Historia

LEY

Ley, תּוֺרָה, νόμoς, palabra que se usa propiamente, tanto en las Escrituras como en otros lugares, para expresar un mandamiento definido, establecido por una autoridad reconocida. El mandamiento puede ser general o (como en 9 Ordena a Aarón y a sus hijos, diciendo: "Esta es la ley del holocausto: el holocausto mismo permanecerá sobre el fuego, sobre el altar, toda la noche hasta la mañana, y el fuego del altar ha de mantenerse encendido en él. 14 "Esta es la ley de la o[…]Levítico 6:9,14, etc., "la ley del holocausto", etc.) particular en su contenido; la autoridad, humana o divina. Pero cuando la palabra, se usa con el artículo y sin ninguna palabra que la limite, se refiere a la voluntad expresa de Dios, y, en nueve de cada diez casos, a la ley dada a Moisés, o al Pentateuco, del cual constituye la parte principal.

La palabra hebrea (derivada de la raíz "señalar", y por lo tanto "dirigir y guiar") pone mayor énfasis en su autoridad moral, como la de enseñar la verdad y guiar por el camino correcto; la griega νόμoς (de "asignar o designar"), en su poder restrictivo, impuesto y aplicado por una autoridad reconocida. Pero en ambos casos es un mandamiento que procede de fuera y se distingue de la libre acción de sus súbditos, aunque no necesariamente se opone a ella.

Sin embargo, el sentido de la palabra amplía su alcance y adquiere un carácter más conciso en los escritos de Pablo. Cuando la usa con el artículo, se refiere en general a la ley de Moisés; pero cuando la usa sin el artículo, para abarcar cualquier manifestación de "ley", incluye todos los poderes que actúan sobre la voluntad del hombre por coacción, o por la presión de motivos externos, ya sean sus mandatos expresados ​​o no en formas definidas. Esto se ve en la constante oposición de obras de la ley a fe, u "obras de fe", es decir, obras hechas libremente por la influencia interna de la fe. Un uso aún más notable de la palabra se encuentra en pero veo otra ley en los miembros de mi cuerpo que hace guerra contra la ley de mi mente, y me hace prisionero de la ley del pecado que está en mis miembros.[…]Romanos 7:23, donde el poder del mal sobre la voluntad, que surge de la corrupción del hombre, se denomina "ley del pecado", es decir, una tiranía que procede de un poder maligno interno.

El uso ocasional de la palabra "ley" (como en ¿Dónde está, pues, la jactancia? Queda excluida. ¿Por cuál ley? ¿La de las obras? No, sino por la ley de la fe.[…]Romanos 3:27, "ley de la fe"; en pero veo otra ley en los miembros de mi cuerpo que hace guerra contra la ley de mi mente, y me hace prisionero de la ley del pecado que está en mis miembros.[…]Romanos 7:23, "ley de mi mente"; en Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús te ha libertado de la ley del pecado y de la muerte.[…]Romanos 8:2, "ley del Espíritu de vida"; y en Pero el que mira atentamente a la ley perfecta, la ley de la libertad, y permanece en ella, no habiéndose vuelto un oidor olvidadizo sino un hacedor eficaz, éste será bienaventurado en lo que hace.[…]Santiago 1:25; 2:12, "la ley perfecta, la ley de la libertad") denota un principio interno de acción que realmente no milita contra la regla general. Pues en cada caso se verá que se habla de tal [principio] en contraste con alguna ley formal y la palabra "ley" se le aplica, en consecuencia, de forma impropia, para marcar esta oposición, protegiendo las palabras calificativas que siguen contra cualquier peligro de malentendido de su verdadero carácter.

También debe notarse que el título "la ley" se usa ocasionalmente de forma amplia para referirse a todo el Antiguo Testamento (como en Jesús les respondió: ¿No está escrito en vuestra ley: "YO DIJE: SOIS DIOSES"?[…]Juan 10:34, refiriéndose al Yo dije: Vosotros sois dioses, y todos sois hijos del Altísimo.[…]Salmo 82:6; en Pero han hecho esto para que se cumpla la palabra que está escrita en su ley: "ME ODIARON SIN CAUSA."[…]Juan 15:25, refiriéndose al No permitas que se regocijen a costa mía los que injustamente son mis enemigos, ni que guiñen el ojo con malicia los que sin causa me aborrecen.[…]Salmo 35:19; y en En la ley está escrito: POR HOMBRES DE LENGUAS EXTRAÑAS Y POR BOCA DE EXTRAÑOS HABLARE A ESTE PUEBLO, Y NI AUN ASI ME ESCUCHARAN, dice el Señor.[…]1 Corintios 14:21, refiriéndose a 11 En verdad, con tartamudez de labios y en lengua extranjera, El hablará a este pueblo, 12 al cual había dicho: Aquí hay reposo, dad reposo al cansado; y: Aquí hay descanso. Pero no quisieron escuchar. […]Isaías 28:11,12). Este uso probablemente se deba no solo al deseo de brevedad y a la prominencia natural del Pentateuco, sino también al predominio en el Antiguo Testamento (considerado por separado del Nuevo, del cual fue preparación) de un carácter externo y legal.


Bibliografía:
Alfred Barry, Dr. William Smith's Dictionary of the Bible.