Historia
RINCÓN
Rincón, פֵּאָ, parte del campo que no podía ser cosechada en su totalidad ("Cuando siegues la mies de tu tierra, no segarás hasta los últimos rincones de tu campo, ni espigarás el sobrante de tu mies.[…]Levítico 19:9). Era derecho de los pobres llevarse lo que quedaba, lo cual era para su mantenimiento. Similarmente la recolección de campos y árboles frutales y la gavilla accidentalmente dejada en el suelo, eran para los pobres y extranjeros por ley ("Cuando seguéis la mies de vuestra tierra, no segaréis hasta el último rincón de ella ni espigaréis el sobrante de vuestra mies; los dejaréis para el pobre y para el forastero. Yo soy el SEÑOR vuestro Dios."[…]Levítico 23:22; 19 Cuando siegues tu mies en tu campo y olvides alguna gavilla en el campo, no regresarás a recogerla; será para el forastero, para el huérfano y para la viuda, para que el SEÑOR tu Dios te bendiga en toda obra de tus manos. 20 Cuando sacudas tus oli[…]Deuteronomio 24:19-21). Parecen provisiones vagas e inadecuadas para el alivio de los pobres, pero la costumbre y el derecho consuetudinario probablemente habían asegurado su observancia (Hacen que el pobre ande desnudo, sin ropa, y al hambriento quitan las gavillas.[…]Job 24:10) antes de la promulgación de Moisés, y continuaron durante largo pero indefinido tiempo estando en vigor. Tampoco eran los "pobres", a quienes pertenecía el derecho, la vaga clase de víctimas que entendemos por el término. Según los principios de la forma de gobierno de la ley de Moisés, cada familia hebrea tenía posesión sobre una cierta propiedad, y ninguna calamidad ordinaria y casual podía empobrecerla por completo. Por lo tanto, sus miembros indigentes tenían derechos de parentesco sobre los "rincones", etc., del campo que cosechaban sus hermanos terratenientes. De manera similar, el "extranjero" era un dependiente reconocido; "dentro de tus puertas" es su descripción expresiva, compartiendo, aunque no por ningún lazo de sangre, el derecho doméstico. Existía, pues, otra provisión para el mantenimiento del derecho en su carácter definido y determinable. Tampoco en el periodo anterior de la política hebrea, por muy detallados que sean sus rasgos sociales, descubrimos rastros generales de angustia agraria y la condición insegura del país que resulta de ello, como, por ejemplo, lo prueban los bandidos del período herodiano. David, un dirigente popular (Y salían los jefes de los filisteos a campaña , y sucedía que cada vez que salían, David se comportaba con más sabiduría que todos los siervos de Saúl, por lo cual su nombre era muy estimado.[…]1 Samuel 18:30; 21:11), solo pudo reunir de cuatrocientos a seiscientos hombres de todo Judá, aunque 'todos los afligidos, y todo el que estaba endeudado y todos los que se hallaban en amargura de espíritu' vinieron a él (Todo el que estaba en apuros, todo el que estaba endeudado y todo el que estaba descontento se unió a él, y él vino a ser jefe sobre ellos. Y había con él unos cuatrocientos hombres.[…]1 Samuel 22:2; 25:13). Además, la posición de los levitas, que tenían un derecho similar sobre el producto de la tierra, pero ninguna posesión en su suelo, aseguraría su influencia como expositores, maestros y en parte administradores de la ley, en favor de tal pretensión. En el último período de los profetas, sus constantes quejas acerca del abuso a los pobres (para privar de justicia a los necesitados, para robar de sus derechos a los pobres de mi pueblo, para hacer de las viudas su botín, y despojar a los huérfanos![…]Isaías 10:2; Por tanto, ya que imponéis fuertes impuestos sobre el pobre y exigís de él tributo de grano, las casas de piedra labrada que habéis edificado, no las habitaréis; habéis plantado viñas escogidas, pero no beberéis su vino.[…]Amós 5:11; 8:6) parecen mostrar que tales leyes habían perdido su fuerza práctica. Aún más tarde, bajo los escribas, una minuciosa legislación fijó una decimosexta parte como la porción de un campo que debía dejarse para el "rincón" legal; pero estipulaba también (lo que parece difícilmente consistente) que dos campos no estuvieran tan unidos que dejaran un rincón solamente donde debían ser contados dos. Estando así fijada la proporción, se podría cosechar todo el grano, suficiente para satisfacer la regulación separada subsecuentemente de todo el cultivo. Este "rincón" era, como la cosecha, libre de diezmo. Ciertos árboles frutales, por ejemplo, nueces, granadas, vides y aceitunas, se consideraban sujetos a la ley del rincón. De hecho, Maimónides establece el principio (Constitutiones de donis pauperum, cap. ii. 1) de que cualquier cultivo que sea apto para la alimentación, se guarde, se recolecte y se almacene, está sujeto a esa ley. Un gentil que poseía tierras en Israel no se consideraba sujeto a la obligación. En lo que respecta a los judíos, parece que se sancionó una evasión de la siguiente manera: Cualquier campo que se consagrara al templo y sus servicios, se consideraba exento del derecho de los pobres; un propietario podía así consagrarlo antes de la cosecha, y luego redimirlo, cuando estaba en la gavilla, para su propio uso. Así los pobres perderían el derecho al 'rincón'. Esto recuerda al Corbán (pero vosotros decís: "Si un hombre dice al padre o a la madre: 'Cualquier cosa mía con que pudieras beneficiarte es corbán (es decir, ofrenda a Dios)'";[…]Marcos 7:11).
El tratado Peah, en la Mishná, se puede consultar, especialmente el cap. i. 2,3,4,5,6; ii.; iv. 7, también el tratado de Maimónides citado anteriormente.
Bibliografía:
Henry Hayman, Dr. William Smith's Dictionary of the Bible.