avanzada. Esos y otros hechos enconaron a los judíos contra él, por lo que intentó suavizar la tensión mediante la eliminación de impuestos. Su favor con los romanos lo usó para obtener ventajas para la nación y cuando logró la remisión de impuestos obtuvo el aplauso del pueblo. En ese momento estaba en la cumbre de su fama.
Tercer periodo (14-4 a. C).
El tercer periodo del reinado de Herodes está marcado por el declive de su buena racha. Sus dos hijos de la macabea Mariamne, Aristóbulo y Alejandro, eran descendientes de la extirpada familia que suscitó de nuevo su anterior desconfianza y discordia. Herodes intentó eliminar todas las causas del problema casando a Aristóbulo con la segunda hija de su hermana Berenice y a Alejandro con Glafira, hija del rey de Capadocia. Durante su viaje para ver a Agripa (14 a. C.) los dos príncipes trataron a Salomé y Feroras con altivez, haciendo imprudentes observaciones sobre el asesinato de su madre. Para disuadirlos de una posible venganza, Herodes llamó a la corte a su hijo Antípater, de su primera esposa Doris. Éste comenzó a intrigar contra su hermanastro con tal efecto que Herodes los mandó a ambos a Roma ante César, quien facilitó la reconciliación, que, sin embargo, fue solo superficial. Luego Herodes se ocupó en proyectos arquitectónicos para perpetuar la memoria de los miembros de su familia y con gran generosidad hizo contribuciones a muchas ciudades fuera de sus dominios, en favor de las costumbres y celebraciones griegas, no excluyendo los Juegos Olímpicos. Esta actuación le granjeó la simpatía de parte del mundo exterior, pero excitó el odio de los judíos. La atmósfera de su corte estaba envenenada, residiendo en ella no sólo Nicolás de Damasco y su hermano Ptolomeo, sino las numerosas esposas del rey y una hueste de eunucos y personas sin reputación. La intriga estaba en el aire, quedando envueltos en ella los residentes en el palacio. Herodes no se fiaba de nadie. Por instigación de Antípater sus sospechas se dirigieron contra Alejandro, cuyos adherentes fueron torturados. Alejandro mismo fue encarcelado, de donde sólo su suegro pudo sacarlo. Pero Salomé renovó sus intrigas, apoyada por Euricles, un indigno lacedemonio, siendo ejecutados los dos hijos de Mariamne el año 7 a. C. Mientras tanto, una represalia de Herodes contra una banda de forajidos airó al emperador, quien le envió una dura reprimenda. Éste logró aplacarle gracias a Nicolás de Damasco, concediéndole libertad en el trato hacia sus hijos con el resultado ya mencionado. Herodes nombró a Antípater como sucesor y lo envió a Roma con su testamento. Apenas realizado esto, cuando se supo por la muerte de Feroras que Antípater había planeado envenenar a Herodes. Entonces éste revocó su testamento, nombró a Antipas, hijo de Maltake, su sucesor y mandó ejecutar a Antípater. Ante la perspectiva gozosa de la pronta liberación de la tiranía de Herodes por la enfermedad que sufría, el pueblo fue fácilmente inducido a derribar de la puerta del templo el águila que la coronaba. Pero Herodes todavía tuvo las suficientes fuerzas para hacer que los instigadores del suceso fueran quemados vivos. Su muerte ocurrió poco después, el año 4 a. C. Había dado órdenes para que los más nobles de su reino fueran asesinados cuando él muriera, a fin de que hubiera un sincero lamento. Su testamento final señalaba a su hijo Arquelao como rey, a Antipas tetrarca de Galilea y Perea y a Felipe de Gaulanite, Traconite y Panias.
Herodes conversa con los magos. Salterio de Ingeborg, Museo Condé, ChantillyCaracterísticas personales.
Herodes poseyó un físico poderoso, una inusual fuerza de intelecto y voluntad, agudos poderes de observación, perspicacia para captar los detalles de una situación, presencia de mente, inteligencia para escoger los medios para sus propósitos, indudable valor e incansable energía, una unión de cualidades que lo hacía idóneo para la acción. Josefo le atribuye magnanimidad y buena disposición, no adjudicando todos sus actos al egoísmo y la ambición, lo cual es evidente en su interés por la cultura griega y sus esfuerzos por avanzar su progreso en Tierra Santa. Por otro lado, le faltó totalmente sensibilidad ética para su sentido del deber. Sin consideración para la situación de los judíos y sus esperanzas, mantuvo una amistad con el poder más hostil hacia ellos, siendo salvajemente cruel, tiránico y suspicaz. De ahí que todos los logros de su reinado, la igualdad en la extensión de sus dominios con los de David, su ostentación de riqueza y magnificencia, su reconstrucción del templo y su beneficencia hacia los paganos, que elevaron el nombre judío fuera de Tierra Santa, todo lo cual parecía cumplir las profecías mesiánicas, en realidad no fueron más que una caricatura de ello. El relato en Entonces Herodes, al verse burlado por los magos, se enfureció en gran manera, y mandó matar a todos los niños que había en Belén y en todos sus alrededores, de dos años para abajo, según el tiempo que había averiguado de los magos.[…]Mateo 2:16 proporciona un retrato del carácter de Herodes.
ArquelaoArquelao.
Arquelao, hijo de Herodes por Maltake, recibió de su padre Judea, Samaria e Idumea. Pero como el testamento no era válido hasta que fuera confirmado por Augusto, no quiso asumir el título de rey, aunque fue saludado como tal por los cortesanos. Al pueblo le prometió, desde un trono levantando en el atrio del templo, un trato justo y equitativo. Los judíos le pidieron una reducción de ciertos impuestos y la abolición de otros, liberación de presos, destitución del sumo sacerdote Josar y la expulsión de los gentiles. Una demanda añadida fue el castigo de quienes habían solicitado la muerte de los inductores de la destrucción del águila en la puerta del templo. A algunas de esas peticiones Arquelao no podía dar respuesta definida y al demorarse explotó la paciencia del pueblo, aumentado por los peregrinos de la Pascua. Al ser atacada su guardia se precipitaron los acontecimientos y hubo 3.000 muertos. Fue a Roma con Nicolás de Damasco como su defensor, donde él, Antipas, Felipe y delegados judíos que pedían un gobierno romano directo contra la familia Herodes presentaron sus causas ante Augusto. El emperador confirmó el testamento, salvo en algunos pequeños particulares, reteniendo el título de rey y sustituyendo el de etnarca hasta que Arquelao demostrara su idoneidad. Mientras Arquelao estuvo fuera, el descontento aumentaba en su territorio y una sucesión de fanáticos y lunáticos seudo-Mesías, además de aspirantes al gobierno, conmocionaron a casi todo el país, saqueando los romanos el tesoro del templo. Arquelao heredó de su padre un amor por los edificios suntuosos, teniendo amplia oportunidad de restaurar lo que las guerras habían destruido. Reconstruyó el palacio en Jericó y edificó una nueva ciudad que llamó Arquelaida (a 18 kilómetros al norte de Jericó). Su conducta fue violenta, arbitraria y caprichosa, especialmente en la frecuente sustitución de los sumos sacerdotes. Provocó a la opinión pública al casarse con Glafira, viuda de su hermanastro Alejandro, a quien ella había dado hijos, mientras que se casó con Arquelao cuando su primer marido todavía vivía. Tras nueve años del gobierno de Arquelao los judíos denunciaron su tiranía y barbarie a Augusto, quien, en el año 6, lo desterró a Vienne en la Galia, secuestró su propiedad y anexionó sus dominios a la provincia de Siria.
Herodes Felipe II.
Herodes Felipe II, hijo de Herodes por Cleopatra, y como sus medio hermanos Antipas y Arquelao, fue criado en Roma (Josefo, Ant. xvii. 1, § 3 , y a la muerte de su padre abogó por los derechos de Arquelao ante Augusto (Josefo, B. J. ii. 6, § 1). Recibió Batanea, Traconite, Gaulanite, Panias e Iturea, una región de gran extensión pero pobre en recursos y habitada por una población mezclada de árabes, griegos y sirios, con Escitópolis como capital. Felipe fue el más digno de los hijos de Herodes y el hombre para un puesto difícil. Su gobierno se distinguió por la justicia y la moderación (Josefo, Ant. xviii. 4, § f i), y parece haberse dedicado por completo a los deberes de su cargo sin participar en las intrigas que deshonraron a su familia (Josefo, Ant. xviii. 5, 6). Por su pueblo hizo lo mejor económica y administrativamente, siendo el resultado una época de paz y prosperidad durante los 37 años de su reinado. Como los otros Herodes no era judío en sus gustos, usando imágenes en sus monedas y edificando santuarios a las divinidades griegas. Hizo su capital en Panias, donde construyó Cesarea de Filipo, agrandó Betsaida y la llamó Julia, como la hermana de Augusto. Se casó sólo una vez, con Salomé, la hija de Herodías. A su muerte sus territorios fueron incluidos en la provincia de Siria, dándoseles a Agripa en el año 37.
Herodes Agripa I.
Hijo de Aristóbulo y Berenice, sobrina de Herodes e hija de Salomé, y nieto de Herodes el Grande. Se había casado con Cipros, quien le dio a Agripa II, Druso, Berenice, Mariammne y Drusila, teniendo una accidentada carrera, al ser disipador, agotando sus recursos, por lo que tuvo que pedir dinero prestado recurrentemente y siendo un aventurero; pero tenía la ventaja de ser amigo de Calígula. El deseo imprudentemente expresado de que Tiberio podía ser sucedido por Calígula, llegó a oídos de aquél, quien mandó encarcelarlo. Seis meses después (año 37) Calígula sucedió a Tiberio y el nuevo emperador le otorgó los gobiernos que antes ostentaban los tetrarcas Felipe y Lisanias, y le confirió los estandartes reales y otras muestras de favor (Por aquel tiempo el rey Herodes echó mano a algunos que pertenecían a la iglesia para maltratarlos.[…]Hechos 12:1). Estos privilegios despertaron los celos de Herodes Antipas y su esposa Herodías, quienes zarparon hacia Roma con la esperanza de suplantar a Agripa ante el emperador. Agripa, consciente de su plan, se anticipó presentando una contraacusación contra Antipas por correspondencia traidora con los partos. Antipas no respondió a la acusación y fue desterrado a la Galia (año 39 d. C.), y sus dominios se sumaron a los que ya poseía Agripa (Josefo, Ant., xviii. 7, § 2).
Se han hecho varias conjeturas sobre la ocasión en el que tuvo lugar el suceso. Josefo (l. c.) dice que fue en "en favor de la seguridad del emperador", y se supone que podría estar relacionado con su regreso de Britania, pero esto es al menos muy incierto (comp. Wieseler, Chron. d. Apost. Zeit. p. 131 sig.). Josefo también menciona la reunión "de los principales hombres de toda la provincia" que estuvieron presentes en la ocasión; y aunque no menciona la embajada de los tirios ni el discurso de Agripa, su narrativa es consistente con ambos hechos.
A su muerte los romanos consideraron que su hijo Agripa, que entonces tenía sólo 17 años, era demasiado joven para confiarle el control de gente tan difícil como la que habitaba el reino que había sido de su padre. De ahí que Palestina pasara totalmente al control romano hasta cinco años después, cuando se le dio a Herodes Agripa II.
Pablo ante Herodes Agripa II, por Nikolai BodarevskyHerodes Agripa II.
Era hijo de Herodes Agripa I y de Cipros, sobrina nieta de Herodes el Grande. En el momento de la muerte de su padre, en el año 44 d. C., se encontraba en Roma, y su juventud (tenía 17 años) impidió que Claudio llevara a cabo su intención inicial de nombrarlo sucesor de su padre (Josefo, Ant., 19.9, §§ 1, 2). Poco después, sin embargo, el emperador le concedió (hacia el año 50 d. C.) el reino de Calcis, que había pertenecido a su tío (fallecido en el año 48 d. C.; Josefo, Ant., xx. 4, § 2; B. J. ii., 12, § 1) y luego lo transfirió (año 52 d. C.) a las tetrarquías que antes poseían Felipe y Lisanias (Josefo, Ant. xx. 6. § 1; B. J. ii. 12, § 1 8), con el título de rey (Pasados varios días, el rey Agripa y Berenice llegaron a Cesarea y fueron a saludar a Festo.[…]Hechos 25:13; 26:2,7, etc.).
Nerón luego aumentó los dominios de Agripa con la adición de varias ciudades (Ant. xx. 6, § 4); y exhibió la suntuosa magnificencia que caracterizaba a su familia con costosos edificios en Jerusalén y Berito, en ambos casos ultrajando a los judíos (Ant. xx. 7, § 11; 8, § 4). La relación que mantenía con su hermana Berenice (Pasados varios días, el rey Agripa y Berenice llegaron a Cesarea y fueron a saludar a Festo.[…]Hechos 25:13) fue motivo de grave sospecha (Josefo, Ant. xx. 6, § 3), lo cual fue notado por Juvenal (Sat. vi. 155 sig.). En la última guerra de Roma, Agripa participó con los romanos, y tras la caída de Jerusalén se retiró con Berenice a Roma, donde murió en el tercer año de Trajano (100 d. C.), siendo el último príncipe de la casa de Herodes.