Pero aquí termina nuestro conocimiento sobre José. Que murió antes de la crucifixión de Jesús es bastante seguro, según lo que se relata en Después dijo* al discípulo: ¡He ahí tu madre! Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su propia casa .[…]Juan 19:27, y quizás ¿No es éste el carpintero, el hijo de María, y hermano de Jacobo, José, Judas y Simón? ¿No están sus hermanas aquí con nosotros? Y se escandalizaban a causa de El.[…]Marcos 6:3 insinúe que ya había muerto. Pero dónde, cuándo o cómo murió, no lo sabemos. La edad que tenía cuando se casó, los hijos que tuvo y quién era su madre son cuestiones sobre las que la tradición ha sido muy activa y contradictoria, y sobre las que no ofrece información alguna. De hecho, los diferentes relatos no son sino intentos de distintas épocas de la Iglesia primitiva por conciliar la narración de los evangelios con sus propias opiniones y dar apoyo, según creían, a la concepción milagrosa. No es necesario detallar ni examinar estos relatos aquí, ya que arrojan más luz sobre la historia de aquellos descendientes durante cuatro o cinco siglos que sobre la historia de José. Pero conviene añadir que el origen de todas las primeras historias y afirmaciones de los Padres de la Iglesia sobre José, como por ejemplo su extrema vejez, el hecho de tener hijos con una esposa anterior, la custodia de María que le fue otorgada por sorteo, etc., se encuentran en los evangelios apócrifos, de los cuales el más antiguo es el Protoevangelio de Santiago, aparentemente obra de un judío cristiano del siglo II, citado por Orígenes y mencionado por Clemente de Alejandría y Justino Mártir (Tischendorf, Proleg. xiii). Estas mismas historias se repiten en los demás evangelios apócrifos. Jerónimo desaprueba enérgicamente la opinión común (derivada de los evangelios apócrifos) de que José se casó dos veces, e invoca la autoridad de Ignacio, Policarpo, Ireneo, Justino Mártir y "muchos otros hombres apostólicos" a favor de su propia opinión, de que los hermanos de Jesús eran solo sus primos, o al menos en contra de la opinión de Helvidio, sostenida por Ebión, Teodoto de Bizancio y Valentín, de que eran hijos de José y María. Quienes sostenían esta opinión eran llamados antidicomarianitas, como enemigos de la Virgen (Epifanio, Adv. Haeres. l. iii. t. ii. Haer. lxxviii., también Haer. li.