Historia
JEREMÍAS
La vida y obra de este profeta se encuentra casi exclusivamente en el libro que lleva su nombre, aunque hay una dificultad al estudiarlo, porque ciertas porciones no están en orden cronológico. No obstante, es el profeta de quien más sabemos, especialmente de su personalidad y vivencias.
En el año decimotercero del reinado de Josías (638-608 a. C.), el profeta habla de sí mismo como todavía "un niño" (Entonces dije: ¡Ah, Señor DIOS! He aquí, no sé hablar, porque soy joven.[…]Jeremías 1:6), aunque esa palabra de edad se extiende desde la más mínima infancia (Al abrir la, vio al niño, y he aquí, el niño lloraba. Y le tuvo compasión, y dijo: Este es uno de los niños de los hebreos.[…]Éxodo 2:6; Y llamó al niño Icabod, diciendo: ¡Se ha ido la gloria de Israel!, por haber sido tomada el arca de Dios, y por la muerte de su suegro y de su marido.[…]1 Samuel 4:21) hasta la edad adulta (Y los hirió David desde el anochecer hasta el atardecer del día siguiente, ninguno de ellos escapó, excepto cuatrocientos jóvenes que montaron en camellos y huyeron.[…]1 Samuel 30:17; Y ahora, SEÑOR Dios mío, has hecho a tu siervo rey en lugar de mi padre David, aunque soy un muchacho y no sé cómo salir ni entrar.[…]1 Reyes 3:7). Sin embargo, podemos al menos deducir, ya que podemos rastrear su vida en plena actividad durante más de cuarenta años a partir de este período, que al comienzo de ese reinado no podía haber salido de la niñez. Se le describe como "hijo de Hilcías de los sacerdotes que estuvieron en Anatot" (Palabras de Jeremías, hijo de Hilcías, de los sacerdotes que habitaban en Anatot, en la tierra de Benjamín,[…]Jeremías 1:1).
Si pudiéramos, junto con algunos escritores anteriores (Clemente de Alejandría Strom. i. p. 142; Jerónimo, Opp. tom. iv. § 146, D.) y algunos posteriores (Eichhorn, Calovius, Maldonado, von Bohlen, Umbreit), identificar a este Hilcías con el sumo sacerdote que tuvo una participación tan grande en la obra de reforma de Josías, sería interesante pensar en el rey y el profeta, casi de la misma edad (1 Josías tenía ocho años cuando comenzó a reinar, y reinó treinta y un años en Jerusalén. 2 E hizo lo recto ante los ojos del SEÑOR y anduvo en los caminos de su padre David; no se apartó ni a la derecha ni a la izquierda. 3 Porque en el octavo año d[…]2 Crónicas 34:l), como si hubieran crecido juntos bajo la misma formación, sujetos a las mismas influencias. Sin embargo, contra esta hipótesis se han argumentado los hechos (Carpzov, Keil, Ewald y otros): (1) que el nombre es demasiado común para ser un fundamento de identificación; (2) que la manera en que se menciona a este Hilcías es inconsistente con la noción de que haya sido el sumo sacerdote de Israel; (3) que ni Jeremías mismo, ni sus oponentes, aluden a esta ascendencia; (4) que los sacerdotes que vivían en Anatot eran de la casa de Itamar (Entonces dijo el rey al sacerdote Abiatar: Vete a Anatot, a tu campo, porque mereces morir; pero no te daré muerte en esta ocasión porque llevaste el arca del Señor DIOS delante de mi padre David, y porque fuiste afligido con todas las cosas con que […]1 Reyes 2:26; Y David, con Sadoc de los hijos de Eleazar y Ahimelec de los hijos de Itamar, los dividió según sus oficios para su ministerio.[…]1 Crónicas 24:3), mientras que los sumos sacerdotes de Sadoc eran de la línea de Eleazar (Carpzov, Introd. in lib. V. T. Jerem.). La aparición del mismo nombre puede considerarse, sin embargo, en este como en muchos otros casos del Antiguo Testamento, una probable indicación de afinidad o amistad; y esto, junto con las coincidencias — (1) que el tío de Jeremías ("He aquí, Hanameel, hijo de tu tío Salum, viene a ti, diciendo: 'Cómprate el campo que tengo en Anatot, porque tú tienes el derecho de rescate para comprarlo.'"[…]Jeremías 32:7) lleva el mismo nombre que el esposo de Hulda la profetisa (Entonces el sacerdote Hilcías, y Ahicam, Acbor, Safán y Asaías fueron a la profetisa Hulda, mujer de Salum, hijo de Ticva, hijo de Harhas, encargado del vestuario; ella habitaba en Jerusalén en el segundo sector, y hablaron con ella.[…]2 Reyes 22:14), y (2) que Ahicam, hijo de Safán, el gran protector de Hilcías y Hulda en su obra (Entonces el rey ordenó a Hilcías, a Ahicam, hijo de Safán, a Abdón, hijo de Micaía, al escriba Safán y a Asaías, siervo del rey, diciendo:[…]2 Crónicas 34:20), fue también, en todo momento, el gran protector del profeta (Pero la mano de Ahicam, hijo de Safán, estaba con Jeremías, de manera que no fue entregado en manos del pueblo para que le dieran muerte.[…]Jeremías 26:24), puede ayudar a arrojar algo de luz sobre la educación con la que fue preparado para esa tarea para la cual se le enseñó que había sido santificado desde entes fuese concebido por su madre. La extraña tradición rabínica (Carpzov, l. c.), que afirma que algunas de las personas más notables en la historia religiosa de este período (Jeremías, Baruc, Seraías, Maasías, Hilcías, Hanameel, Hulda, Salum) descendían de la ramera Rahab, posiblemente haya sido una distorsión del hecho de que estaban relacionados, de alguna manera, como miembros de una sola familia. Si esto fuera así, podemos deducir una noción bastante clara de las influencias que actuaron en la juventud de Jeremías. El muchacho habría oído de los sacerdotes de su ciudad natal, a cinco kilómetros de Jerusalén, de las idolatrías y crueldades de Manasés y su hijo Amón. Sería instruido en los preceptos y ordenanzas tradicionales de la ley. Se familiarizaría con los nombres y escritos de los profetas más antiguos, como Miqueas e Isaías. A medida que crecía hacia la edad adulta, también oiría hablar del trabajo que el rey y sus consejeros estaban llevando a cabo, y de la enseñanza de los hombres que, solos o casi solos, en medio de ese avivamiento religioso, eran considerados como quienes hablaban por inspiración profética directa. A lo largo de su vida entró en contacto directo con ellos. Posiblemente, también, en este período de su vida podemos rastrear el comienzo de esa amistad con la familia de Nerías que luego fue fructífera en resultados. Los dos hermanos Baruc y Seraías aparecen como discípulos del profeta (Llamó, pues, Jeremías a Baruc, hijo de Nerías, y Baruc escribió al dictado de Jeremías, en un rollo, todas las palabras que el SEÑOR le había hablado.[…]Jeremías 36:4; 51:59); ambos eran hijos de Nerías, hijo de Maasías (l. c.); y Maasías (Y en el año dieciocho de su reinado, cuando había purificado la tierra y la casa, envió a Safán, hijo de Azalía, y a Maasías, un oficial de la ciudad, y a Joa, hijo de Joacaz, escriba, para que repararan la casa del SEÑOR su Dios.[…]2 Crónicas 34:8) era gobernador de Jerusalén, obrando con Hilcías y Safán en las reformas religiosas de Josías. Como resultado de todas estas influencias encontramos en él todos los rasgos conspicuos del carácter devoto: intensa conciencia de su propia debilidad, gran susceptibilidad a las emociones variables y un espíritu fácilmente doblegable. Pero también tenía los fuertes sentimientos nacionales de un israelita, el deseo de ver a su nación convertirse en realidad en lo que había sido llamada a ser y dudas ansiosas sobre si esto era posible, para un pueblo que había caído tan bajo (comp. Maurice, Prophets and Kings of the O. T., Serm. xxii.-xxiv.; Ewald, Propheten, ii. pág. 6-8). Si hubiera dependido de sí mismo, podría haber desempeñado su papel entre los sacerdotes reformadores del reinado de Josías, libre de formalismo e hipocresía. Pero "la palabra de Señor vino a él" (a quien vino la palabra del SEÑOR en los días de Josías, hijo de Amón, rey de Judá, en el año trece de su reinado.[…]Jeremías 1:2) y por esa voz divina se le reveló el devenir de su vida futura, justo cuando la obra de reforma avanzaba con renovado vigor (Porque en el octavo año de su reinado, siendo aún joven, comenzó a buscar al Dios de su padre David; y en el año doce empezó a purificar a Judá y a Jerusalén de los lugares altos, de las Aseras, de las imágenes talladas y de las imágenes fundidas.[…]2 Crónicas 34:3) y cuando él mismo comenzaba a tener los pensamientos y sentimientos de un hombre adulto. Debía dejar de lado toda desconfianza en sí mismo, todo temor y temblor natural (7 Pero el SEÑOR me dijo: No digas: "Soy joven", porque adondequiera que te envíe, irás, y todo lo que te mande, dirás. 8 No tengas temor ante ellos, porque contigo estoy para librarte--declara el SEÑOR. […]Jeremías 1:7,8), y aceptar su llamamiento como profeta "puesto sobre las naciones y sobre los reinos, para arrancar y destruirr, para arruinarr y derribar, para edificar y para plantar" (Mira, hoy te he dado autoridad sobre las naciones y sobre los reinos, para arrancar y para derribar, para destruir y para derrocar, para edificar y para plantar.[…]Jeremías 1:10). Se le presentó un sufrimiento de por vida, una lucha contra reyes, sacerdotes y pueblo (He aquí, yo te he puesto hoy como ciudad fortificada, como columna de hierro y como muro de bronce contra toda esta tierra: contra los reyes de Judá, sus príncipes, sus sacerdotes y el pueblo de la tierra.[…]Jeremías 1:18). ¿Cuándo se convirtió en acción esta maravillosa misión? ¿Qué efecto tuvo en la vida interior y exterior del hombre que la recibió? Durante un tiempo, al parecer, se mantuvo al margen de la obra que se desarrollaba en toda la nación. Su nombre no aparece en ningún lugar de la historia del memorable decimoctavo año de Josías. Aunque habían transcurrido cinco años desde que había asumido la labor de profeta, es a Hulda, y no a él, a quien el rey y sus príncipes acuden en busca de consejo. El descubrimiento del libro de la ley, sin embargo (no necesitamos ahora preguntarnos si era el Pentateuco completo, o una parte perdida, o una compilación completamente nueva), no podía dejar de ejercer una influencia en una mente como la de Jeremías y sus escritos posteriores contienen abundantes rastros del mismo; el resultado, fue que no pudo compartir las esperanzas que otros albergaban. Para ellos, la reforma parecía más que lo logrado por Ezequías. Podían pensar que los ayunos, los sacrificios y el castigo de los idólatras podían evitar las penas de las que oían hablar en el libro, hallado de forma tan extraña (1 Y Moisés y los ancianos de Israel dieron orden al pueblo, diciendo: Guardad todos los mandamientos que yo os ordeno hoy. 2 Y sucederá que el día que paséis el Jordán a la tierra que el SEÑOR tu Dios te da, levantarás para ti piedras grandes, y las […]Deuteronomio 27; 28; 32), y podían esperar un tiempo de prosperidad y paz, de piedad y seguridad (No confiéis en palabras engañosas, diciendo: "Este es el templo del SEÑOR, el templo del SEÑOR, el templo del SEÑOR."[…]Jeremías 7:4). Vio que la reforma era solo superficial. Israel había ido al cautiverio, y Judá estaba peor que Israel (Y el SEÑOR me dijo: Más justa ha probado ser la infiel Israel que la pérfida Judá.[…]Jeremías 3:11). Le resultó tan difícil como a Isaías encontrar entre los príncipes y el pueblo que adoraban en el templo a un hombre justo y buscador de la verdad (1 Recorred las calles de Jerusalén, y mirad ahora, e informaos; buscad en sus plazas, a ver si halláis algún hombre, si hay quien haga justicia, que busque la verdad, y yo la perdonaré. 28 "Han engordado y se han puesto lustrosos. También sobrepasan […]Jeremías 5:1,28). Su propio trabajo, como sacerdote y profeta, lo llevó a discernir la falsedad y la codicia que operaban bajo la forma de celo (los profetas profetizan falsamente, los sacerdotes gobiernan por su cuenta, y a mi pueblo así le gusta. Pero ¿qué haréis al final de esto?[…]Jeremías 5:31). Las profecías, habladas o escritas, de sus contemporáneos, Sofonías, Habacuc, Urías y Hulda, pudieron haber reforzado su convicción de que la sentencia de condenación ya estaba dictada y que no había escapatoria. Las visiones que siguieron a su llamado (11 Vino entonces a mí la palabra del SEÑOR, diciendo: ¿Qué ves tú, Jeremías? Y yo respondí: Veo una vara de almendro. 12 Y me dijo el SEÑOR: Bien has visto, porque yo velo sobre mi palabra para cumplirla. 13 Por segunda vez vino a mí la palabra del S[…]Jeremías 1:11-16) le enseñaron que Dios "aceleraría" el cumplimiento de su palabra; y si bien las incursiones de los últimos años del reinado de Josías parecían corresponder en parte a la "destrucción que viene del norte" (Ewald, Propheten in loc.), difícilmente podían considerarse como el agotamiento de las palabras que se pronunciaron al respecto. Por lo tanto, aunque apenas encontramos mención de incidentes especiales en la vida de Jeremías durante los dieciocho años transcurridos entre su llamado y la muerte de Josías, los rasgos principales de su vida se presentan con suficiente claridad. Ya entonces había experimentado la amargura del destino al que Dios lo había llamado. Los deberes del sacerdote, aunque continuara cumpliéndolos, se fusionaron con los de su nuevo y especial oficio. Por extraño que pareciera que un sacerdote permaneciera soltero, su destino sería la soledad (No tomes para ti mujer ni tengas hijos ni hijas en este lugar.[…]Jeremías 16:2). No le correspondía entrar en casa de banquetes, ni siquiera en la de duelos (5 Porque así dice el SEÑOR: No entres en casa de duelo, ni vayas a lamentar, ni los consueles; pues he retirado mi paz de este pueblo--declara el SEÑOR--la misericordia y la compasión. 8 Tampoco entres en casa de banquete para sentarte con ellos a co[…]Jeremías 16:5,8). De vez en cuando aparecía, probablemente vestido con el "manto velloso" de un profeta (También sucederá aquel día que los profetas se avergonzarán cada uno de su visión cuando profetice, y no se vestirán el manto de pelo para engañar,[…]Zacarías 13:4), en Anatot y Jerusalén. Se le oía advertir y protestar, desde temprano (Desde el año trece de Josías, hijo de Amón, rey de Judá, hasta hoy, en estos veintitrés años ha venido a mí la palabra del SEÑOR, y os he hablado repetidas veces, pero no habéis escuchado.[…]Jeremías 25:3), y como consecuencia de ello, recibía "afrenta y escarnio" (Porque cada vez que hablo, grito; proclamo: ¡Violencia, destrucción! Pues la palabra del SEÑOR ha venido a ser para mí oprobio y escarnio cada día.[…]Jeremías 20:8). Fue traicionado por sus propios parientes (Porque también tus hermanos y la casa de tu padre, también ellos te han traicionado, también ellos han dado gritos en pos de ti; no les creas aunque te digan cosas agradables.[…]Jeremías 12:6), perseguido con odio asesino por sus conciudadanos (Por tanto, así dice el SEÑOR en cuanto a los hombres de Anatot que buscan tu vida, diciendo: No profetices en el nombre del SEÑOR, para que no mueras a manos nuestras;[…]Jeremías 11:21), ridiculizado con la pregunta burlona: "¿Dónde está la palabra de Jehová?" (Mira, ellos me dicen: ¿Dónde está la palabra del SEÑOR? Que venga ahora.[…]Jeremías 17:15). Y pasó por pruebas espirituales internas además de estas externas. Él también, como Job y el escritor del 1 Salmo de Asaf. Ciertamente Dios es bueno para con Israel, para con los de puro corazón. 2 En cuanto a mí, mis pies estuvieron a punto de tropezar, casi resbalaron mis pasos. 3 Porque tuve envidia de los arrogantes, al ver la prosperidad de los impí[…]Salmo 73, fue atormentado por las perplejidades que surgían del desorden del mundo (1 Justo eres tú, oh SEÑOR, cuando a ti presento mi causa; en verdad asuntos de justicia voy a discutir contigo. ¿Por qué prospera el camino de los impíos y viven en paz todos los que obran con perfidia? 2 Tú los plantas, y echan raíces; crecen, dan f[…]Jeremías 12:1,2); le sobrevino la amarga sensación de ser "hombre de contienda para toda la tierra" (¡Ay de mí, madre mía, porque me diste a luz como hombre de contienda y hombre de discordia para toda la tierra! No he prestado ni me han prestado, y todos me maldicen.[…]Jeremías 15:10); la duda de si toda su obra no era un engaño y una mentira (Me persuadiste, oh SEÑOR, y quedé persuadido; fuiste más fuerte que yo y prevaleciste. He sido el hazmerreír cada día; todos se burlan de mí.[…]Jeremías 20:7) lo tentaba a veces a volver al silencio, hasta que el fuego volvía a arder en su interior y no podía contenerse (Pero si digo: No le recordaré ni hablaré más en su nombre, esto se convierte dentro de mí como fuego ardiente encerrado en mis huesos; hago esfuerzos por contener lo , y no puedo.[…]Jeremías 20:9). Ya sea que los pasajes de Jeremías a los que se ha hecho referencia pertenezcan, todos ellos, a este período o a uno posterior, representan aquello que fue inseparable del profeta en todo momento, y que, en un personaje como el de Jeremías, se desarrolló en su forma más fuerte. Sin embargo, hacia el final del reinado, parece haber participado en las grandes cuestiones nacionales que entonces estaban en juego. El derrocamiento de la monarquía asiria, de la que Manasés se había convertido en tributario, llevó a la antigua facción egipcia entre los príncipes de Judá a revivir sus planes e instar a una alianza con el Faraón Necao como único medio de salvación. Jeremías, siguiendo los pasos de Isaías (1 ¡Ay de los hijos rebeldes--declara el SEÑOR-- que ejecutan planes, pero no los míos, y hacen alianza, pero no según mi Espíritu, para añadir pecado sobre pecado! 2 Los que descienden a Egipto sin consultarme, para refugiarse al amparo de Faraón, y […]Isaías 30:1-7), les advirtió que esto solo conduciría a la confusión (18 Y ahora, ¿qué haces en el camino a Egipto para beber las aguas del Nilo? ¿O qué haces en el camino a Asiria para beber las aguas del Eufrates? 36 ¿Por qué das tantas vueltas cambiando tu camino? También por Egipto serás avergonzada como fuiste ave[…]Jeremías 2:18,36). La política de Josías probablemente se determinó por este consejo. Eligió unirse al nuevo reino caldeo y perdió la vida en el vano intento de detener el avance del rey egipcio. Podemos considerar esto como una de las primeras grandes tristezas de la vida de Jeremías. Sus lamentaciones por el rey (Entonces Jeremías entonó una elegía por Josías. Y todos los cantores y cantoras en sus lamentaciones hablan de Josías hasta hoy. Y las establecieron como ordenanza en Israel; he aquí, también están escritas en las Lamentaciones.[…]2 Crónicas 35:25) podrían haber sido fruto de una amistad personal. Sin duda, eran las de un hombre que, sin más perspectiva que la confusión y la injusticia, rememora un reinado de rectitud y verdad (3 "Así dice el SEÑOR: 'Practicad el derecho y la justicia, y librad al despojado de manos de su opresor. Tampoco maltratéis ni hagáis violencia al extranjero, al huérfano o a la viuda, ni derraméis sangre inocente en este lugar. 16 Juzgó la causa del[…]Jeremías 22:3,16).
Joacaz, Salum, nacido alrededor del 608 a. C., fue escogido por el pueblo al enterarse de la muerte de Josías, pero después de tres meses fue depuesto por el Faraón Necao. El corto reinado de este príncipe dejó poco margen para la acción profética directa. El hecho de su deposición, sin embargo, muestra que había sido puesto en contra de Egipto, y por lo tanto como representante de la política de la cual Jeremías había sido defensor; y esto puede explicar la ternura y la compasión con que habla de él en su exilio egipcio (11 Porque así dice el SEÑOR acerca de Salum, hijo de Josías, rey de Judá, que reinó en lugar de su padre Josías, y que salió de este lugar: Nunca más volverá aquí; 12 sino que en el lugar adonde lo llevaron cautivo, allí morirá, y no verá más esta ti[…]Jeremías 22:11,12).
Joacim reinó del 607 al 597 a. C., y en la debilidad y el desorden que caracterizaron este reinado, la obra de Jeremías se hizo cada día más prominente. El rey había llegado al trono como vasallo de Egipto, y por un tiempo la facción egipcia fue dominante en Jerusalén. Entre sus miembros se contaban muchos de los príncipes de Judá, muchos sacerdotes y profetas, los Pasur y los Hananías. Otros, sin embargo, permanecieron fieles a la política de Josías y sostenían que la única vía de seguridad residía en aceptar la supremacía de los caldeos. Jeremías se erigió como el principal representante de este grupo. Había aprendido a discernir los signos de los tiempos; los males de la nación no se remediarían con reformas a medias ni con alianzas extranjeras. El rey de Babilonia era un siervo de Dios (he aquí, mandaré a buscar a todas las familias del norte--declara el SEÑOR--y a Nabucodonosor, rey de Babilonia, siervo mío, y los traeré contra esta tierra, contra sus habitantes y contra todas estas naciones de alrededor; los destruiré por completo[…]Jeremías 25:9; 27:6), cumpliendo su misión, y durante un tiempo prevalecería sobre toda resistencia. Por difícil que fuera para quien simpatizaba tan profundamente con el sufrimiento de su país, ésta era la convicción a la que debía someterse. Tenía que exponerse a la sospecha de traición al declararla. Los hombres que se proclamaban profetas tenían su "palabra del Señor" para contraponerla a la suya (Y yo dije: ¡Ah, Señor DIOS! He aquí, los profetas les dicen: "No veréis espada ni tendréis hambre, sino que os daré paz verdadera en este lugar."[…]Jeremías 14:13; 23:17), y todo lo que él podía hacer era encomendar su causa a Dios y esperar el resultado. Algunas de las escenas más impactantes de este conflicto se nos presentan con gran viveza. Poco después de la ascensión de Joacim, en uno de los días festivos, cuando los atrios del templo se llenaban de fieles procedentes de todas las ciudades de Judá, el profeta se apresuró a pronunciar el mensaje de que el templo se convirtiría en una maldición, que correría la misma suerte que el tabernáculo de Silo (entonces pondré esta casa como Silo, y esta ciudad la pondré por maldición para todas las naciones de la tierra.'"[…]Jeremías 26:6). Fue entonces cuando comenzó la gran lucha de su vida: sacerdotes, profetas y pueblo se unieron para exigir su muerte (Cuando Jeremías terminó de decir todo lo que el SEÑOR le había mandado que hablara a todo el pueblo, lo apresaron los sacerdotes, los profetas y todo el pueblo, diciendo: De cierto, morirás.[…]Jeremías 26:8). Los príncipes de Judá, entre los que aún se encontraban muchos de los consejeros de Josías, o sus hijos, intentaron protegerlo (Y cuando los jefes de Judá oyeron estas cosas, subieron de la casa del rey a la casa del SEÑOR, y se sentaron a la entrada de la puerta Nueva de la casa del SEÑOR.[…]Jeremías 26:10). Sus amigos apelaron al precedente de Miqueas de Moreset, quien durante el reinado de Ezequías había pronunciado una profecía similar. Sin embargo, quien se vio obligado a profetizar en el mismo sentido demostró lo que podía esperar del débil y cruel rey. Si Jeremías no fue inmediatamente perseguido hasta la muerte, como Urías (Y trajeron a Urías de Egipto y lo llevaron al rey Joacim, quien lo mató a espada y echó su cadáver a la fosa común.[…]Jeremías 26:23), fue solo porque su amigo Ahicam era lo suficientemente poderoso como para protegerlo. El cuarto año de Joacim fue aún más memorable. La batalla de Carquemis frustró las esperanzas de la facción egipcia (A Egipto, acerca del ejército de Faraón Necao, rey de Egipto, que estaba junto al río Eufrates en Carquemis, al cual derrotó Nabucodonosor, rey de Babilonia, en el año cuarto de Joacim, hijo de Josías, rey de Judá:[…]Jeremías 46:2), y los ejércitos de Nabucodonosor expulsaron a los egipcios, quienes no tenían donde refugiarse en Jerusalén (Pero sucedió que cuando Nabucodonosor, rey de Babilonia, subió contra la tierra, dijimos: "Venid y huyamos a Jerusalén ante el ejército de los caldeos y ante el ejército de Aram." Por eso habitamos en Jerusalén.[…]Jeremías 35:11). Como consecuencia, tenemos el llamativo episodio de los recabitas. El profeta, ascético en sus hábitos y alejado de las formas convencionales de la vida social, se sintió naturalmente atraído por la tribu, que se distinguía por su abstinencia de vino y su tradicional aversión a la idolatría (Cuando partió de allí, encontró a Jonadab, hijo de Recab, que venía a su encuentro, lo saludó y le dijo: ¿Es recto tu corazón como mi corazón es con el tuyo? Y Jonadab respondió: Lo es. Y Jehú dijo: Si lo es, da me la mano. Y le dio su mano y lo hizo[…]2 Reyes 10:15). La mención del nombre de Jeremías entre ellos y su pronta acogida en el templo podrían indicar, quizás, una relación previa con él y sus hermanos sacerdotes. Ahora, ellos y su modo de vida adquirían un nuevo significado para él. Con su reverencia por los preceptos del fundador de su tribu, representaban una protesta viviente contra la desobediencia de los hombres de Judá a una ley superior (Entonces Jeremías dijo a la casa de los recabitas: Así dice el SEÑOR de los ejércitos, el Dios de Israel: "Por cuanto habéis obedecido el mandato de vuestro padre Jonadab, guardando todos sus mandatos y haciendo conforme a todo lo que él os ordenó,[…]Jeremías 35:18). Ese año las profecías que se habían pronunciado aquí y allá a intervalos debían ahora reunirse, escribirse en un libro y leerse en su totalidad ante el pueblo. Baruc, ya conocido como discípulo del profeta, actuó como escriba; y al año siguiente, cuando un solemne día de ayuno convocó a todo el pueblo en el templo (1 Y sucedió que en el año cuarto de Joacim, hijo de Josías, rey de Judá, vino esta palabra a Jeremías de parte del SEÑOR, diciendo: 2 Toma un rollo y escribe en él todas las palabras que te he hablado acerca de Israel, acerca de Judá y acerca de toda[…]Jeremías 36:1-9), Jeremías lo envió a proclamarlas. El resultado fue el mismo que antes: los príncipes de Judá conspiraron y el profeta y su escriba escaparon (Entonces los oficiales dijeron a Baruc: Ve, escóndete, tú y Jeremías, y que nadie sepa donde estáis.[…]Jeremías 36:19). El rey desató su furia impotente sobre el rollo que Jeremías había escrito. Jeremías y Baruc, en su retiro, lo reescribieron añadiendo muchas profecías. Entre ellas, probablemente, la predicción de que el rey moriría a espada, sin sepultura y deshonrado (Así dice el SEÑOR: "Inscribid a este hombre como sin hijos, hombre que no prosperará en sus días; porque ninguno de sus descendientes logrará sentarse sobre el trono de David ni gobernar de nuevo en Judá."[…]Jeremías 22:30). En 1 Palabra que habló el profeta Jeremías a Baruc, hijo de Nerías, cuando éste escribió estas palabras en un libro al dictado de Jeremías, en el año cuarto de Joacim, hijo de Josías, rey de Judá, diciendo: 2 Así dice el SEÑOR, Dios de Israel, acerca de[…]Jeremías 45, que se remonta a este período, vislumbramos las relaciones que existían entre el maestro y el discípulo, y cuáles eran los pensamientos de cada uno en aquel entonces. Baruc, más joven y ansioso, esperaba un cambio para mejor. Desempeñar un papel destacado en la inminente crisis, ser el héroe de un renacimiento nacional, ganarse el favor del conquistador cuya venida anunciaba —esto, o algo parecido, había sido la visión que se le había presentado— y cuando se desvaneció, cayó en la desesperación ante la aparente inutilidad de sus esfuerzos. Jeremías había pasado por muchas pruebas, podía comprenderlas y sabía cómo afrontarlas. Para la mente del discípulo, como una vez para la suya, el futuro se reveló en toda su desolación. No debía buscar "grandes cosas" para sí mismo en medio de la ruina de su país; su vida, y solo eso, le sería entregada como botín. A medida que el peligro se acercaba, el profeta comprendió mejor los propósitos de Dios para su pueblo. Antes, como otros, pudo haber pensado que el castigo sería breve, que el arrepentimiento conduciría a la fortaleza y que el yugo de los caldeos pronto se rompería; ahora sabía que duraría setenta años ("Después que se hayan cumplido los setenta años, castigaré al rey de Babilonia y a esa nación por su iniquidad--declara el SEÑOR--y a la tierra de los caldeos la haré una desolación eterna.[…]Jeremías 25:12), hasta que él y toda esa generación hubieran fallecido. No solo sobre Judá caería el rey de Babilonia para ejecutar los juicios de Dios; todas las naciones que estaban al alcance del profeta debían beber como ella bebió "la copa de vino de su furor" (15 Porque así me ha dicho el SEÑOR, Dios de Israel: Toma de mi mano esta copa del vino del furor, y haz que beban de ella todas las naciones a las cuales yo te envío. 16 Y beberán y se tambalearán y enloquecerán a causa de la espada que enviaré entre[…]Jeremías 25:15-38). En ausencia de fechas especiales para otros sucesos del reinado de Joacim, podemos reunir en una sola imagen algunos de los rasgos más llamativos de este período en la vida de Jeremías. A medida que el peligro de los caldeos se hacía más amenazante y la persecución contra él se intensificaba, sus pensamientos se volvían más amargos y desalentadores (1 Palabra que vino a Jeremías de parte del SEÑOR, diciendo: 2 Levántate y desciende a la casa del alfarero, y allí te haré oír mis palabras. 3 Entonces descendí a casa del alfarero, y he aquí, estaba allí haciendo un trabajo sobre la rueda. 4 Y la va[…]Jeremías 18). El pueblo buscaba su vida; su voz se alzó en súplica para que Dios lo librara y lo vengara. Los hechos cotidianos adquirieron para él significados de verdades nuevas y maravillosas; el trabajo del alfarero, que buscaba la perfección y rechazaba las vasijas que no la alcanzaban, se convirtió en una parábola del trato de Dios con Israel y con el mundo (1 Palabra que vino a Jeremías de parte del SEÑOR, diciendo: 2 Levántate y desciende a la casa del alfarero, y allí te haré oír mis palabras. 3 Entonces descendí a casa del alfarero, y he aquí, estaba allí haciendo un trabajo sobre la rueda. 4 Y la va[…]Jeremías 18:1-6; comp. Maurice, Proph. and Kings, l. c.). Pronto reprodujo ese pensamiento tanto en acto como en palabra. De pie en el valle de Hinom, rompió la vasija de barro que llevaba en sus manos y profetizó. Al pueblo le anunció que toda la ciudad sería profanada con los muertos, como aquel valle lo había sido, en su memoria, por Josías (10 Entonces romperás la vasija a la vista de los hombres que te acompañen, 11 y les dirás: "Así dice el SEÑOR de los ejércitos: 'De igual manera romperé yo a este pueblo y a esta ciudad, como quien rompe una vasija de alfarero, que no se puede repara[…]Jeremías 19:10-13). La audacia de sus palabras y actos le acarreó un castigo inmediato. El sacerdote Pasur lo azotó y lo puso en el cepo (hizo azotar al profeta Jeremías y lo puso en el cepo que estaba en la puerta superior de Benjamín, la cual conducía a la casa del SEÑOR.[…]Jeremías 20:2); y entonces, como en todas las épocas de sufrimiento, le invadió la sensación de fracaso y debilidad. La labor de los mensajeros de Dios le pareció demasiado terrible para soportarla y deseó retirarse de ella (Pero si digo: No le recordaré ni hablaré más en su nombre, esto se convierte dentro de mí como fuego ardiente encerrado en mis huesos; hago esfuerzos por contener lo , y no puedo.[…]Jeremías 20:9). Adoptó el mismo lamento que había caracterizado la agonía extrema de Job (14 Maldito el día en que nací; el día en que me dio a luz mi madre no sea bendito. 15 Maldito el hombre que dio la noticia a mi padre, diciendo: ¡Te ha nacido un hijo varón!, haciéndolo muy feliz. 16 Sea ese hombre como las ciudades que el SEÑOR dest[…]Jeremías 20:14-18). Los años que siguieron no trajeron ningún cambio para mejor. El hambre y la sequía se sumaron a las miserias del pueblo (Lo que vino como palabra del SEÑOR a Jeremías respecto a la sequía:[…]Jeremías 14:1), pero los falsos profetas seguían engañando a la gente con promesas de abundancia; y Jeremías era visto con desagrado, como un fanático, como un profeta del mal, y "todos lo maldecían" (¡Ay de mí, madre mía, porque me diste a luz como hombre de contienda y hombre de discordia para toda la tierra! No he prestado ni me han prestado, y todos me maldicen.[…]Jeremías 15:10). Sin embargo, fue establecido "como muro fortificado de bronce" (Y te pondré para este pueblo por muralla de bronce inexpugnable; lucharán contra ti, pero no te vencerán, porque contigo estoy yo para salvarte y librarte--declara el SEÑOR.[…]Jeremías 15:20), y continuó con su tarea, reprendiendo al rey, a los nobles y al pueblo, en cuanto a otros pecados, también especialmente por su profanación del sábado (19 Así me dijo el SEÑOR: Ve y ponte a la puerta de los hijos del pueblo, por la cual entran y salen los reyes de Judá, y asimismo en todas las puertas de Jerusalén, 20 y diles: "Escuchad la palabra del SEÑOR, reyes de Judá, todo Judá y todos los habi[…]Jeremías 17:19-27), por su ciega reverencia al templo, y aún más ciega confianza en él, incluso mientras adoraban a la reina del cielo en las mismas calles de Jerusalén (14 haré con la casa que es llamada por mi nombre, en la cual confiáis, y al lugar que di a vosotros y a vuestros padres, como hice con Silo. 18 Los hijos recogen la leña, los padres encienden el fuego, las mujeres preparan la masa para hacer tortas a[…]Jeremías 7:14,18). Ahora también, como antes, su obra se extendió a otras naciones: no debían regocijarse con la caída de Judá, sino compartirla. Todas serían absorbidas por el imperio de los caldeos (48 1 Acerca de Moab. Así dice el SEÑOR de los ejércitos, el Dios de Israel: ¡Ay de Nebo, porque ha sido destruida! Quiriataim ha sido avergonzada, ha sido tomada; la altiva fortaleza ha sido avergonzada y destrozada. 2 Ya no hay alabanza para Moab, e[…]Jeremías 48-49). Si no hubiera habido nada más allá de esto, ninguna esperanza para Israel o este mundo salvo la de una monarquía universal basada en la fuerza bruta, el resultado habría sido completamente abrumador; pero a través de esta oscuridad entonces brilló el amanecer de una gloriosa esperanza. Cuando pasaran los setenta años, habría una restauración tan maravillosa como la de Egipto ("Restauraré el bienestar de Judá y el bienestar de Israel y los reedificaré como eran al principio.[…]Jeremías 33:7). En el futuro lejano había la visión de un reino renovado; de un "renuevo justo" de la casa de David, "ejecutando juicio y justicia", con Israel y Judá morando seguros, una vez más unidos, bajo "el Señor justicia nuestra" (5 "Mientras ellos vienen a pelear contra los caldeos y a llenarlas con los cadáveres de los hombres que herí en mi ira y en mi furor, pues yo había escondido mi rostro de esta ciudad a causa de toda su maldad, 6 he aquí, yo le traeré salud y sanidad;[…]Jeremías 33:5-166).
La narración de 1 Así me dijo el SEÑOR: Ve y cómprate un cinturón de lino y póntelo en la cintura, pero no lo metas en agua. 2 Compré, pues, el cinturón conforme a la palabra del SEÑOR, y me lo puse en la cintura. 3 Entonces vino a mí la palabra del SEÑOR por segund[…]Jeremías 13 hace conjeturar que en esta visita a la tierra de los caldeos pudo haberse originado su relación con los príncipes y comandantes que posteriormente estuvieron de su parte. Las órdenes especiales dadas a su favor por Nabucodonosor (Y dio órdenes Nabucodonosor, rey de Babilonia, a Nabuzaradán, capitán de la guardia, respecto a Jeremías, diciendo:[…]Jeremías 39:11) parecen, en cualquier caso, implicar algún conocimiento previo.
Bajo Joaquín (Jeconías), que reinó en 597 a. C., el peligro que Jeremías había predicho durante tanto tiempo, finalmente se acercó. Primero Joacim, y después su sucesor, fueron llevados al exilio, y con ellos todo lo que constituía el valor y la fuerza de la nación: príncipes, guerreros y artesanos (1 En los días de Joacim subió Nabucodonosor, rey de Babilonia, y Joacim fue su siervo por tres años; después se levantó y se rebeló contra él. 2 Y el SEÑOR envió contra Joacim bandas de caldeos, bandas de arameos, bandas de moabitas y bandas de amoni[…]2 Reyes 24). Entre ellos también estaban algunos de los falsos profetas que habían animado al pueblo con la esperanza de una pronta liberación, y que aún no abandonan su ciega confianza. De la obra del profeta en este breve reinado tenemos solo el registro temporal de 24 Vivo yo--declara el SEÑOR--aunque Conías, hijo de Joacim, rey de Judá, fuera un anillo en mi mano derecha, aun de allí lo arrancaría. 25 Te entregaré en manos de los que buscan tu vida, sí, en manos de los que temes: en manos de Nabucodonosor, rey[…]Jeremías 22:24-30. Podemos deducir, sin embargo, del lenguaje de sus profecías posteriores, que miraba con simpatía y tristeza el destino de los deportados en Babilonia; y que el cumplimiento de todo lo que se le había dicho que dijera lo fortaleció más que nunca en su resistencia a todos los planes de independencia y revuelta.
En Sedequías, c. 597-586 a. C., designado por Nabucodonosor, no encontramos la misma resistencia obstinada a los consejos del profeta que en Joacim. Él lo respeta, lo teme, busca su consejo; pero es una mera sombra de rey, impotente incluso contra sus propios consejeros, y, en consecuencia, durante su reinado, los sufrimientos de Jeremías fueron más agudos que antes. La lucha contra los falsos profetas continuó; cuanto más desesperada era la situación de su país, más audaces eran sus predicciones de liberación inmediata. Entre tales hombres, que vivían en el presente, y el verdadero profeta, que caminaba por la fe en el futuro invisible de un reino justo (5 He aquí, vienen días--declara el SEÑOR-- en que levantaré a David un Renuevo justo; y El reinará como rey, actuará sabiamente, y practicará el derecho y la justicia en la tierra. 6 En sus días será salvo Judá, e Israel morará seguro; y este es su n[…]Jeremías 23:5,6), no podía haber otra cosa que una confrontación total. Él vio con demasiada claridad que en Judá solo había quedado el remanente más insignificante de la nación (5 Así dice el SEÑOR, Dios de Israel: "Como a estos higos buenos, así consideraré como buenos a los desterrados de Judá que yo he echado de este lugar a la tierra de los caldeos. 6 "Porque pondré mis ojos sobre ellos para bien, y los traeré de nuevo a[…]Jeremías 24:5-8), y denunció la falsedad de aquellos que venían con mensajes mentirosos de paz. Su consejo a los deportados (transmitido en una carta que, de todas las partes del Antiguo Testamento, es la que más se asemeja en forma y carácter a las epístolas del Nuevo Testamento) fue que se sometieran, se prepararan para un largo cautiverio y esperaran pacientemente la restauración final. En esta esperanza encontró consuelo para sí mismo, lo que le hizo el sueño dulce, incluso en medio de toda su lucha (En esto me desperté y miré, y mi sueño me resultó agradable.[…]Jeremías 31:26). Pero incluso en Babilonia había falsos profetas que se le oponían, hablando de él como un "loco" ('El SEÑOR te ha puesto por sacerdote en lugar del sacerdote Joiada, para estar encargado en la casa del SEÑOR de todo demente que profetice, a fin de que lo pongas en el cepo y la argolla.[…]Jeremías 29:26), instando a los sacerdotes de Jerusalén a una persecución más activa. El juicio no tardó en llegar. Al principio, el rey parecía dispuesto a dejarse guiar por él y envió a pedir su intercesión (Y el rey Sedequías envió a Jucal, hijo de Selemías, y al sacerdote Sofonías, hijo de Maasías, a decir al profeta Jeremías: Ruega ahora por nosotros al SEÑOR nuestro Dios.[…]Jeremías 37:3), pero el aparente resurgimiento del poder de Egipto bajo Apries (Faraón Hofra) generó falsas esperanzas y lo arrastró, junto con los príncipes de las naciones vecinas, a proyectos de revuelta. La claridad con la que Jeremías predijo la caída final de Babilonia, en una carta enviada a los deportados en esa ciudad por su discípulo Seraías, hermano de Baruc, lo convenció aún más de que el tiempo de esa caída aún no había llegado y que no provendría de Egipto. Aparece en las calles de la ciudad con sogas y yugos al cuello (Así me ha dicho el SEÑOR: Hazte coyundas y yugos y póntelos al cuello,[…]Jeremías 27:2), indicando que estaban destinados a Judá y sus aliados. El falso profeta Hananías —quien rompió el símbolo ofensivo (Entonces el profeta Hananías quitó el yugo del cuello del profeta Jeremías y lo rompió.[…]Jeremías 28:10) y predijo la destrucción de los caldeos en dos años ("Dentro de dos años haré volver a este lugar todos los utensilios de la casa del SEÑOR, que Nabucodonosor, rey de Babilonia, tomó de este lugar y llevó a Babilonia.[…]Jeremías 28:3)— supo que un yugo de hierro pesaba sobre el cuello de todas las naciones, y murió mientras Judá seguía estando oprimida (16 Por tanto, así dice el SEÑOR: "He aquí, te voy a quitar de sobre la faz de la tierra. Este año morirás, porque has aconsejado la rebelión contra el SEÑOR." 17 Y murió el profeta Hananías aquel mismo año, en el mes séptimo. […]Jeremías 28:16-17). Sin embargo, la llegada de un ejército egipcio y la consiguiente partida de los caldeos pusieron a Jeremías en grave peligro; buscó escapar de una ciudad en la que, al parecer, ya no podía hacer bien, y refugiarse en su propia ciudad de Anatot o en sus alrededores (Jeremías salió de Jerusalén para ir a la tierra de Benjamín a tomar allí posesión de una propiedad en el pueblo.[…]Jeremías 37:12). El descubrimiento de este plan condujo a la acusación de deserción; se pensó que él también se estaba "pasando a los caldeos", como otros lo hacían (Entonces dijo el rey Sedequías a Jeremías: Tengo temor de los judíos que se han pasado a los caldeos, no sea que me entreguen en sus manos y me maltraten.[…]Jeremías 38:19), y, a pesar de su negación, fue arrojado a una mazmorra (Entró, pues, Jeremías en el calabozo, es decir, en la celda abovedada; allí permaneció Jeremías muchos días.[…]Jeremías 37:16). La intervención del rey, que aún lo respetaba y lo consultaba, alivió en cierta medida la dureza de su confinamiento (Entonces el rey Sedequías ordenó que pusieran a Jeremías en el patio de la guardia y le dieran una torta de pan al día de la calle de los panaderos, hasta que se acabara todo el pan en la ciudad. Y permaneció Jeremías en el patio de la guardia.[…]Jeremías 37:21); pero, como esto no le impidió hablar con el pueblo, los príncipes de Judá —empeñados en una alianza con Egipto y calculando que el rey no podría resistirlos (Y el rey Sedequías dijo: He aquí, él está en vuestras manos; pues el rey nada puede hacer contra vosotros.[…]Jeremías 38:5)— lo arrojaron a la cisterna de la prisión para que muriera allí. De este horrible destino fue liberado nuevamente por la amistad del eunuco etíope Ebed-melec y el aprecio del rey por él; Jeremías fue devuelto a la custodia más benigna en la que había estado anteriormente, donde encontramos (12 y di la escritura de compra a Baruc, hijo de Nerías, hijo de Maasías, en presencia de Hanameel, hijo de mi tío, en presencia de los testigos que firmaron la escritura de compra y en presencia de todos los judíos que se encontraban en el patio de l[…]Jeremías 32:12-16) que tuvo la compañía de Baruc. En la impotencia de su perplejidad, Sedequías lo consultó secretamente una vez más (Entonces el rey Sedequías mandó traer ante sí al profeta Jeremías a la entrada tercera que había en la casa del SEÑOR; y dijo el rey a Jeremías: Voy a preguntarte una cosa; no me ocultes nada.[…]Jeremías 38:14), pero solo para escuchar la certeza del fracaso si continuaba resistiendo la autoridad de los caldeos. El mismo consejo lo repitió más abiertamente cuando el rey envió a Pasur (no el ya mencionado) y a Sofonías —antes amigos, al parecer, de Jeremías, o al menos neutrales (Y el sacerdote Sofonías leyó esta carta a oídos del profeta Jeremías.[…]Jeremías 29:29)— para pedirle consejo. Aunque infructuoso, podemos aún rastrear, en el lenguaje suavizado de en paz morirás. Como quemaron especias por tus padres, los reyes anteriores que te precedieron, así quemarán especias por ti, y con '¡Ay, Señor!' harán lamento por ti": Porque yo he hablado la palabra--declara el SEÑOR.[…]Jeremías 34:5, una consecuencia de la bondad hacia el rey: aunque la deportación era inevitable, aún podía "morir en paz". El regreso del ejército caldeo llenó de consternación tanto al rey como al pueblo (Palabra que vino a Jeremías de parte del SEÑOR en el año décimo de Sedequías, rey de Judá, que fue el año dieciocho de Nabucodonosor.[…]Jeremías 32:1) y el riesgo ahora era que perdieran su presuntuosa confianza, al extremo opuesto de hundirse en la desesperación, sin fe en Dios ni esperanza para el futuro. Al profeta también se le enseñó cómo afrontar ese peligro. En su prisión, mientras los caldeos asolaban el país, compró, con todas las formalidades necesarias, la heredad de Anatot, de la que su pariente Hanameel deseaba deshacerse (6 Y Jeremías dijo: Vino a mí la palabra del SEÑOR, diciendo: 7 "He aquí, Hanameel, hijo de tu tío Salum, viene a ti, diciendo: 'Cómprate el campo que tengo en Anatot, porque tú tienes el derecho de rescate para comprarlo.'" 8 Y vino a mí Hanameel, hi[…]Jeremías 32:6-9). Su fe en las promesas de Dios no le falló. Con confianza en el futuro de su país, que ha sido equiparada (Nägelsbach, l. c.) a la del romano que compró en su valor total el mismo terreno sobre el que se asentaron las fuerzas de Aníbal (Livio xxxvi. 11), creía no solo que "se volverían a poseer casas, heredades y viñas en la tierra" ("Porque así dice el SEÑOR de los ejércitos, el Dios de Israel: 'De nuevo se comprarán casas, campos y viñas en esta tierra.'"[…]Jeremías 32:15), que la voz de alegría aún se oiría allí (voz de gozo y voz de alegría, la voz del novio y la voz de la novia, la voz de los que dicen: 'Dad gracias al SEÑOR de los ejércitos, porque el SEÑOR es bueno, porque para siempre es su misericordia'; y de los que traen ofrenda de acción de gracias a[…]Jeremías 33:11), y que, bajo "el Señor justicia nuestra", la casa de David y los sacerdotes levitas nunca se quedarían sin representante (15 "En aquellos días y en aquel tiempo haré brotar de David un Renuevo justo, y El hará juicio y justicia en la tierra. 16 "En aquellos días estará a salvo Judá, y Jerusalén morará segura, y este es el nombre con el cual será llamada: el SEÑOR, justi[…]Jeremías 33:15-18). Por fin llegó el golpe. La solemne renovación del pacto nacional (a los oficiales de Judá, a los oficiales de Jerusalén, a los oficiales de la corte, a los sacerdotes y a todo el pueblo de la tierra que pasaron entre los pedazos del becerro;[…]Jeremías 34:19), la promesa de libertad para todos los siervos, fue inútil. El egoísmo de los nobles era más fuerte que sus temores, y el profeta, que antes los había reprendido por su profanación del sábado, ahora tuvo que protestar contra su desprecio por el año sabático ('Al cabo de siete años cada uno de vosotros pondrá en libertad al hermano hebreo que le fue vendido y que le ha servido por seis años, y lo enviará libre de junto a sí; pero vuestros padres no me escucharon, ni inclinaron su oído.[…]Jeremías 34:14). La ciudad fue tomada y el templo incendiado. El rey y sus príncipes corrieron la misma suerte que Joaquín. El profeta expresó su dolor en las Lamentaciones.
Tras la toma de Jerusalén, c. 586 a. C., la facción caldea en Judá vislumbraba ahora un futuro mejor. Nabucodonosor no podía dejar de recompensar a quienes, en medio de penurias de todo tipo, le habían servido con tanta fidelidad. Encontramos, por consiguiente, una orden especial dada a Nabuzaradán (Y dio órdenes Nabucodonosor, rey de Babilonia, a Nabuzaradán, capitán de la guardia, respecto a Jeremías, diciendo:[…]Jeremías 39:11) para proteger a Jeremías; y, después de ser llevado hasta Ramá con la multitud de cautivos (Palabra que vino a Jeremías de parte del SEÑOR después que Nabuzaradán, capitán de la guardia, lo había dejado libre en Ramá, cuando lo había tomado estando él encadenado entre todos los desterrados de Jerusalén y Judá que iban deportados a Babilonia[…]Jeremías 40:1), fue liberado, y Gedalías, hijo de su fiel amigo Ahicam, fue nombrado gobernador de las ciudades de Judá. El sentimiento de los caldeos hacia él se mostró aún más fuerte en la oferta que le hizo Nabuzaradán (1 Palabra que vino a Jeremías de parte del SEÑOR después que Nabuzaradán, capitán de la guardia, lo había dejado libre en Ramá, cuando lo había tomado estando él encadenado entre todos los desterrados de Jerusalén y Judá que iban deportados a Babilon[…]Jeremías 40:1,5). Se le dejó a él la decisión de ir a Babilonia, con el propósito de vivir allí bajo el patrocinio del rey, o permanecer en su propia tierra con Gedalías y el remanente sobre el cual gobernaba. Cualquiera que haya sido su motivo —compasión por el sufrimiento del pueblo, apego a su tierra natal o el deseo de ayudar a su amigo— el profeta optó por lo último, y el comandante caldeo le concedió una recompensa y lo dejó en libertad. Hubo un breve período de paz (9 Entonces Gedalías, hijo de Ahicam, hijo de Safán, les juró a ellos y a sus hombres, diciendo: No temáis servir a los caldeos; quedaos en la tierra y servid al rey de Babilonia, y os irá bien. 10 Y he aquí, por mi parte, yo me quedaré en Mizpa para […]Jeremías 40:9-12), que pronto se vio interrumpido, sin embargo, por el asesinato de Gedalías a manos de Ismael y sus compañeros. Nos queda conjeturar de qué manera el profeta escapó de una masacre que aparentemente tenía como objetivo incluir a todos los seguidores de Gedalías. La exhaustividad con la que se narra la historia de la masacre en 1 Y en el mes séptimo fue Ismael, hijo de Netanías, hijo de Elisama, de la familia real, y uno de los oficiales principales del rey, junto con diez hombres, adonde estaba Gedalías, hijo de Ahicam, en Mizpa. Y mientras comían pan juntos allí en Mizpa,[…]Jeremías 41 hace, sin embargo, probable que estuviera entre los prisioneros que Ismael llevó a los amonitas y que fueron liberados con la llegada de Johanán. Uno de los amigos de Jeremías fue así asesinado, pero Baruc permaneció con él y el pueblo, bajo el mando de Johanán, quien había tomado el relevo tras la muerte de Gedalías, acudió a él en busca de consejo. El gobernador puesto por los caldeos había sido asesinado. ¿No recaería su venganza sobre todo el pueblo? ¿Había alguna otra forma de seguridad que no fuera escapar a Egipto mientras pudieran? Acudieron entonces a Jeremías con un conclusión anticipada. Con la visión de abundancia y prosperidad en aquella tierra de ollas (diciendo: 'No, sino que iremos a la tierra de Egipto, donde no veremos guerra, ni oiremos el sonido de la trompeta, ni tendremos hambre de pan, y allí nos quedaremos';[…]Jeremías 42:14), sus advertencias fueron en vano, pues sólo provocaron contra él y Baruc la antigua acusación de traición (sino que Baruc, hijo de Nerías, te incita contra nosotros para entregarnos en mano de los caldeos, a fin de que nos maten o nos deporten a Babilonia.[…]Jeremías 43:3). El pueblo siguió su propio consejo y se llevó también a Jeremías y Baruc, por la fuerza, a Egipto. Allí, en la ciudad de Tafnes, tenemos los últimos atisbos de la vida del profeta. Sus palabras son más agudas y contundentes que nunca. Ni siquiera allí duda en hablar del rey de los caldeos como "siervo del Señor" (y diles: "Así dice el SEÑOR de los ejércitos, el Dios de Israel: 'He aquí, enviaré a traer a Nabucodonosor, rey de Babilonia, siervo mío, y pondré su trono sobre estas piedras que he escondido, y él extenderá su pabellón sobre ellas.[…]Jeremías 43:10) y declarando que verían el trono del conquistador erigido en el mismo lugar que habían escogido como el refugio más seguro, pronuncia una protesta final (1 Palabra que vino a Jeremías para todos los judíos que moraban en la tierra de Egipto, los que moraban en Migdol, en Tafnes, en Menfis y en la tierra de Patros, diciendo: 2 Así dice el SEÑOR de los ejércitos, el Dios de Israel: "Vosotros habéis vist[…]Jeremías 44) contra las idolatrías de las que ellos y sus padres habían sido culpables, y que incluso entonces renovaban. Después de esto, todo es incierto.
Si suponemos que Y en el año treinta y siete del destierro de Joaquín, rey de Judá, en el mes doce, a los veinticinco días del mes, Evil-merodac, rey de Babilonia, en el año primero de su reino, favoreció a Joaquín, rey de Judá, y lo sacó de la cárcel.[…]Jeremías 52:31 fue escrito por el propio Jeremías, demostraría que alcanzó una edad muy avanzada, pero esto es tan dudoso que debemos recurrir a otras fuentes. Por un lado, está la tradición cristiana, basada sin duda en alguna creencia anterior (Tertuliano, adv. Gnost. c. 8; Pseudo-Epifano, Opp. iii. 239; Jerónimo, adv. Jovin. ii. 37), según la cual la larga tragedia de su vida culminó en un martirio real, y que los judíos de Tafnes, irritados por sus denuncias, finalmente lo apedrearon hasta la muerte. La mayoría de los comentaristas del Nuevo Testamento encuentran una alusión a esto en Fueron apedreados, aserrados, tentados, muertos a espada; anduvieron de aquí para allá cubiertos con pieles de ovejas y de cabras; destituidos, afligidos, maltratados[…]Hebreos 11:37. Una tradición alejandrina informó que sus huesos fueron llevados a esa ciudad por Alejandro Magno (Chron. Pasch. p. 156, ed. Dindorf, citado por Carpzov y Nägelsbach). A principios del siglo XIX se dijo a los viajeros, aunque nadie conocía el lugar exacto, que había sido enterrado en Giza (Lucas, Travels in the Levant, p. 28). Por otro lado, está la declaración judía de que, tras la conquista de Egipto por Nabucodonosor, él, junto con Baruc, escapó a Babilonia (Seder Olam Rabba, c. 26; Genebrard, Chronol. Heb. 1608) o Judea (R. Solomon Jarchi, sobre "Y no quedará quien escape ni quien sobreviva del remanente de Judá que ha entrado en la tierra de Egipto para residir allí, para luego volver a la tierra de Judá a la cual añoran volver a fin de morar allí, porque ninguno volverá, excepto algunos fu[…]Jeremías 44:14), y murió en paz. Josefo guarda absoluto silencio sobre su destino, pero afirma en general que los judíos que se refugiaron en Egipto fueron finalmente llevados a Babilonia como cautivos (Ant. x. 9). No es imposible, sin embargo, que tanto la tradición judía como el silencio de Josefo tuvieran su origen en el deseo de encubrir un gran crimen, y que la oferta de Nabuzaradán (1 Palabra que vino a Jeremías de parte del SEÑOR después que Nabuzaradán, capitán de la guardia, lo había dejado libre en Ramá, cuando lo había tomado estando él encadenado entre todos los desterrados de Jerusalén y Judá que iban deportados a Babilon[…]Jeremías 40) sugiriera la conjetura que posteriormente se convirtió en una afirmación. De hecho, la oscuridad y la duda que se cernieron sobre los últimos días de la vida del profeta son más significativas que cualquiera de las imaginaciones de los hombres sobre el final de su carrera. No necesitaba una muerte violenta para ser un verdadero mártir. Morir, sin que nadie registrara el momento ni la forma de su muerte, fue el final justo para quien siempre había sabido, no tanto ganar la alabanza de los hombres, sino que la palabra del Señor estuviera en él como un "fuego ardiente" (Pero si digo: No le recordaré ni hablaré más en su nombre, esto se convierte dentro de mí como fuego ardiente encerrado en mis huesos; hago esfuerzos por contener lo , y no puedo.[…]Jeremías 20:9). ¿Acaso no podemos siquiera conjeturar que este silencio se debió al propio profeta? Si creemos que Baruc, quien estuvo con Jeremías en Egipto, le sobrevivió y participó en la recopilación y edición de sus profecías, es difícil explicar la omisión de un hecho de tanto interés, salvo bajo la hipótesis de que sus vidas fueron selladas por las instrucciones del maestro, quien así le enseñó, tanto con el ejemplo como con el precepto, que no debía buscar "grandezas" para sí mismo.
Otras tradiciones relacionadas con el nombre de Jeremías, aunque no arrojan luz sobre su historia, son interesantes, ya que muestran la impresión que su obra y su vida dejaron en las mentes de las generaciones posteriores. A medida que el cautiverio se prolongaba, la profecía de los setenta años, que al principio fue terrorífica, se convirtió en base de la esperanza (en el año primero de su reinado, yo, Daniel, pude entender en los libros el número de los años en que, por palabra del SEÑOR que fue revelada al profeta Jeremías, debían cumplirse las desolaciones de Jerusalén: setenta años.[…]Daniel 9:2; para que se cumpliera la palabra del SEÑOR por boca de Jeremías, hasta que la tierra hubiera gozado de sus días de reposo. Todos los días de su desolación reposó hasta que se cumplieron los setenta años.[…]2 Crónicas 36:21; En el primer año de Ciro, rey de Persia, para que se cumpliera la palabra del SEÑOR por boca de Jeremías, el SEÑOR movió el espíritu de Ciro, rey de Persia, y éste hizo proclamar por todo su reino y también por escrito, diciendo:[…]Esdras 1:1). Al regreso de Babilonia, sus profecías fueron recopiladas e incorporadas al canon, como las del segundo de los grandes profetas de Israel. En la disposición seguida por los escritores talmúdicos babilónicos (Baba Batra, § 14 6; citado por Lightfoot, sobre Entonces se cumplió lo anunciado por medio del profeta Jeremías, cuando dijo: Y TOMARON LAS TREINTA PIEZAS DE PLATA, EL PRECIO DE AQUEL CUYO PRECIO HABIA SIDO FIJADO por los hijos de Israel;[…]Mateo 27:9), y perpetuada entre algunos de los transcriptores judíos medievales (Wolff, Bibl. Hebr. ii. 148), él, y no Isaías, ocupa el primer lugar. El dicho judío de que "el espíritu de Jeremías habitó después en Zacarías" (Grocio, sobre Entonces se cumplió lo anunciado por medio del profeta Jeremías, cuando dijo: Y TOMARON LAS TREINTA PIEZAS DE PLATA, EL PRECIO DE AQUEL CUYO PRECIO HABIA SIDO FIJADO por los hijos de Israel;[…]Mateo 27:9) indica hasta qué punto se creía que la mente de uno había sido influenciada por las enseñanzas del otro. El cumplimiento de sus predicciones sobre una nación restaurada llevó a considerarlo no solo un profeta del mal, sino también un protector de sus compatriotas, intercediendo por ellos. Él había ocultado el tabernáculo y el arca, los grandes tesoros del templo, en una de las cuevas del Sinaí, donde permanecerán ocultos hasta el día de la restauración (2 Macabeos ii. 1-8). Aparece como "un hombre de cabellos grises y sumamente glorioso", "amante de los hermanos, que oró mucho por la ciudad santa", en la visión de Judas Macabeo y de él recibe el héroe su espada de oro, como un don de Dios (2 Mac. xv. 13-16). Toda su vocación como profeta es claramente reconocida (Eclesiástico xlix. 7). La autoridad de su nombre se reclama para largas declamaciones didácticas contra la idolatría de Babilonia (Bar. vi. [o Epist. de Jer.]). En un período posterior se le atribuyeron, como profeta representativo, citas de otros libros en el mismo volumen (Lightfoot, l. c.), o profecías, apócrifas o genuinas, cuyo verdadero autor fue olvidado (Jerónimo, sobre Entonces se cumplió lo anunciado por medio del profeta Jeremías, cuando dijo: Y TOMARON LAS TREINTA PIEZAS DE PLATA, EL PRECIO DE AQUEL CUYO PRECIO HABIA SIDO FIJADO por los hijos de Israel;[…]Mateo 27:9; Fabricius, Cod. Pseudepig. V. T. i. 1103; Grocio, sobre Por esta razón dice: Despierta, tú que duermes, y levántate de entre los muertos, y te alumbrará Cristo.[…]Efesios 5:14). Incluso en la época del ministerio de Jesús prevalecía la creencia (basada, en parte quizás, en este caso como en el de Elías, en el misterio que envolvía el tiempo y la manera de su muerte) de que su obra aún no había terminado. Algunos decían de Jesús que él era "Jeremías, o uno de los profetas" (Y ellos dijeron: Unos, Juan el Bautista; y otros, Elías; pero otros, Jeremías o uno de los profetas.[…]Mateo 16:14). Según muchos comentaristas, era "el profeta" que todo el pueblo esperaba (Y le preguntaron: ¿Entonces, qué? ¿Eres Elías? Y él dijo*: No soy. ¿Eres el profeta? Y respondió: No.[…]Juan 1:21). La creencia de que era el cumplimiento de "Un profeta como tú levantaré de entre sus hermanos, y pondré mis palabras en su boca, y él les hablará todo lo que yo le mande.[…]Deuteronomio 18:18 ha sido sostenida por intérpretes judíos posteriores (Abarbanel en Carpzov, l. c.). Las tradiciones relacionadas con él perduraron incluso en la Iglesia, y aparecieron en la noción de que nunca había muerto realmente, sino que regresaría un día del Paraíso como uno de los "dos testigos" de Apocalipsis (Victorino, Comm. in Apoc. 11:13). Las leyendas egipcias adoptaron formas aún más extravagantes y fantásticas. Fue él quien predijo a los sacerdotes de Egipto que sus ídolos caerían un día al suelo en presencia de la virgen (Epifanio, de Vit. Proph. Opp. ii, p. 239), o que había liberado un distrito a orillas del Nilo de cocodrilos y áspides, e incluso en el siglo IV de la era cristiana, el polvo de esa región se consideraba una protección específica contra sus mordeduras (ibid.). Según otra tradición, había regresado de Egipto a Jerusalén y vivido allí durante trescientos años (D'Herbelot, Biblioth. Orient. p. 499). La narración de sus sufrimientos se adornaba con los incidentes de un martirio cristiano (Eupolemio Polihistor, in Euseb. Praep. Evang. ix. 39). El sufrimiento de Jeremías fue más agudo que el de cualquier profeta anterior. No se trataba simplemente de que la miseria que otros habían visto de lejos lo afligiera a él y a su país, ni de que tuviera que soportar una vida de persecución, mientras que otros tenían intervalos de descanso, en los que eran honrados y se buscaba su consejo. Además de todas las circunstancias externas, estaba su carácter individual, influenciado por ellas y que reaccionaba ante ellas. En cada página de sus profecías reconocemos el temperamento que, si bien no lleva al hombre que lo posee a rehuir la obra de Dios, por dolorosa que sea, hace que el dolor de obedecerla sea infinitamente más agudo y da a todo el carácter la impronta de una melancolía más profunda y duradera. Él es, por excelencia, "el hombre que ha visto aflicciones" (Yo soy el hombre que ha visto la aflicción bajo la vara de su furor.[…]Lamentaciones 3:1). No hay dolor como su dolor (Vosotros todos los que pasáis por el camino, ¿no os importa esto? Observad y ved si hay dolor como mi dolor, con el que fui atormentada, con el que el SEÑOR me afligió el día de su ardiente ira.[…]Lamentaciones 1:12). Presencia la desaparición, una a una, de todas sus esperanzas de reforma y liberación nacional. Tiene que aparecer como un profeta del mal, destrozando las falsas esperanzas en las que el pueblo está confiando. Otros profetas, Samuel, Eliseo, Isaías, habían sido enviados para incitar al pueblo a la resistencia. Él ha llegado a la conclusión, por amarga que sea, de que la única seguridad para sus compatriotas reside en aceptar aquello contra lo que luchan como el peor de los males; y esto le acarrea la acusación de traición y deserción. Si no fuera por su confianza en el Dios de Israel, por su esperanza de un futuro mejor que surgirá de todo ese caos y oscuridad, su corazón desfallecería. Pero esa visión es clara y brillante, y le confiere, casi tan plenamente como a Isaías, el carácter de profeta del evangelio. No es simplemente un israelita que anhela una restauración nacional. En medio de todas las calamidades que profiere contra las naciones vecinas, también tiene esperanzas y promesas para ellas (Pero restauraré el bienestar de Moab en los postreros días--declara el SEÑOR. Hasta aquí, el juicio de Moab.[…]Jeremías 48:47; 49:6,39). En ese tormentoso atardecer de la profecía, contempla, en espíritu, el amanecer de un día más brillante y eterno. Ve que, si hay alguna esperanza de salvación para su pueblo, no puede ser mediante un retorno al antiguo sistema y a las antiguas ordenanzas, por divinas que alguna vez hayan sido (He aquí, vienen días--declara el SEÑOR--en que haré con la casa de Israel y con la casa de Judá un nuevo pacto,[…]Jeremías 31:31). Debe haber un nuevo pacto. Esa palabra, destinada a estar llena de poder para todas las generaciones venideras, aparece primero en sus profecías. Las relaciones entre el pueblo y el Señor de Israel, entre la humanidad y Dios, deben basarse, no en una ley externa, con sus exigencias de obediencia, sino en la de una comunión interior con Él y la conciencia de la dependencia total. Por todo esto él vio claramente que debía haber una figura personal. El reino de Dios no podía manifestarse sino a través de un hombre perfectamente justo, que gobernara sobre los hombres en la tierra. Las esperanzas del profeta no son meras visiones vagas de un futuro mejor. Se centran en la figura de Cristo y son esencialmente mesiánicas. Destaca que la primera cita de Jeremías en los evangelios (17 Entonces se cumplió lo que fue dicho por medio del profeta Jeremías, cuando dijo: 18 SE OYO UNA VOZ EN RAMA, LLANTO Y GRAN LAMENTACION; RAQUEL QUE LLORA A SUS HIJOS, Y QUE NO QUISO SER CONSOLADA PORQUE ya NO EXISTEN. […]Mateo 2:17-18) evoca la voz de lamentación y horror a la que estamos acostumbrados en el Antiguo Testamento.
En un sentido profundo, la vida del profeta fue un reflejo de la de Cristo. En ambos se encuentra la misma manifestación temprana de la conciencia de una misión divina (Entonces El les dijo: ¿Por qué me buscabais? ¿Acaso no sabíais que me era necesario estar en la casa de mi Padre?[…]Lucas 2:49). La persecución que expulsó al profeta de Anatot tiene su contraparte en la de los hombres de Nazaret (y levantándose, le echaron fuera de la ciudad, y le llevaron hasta la cumbre del monte sobre el cual estaba edificada su ciudad para despeñarle.[…]Lucas 4:29). Sus protestas contra los sacerdotes y profetas son precursoras de las lamentaciones contra los escribas y fariseos (1 Entonces Jesús habló a la muchedumbre y a sus discípulos, 2 diciendo: Los escribas y los fariseos se han sentado en la cátedra de Moisés. 3 De modo que haced y observad todo lo que os digan; pero no hagáis conforme a sus obras, porque ellos dicen y[…]Mateo 23). Sus lamentos por las futuras desgracias de su país responden a las lágrimas que el Hijo del Hombre derramó sobre la ciudad santa. Sus sufrimientos son los más cercanos, de entre toda la hueste de mártires, a los del Maestro a manos de príncipes, sacerdotes, ancianos y pueblo. Vio con mayor claridad que otros ese nuevo pacto, con todos sus dones de vida y poder espiritual, que fue proclamado y ratificado por la muerte en la cruz, un nuevo pacto anunciado en 33 porque este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días--declara el SEÑOR--. Pondré mi ley dentro de ellos, y sobre sus corazones la escribiré; y yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo. 34 Y no tendrán que enseñar más cada[…]Jeremías 31:33-34 que se cita cumplido en 15 Y también el Espíritu Santo nos da testimonio; porque después de haber dicho: 16 ESTE ES EL PACTO QUE HARE CON ELLOS DESPUES DE AQUELLOS DIAS--DICE EL SEÑOR: PONDRE MIS LEYES EN SU CORAZON, Y EN SU MENTE LAS ESCRIBIRE, añade: 17 Y NUNCA MAS ME ACO[…]Hebreos 10:15-17.
Como podría esperarse en alguien que vivió en los últimos días del reino, y que por lo tanto tenía las obras de los profetas anteriores para mirar hacia atrás, encontramos en él reminiscencias y reproducciones de lo que habían escrito, que indican la forma en que su propio espíritu había sido educado (comp. 19 El artífice funde el ídolo, el orfebre lo recubre de oro y el platero le hace cadenas de plata. 20 El que es muy pobre para tal ofrenda escoge un árbol que no se pudra; se busca un hábil artífice para erigir un ídolo que no se tambalee. […]Isaías 40:19,20, con 3 Porque las costumbres de los pueblos son vanidad; pues un leño del bosque es cortado, lo trabajan las manos de un artífice con la azuela; 4 con plata y oro lo adornan, con clavos y martillos lo aseguran para que no se mueva. 5 Como los espantapájar[…]Jeremías 10:3-5; El hace subir las nubes desde los extremos de la tierra, hace los relámpagos para la lluvia y saca el viento de sus depósitos.[…]Salmo 135:7, con Cuando El emite su voz, hay estruendo de aguas en los cielos; El hace subir las nubes desde los extremos de la tierra, hace los relámpagos para la lluvia y saca el viento de sus depósitos.[…]Jeremías 10:13; Derrama tu furor sobre las naciones que no te conocen, y sobre los reinos que no invocan tu nombre.[…]Salmo 79:6, con Derrama furor sobre las naciones que no te conocen, y sobre los linajes que no invocan tu nombre; porque han devorado a Jacob, lo han devorado y lo han consumido, y han asolado su morada.[…]Jeremías 10:25; Conduciré a los ciegos por un camino que no conocen, por sendas que no conocen los guiaré; cambiaré delante de ellos las tinieblas en luz y lo escabroso en llanura. Estas cosas haré, y no las dejaré sin hacer .[…]Isaías 42:16, con Con llanto vendrán, y entre súplicas los guiaré; los haré andar junto a arroyos de aguas, por camino derecho en el cual no tropezarán; porque soy un padre para Israel, y Efraín es mi primogénito.[…]Jeremías 31:9; Aquel día el Renuevo del SEÑOR será hermoso y lleno de gloria, y el fruto de la tierra será el orgullo y adorno de los sobrevivientes de Israel.[…]Isaías 4:2; 11:1, con "En aquellos días y en aquel tiempo haré brotar de David un Renuevo justo, y El hará juicio y justicia en la tierra.[…]Jeremías 33:15; 1 Profecía sobre Moab. Ciertamente en una noche Ar de Moab fue devastada y destruida, ciertamente en una noche Kir de Moab fue devastada y destruida. 2 Han subido al templo y a Dibón, a los lugares altos a llorar. Sobre Nebo y sobre Medeba gime Moab;[…]Isaías 15 con 1 Acerca de Moab. Así dice el SEÑOR de los ejércitos, el Dios de Israel: ¡Ay de Nebo, porque ha sido destruida! Quiriataim ha sido avergonzada, ha sido tomada; la altiva fortaleza ha sido avergonzada y destrozada. 2 Ya no hay alabanza para Moab, en H[…]Jeremías 48; 1 Profecía sobre Babilonia que tuvo en visión Isaías, hijo de Amoz: 2 Levantad estandarte sobre la colina pelada, alzad a ellos la voz, agitad la mano para que entren por las puertas de los nobles. 3 Yo he dado órdenes a mis consagrados, también he l[…]Isaías 13 y 47 con 1 Palabra que el SEÑOR habló acerca de Babilonia, la tierra de los caldeos, por medio del profeta Jeremías: 2 Anunciadlo entre las naciones y hacedlo oír; levantad estandarte, hacedlo oír. No lo ocultéis, sino decid: "Ha sido tomada Babilonia, está a[…]Jeremías 50; 51: véase también Küper, Jerem. librorum sac. interpres et vindex). En sus escritos, al igual que en otros de la misma época, aparecen repetidamente huellas de la influencia del recién descubierto libro de la ley, y en particular de Deuteronomio ("Maldito el que no confirme las palabras de esta ley, poniéndolas por obra." Y todo el pueblo dirá: "Amén."[…]Deuteronomio 27:26; 4:20; 7:12, con 3 Les diréis: "Así dice el SEÑOR, Dios de Israel: 'Maldito el hombre que no obedezca las palabras de este pacto 4 que mandé a vuestros padres el día que los saqué de la tierra de Egipto, del horno de hierro, diciéndoles: "Escuchad mi voz, y haced con[…]Jeremías 11:3-5; Si un hermano tuyo, hebreo o hebrea, te es vendido, te servirá por seis años, pero al séptimo año lo pondrás en libertad.[…]Deuteronomio 15:12, con Jeremías 34:14; el que guarda misericordia a millares, el que perdona la iniquidad, la transgresión y el pecado, y que no tendrá por inocente al culpable ; el que castiga la iniquidad de los padres sobre los hijos y sobre los hijos de los hijos hasta la tercera y cu[…]Éxodo 34:7, con que muestras misericordia a millares, pero que castigas la iniquidad de los padres en sus hijos después de ellos, oh grande y poderoso Dios, el SEÑOR de los ejércitos es su nombre;[…]Jeremías 32:18; Por tanto, di a los hijos de Israel: "Yo soy el SEÑOR, y os sacaré de debajo de las cargas de los egipcios, y os libraré de su esclavitud, y os redimiré con brazo extendido y con juicios grandes.[…]Éxodo 6:6, con "Y sacaste a tu pueblo Israel de la tierra de Egipto con señales y portentos, con mano fuerte y con brazo extendido y con gran terror,[…]Jeremías 32:21). Cabe destacar que los paralelismos en estos y otros casos no surgen, en su mayoría, de citas directas, sino que son naturales en alguien cuyo lenguaje y modo de pensar se han forjado mediante el estudio constante de libros que le fueron presentados con autoridad divina. Junto con esto, está la tendencia, natural en quien habla desde la plenitud de su corazón, a repetir con casi las mismas palabras las grandes verdades en las que descansaba su propio corazón y con las que buscaba guiar a otros (compárense las referencias marginales en varios pasajes y la lista en Keil, Einleit. § 74). A lo largo de todo el texto, también, se encuentran las señales de su temperamento individual, una mayor prominencia del elemento subjetivo y elegíaco que en otros profetas, una energía menos sostenida, un ritmo menos ordenado y completo (De Wette, Einleit. § 217; Ewald, Propheten, ii. 1-11). Un examen cuidadoso de las distintas partes de su profecía ha llevado a la convicción de que podemos rastrear un aumento de estas características que corresponden a las pruebas acumuladas de su vida (Ewald, l. c.). Los primeros escritos son más tranquilos, más elevados, de tono más uniforme; los posteriores muestran marcas de edad, cansancio y tristeza, y están más fuertemente impregnados del lenguaje del sufrimiento individual. Al vivir en una época en que la pureza del hebreo antiguo cedía ante el contacto continuo con otras lenguas afines, su lengua cayó bajo la influencia que actuaba sobre todos los escritores de su tiempo, abunda en formas arameas, pierde de vista las distinciones gramaticales más finas del hebreo antiguo e incluye muchas palabras que no se encuentran en su vocabulario (Eichhorn, Einleit. in das A. T. iii. 121). Es en parte característico del hombre, así como de la época, que palabras aisladas adquirieran un significado tan singular (Vino entonces a mí la palabra del SEÑOR, diciendo: ¿Qué ves tú, Jeremías? Y yo respondí: Veo una vara de almendro.[…]Jeremías 1:11), que predicciones enteras se plasmaran en nombres acuñados para tal fin (por tanto, he aquí, vienen días--declara el SEÑOR--cuando este lugar no se llamará más Tofet ni valle de Ben-hinom, sino Valle de la Matanza.[…]Jeremías 19:6; 20:3), y que las analogías reales que se presentaran no provinieran de lo grandioso y terrible, sino de los incidentes más cotidianos y familiares (1 Así me dijo el SEÑOR: Ve y cómprate un cinturón de lino y póntelo en la cintura, pero no lo metas en agua. 2 Compré, pues, el cinturón conforme a la palabra del SEÑOR, y me lo puse en la cintura. 3 Entonces vino a mí la palabra del SEÑOR por segund[…]Jeremías 13:1-11; 18:1-10).
La ausencia de cualquier orden cronológico en la estructura actual de la recopilación de las profecías de Jeremías es obvia a primera vista; y esto ha llevado a algunos escritores (Blayney, Pref. to Jeremiah) a creer que, tal como está el libro ahora, no hay más que la más descabellada confusión; "una mezcla absurda" de profecías de diferentes fechas. Casi todos los comentaristas han intentado reconstruir el libro sobre una base cronológica desde el resurgimiento de la crítica (Simonis, Vitringa, Cornelius a Lapide, entre los primeros; comp. De Wette, Einleit. § 220); y el resultado de los trabajos de los críticos posteriores ha sido modificar el juicio algo apresurado del teólogo inglés. Cualesquiera que sean los puntos de divergencia en las hipótesis de Movers, Hitzig, Ewald, Bunsen, Nägelsbach y otros, coinciden en admitir rastros de orden en medio de la aparente irregularidad, y se esfuerzan por explicar, más o menos satisfactoriamente, las anomalías aparentes. La conclusión de los tres últimos es que tenemos el libro sustancialmente en el mismo estado en que salió de las manos del profeta o de su discípulo Baruc. Limitándonos, por el momento, al orden hebreo, tenemos dos grandes divisiones:
(1) Capítulos 1-45. Profecías pronunciadas en diferentes momentos, dirigidas principalmente a Judá o relacionadas con la historia personal de Jeremías.
(2) Capítulos 46-51. Profecías relacionadas con otras naciones.
El capítulo 52 tomado en gran parte, aunque no completamente, de 1 Y aconteció que en el noveno año de su reinado, en el décimo mes, el día diez del mes, vino Nabucodonosor, rey de Babilonia, él y todo su ejército contra Jerusalén, acampó contra ella y construyó un muro de asedio alrededor de ella. 2 Y la ciudad e[…]2 Reyes 25, puede considerarse un suplemento a la profecía o (junto con Grocio y Lowth) una introducción a las Lamentaciones.
Al examinar más detenidamente cada una de estas divisiones, encontramos las siguientes secciones. La narración de Entonces Jeremías tomó otro rollo y se lo dio al escriba Baruc, hijo de Nerías, y éste escribió en él al dictado de Jeremías todas las palabras del libro que Joacim, rey de Judá, había quemado en el fuego, y aun se le añadieron muchas palabras semeja[…]Jeremías 36:32 sirve para explicar el desarrollo del libro en su forma actual y da cuenta de algunas, al menos, de sus anomalías. Hasta el cuarto año de Joacim, al parecer, no se habían puesto por escrito profecías, o, si se escribieron, no se habían recopilado ni conservado. Entonces, los mensajes más memorables que la palabra del Señor le había traído de vez en cuando, fueron escritos al dictado del propio profeta. Cuando ese rollo fue destruido, escribió un segundo, y se añadieron otras profecías o narraciones a medida que llegaban. Podemos creer que este manuscrito fue la base de nuestro presente texto; pero es fácil comprender cómo, al transcribir tal documento, o colección de documentos, el deseo de introducir lo que al transcriptor le parecía un mejor orden conduce a muchas modificaciones. Tal como está, reconocemos —adoptando la clasificación de Bunsen (Gott, in der Geschichte, i. 113), como la más natural, y de acuerdo sustancialmente con la de Ewald— los siguientes grupos de profecías, cuyas secciones están indicadas por la recurrencia de la fórmula, "la palabra del Señor vino a Jeremías", en formas más completas o abreviadas.
1 1 Palabras de Jeremías, hijo de Hilcías, de los sacerdotes que habitaban en Anatot, en la tierra de Benjamín, 2 a quien vino la palabra del SEÑOR en los días de Josías, hijo de Amón, rey de Judá, en el año trece de su reinado. 3 También vino a él l[…]Jeremías 1-21. Contiene probablemente la sustancia del libro de 36:32, e incluye profecías desde el año decimotercero de Josías hasta el cuarto de Joacim. Es posible que todo el capítulo 1 se haya añadido en retrospectiva del profeta sobre toda su obra desde su comienzo. El capítulo 21 pertenece a un período anterior, pero probablemente ha encontrado su lugar aquí conectado, por la recurrencia del nombre Pasur, con el capítulo 20.
22 1 Así dice el SEÑOR: Desciende a la casa del rey de Judá y habla allí esta palabra, 2 y di: "Escucha la palabra del SEÑOR, oh rey de Judá, que te sientas sobre el trono de David, tú, tus siervos y tu pueblo, los que entran por estas puertas. 3 "As[…]Jeremías 22-25. Cortas profecías, pronunciadas en diferentes momentos contra los reyes de Judá y los falsos profetas. 13 "Y traeré sobre esa tierra todas las palabras que he hablado contra ella, todo lo que está escrito en este libro que Jeremías ha profetizado contra todas las naciones. 14 "(Pues también a ellos los harán esclavos muchas naciones y grandes reyes, y[…]Jeremías 25:13,14 evidentemente marca la conclusión de una serie de profecías; y lo que sigue, 15 Porque así me ha dicho el SEÑOR, Dios de Israel: Toma de mi mano esta copa del vino del furor, y haz que beban de ella todas las naciones a las cuales yo te envío. 16 Y beberán y se tambalearán y enloquecerán a causa de la espada que enviaré entre[…]Jeremías 25:15-38, el germen de las predicciones más completas en 46 1 Palabra del SEÑOR que vino al profeta Jeremías acerca de las naciones. 2 A Egipto, acerca del ejército de Faraón Necao, rey de Egipto, que estaba junto al río Eufrates en Carquemis, al cual derrotó Nabucodonosor, rey de Babilonia, en el año cuar[…]Jeremías 46-49, se ha colocado aquí como una especie de culminación de la profecía de los setenta años y la posterior caída de Babilonia.
26 1 Al comienzo del reinado de Joacim, hijo de Josías, rey de Judá, vino esta palabra del SEÑOR, diciendo: 2 Así dice el SEÑOR: "Ponte en el atrio de la casa del SEÑOR, y habla a todas las ciudades de Judá que vienen a adorar en la casa del SEÑOR to[…]Jeremías 26-28. Las dos grandes profecías de la caída de Jerusalén y la historia relacionada con ellas. 1 Al comienzo del reinado de Joacim, hijo de Josías, rey de Judá, vino esta palabra del SEÑOR, diciendo: 2 Así dice el SEÑOR: "Ponte en el atrio de la casa del SEÑOR, y habla a todas las ciudades de Judá que vienen a adorar en la casa del SEÑOR todas[…]Jeremías 26 pertenece al período anterior y 27 1 Al principio del reinado de Sedequías, hijo de Josías, rey de Judá, vino esta palabra de parte del SEÑOR a Jeremías, diciendo: 2 Así me ha dicho el SEÑOR: Hazte coyundas y yugos y póntelos al cuello, 3 y envía palabra al rey de Edom, al rey de M[…]Jeremías 27-28 al período posterior de la obra del profeta.
29 1 Estas son las palabras de la carta que el profeta Jeremías envió desde Jerusalén al resto de los ancianos del destierro, a los sacerdotes, a los profetas y a todo el pueblo que Nabucodonosor había llevado al destierro de Jerusalén a Babilonia. 2[…]Jeremías 29-31. El mensaje de consuelo para los exiliados en Babilonia.
32 1 Palabra que vino a Jeremías de parte del SEÑOR en el año décimo de Sedequías, rey de Judá, que fue el año dieciocho de Nabucodonosor. 2 En aquel tiempo el ejército del rey de Babilonia tenía sitiada a Jerusalén, y el profeta Jeremías estaba ence[…]Jeremías 32-44. La historia de los dos últimos años antes de la captura de Jerusalén, y de la obra de Jeremías en ellos y en el período que siguió. 35 1 Palabra que vino a Jeremías de parte del SEÑOR en los días de Joacim, hijo de Josías, rey de Judá, diciendo: 2 Ve a la casa de los recabitas, habla con ellos, llévalos a la casa del SEÑOR, a una de las cámaras, y dales a beber vino. 3 Entonces t[…]Jeremías 35-36 son notables e interrumpen el orden cronológico, que de otro modo se habría seguido aquí más de cerca que en cualquier otra parte. La posición del capítulo 45, relacionada con cualquier otro capítulo anterior o posterior, puede explicarse por la hipótesis de que Baruc deseaba dejar constancia de un pasaje tan importante de su propia vida, y lo insertó donde terminaba la narración directa de la vida de Jeremías. La misma explicación se aplica en parte al capítulo 36, que evidentemente fue en algún momento la conclusión de una de las divisiones.
46 1 Palabra del SEÑOR que vino al profeta Jeremías acerca de las naciones. 2 A Egipto, acerca del ejército de Faraón Necao, rey de Egipto, que estaba junto al río Eufrates en Carquemis, al cual derrotó Nabucodonosor, rey de Babilonia, en el año cuar[…]Jeremías 46-51. Las profecías contra las naciones extranjeras, que culminan con la gran predicción contra Babilonia.
La narración suplementaria del capítulo 52.
Bibliografía:
Edward Hayes Plumptre, Dr. William Smith's Dictionary of the Bible.