Historia
JEBÚS
Jebús y Jerusalén no deben entenderse como nombres intercambiables o coincidentes en Y el rey y sus hombres fueron a Jerusalén contra los jebuseos, los habitantes de la tierra, y éstos dijeron a David: No entrarás aquí; aun los ciegos y los cojos te rechazarán; pues pensaban: David no puede entrar aquí.[…]2 Samuel 5:6, sino como partes distintas del todo, al igual que Sion y Jerusalén en Y sucederá que todo aquel que invoque el nombre del SEÑOR será salvo; porque en el monte Sion y en Jerusalén habrá salvación, como ha dicho el SEÑOR, y entre los sobrevivientes estarán los que el SEÑOR llame.[…]Joel 2:32. Durante mucho tiempo pareció casi increíble que los jebuseos pudieran haber conservado esta acrópolis durante tanto tiempo, mientras los hebreos habitaban prácticamente bajo su sombra (Pero los hijos de Benjamín no expulsaron a los jebuseos que vivían en Jerusalén; así que los jebuseos han vivido con los hijos de Benjamín en Jerusalén hasta el día de hoy.[…]Jueces 1:21). Excavaciones posteriores arrojaron luz sobre este hecho singular. El monte de Sion era una fortaleza de extraordinaria resistencia; pues aunque Sion aparece actualmente casi al mismo nivel que algunas partes de la ciudad, se ha demostrado que era mucho más que una fortaleza. En su origen, era una cumbre aislada, tal como se describe en el relato de su conquista por David. Estaba protegida no solo por el profundo barranco de Hinom al sur y al oeste, y por el Tiropeón al este, sino también por un valle que se extendía desde la puerta de Jaffa hasta el Tiropeón en la ladera norte del monte. Este último valle ha quedado al descubierto, mostrando en diferentes puntos una profundidad de ocho y diez metros por debajo de la superficie actual, y en un caso, una profundidad de casi veinticinco metros por debajo de la cima de Sion. En un punto se descubrió un fragmento de la antigua muralla norte de Sion. "Fue construida pegada al acantilado, y aunque solo se elevaba hasta la cima de la roca de atrás, tenía doce metros de altura hacia el barranco de enfrente" (Recent Researches in Jerusalem, reimpreso de British Quarterly Review, octubre, 1807, en Theol. Eclectic, v. 393; y Ordnance Survey of Jerusalem, p. 61, Londres, 1865). No es sorprendente, por lo tanto, que la conquista de esta fortaleza se atribuya a la destreza de David y se registre como una de sus mayores hazañas (6 Y el rey y sus hombres fueron a Jerusalén contra los jebuseos, los habitantes de la tierra, y éstos dijeron a David: No entrarás aquí; aun los ciegos y los cojos te rechazarán; pues pensaban: David no puede entrar aquí. 7 No obstante, David conquis[…]2 Samuel 5:6-8).
La aparición de este nombre en el relato del viaje de regreso a casa del levita (Pero el hombre no quiso pasar la noche, así que se levantó y partió, y fue hasta un lugar frente a Jebús, es decir, Jerusalén. Y estaban con él un par de asnos aparejados; también con él estaba su concubina.[…]Jueces 19:10 y sig.) sugiere una o dos observaciones sobre las alusiones locales que aparecen en la narración. Jebús o Jerusalén está a solo dos horas de Belén, por lo que, al salir de esta última ciudad algo tarde por la tarde, partirían hacia Jebús cerca del anochecer, como se indica en el versículo 11. Su viaje transcurría por el lado oeste de la ciudad, y esta podría ser la razón por la que se la conoce como Jebús en lugar de Jerusalén. El sirviente propuso que pasaran la noche allí, ya que el tiempo que les quedaba apenas les alcanzaba para llegar al siguiente lugar de descanso. Pero el levita se opuso e insistió en que debían continuar y alojarse en Gabaa o en Ramá, una asociación de los lugares que implica que estaban cerca uno del otro y en la ruta de los viajeros. Uno de éstos aún existe con su antiguo nombre Er-Ram, y el otro, exploradores como Robinson, Van de Velde y Porter, lo identifican con Tuleil el-Fûl; ambos se encontraban en alturas que dominaban el camino, casi frente uno de otro, a dos o tres horas más al norte de Jebús. Por consiguiente, leemos que cuando el levita y su compañero se acercaban a Gabaa, "el sol se puso sobre ellos", en perfecta concordancia con la hora y la distancia. Allí ocurrió el horrible crimen, casi sin parangón en la historia judía. Silo era el destino del levita, y al día siguiente, siguiendo aún más este camino del norte, llegaría en pocas horas al lugar donde se encontraba el tabernáculo.
Bibliografía:
George Grove, Horatio Balch Hackett, Dr. William Smith's Dictionary of the Bible.