Historia

ASIRIA

Asiria, אַשּׁוּר, fue un gran y poderoso país que se extendía sobre el Tigris (Y el nombre del tercer río es Tigris; éste es el que corre al oriente de Asiria. Y el cuarto río es el Eufrates.[…]Génesis 2:14), cuya capital era Nínive (De aquella tierra salió hacia Asiria y edificó Nínive, Rehobot Ir, Cala,[…]Génesis 10:11, etc.). Parece derivar su nombre de Asur, hijo de Sem (Los hijos de Sem: Elam, Asur, Arfaxad, Lud y Aram.[…]Génesis 10:22 [Los hijos de Sem fueron Elam, Asur, Arfaxad, Lud, Aram, Uz, Hul, Geter y Mesec.[…]1 Crónicas 1:17]), quien más tarde fue adorado como dios principal por los asirios. [Asur aparece también en De aquella tierra salió hacia Asiria y edificó Nínive, Rehobot Ir, Cala,[…]Génesis 10:11 (probablemente); 22 No obstante, el ceneo será consumido; ¿hasta cuándo te tendrá cautivo Asiria? 24 Pero las naves vendrán de la costa de Quitim, y afligirán a Asiria y afligirán a Heber; pero él también perecerá para siempre. […]Números 24:22,24; 'Harán, Cane, Edén, los comerciantes de Sabá, de Asiria y de Quilmad comerciaban contigo.[…]Ezequiel 27:23; 32:22: Asiria no nos salvará, no montaremos a caballo, y nunca más diremos: "Dios nuestro" a la obra de nuestras manos, pues en ti el huérfano halla misericordia.[…]Oseas 14:3, como nombre del país o pueblo.]

Asiria
Asiria

Los límites de Asiria difirieron mucho en distintos períodos. Probablemente en los primeros tiempos estaba confinada a una pequeña extensión de tierra baja entre el Gebel Maklaub y el Zab Menor, o Zab Asfal, que se encuentra principalmente en la orilla izquierda del Tigris. Poco a poco sus límites se fueron ampliando, hasta que llegaron a comprender la totalidad de la región entre las montañas armenias (lat. 37° 30') al norte y al sur el territorio cerca de Bagdad (lat. 33° 30'). Hacia el este su límite era la alta cordillera de Zagros, o montañas del Kurdistán; hacia el oeste, estaba, de acuerdo a las ideas de algunos, limitado por el desierto mesopotámico, mientras que, según otros, alcanzaba al Éufrates. Tomando la mayor de estas dimensiones, puede decirse que Asiria se extendió en una dirección de noreste a sudoeste en una distancia de casi 800 kilómetros, con un ancho variable de 560 a 160 kilómetros. Su superficie superaría un poco los 160.000 kilómetros cuadrados.

Carácter general del territorio.
El territorio dentro de estos límites es de carácter variado. Al norte y al este, las altas cadenas montañosas de Armenia y Kurdistán son sucedidas por bajas cordilleras de colinas de piedra caliza de aspecto algo árido, que se desprenden de las crestas principales, corriendo en paralelo a ellas, y ocasionalmente encerrando, entre su flanco norte o noreste y la principal cordillera, ricas llanuras y fértiles valles. A estas crestas sigue al principio una zona ondulante de territorio, bien regada y bastante productiva, que finalmente se hunde con cierta brusquedad en la gran llanura mesopotámica, la moderna región de El-Jezireh. Esta vasta meseta, que se extiende en longitud de 400 kilómetros desde la latitud de Mardia (37° 20') a la de Tekrit (34° 33'), y que es, en ciertos lugares, de casi igual anchura, es interrumpida solo por una estrecha cordillera de piedra caliza, que surge abruptamente de la llanura, la cula, partiendo de Zagros en lat. 33° 30', puede rastrearse bajo los nombres de Savazur, Hamrin y Sinjar, desde Iwan en Luristán casi hasta Rakkah en el Éufrates. Por encima y por debajo de esta barrera, estirándose hacia el sur y hacia el oeste más allá de lo que el ojo puede alcanzar y extendiéndose hacia el norte y hacia el este 120 kilómetros hasta el territorio alto antes mencionado, hay un inmenso tramo llano, ahora en su mayor parte desierto, escasamente regado en la orilla derecha del Tigris, pero abundantemente a la izquierda, lo que muestra señales de haber sido en los primeros tiempos bien cultivado y densamente poblado. Esta llanura no es aluvial, y la mayor parte de ella incluso está considerablemente elevada sobre el nivel de los ríos. Está cubierta en primavera con la más rica vegetación, presentando a la vista una alfombra de flores, variando en tono de un día a otro; pero al avanzar el verano se seca, y gradualmente cambia a un yermo árido y amarillo, excepto a lo largo del curso de los ríos. Sobre esta vasta meseta, a ambos lados del Tigris, se elevan 'montículos cubiertos de hierba, señalando el sitio de antiguas moradas' (Layard, pág. 245).

Provincias de Asiria.
Asiria en las Escrituras es nombrada comúnmente en su totalidad, y a menos que la palabra 'hutsab', dudosamente traducida 'reina', de Está decretado: la reina es despojada y deportada, y sus sirvientas gimen como palomas, golpeándose el pecho.[…]Nahúm 2:7 sea un equivalente para la Adiabene de los geógrafos, ningún nombre de región se puede citar. Por el contrario, los geógrafos clásicos dividieron Asiria en varias regiones. Estrabón (xvi. § 1 y § 4) en Aturia, Arbelitis, Artacene, Apoloniatis, Chahmitis, Dolomene, Calachene, Adiabene, Mesopotamia, etc. Ptolomeo (vi. 1) en Arrapatitis, Adiabene, el país de Garamaran, Apoloniatis, Arbelitis, el país de los Sambatae, Calacene y Sittacene. Estas regiones parecen ser nombradas principalmente a partir de las ciudades, como Arbeelitis de Arbela; Calacene (o Calachine) de Cala o Halah (De aquella tierra salió hacia Asiria y edificó Nínive, Rehobot Ir, Cala,[…]Génesis 10:11; En el año noveno de Oseas, el rey de Asiria tomó Samaria y se llevó a Israel al destierro en Asiria, y los puso en Halah y en Habor, río de Gozán, y en las ciudades de los medos.[…]2 Reyes 17:6); Apoloniatis de Apolonia; Sittacene de Sittace, etc. Adiabene, la región más rica de todas, recibió su apelativo de los ríos Zab (Diab) en los que estaba, como informa Amiano Marcelino (xiiii. 20). Ptolomeo (v. 18) hace a Mesopotamia (que él entendía literalmente como todo el país entre el Éufrates y el Tigris) distinta de Asiria, así como los escritores sagrados distinguen entre Aram naharaim y Asur. Estrabón (xvi. § 1) amplió Asiria hasta el Éufrates, e incluso más allá, hacia Arabia y Siria.

Ciudades principales.
Las principales ciudades de Asiria en el momento de su grandeza parecen haber sido las siguientes: Nínive, que está señalada por los montículos opuestos a Mosul (Nebbi-Yunus y Koyunjik); Cala o Halah, ahora Nimrud; Asur, ahora Kilch Sherghat; Sargina o Dur-Sargina, ahora Jorsabad; Arbela, todavía Arbil; Opis, en el cruce del Diyaleh con el Tigris; y Sittace, un poco más abajo del último río, si este lugar no debería contarse más bien a Babilonia.

Naciones limítrofes con Asiria.
Hacia el norte, Asiria limitaba con la fuerte y montañosa región de Armenia, que puede haber estado a veces bajo el dominio asirio, pero nunca fue reconocida parte real del país (ver Y sucedió que mientras él adoraba en la casa de su dios Nisroc, Adramelec y Sarezer lo mataron a espada y huyeron a la tierra de Ararat. Y su hijo Esar-hadón reinó en su lugar.[…]2 Reyes 19:37.) Hacia el este, sus vecinos eran originalmente una multitud de tribus independientes, dispersas a lo largo de la cadena de Zagros, que tienen sus representantes en los modernos kurdos y luris, verdaderos soberanos de esa cordillera. Más allá de estas tribus está Media, que sometió a los montañeses, siendo puesta en contacto directo con Asiria en esas inmediaciones. En el sur, Elam o Susiana fue el estado fronterizo al este del Tigris, mientras Babilonia ocupaba la misma posición entre los ríos. Al oeste del Éufrates estaba Arabia, y arriba Siria, y el país de los heteos, que finalmente alcanzó desde las cercanías de Damasco hasta el Anti-Tauro y Amanus.

Historia de Asiria.

Sobre la cuestión de la población original de Asiria hay más información que la generalmente poseída con respecto a los primeros comienzos de otras naciones. La Escritura informa que Asiria fue poblada desde Babilonia (De aquella tierra salió hacia Asiria y edificó Nínive, Rehobot Ir, Cala,[…]Génesis 10:11), y tanto la tradición clásica como los monumentos del país coinciden con esta idea. En Heródoto (i. 7), Nino, el mítico fundador de Nínive, es hijo (descendiente) de Belo, el mítico fundador de Babilonia, una tradición en la que la derivación de Asiria de Babilonia y la mayor antigüedad y superior posición de la segunda en los primeros tiempos está suficientemente ensombrecida. Que Ctesias (ap. Diod. Sic. ii. 7) invierte la relación, haciendo a Semíramis (según él, la esposa y sucesora de Nino) fundar Babilonia, es solo una de las mil pruebas de la poca fiabilidad de su relato. Las investigaciones llevadas a cabo en los dos países muestran claramente, no sólo por las declaraciones que se han descifrado en los monumentos históricos, sino por todo el carácter de los restos descubiertos, que la grandeza y la civilización babilónica fue anterior a la Asiria, y que mientras la primera fue de crecimiento nativo, la segunda procedió del país vecino. La escritura cuneiforme, por ejemplo, se inventó en un país donde los hombres tuvieron 'ladrillo en lugar de piedra' (Y se dijeron unos a otros: Vamos, fabriquemos ladrillos y cozámos los bien. Y usaron ladrillo en lugar de piedra, y asfalto en lugar de mezcla.[…]Génesis 11:3) y de allí pasaron a otro donde el material no era adecuado para eso. También se puede observar que mientras la escritura ocurre en una forma muy tosca en las ruinas babilónicas antiguas, gradualmente mejora en las posteriores, siendo en Asiria uniformemente de un tipo avanzado, habiendo sido introducida allí después de haber alcanzado la perfección.

Fecha de la fundación del reino.
Con respecto a la fecha exacta en que Asiria se convirtió en un país separado e independiente, hay una diferencia importante entre las autoridades clásicas. Heródoto y Ctesias estaban ampliamente en desacuerdo sobre este punto, situando el segundo el comienzo del imperio casi mil años antes que el primero. La Escritura hace poco para determinar la controversia; ese poco, sin embargo, está a favor del primer autor. Geográficamente, como país, Asiria fue evidentemente conocido por Moisés (Y el nombre del tercer río es Tigris; éste es el que corre al oriente de Asiria. Y el cuarto río es el Eufrates.[…]Génesis 2:14; 25:18; 22 No obstante, el ceneo será consumido; ¿hasta cuándo te tendrá cautivo Asiria? 24 Pero las naves vendrán de la costa de Quitim, y afligirán a Asiria y afligirán a Heber; pero él también perecerá para siempre. […]Números 24:22,24); pero no aparece en la historia judía como reino hasta el reinado de Manahem (770 a. C.) En el tiempo de Abraham (1900 a. C.) es casi seguro que no pudo haber un reino asirio, o su monarca habría estado entre los que invadieron Canaán con Quedorlaomer (Y aconteció en los días de Amrafel, rey de Sinar, Arioc, rey de Elasar, Quedorlaomer, rey de Elam, y Tidal, rey de Goim,[…]Génesis 14:1). En el tiempo de los primeros jueces (1400 a. C.) Asiria, si existía, no pudo haber sido de gran fuerza; pues Cusan-risataim el primero de los extranjeros que oprimieron a Israel (Entonces se encendió la ira del SEÑOR contra Israel, y los vendió en manos de Cusán-risataim, rey de Mesopotamia; y los hijos de Israel sirvieron a Cusán-risataim por ocho años.[…]Jueces 3:8), era rey de Mesopotamia (Aram-Naharaim = 'Siria entre los dos ríos'). Estos hechos militan fuertemente contra las ideas de Ctesias, que sitúa la fundación del imperio en 2182 a. C. (Clinton, F. H. i. 263). El cálculo más modesto de Heródoto es a la vez más probable en sí mismo, más acorde con las Escrituras y más de acuerdo con el escritor nativo Beroso. Heródoto relata que los asirios fueron 'señores de Asia' durante 526 años, cuando su imperio quedó parcialmente quebrado por una revuelta de las naciones súbditas (i. 95). Después de un período de anarquía, cuya duración no estima, se formó el reino medo, 179 años antes de la muerte de Ciro, el 708 a. C. Por lo tanto, habría asignado a la fundación del imperio asirio una fecha no muy anterior a 1228 a. C. Beroso, quien fija que el imperio duró 526 años hasta el reinado de Pul (ap. Eusebio, Chron. Can. i. 4), debe haber estado casi de acuerdo con esa idea; por lo menos ciertamente habría colocado el surgimiento del reino dentro del siglo XIII.

Primeros reyes, desde la fundación del reino hasta Pul.
La larga lista de reyes asirios, que ha llegado a nosotros en dos o tres formas, variando solo ligeramente (Clinton, F. H. 267), y que casi con certeza se deriva de Ctesias, necesariamente debe ser descartada, junto con su fecha para el reino. Cubre un espacio de más de 2200 años, y lleva marcas de fraude, estando compuesta de nombres arrebatados de todos los lugares, arios, semíticos y griegos, nombres de dioses, de pueblos, de ríos, y en su estimación de tiempo presenta el imposible promedio de 34 o 35 años para un reinado, y el muy improbable fenómeno de reinados que en la mitad de los casos asciende exactamente a un número decimal. Desafortunadamente no tenemos una lista auténtica para sustituir a la falsificada de Ctesias. Beroso habla de 45 reyes reinantes durante su periodo de 526 años, mencionando todos sus nombres (Eusebio, l. s. c); pero desafortunadamente la lista no ha sido preservada. La obra de Heródoto sobre la historia Asiria (Heródoto, i. 106 y 184) igualmente ha perecido; y ni las fuentes griegas ni las orientales pueden suplir la pérdida, que hasta ahora ha resultado irreparable.

Las investigaciones mesopotámicas han demostrado que la sede original del gobierno no fue Nínive. Los restos asirios más antiguos se han encontrado en Kileh-Sherghat, en la orilla derecha del Tigris, a 90 kilómetros al sur de la capital posterior, y este lugar, según muestran los monumentos, fue la residencia de los primeros reyes, así como de los gobernadores de Babilonia que anteriormente ejercieron autoridad sobre el país. El antiguo nombre de la ciudad parece haber sido idéntico al del país, a saber, Asur. Fue construida de ladrillo, habiendo proporcionado sólo un número muy reducido de esculturas. Los reyes comprobados que reinaron allí, catorce en número, se dividen en tres grupos; cubriendo los reinos un espacio de casi 350 años, desde el 1272 a. C. a 930 a. C. El monarca más notable de la serie se llamaba Tiglat-pileser, que fue rey hacia fines del siglo XII y por lo tanto fue contemporáneo de Samuel. Invadió todo el territorio que se encuentra entre Asiria propiamente dicha y el Éufrates; asoló el valle del Éufrates de sur a norte, desde las fronteras de Babilonia a los Montes Tauro; cruzó el Éufrates y contendió en el norte de Siria con los heteos; invadió Armenia y Capadocia y afirmó haber sometido cuarenta y dos países, 'desde el canal del bajo Zab (Zab Asfal) al Alto Mar donde se pone el sol.' Todo esto lo logró en los primeros cinco años de su reinado. En una fecha parece haber sufrido la derrota a manos de los reyes de Babilonia, que habían invadido su territorio, logrando llevarse a Babilonia varios ídolos de los templos asirios.

Los otros monarcas de la serie Kileh-Sherghat, tanto antes como después de Tiglat-pileser, son comparativamente insignificantes. Los últimos reyes de la serie sólo nos son conocidos como antepasados de los dos grandes monarcas, Sardanápalo I, y su hijo Salmanasar o Salmanubar, quienes estuvieron entre los más belicosos de los príncipes asirios. Sardanápalo I, que parece haber sido el Sardanápalo guerrero de los griegos (Suidas, s. v.; comp. Hellan. Fr. 158), transfirió la sede del gobierno de Kileh-Sherghat a Nimrod (probablemente la bíblica Cala), donde construyó el primero de esos magníficos palacios que luego serían descubiertos. Una gran cantidad de las esculturas Asirias ahora en el Museo Británico, provienen de este edificio. Por una inscripción repetida más de cien veces en sus esculturas, sabemos que Sardanápalo llevó sus armas a lo largo y ancho del noroeste de Asia, en guerra por un lado en la baja Babilonia y Caldea, por otro lado en Siria y en la costa del Mediterráneo. Su hijo, Salmanasar o Salmanubar, el monarca que erigió el Obelisco Negro, ahora en el Museo Británico, para conmemorar sus victorias, fue un conquistador aún mayor. Parece haber invadido Capadocia, Armenia, Azerbaiján, grandes porciones de Media Magna, las montañas kurdas, Babilonia, Mesopotamia, Siria y Fenicia, haciendo tributarios a los reyes de esos países. Si podemos confiar en la lectura de ciertos nombres, se puso en contacto con varios personajes bíblicos, enfrentado en sus guerras sirias a Ben-adad y Hazael, reyes de Damasco, tomando tributo de Jehú, rey de Israel. Su hijo y nieto siguieron sus pasos, pero apenas igualaron su gloria, siendo el segundo el bíblico Pul.

Nombres de algunos de los reyes asirios
Nombres de algunos de los reyes asirios
Reyes de Pul a Esarhadón.
La sucesión de reyes asirios desde Pul casi hasta el final del imperio está bastante bien registrada, no sólo por las inscripciones, sino también por los registros bíblicos. En el segundo libro de Reyes encontramos los nombres de Pul, Tiglat-pileser, Salmanasar, Senaquerib y Esarhadón, uno tras otro, en rápida sucesión (19 Pul, rey de Asiria, vino contra el país, y Manahem dio a Pul mil talentos de plata para que su mano estuviera con él para fortalecer el reino bajo su mando. 29 En los días de Peka, rey de Israel, vino Tiglat-pileser, rey de Asiria, y tomó Ijón, Ab[…]2 Reyes 15:19,29; 17:3; 18:13; 19:37); y en El año en que el comandante vino a Asdod, cuando Sargón, rey de Asiria, lo envió y peleó contra Asdod y la tomó,[…]Isaías 20:1 está el nombre de Sargón, rey de Asiria, que fue contemporáneo del profeta, y que evidentemente pertenece a la misma serie. Las inscripciones, mostrando que Sargón fue el padre de Senaquerib, fijan su lugar en la lista, y proporcionan para los monarcas de la última mitad del siglo VIII y primera mitad del VII a. C. la (probablemente) lista completa de Tiglat-pileser II, Salmanasar II, Sargón, Senaquerib y Esarhadón.

Establecimiento de la dinastía posterior.
Parece cierto que en, o cerca, del ascenso de Pul, un gran cambio de algún tipo u otro ocurrió en Asiria. Se dice que Beroso cerró su gran dinastía de 45 reyes en 526 años con el reinado de Pul, convirtiéndolo en el primer rey de una nueva serie. Por el sincronismo de Manahem (Pul, rey de Asiria, vino contra el país, y Manahem dio a Pul mil talentos de plata para que su mano estuviera con él para fortalecer el reino bajo su mando.[…]2 Reyes 15:19), la fecha de Pul puede determinarse hacia 770 a. C. Fue sólo 23 años después, según se encuentra en el canon de Ptolomeo, que los babilónicos consideraron que su independencia había comenzado (747 a. C.). Heródoto probablemente pretendió asignar casi a esta misma era la gran conmoción que (según él) desmenuzó el imperio asirio en un número de fragmentos, de los que se formaron los reinos medo y otros. De estas tradiciones puede que ninguna de ellas sea del todo digna de confianza, pero su coincidencia es al menos destacable, y parece mostrar que a mediados del siglo VIII a. C. debe haber habido una ruptura en la línea de los reyes asirios, una revolución, extranjera o nacional, y un consiguiente debilitamiento o disolución de los lazos que unían a las naciones conquistadas con sus conquistadores.

Bion y Polihistor (Agathias, ii. 25), relatan que la dinastía original de reyes asirios terminó con un tal Beloco o Beleûs, que fue sucedido por un usurpador (llamado por ellos Beletaras o Balatoro), en cuya familia continuó la corona hasta la destrucción de Nínive. El carácter general de las circunstancias narradas, combinadas con cierto grado de semejanza en los nombres, pues Beloco es cercano a Faloc, y Beletaras puede representar el segundo elemento en Tiglat-pileser (quien en las inscripciones se llama Tiglat-Palatsiva), induce a sospechar que probablemente el Pul de la Escritura fue realmente el último rey de la vieja monarquía, y que Tiglat-pileser II, su sucesor, fue el fundador de lo que se ha llamado el 'bajo Imperio'. Puede sospecharse que Beroso realmente dio este relato, y que Polihistor, quien lo repitió, fue mal interpretado por Eusebio. El sincronismo entre la revolución en Asiria y la era de la independencia de Babilonia llega así casi a la exactitud, pues se sabe que Tiglat-pileser estuvo en el trono hasta 740 a. C. (Clinton, F. H. i. 278), y pudo haber ascendido en 747 a. C.

Fragmento del prisma de Senaquerib
Fragmento del prisma de Senaquerib
Supuesta pérdida del imperio en este periodo.
Muchos escritores de renombre, entre ellos Clinton y Niebuhr, se han inclinado a aceptar la declaración de Heródoto con respecto a la quiebra del imperio en este período. Es evidente, sin embargo, tanto por las Escrituras como por los monumentos, que la conmoción sufrida por la revolución doméstica ha sido muy exagerada. El propio Niebuhr observa (Vorträge über alte Geschichte, i. 38) que después de la revolución, Asiria pronto 'se recuperó y mostró una gran cantidad de extraordinaria energía'. Es evidente, por las Escrituras, que en los reinados de Tiglat-pileser, Salmanasar, Sargón, Senaquerib y Esarhadón, Asiria fue tan grande como en cualquier época anterior. Todos estos reyes combatieron con éxito en Israel y sus inmediaciones; algunos atacaron Egipto (así el rey de Asiria llevará a los cautivos de Egipto y a los desterrados de Cus, jóvenes y viejos, desnudos, descalzos y descubiertas las nalgas, para vergüenza de Egipto.[…]Isaías 20:4); uno aparece como amo de los medos (1 En el año doce de Acaz, rey de Judá, Oseas, hijo de Ela, comenzó a reinar sobre Israel en Samaria, y reinó nueve años. 2 E hizo lo malo ante los ojos del SEÑOR, aunque no como los reyes de Israel que habían sido antes de él. 3 Subió contra él Salma[…]2 Reyes 17.6); mientras que otro tiene autoridad sobre Babilonia, Susiana y Eliamida (Y el rey de Asiria trajo hombres de Babilonia, de Cuta, de Ava, de Hamat y de Sefarvaim, y los puso en las ciudades de Samaria en lugar de los hijos de Israel. Y tomaron posesión de Samaria y habitaron en sus ciudades.[…]2 Reyes 17:24; Rehum, el gobernador, Simsai, el escriba, y sus demás compañeros, los jueces y los gobernadores de menos categoría, los oficiales, los secretarios, los hombres de Erec, los babilonios, los hombres de Susa, es decir, los elamitas,[…]Esdras 4:9). Lejos de observar síntomas de debilidad y dominio restringido, es evidente que en ningún momento llegaron más lejos las armas Asirias y sus esfuerzos fueron más sostenidos y vigorosos. Los anales asirios del periodo están en la más completa concordancia con estos datos. Muestran a los monarcas antes mencionados extendiendo sus dominios más lejos que cualquiera de sus predecesores. El imperio se eleva continuamente bajo ellos y alcanza su punto culminante en el reinado de Esarhadón. Las declaraciones de las inscripciones están totalmente corroboradas por las indicaciones de grandeza que se aprecian en los monumentos arquitectónicos. Ningún palacio de la antigua monarquía igualó, ya sea en tamaño o esplendor, al de Senaquerib en Nínive. Ninguna serie de reyes dejó edificios comparables con los que fueron erigidos por Sargón, su hijo y su nieto. Los magníficos restos en Koyanjik y Jorsabad pertenecen enteramente a estos reyes posteriores, mientras que los de Simnia están divididos por igual entre ellos y sus antecesores. Además, es notable que los escritores que se presume han dependido de Beroso, como Polihistor y Abideno, particularmente se explayan en las glorias de estos reyes posteriores. Polihistor dice (ap. Eusebio, i. 5) que Senaquerib conquistó Babilonia, derrotó a un ejército griego en Cilicia y construyó allí a Tarso, la capital. Abideno relata los mismos hechos, excepto que sustituye el ejército griego de Polihistor por una flota griega; y agregó, que Esarhadón (su Axerdis) conquistó la baja Siria y Egipto (ibid. i. 9). Del mismo modo, Menandro, el historiador tirio, asignó a Salmanasar una expedición a Chipre (ap. Josefo, Ant. Jud. ix. 14), y el propio Heródoto admitió que Senaquerib invadió Egipto (ii. 141). Por tanto, parece necesario concluir que el segundo reinado asirio fue realmente mayor y más glorioso que el primero; que bajo el mismo los límites del imperio alcanzaron su máxima extensión y la prosperidad interna fue mayor.

La declaración de Heródoto no carece, sin embargo, de una base de verdad. Es cierto que Babilonia, hacia la época del ascenso de Tiglat-pileser, se aventuró en una revuelta, que luego parece haber reconocido como el comienzo de su independencia. El conocimiento de este hecho puede haber llevado a Heródoto a su error, por haber supuesto naturalmente que cuando Babilonia se hizo libre, hubo una disolución general del imperio. Se ha demostrado que esto está lejos de la verdad y se puede observar además que, incluso en lo que respecta a Babilonia, la pérdida de Asiria no fue permanente. Sargón, Senaquerib y Esarhadón ejercieron plena autoridad sobre ese país, que parece haber sido todavía un feudo asirio al término del reinado.

El Imperio Asirio en su apogeo (siglo VIII a. C.)
El Imperio Asirio en su apogeo (siglo VIII a. C.)
Sucesores de Esarhadón.
Al final del reinado de Esarhadón el triunfo de las armas Asirias había sido tan completo que apenas quedaba un enemigo que pudiera causarle ansiedad. Los reinos de Hamat, de Damasco y de Samaria habían sido absorbidos sucesivamente; Fenicia había sido conquistada; Judá se había convertido en feudataria; Filistea y Edom habían sido sometidas, Egipto castigado, Babilonia recuperada y ciudades fundadas en Media. Salvo en Armenia y Susiana no quedaba ningún enemigo para castigar, y la consecuencia parece haber sido que una época de profunda paz sucedió a las largas y sangrientas guerras de Sargón y sus sucesores inmediatos. En las Escrituras es notable que no se menciona a Asiria después del reinado de Esarhadón, y la historia profana guarda igualmente silencio hasta que comienzan los ataques que provocaron su caída. Los monumentos muestran que el hijo de Esarhadón, que fue llamado Sardanápalo por Abideno (ap. Euseb. i. 9), hizo escasas expediciones militares, ocupando casi todo el tiempo en el disfrute de los placeres de la caza. En lugar de adornar su residencia, como sus predecesores estaban acostumbrados a hacer, con un registro y representación de sus conquistas, Sardanápalo II cubrió las paredes de su palacio en Nínive con esculturas que muestran su habilidad y destreza como cazador. Sin duda el espíritu militar rápidamente decayó bajo tal gobernante y el advenimiento de nuevos enemigos, sincronizados con este declive, produjo la ruina de un poder que durante seis centurias había sido dominante en Asia occidental.

Caída de Asiria.
La caída de Asiria, profetizada en 5 ¡Ay de Asiria, vara de mi ira y báculo en cuyas manos está mi indignación! 6 Contra una nación impía la envío y contra el pueblo de mi furor la mandaré, para que capture botín y tome despojos y los pisotee como el lodo de las calles. 7 Pero ella no[…]Isaías 10:5-19, se efectuó (humanamente hablando) por la creciente fuerza y audacia de los medos. Si se puede confiar en Heródoto, el primer ataque medo contra Nínive tuvo lugar hacia el año 633 a. C. Solo se pueden conjeturar las circunstancias por las que este pueblo, que había estado tan comprometido en contiendas con los asirios, y hasta entonces se había mostrado tan absolutamente incapaz de resistirlos, se volvió de repente lo suficientemente fuerte como para tomar una actitud agresiva, sometiendo a los ninivitas a un asedio. Si fue un mero aumento natural, o si nuevas inmigraciones desde el este, habían levantado la nación meda en este momento muy por encima de su condición anterior, es imposible determinarlo. Solo se puede decir que poco después de mediados del siglo VII a. C., comenzaron a presionar a los asirios, y que, gradualmente aumentando en fuerza, procedieron, aproximadamente en el año 633 a. C., a intentar la conquista del país. Durante algún tiempo sus esfuerzos fueron infructuosos; pero después de un tiempo, habiéndose ganado a los babilonios para su causa, se volvieron superiores a los asirios y hacia 625 a. C., o un poco antes, pusieron asedio final a la capital. Saraco, el último rey, probablemente nieto de Esarhadón, presentó una fuerte y prolongada defensa, pero al final, al encontrar la resistencia en vano, tomó a sus mujeres y sus tesoros en su palacio, y con su propia mano prendió fuego al edificio, pereciendo en las llamas. Este relato lo proporciona brevemente Abideno, que probablemente sigue a Beroso y su bosquejo concuerda con Ctesias (ap. Diod. ii. 27) como para dar un importante valor a los detalles del asedio. Asiria fue vencida y Nínive capturada y destruida, por un ataque combinado de medos y babilonios (Josefo, Ant. Jud. x. 5). Polihistor también lo asume (ap. Eusebio, i. 5); y a estas autoridades hay que darles el crédito que supera al silencio de Heródoto, que menciona sólo a los medos en relación con la captura (i. 106) y no dice nada de los babilonios.

Cumplimiento de la profecía.
Las profecías de Nahúm y 13 El extenderá su mano contra el norte y destruirá a Asiria, y hará de Nínive una desolación, árida como el desierto; 14 y se echarán en medio de ella los rebaños, toda clase de animales, tanto el pelícano como el erizo pasarán la noche en los capit[…]Sofonías 2:13-15 contra Asiria probablemente fueron pronunciadas poco antes de la catástrofe. La fecha de Nahúm es incierta, pero no es improbable que haya escrito hacia el 645 a. C., hacia el final del reinado de Manahem. Sofonías es incluso posterior, ya que él profetizó bajo Josías, quien reinó desde 639 a 608 a. C. Si el año 625 a. C. es la fecha de la destrucción de Nínive, se puede situar la profecía de Sofonías hacia el 630 a. C. Ezequiel, escribiendo hacia el 584 a. C., da testimonio histórico de la completa destrucción que había venido sobre los asirios, usando el ejemplo como una advertencia para el faraón Ofra y los egipcios (1 Y sucedió en el undécimo año, el tercer mes, el día primero del mes, que vino a mí la palabra del SEÑOR, diciendo: 2 Hijo de hombre, di a Faraón, rey de Egipto, y a su multitud: "¿A quién te pareces en tu grandeza? 3 "He aquí, Asiria era un cedro e[…]Ezequiel 31).

Nahúm declara enfáticamente, al final de su profecía, que no habrá 'medicina para tu quebradura' (No hay remedio para tu quebranto, tu herida es incurable. Todos los que oigan noticias de ti batirán palmas sobre ti, porque ¿sobre quién no pasó continuamente tu maldad?[…]Nahúm 3:19). De acuerdo con esta declaración, Asiria nunca volvió a cobrar importancia, ni siquiera logró mantener su identidad nacional. Una sola vez intentó la revuelta, en conjunción con Armenia y Media, encabezando éstas la rebelión. Este intento tuvo lugar un siglo después de la conquista meda, durante las perturbaciones que siguieron al ascenso de Darío Histaspes. Pero fracasó notablemente y parece que nunca se repitió, quedando los asirios desde entonces en adelante sujetos al imperio persa. Fueron contados en la misma satrapía con Babilonia (Heródoto, iii. 92; comp. i. 192) y pagaron un tributo anual de mil talentos de plata. En los ejércitos persas, que fueron extraídos en gran parte de las naciones sometidas, no parecen haber sido de mucha importancia, aunque lucharon, en común con las otras levas, en las Termópilas, en Cunaxa, en Issos y en Arbela.

Carácter general del imperio.
Al considerar el carácter general del imperio asirio, hay que hacer notar, en primer lugar, que como todas las primeras monarquías que alcanzaron alguna gran extensión, estaba compuesto por una serie de reinos. En el este, la conquista apenas había alguna vez sido seguida por la amalgama, y en los imperios primitivos no hubo ni siquiera un intento de esa centralización gubernamental que encontramos en un período posterior en el sistema de satrapías de Persia. Como Salomón 'reinó sobre todos los reinos desde el río (Éufrates) hasta la tierra de los filisteos y la frontera de Egipto', así los monarcas asirios dominaron una serie de pequeños reyes, los gobernantes nativos de varios países, en todo el alcance de sus dominios. Estos príncipes nativos, los únicos gobernadores de sus propios reinos, eran feudatarios del gran monarca, del cual tenían su corona por el doble mandato de homenaje y tributo. Manahem (Pul, rey de Asiria, vino contra el país, y Manahem dio a Pul mil talentos de plata para que su mano estuviera con él para fortalecer el reino bajo su mando.[…]2 Reyes 15:19), Oseas (Pero el rey de Asiria descubrió una conspiración de Oseas, quien había enviado mensajeros a So, rey de Egipto, y no había pagado tributo al rey de Asiria como había hecho año tras año; por tanto el rey de Asiria lo detuvo y lo encadenó en la cárcel.[…]2 Reyes 17:4), Acaz (Y Acaz tomó la plata y el oro que se hallaba en la casa del SEÑOR y en los tesoros de la casa del rey, y envió un presente al rey de Asiria.[…]2 Reyes 16:8), Ezequías (Entonces Ezequías, rey de Judá, envió a decir al rey de Asiria en Laquis: He hecho lo malo. Retírate de mí; lo que me impongas, aceptaré. Y el rey de Asiria impuso a Ezequías, rey de Judá, trescientos talentos de plata y treinta talentos de oro.[…]2 Reyes 18:14) y Manasés (11 Por eso el SEÑOR hizo venir contra ellos a los jefes del ejército del rey de Asiria, que capturaron a Manasés con garfios, lo ataron con cadenas de bronce y lo llevaron a Babilonia. 12 Cuando estaba en angustia, imploró al SEÑOR su Dios, y se humi[…]2 Crónicas 33:11-13, estaban ciertamente en esta posición, al igual que muchos reyes nativos de Babilonia, tanto anteriores como posteriores a Nabonasar; y este sistema (si podemos confiar en las inscripciones) era universal a través del imperio. Naturalmente, supuso la frecuente repetición de problemas. Príncipes circunstanciales como eran los feudatarios asirios, siempre esperaban una ocasión en la que poder rebelarse y restablecer su independencia. El ofrecimiento de una alianza extranjera era un cebo al que apenas podían resistir, de ahí las continuas advertencias dadas a los israelitas para tener cuidado de confiar en Egipto. Aparte de esto, en caso de cualquier desgracia o dificultad imperial, como por ejemplo una expedición desastrosa, un ataque formidable, o una muerte súbita, natural o violenta, del monarca reinante, eran una fuerte tentación para deshacerse del yugo, lo que conduciría, casi por necesidad, a una rebelión. La historia de los reyes de Israel y Judá suficientemente ilustra la tendencia, que requería ser frenada con controles y medidas del carácter más severo. La destitución del príncipe rebelde, la pérdida de su país, el saqueo de su capital, un aumento considerable en la cantidad del tributo a partir de entonces requerido, fueron las habituales consecuencias de una revuelta fallida; a las que se agregaron, en ocasiones, aún más estrictas medidas, como la ejecución al por mayor de aquellos principalmente envueltos en el intento, o la deportación del pueblo rebelde a una localidad lejana. El cautiverio de Israel es sólo un ejemplo de una práctica previamente conocida por los asirios, y que de ellos pasó a los gobiernos de Babilonia y Persia.

Texto del asedio a Laquis por Senaquerib
Texto del asedio a Laquis por Senaquerib
1.sin-PAP.MES-SU sar SU sar KUR as-sur
Sin-ahhe-eriba sar kissati sar mat assur
Senaquerib, rey del mundo, rey de Asiria
2.ina GIS.GU.ZA ni-me-di u-sib-ma
ina kussi nemedi usibma
se sentó en un trono y
3.sal-la-at URU la-ki-su
sallat Lakisu
el botín de Laquis
4.ma-ha-ar-su e-ti-iq.
maharsu etiq.
pasó ante él.
No es del todo cierto que Asiria requiriera una conformidad religiosa de los pueblos sujetos. Su religión era un politeísmo burdo y complejo, que comprendía la adoración de trece divinidades principales y numerosas menores, estando a la cabeza del conjunto el dios principal, Asur, quien parece ser el patriarca divinizado de la nación (Los hijos de Sem: Elam, Asur, Arfaxad, Lud y Aram.[…]Génesis 10:22). Las inscripciones parecen afirmar que en todos los países sobre los que los asirios establecieron su supremacía, establecieron 'las leyes de Asur', y 'altares a los grandes dioses'. Fue probablemente en relación con este requisito asirio que Acaz, a su regreso de Damasco, donde había hecho sumisión a Tiglat-pileser, incurrió en la culpa de la idolatría (10 Y el rey Acaz fue a Damasco a ver a Tiglat-pileser, rey de Asiria, y vio el altar que estaba en Damasco; y el rey Acaz envió al sacerdote Urías el diseño del altar y su réplica, conforme a toda su hechura. 11 Y el sacerdote Urías edificó un altar;[…]2 Reyes 16:10-16). La historia de Ezequías parecería, sin embargo, mostrar que tal regla, si se resistía, no se aplicaba rígidamente; por ello no se puede suponer que hubiera consentido en restablecer la idolatría que había quitado, aunque ciertamente llegó a un acuerdo con Senaquerib, y retomó su puesto de tributario (Entonces Ezequías, rey de Judá, envió a decir al rey de Asiria en Laquis: He hecho lo malo. Retírate de mí; lo que me impongas, aceptaré. Y el rey de Asiria impuso a Ezequías, rey de Judá, trescientos talentos de plata y treinta talentos de oro.[…]2 Reyes 18:14). En cualquier caso debe entenderse que el culto que introdujeron los conquistadores no iba destinado a sustituir a la religión de los conquistados, siendo sólo exigido como una señal añadida y distintiva de sujeción.

Su extensión.
Respecto a la extensión del imperio hay ideas muy exageradas mantenidas por muchos escritores. Ctesias llevó a Semíramis a la India, e hizo el imperio de Asiria al menos co-extensivo con el de Persia en su propio tiempo. Esta falsa noción ha sido refutada durante mucho tiempo, pero incluso Niebuhr parece haber creído en la extensión de la influencia Asiria sobre Asia Menor, en la expedición de Memnón, a quien consideraba un asirio, a Troya, y en la derivación de la Heracleida lidia de la primera dinastía de monarcas ninivitas (Alt. Geschicht. i. 28-9). La información derivada de los monumentos nativos tiende a contraer el imperio dentro de un espacio más razonable, y le da sólo la expansión que indican las Escrituras. En el oeste, el Mediterráneo y el río Halys parecen haber sido los límites; en el norte, una fluctuante línea, nunca alcanzando el Euxino ni extendiéndose más allá de la frontera norte de Armenia; en el este, el Mar Caspio y el Gran Desierto Salado; en el sur, el Golfo Pérsico y el desierto de Arabia. Los países incluidos en estos límites son los siguientes: Susiana, Caldea, Babilonia, Media, Matiene, Armenia, Asiria propiamente dicha, Mesopotamia, partes de Capadocia y Cilicia, Siria, Fenicia, Israel y Edom. Chipre también fue durante un tiempo una dependencia de los reyes asirios, que pueden haber tenido en algún momento determinadas porciones del bajo Egipto. Lidia, sin embargo, Frigia, Licia, Panfilia, Ponto, Iberia, al oeste y al norte, Bactria, Sacia, Partia, India, incluso Carmania y Persia propiamente dicha, en el este, estaban completamente fuera del límite del dominio asirio, y ni siquiera, en ningún momento, parecen haber sido invadidas por los ejércitos asirios.

Civilización de los asirios.
La civilización de los asirios, como ya se ha dicho, derivó originalmente de los babilonios. Ellos eran una estirpe semita, originalmente residente en Babilonia (que en ese momento era cusita), y por lo tanto familiarizada con los inventos y descubrimientos de Babilonia, que subió al valle del Tigris y estableció en el territorio inmediatamente debajo de las montañas armenias una nacionalidad separada y distinta. Sus modos de escribir y construir, la forma y tamaño de sus ladrillos, su ornamentación arquitectónica, su religión y culto, en una gran medida, fueron extraídas de Babilonia, que siempre consideraron una tierra sagrada, la sede original de su nación y el verdadero hogar de todos sus dioses, con la única excepción de Asur. No obstante, como su civilización se desarrolló, fue en muchos aspectos peculiar. Sus canteras de alabastro en sus inmediaciones les suplieron con un material desconocido para sus vecinos del sur, en el que podían representar, mucho mejor que sobre los ladrillos esmaltados, las escenas que les interesaban. Sus artistas, fieles y laboriosos, adquirieron un considerable poder de representar las formas humanas y animales, con vívidas y llamativas representaciones de las principales ocupaciones de la vida humana. Si no afectan mucho al ideal, y no alcanzan, en esta rama, un rango muy exaltado, sin embargo, incluso aquí sus emblemáticas figuras de los dioses tienen dignidad y grandeza que son dignas de mención, y que implican la posesión de algunos sentimientos elevados. Pero su gloria principal está en la representación de lo real. Sus imágenes de la guerra y de la caza, e incluso a veces de los incidentes más pacíficos de la vida humana, tienen una fidelidad, espíritu, audacia y apariencia de vida, que los colocan en lo alto entre las escuelas realistas. Su arte, también debe notarse, es progresivo. A diferencia del de los egipcios, que continúa comparativamente estacionario desde el principio hasta los últimos tiempos, claramente avanza, convirtiéndose cada vez en más natural y menos tosco, más vívido y menos rígido, más variado y menos convencional. Las últimas esculturas, que son las del palacio de caza del hijo de Esarhadón, son decididamente las mejores. Aquí el enfoque de las formas animales se acerca a la perfección y en las actitudes llamativas, los nuevos agrupamientos, y el más cuidadoso y exacto dibujo del conjunto, vemos los comienzos de un gusto y un poder que pudo haber alcanzado, bajo favorables circunstancias, la excelencia acabada de los griegos.

La avanzada condición de los asirios en varios otros aspectos se evidencia abundantemente por igual por las representaciones en las esculturas y por los restos descubiertos entre sus edificios. Comprendieron y aplicaron el arco, hicieron túneles, acueductos y desagües; utilizaron la palanca y el rodillo; grabaron gemas; conocieron las artes de la incrustación, esmalte y revestimiento con metales; fabricaron vidrio, y estuvieron familiarizados con la lente; poseyeron jarrones, tinajas, y adornos de bronce y marfil, platos, campanas, aretes, en su mayoría de buena manufactura y formas elegantes; en una palabra, alcanzaron un nivel muy alto de comodidad y prosperidad material. Sin embargo, conservaron las características más importantes de los bárbaros. Su gobierno era primitivo y tosco; su religión, grosera y sensual; su conducta en la guerra, cruel; incluso su arte, materialista y degradante; sirvieron a su propósito cuando prepararon al oriente para el gobierno centralizado, convirtiéndose en el azote de Dios para castigar al pueblo de Israel (5 ¡Ay de Asiria, vara de mi ira y báculo en cuyas manos está mi indignación! 6 Contra una nación impía la envío y contra el pueblo de mi furor la mandaré, para que capture botín y tome despojos y los pisotee como el lodo de las calles. […]Isaías 10:5-6), siendo barridos por el ascenso de otro poder, con una organización gubernamental superior.


Bibliografía:
Horatio Balch Hackett, Dr. William Smith's Dictionary of the Bible.