Historia
RUBÉN

A él, y solo a él, se debió la preservación de la vida de José (Rubén les dijo además: No derraméis sangre. Echadlo en este pozo del desierto, pero no le pongáis la mano encima. Esto dijo para poder librarlo de las manos de ellos y volverlo a su padre.[…]Génesis 37:22), su recuerdo de los detalles minuciosos de la dolorosa escena muchos años después (Y Rubén les respondió, diciendo: ¿No os dije yo: "No pequéis contra el muchacho" y no me escuchasteis? Ahora hay que rendir cuentas por su sangre.[…]Génesis 42:22), su ofrecimiento de asumir la responsabilidad exclusiva de la seguridad del hermano que había sucedido a José en la familia (Entonces Rubén habló a su padre, diciendo: Puedes dar muerte a mis dos hijos, si no te lo traigo; ponlo bajo mi cuidado, y yo te lo devolveré.[…]Génesis 42:37), dan testimonio de una naturaleza cálida y (para aquellos tiempos difíciles) bondadosa. Pero hay un crimen repulsivo que empaña su historia y que convirtió la bendición de su padre moribundo en una maldición, su relación adúltera con Bilha (Y aconteció que mientras Israel moraba en aquella tierra, Rubén fue y se acostó con Bilha, concubina de su padre; e Israel lo supo. Y los hijos de Jacob fueron doce.[…]Génesis 35:22), lo que indica una naturaleza ardiente, impetuosa, desequilibrada; no astuta ni cruel, como Simeón y Leví, sino para usar la metáfora del moribundo patriarca como la del agua desatada (3 Rubén, tú eres mi primogénito, mi poderío y el principio de mi vigor, prominente en dignidad y prominente en poder. 4 Incontrolable como el agua, no tendrás preeminencia, porque subiste a la cama de tu padre, y la profanaste: él subió a mi lecho. […]Génesis 49:3-4); por esta causa, Rubén perderá el derecho de primogenitura, en favor de Judá (Y los hijos de Rubén, el primogénito de Israel (porque él era el primogénito, mas como profanó la cama de su padre, sus derechos de primogenitura fueron dados a los hijos de José, hijo de Israel; de modo que no está inscrito en la genealogía conforme[…]1 Crónicas 5:1).
En el tiempo de la migración a Egipto, Rubén tenía cuatro hijos (Los hijos de Rubén: Hanoc, Falú, Hezrón y Carmi.[…]Génesis 46:9; fueron, pues, los hijos de Rubén, el primogénito de Israel: Hanoc, Falú, Hezrón y Carmi.[…]1 Crónicas 5:3). De ellos surgieron las principales familias de la tribu (5 Rubén, primogénito de Israel. Los hijos de Rubén: de Enoc, la familia de los enoquitas; de Falú, la familia de los faluitas; 6 de Hezrón, la familia de los hezronitas; de Carmi, la familia de los carmitas. 7 Estas son las familias de los rubenitas,[…]Números 26:5-11). Una de esas familias, la de Falú, fue notoria, porque de ella procedió Eliab, cuyos hijos o descendientes, Datán y Abiram, perecieron con sus parientes por la retribución de Dios, al haber conspirado contra Moisés (Y se rebeló Coré, hijo de Izhar, hijo de Coat, hijo de Leví, con Datán y Abiram, hijos de Eliab, y On, hijo de Pelet, hijos de Rubén,[…]Números 16:1; 26:8-11). El censo en el monte Sinaí (20 De los hijos de Rubén, primogénito de Israel, fueron contados por su registro genealógico, por sus familias, por sus casas paternas, según el número de nombres, uno por uno, todo varón de veinte años arriba, todo el que podía salir a la guerra; 21[…]Números 1:20,21; 2:11) muestra que en el Éxodo el número de la tribu era de 46.500 hombres de más de veinte años de edad, y aptos para el servicio militar activo. En términos de fuerza numérica, Rubén era entonces sexto en la lista, Gad, con 45.650 hombres, estaba justo debajo. En la frontera de Canaán, después de la mortandad que castigó la idolatría de Baal-peor, los números habían disminuido ligeramente, y eran 43.730; Gad era 40.500; y la posición de los dos en la lista es más baja que antes, siendo Efraín y Simeón las únicas dos tribus más pequeñas (Estas son las familias de los rubenitas, y los que fueron contados de ellas eran cuarenta y tres mil setecientos treinta.[…]Números 26:7, etc.).
Durante la travesía por el desierto, la posición de Rubén estaba al sur del tabernáculo. El campamento que llevaba su nombre estaba formado por su propia tribu, la de Simeón (el segundo hijo de Lea) y Gad (hijo de Zilpa, sierva de Lea) y su lugar en la marcha era el segundo (10 Al sur estará la bandera del campamento de Rubén, según sus ejércitos. El jefe de los hijos de Rubén, Elisur, hijo de Sedeur, 11 y su ejército, los enumerados, cuarenta y seis mil quinientos. […]Números 2:10-11).

Por consiguiente, cuando los rubenitas y sus compañeros se acercan a Moisés con su petición, la principal objeción es que, con lo que proponen, desalentarán los corazones de los hijos de Israel para cruzar el Jordán hacia la tierra que Dios les había dado (¿Por qué desalentáis a los hijos de Israel a fin de que no pasen a la tierra que el SEÑOR les ha dado?[…]Números 32:7). Solo si se comprometen a hacer su parte en la conquista del territorio occidental, la tierra de Canaán propiamente dicha, podrán luego volver a establecerse en los lugares que ellos quieren. Bajo esa condición, Moisés accederá a su propuesta.
A partir de entonces, parece que una barrera, no solo la material de la distancia, el río y la cordillera que las separaban, sino también la de las diferencias de sentimientos y costumbres, fue surgiendo gradualmente entre las tribus orientales y occidentales. El primer acto de los primeros tras la conquista, y después de haber realizado la ceremonia en el valle entre Ebal y Gerizim, muestra la gran brecha que ya existía entre sus ideas y las de las tribus occidentales.
El montón de piedras que erigieron en la orilla occidental del Jordán para marcar su frontera —para atestiguar, siglos después, que aunque separados por el río de sus hermanos y del territorio donde Dios había establecido el lugar de adoración, aún tenían derecho a regresar para adorarlo— fue erigido de acuerdo con las costumbres inalterables de las tribus beduinas, tanto antes como después. Fue un acto idéntico al que Labán y Jacob realizaron al despedirse, y que realizan constantemente los beduinos en la actualidad. Pero para los israelitas al oeste del Jordán, que estaban abandonando rápidamente sus hábitos nómadas por los de una vida permanente más sedentaria, este acto fue completamente malinterpretado y se entendió como un intento de establecer un altar rival al del tabernáculo, pero la explicación que dieron, deshizo el malentendido. Otra erección rubenita, que durante mucho tiempo mantuvo viva la memoria de la presencia de la tribu al oeste del Jordán, fue la piedra de Bohán, que formaba un hito en la frontera entre Judá y Benjamín (Entonces el límite subía hasta Bet-hogla y seguía al norte de Bet-arabá y subía hasta la piedra de Bohán, hijo de Rubén.[…]Josué 15:6). Era una sola piedra, no un montón, y parece haber estado en algún lugar del camino de Betania a Jericó.
No hubo ningún juez, ni profeta, ni héroe de la tribu de Rubén. Por la lejanía de sus hermanos en el norte, bajo Débora y Barac, se contentaron con debatir las noticias entre los arroyos de la llanura; la angustia de sus hermanos no conmovió a Rubén, quien permaneció entre sus rediles y prefirió la flauta del pastor y el balido de los rebaños al clamor de la trompeta y el fragor de la batalla (15 Los príncipes de Isacar estaban con Débora; como Isacar, así también Barac; al valle se apresuraron pisándole los talones; entre las divisiones de Rubén había grandes resoluciones de corazón. 16 ¿Por qué te sentaste entre los rediles, escuchando l[…]Jueces 5:15-16). Su individualidad se desvanece más rápidamente que la de Gad. Los once valientes gaditas que vadearon el Jordán en su curso más alto para unirse al hijo de Isaí en su aflicción (8 También de los de Gad se pasaron a David en la fortaleza en el desierto, hombres fuertes y valientes, entrenados para la guerra, diestros con el escudo y la lanza, cuyos rostros eran como rostros de leones, y eran tan ligeros como las gacelas sobre[…]1 Crónicas 12:8-15), Barzilai, Elías el galaadita y el asedio de Ramot de Galaad, con sus pintorescos sucesos, otorgan una realidad sustancial a la tribu y el territorio de Gad. Sin embargo, no se registra ninguna persona ni ningún incidente que nos permita presentar a Rubén de una forma más definida que como miembro de la comunidad (si es que se le puede llamar comunidad) de "los rubenitas, los gaditas, y la media tribu de Manasés" (Y del otro lado del Jordán de los rubenitas y gaditas y de la media tribu de Manasés, había ciento veinte mil con toda clase de armas de guerra para la batalla.[…]1 Crónicas 12:37). Las mismas ciudades de su herencia —Hesbón, Aroer, Quiriataim, Dibón, Baal-meón, Sibma, Jazer— nos resultan familiares como ciudades moabitas, y no como ciudades israelitas. La vida urbana, tan característica de la civilización moabita, no tenía cabida para los rubenitas. Se desenvuelven mejor cuando participan en constantes batallas con los hijos del desierto, las tribus beduinas de Agar, Jetur, Nefis y Nodab, arreando a menudo sus innumerables rebaños de ganado, asnos y camellos; habitando en sus tiendas, como si hubieran nacido en la nobleza (En los días de Saúl hicieron guerra contra los agarenos, los cuales cayeron en sus manos, de modo que ellos ocuparon sus tiendas por toda la tierra al oriente de Galaad.[…]1 Crónicas 5:10), extendiéndose gradualmente por el vasto desierto que se extiende desde el Jordán hasta el Éufrates (Y hacia el oriente habitó hasta la entrada del desierto desde el río Eufrates, porque su ganado había aumentado en la tierra de Galaad.[…]1 Crónicas 5:9), y alejándose cada día más de cualquier afinidad o interés con las tribus occidentales.
Tan alejado del centro del gobierno nacional y de la religión nacional, no es de extrañar que Rubén renunciara a la fe de Dios. "Se prostituyeron tras los dioses del pueblo de la tierra que Dios destruyó delante de ellos", y la última nota histórica que poseemos de ellos, si bien registra este hecho, también registra como consecuencia natural que los rubenitas y gaditas, y la media tribu de Manasés, fueron llevados por Pul y Tiglat-pileser, y establecidos en los distritos sobre y alrededor del río Khabûr en la parte alta de Mesopotamia: "en Halah, y Habor, Hara y el río Gozán" (Por lo cual el Dios de Israel movió el espíritu de Pul, rey de Asiria, y el espíritu de Tilgat-pilneser, rey de Asiria, y los llevó al destierro, es decir, a los rubenitas, a los gaditas y a la media tribu de Manasés, y los llevó a Halah, a Habor, a […]1 Crónicas 5:26).
Bibliografía:
George Grove, Dr. William Smith's Dictionary of the Bible.