Historia
ARABIA

(1) אֶרֶץ קֶדֶם, 'tierra oriental' (y a los hijos de sus concubinas Abraham les dio regalos, viviendo aún él, y los envió lejos de su hijo Isaac hacia el este, a la tierra del oriente.[…]Génesis 25:6) o tal vez קֶדֶם (Y su territorio se extendía desde Mesa rumbo a Sefar, la región montañosa del oriente.[…]Génesis 10:30; Y comenzó su profecía, y dijo: Desde Aram me ha traído Balac, rey de Moab, desde los montes del oriente: "Ven, y maldíceme a Jacob; ven, y condena a Israel."[…]Números 23:7; Ciertamente has abandonado a tu pueblo, la casa de Jacob, porque están llenos de costumbres del oriente, son adivinos como los filisteos, y hacen tratos con hijos de extranjeros.[…]Isaías 2:6) y אֶרֶץ בּנֵי קֶדֶם, (Entonces Jacob siguió su camino, y fue a la tierra de los hijos del oriente.[…]Génesis 29:1); el gentilicio בּנֵי קֶדֶם, 'hijos del oriente' (Porque sucedía que cuando los hijos de Israel sembraban, los madianitas venían con los amalecitas y los hijos del oriente y subían contra ellos;[…]Jueces 6:3 y ss.; Y la sabiduría de Salomón sobrepasó la sabiduría de todos los hijos del oriente y toda la sabiduría de Egipto.[…]1 Reyes 4:30; Su hacienda era de siete mil ovejas, tres mil camellos, quinientas yuntas de bueyes, quinientas asnas y muchísima servidumbre; y era aquel hombre el más grande de todos los hijos del oriente.[…]Job 1:3; Y ellos se lanzarán sobre el costado de los filisteos al occidente, juntos despojarán a los hijos del oriente; Edom y Moab estarán bajo su dominio, y los hijos de Amón les estarán sujetos.[…]Isaías 11:14; Acerca de Cedar y de los reinos de Hazor, que derrotó Nabucodonosor, rey de Babilonia. Así dice el SEÑOR: Levantaos, subid a Cedar y destruid a los hijos del oriente.[…]Jeremías 49:28; por tanto, he aquí, te entregaré por posesión a los hijos del oriente, y asentarán en ti sus campamentos y pondrán en ti sus tiendas; ellos comerán tus frutos y ellos beberán tu leche.[…]Ezequiel 25:4). De esos pasajes se desprende que אֶרֶץ קֶדֶם y בּנֵי קֶדֶם indican, primariamente, el territorio al este de Israel, y a las tribus descendientes de Ismael y Cetura y que este significado original puede haberse extendido gradualmente a Arabia y sus habitantes en general, aunque sin ninguna limitación estricta. El tercer y cuarto pasaje mencionados, como Gesenius señala (Lex. ed. Tregelles, in voc.), se refieren a Mesopotamia y Babilonia (comp. Matep 2:1 y ss.).
(2) עֲרָב (sin contar lo que los mercaderes y los comerciantes traían. Todos los reyes de Arabia y los gobernadores de la tierra traían oro y plata a Salomón.[…]2 Crónicas 9:14) y עֲרַב (Profecía sobre Arabia. En las espesuras de Arabia pasad la noche, caravanas de dedanitas.[…]Isaías 21:13; a todos los reyes de Arabia y a todos los reyes de los extranjeros que habitan en el desierto;[…]Jeremías 25:24; 'Arabia y todos los príncipes de Cedar eran clientes tuyos: comerciaban en corderos, carneros y machos cabríos; en estas cosas eran tus clientes.[…]Ezequiel 27:21), gentilicio עֲרָבִי (nunca más será poblada ni habitada de generación en generación; no pondrá tienda allí el árabe, ni los pastores harán descansar allí sus rebaños ;[…]Isaías 13:20; Alza tus ojos a las alturas desoladas y mira: ¿dónde no te has prostituido? Junto a los caminos te sentabas para ellos como el árabe en el desierto, y has profanado la tierra con tu prostitución y tu maldad.[…]Jeremías 3:2) y עַרְבִי (Pero cuando se enteraron Sanbalat horonita, Tobías el oficial amonita y Gesem el árabe, se burlaron de nosotros, nos despreciaron y dijeron: ¿Qué es esto que estáis haciendo? ¿Os rebeláis contra el rey?[…]Nehemías 2:19), plural עַרְבִּים (Entonces el SEÑOR incitó contra Joram el espíritu de los filisteos y de los árabes que eran vecinos de los etíopes;[…]2 Crónicas 21:16; 22:1) y עַרְבִיאִים (Y algunos de los filisteos trajeron presentes y plata como tributo a Josafat; también los árabes le trajeron rebaños: siete mil setecientos carneros y siete mil setecientos machos cabríos.[…]2 Crónicas 17:11; 26:7). Estos parecen tener la misma referencia geográfica que los nombres anteriores al territorio y tribus al este del Jordán, y principalmente al norte de la península arábiga. En el Nuevo Testamento Ἀραβία no tiene una significación más extensa que el equivalente hebreo en el Antiguo Testamento. Por otro lado עֵרֶב (Subió también con ellos una multitud mixta, juntamente con ovejas y vacadas, una gran cantidad de ganado.[…]Éxodo 12:38; Y sucedió que cuando oyeron la ley, excluyeron de Israel a todo extranjero.[…]Nehemías 13:3) y עֶרֶב (sin contar lo de los mercaderes, las mercancías de los comerciantes, de todos los reyes de Arabia y de los gobernadores de la tierra.[…]1 Reyes 10:15; a todos los extranjeros, a todos los reyes de la tierra de Uz, a todos los reyes de la tierra de los filisteos (es decir, Ascalón, Gaza, Ecrón y al remanente de Asdod);[…]Jeremías 25:20; 50:37; 'Etiopía, Put, Lud, toda Arabia, Libia, y el pueblo de la tierra en alianza caerán a espada con ellos.'[…]Ezequiel 30:5) se traducen 'multitud', 'reyes de Arabia' (sin contar lo que los mercaderes y los comerciantes traían. Todos los reyes de Arabia y los gobernadores de la tierra traían oro y plata a Salomón.[…]2 Crónicas 9:14) y 'pueblo mezclado'. El pueblo así nombrado habitó en los desiertos de Petra.

Los griegos dividieron Arabia en tres regiones: Arabia Felix, Arabia Deserta y Arabia Petrea. Las dos primeras son de escritores más antiguos, la tercera fue introducida por Ptolomeo. Una división conforme a la geografía, aunque con límites dudosos, podría ser (1) la península arábiga, (2) el desierto arábigo, al norte de la anterior, y (3) el desierto de Petra y la península del Sinaí.
La península arábiga consiste de una altiplanicie, declinando hacia el norte; sus porciones más elevadas son la cadena montañosa que corre casi en paralelo al Mar Rojo y el territorio al este de la parte meridional de esta cadena. La tierra alta está rodeada desde Aqaba a la cabecera del Golfo Pérsico por un cinturón de territorio costero bajo; en el oeste y suroeste las montañas caen abruptamente a esta baja región; en el lado opuesto de la península la caída es generalmente gradual. El interior consta de zonas montañosas y desérticas, aliviado por grandes distritos cultivados, bien poblados, regados por pozos y arroyos, y disfrutando de lluvias periódicas. La cuenca, como la conformación del territorio indica, se extiende desde la tierra alta del Yemen hasta el Golfo Pérsico. De aquí descienden los torrentes que riegan las provincias occidentales, mientras que varios arroyos considerables - no hay ríos navegables - llegan al mar en la dirección opuesta, atravesando dos Omán, y otro, el principal río de la península, desemboca en el Golfo Pérsico en la costa de El-Bahreyn. La formación geológica es en parte volcánica y las montañas son de basalto, esquisto, granito, así como piedra caliza, etc.; la acción volcánica es especialmente observable cerca de Medina en el noroeste y en los distritos limítrofes con el Océano Índico. Las extensiones más fértiles son las que se encuentran en el suroeste y el sur. El Yemen es especialmente productivo, y al mismo tiempo, dado su carácter montañoso, pintoresco. Las regiones del interior también parecen ser más fértiles de lo que generalmente se cree y los desiertos ofrecen pastos después de las lluvias. Los principales productos del suelo son las palmeras datileras, tamarindos, vides, higueras, tamariscos, acacias, plataneras, etc., y una gran variedad de espinosos arbustos, que, junto con otros, proporcionan pastos para los camellos, con los principales tipos de legumbres y cereales (excepto avena), café, especias, drogas, gomas y resinas, algodón y azúcar. Entre los productos minerales hay plomo, hierro, plata (en pequeñas cantidades), azufre, esmeralda, ónice, etc. Los productos mencionados en la Biblia parecen referirse, en muchos casos, a mercancías de Etiopía y la India, llevados a Israel por los comerciantes árabes y otros. El oro, sin embargo, fue tal vez encontrado en pequeñas cantidades en los lechos de torrentes (comp. Diod. Sic. ii. 93, iii. 45, 47); y las especias, el incienso y las piedras preciosas, traídas de Arabia (2 Y vino a Jerusalén con un séquito muy grande, con camellos cargados de especias, y gran cantidad de oro y piedras preciosas. Cuando vino a Salomón, habló con él de todo lo que tenía en su corazón. 10 Entonces ella dio al rey ciento veinte talentos […]1 Reyes 10:2,10,15; 1 Cuando la reina de Sabá oyó de la fama de Salomón, vino a Jerusalén a probar a Salomón con preguntas difíciles. Ella tenía un séquito muy grande, con camellos cargados de especias y gran cantidad de oro y piedras preciosas. Cuando vino a Salomón, h[…]2 Crónicas 9:1,9,14; Una multitud de camellos te cubrirá, camellos jóvenes de Madián y de Efa; todos ellos vendrán de Sabá, traerán oro e incienso, y traerán buenas nuevas de las alabanzas del SEÑOR.[…]Isaías 60:6; ¿Para qué viene a mí este incienso de Sabá, y la dulce caña de una tierra lejana? Vuestros holocaustos no son aceptables, y vuestros sacrificios no me agradan.[…]Jeremías 6:20; 'Los comerciantes de Sabá y de Raama comerciaban contigo; con lo mejor de todas las especias, y con toda clase de piedras preciosas y oro pagaban tus mercancías.[…]Ezequiel 27:22), probablemente eran los productos de las provincias del sur, todavía célebre por las especias, el incienso, el ámbar, etc., así como por el ónice y otras piedras preciosas. Entre los animales salvajes más notables de Arabia, además de los tipos domésticos habituales, y por supuesto, el camello y el caballo, por los cuales tiene fama, son el asno salvaje, el ciervo almizclero, la cabra salvaje, la oveja, diversas variedades de antílope, la liebre, los monos (en el sur, y especialmente en el Yemen), el oso, el leopardo, el lobo, el chacal, la hiena, el zorro, el águila, el buitre, varias clase de halcón, el faisán, la perdiz roja (en la península del Sinaí), el urogallo (en todo el país), el avestruz (abundante en Arabia central, donde es cazado por tribus árabes), la tortuga, serpientes, langostas, etc. Los leones antes eran numerosos, como los nombres de lugares testifican. Se encuentra el cachalote frente a las costas que bordean el Océano Índico. Los escritores griegos y romanos mencionan la mayoría de los productos bíblicos y actuales, y los animales, ya enumerados, con algunos otros.
La península arábiga se puede subdividir en cinco principales provincias: el Yemen; las regiones de Hadramaut, Mahreh y Omán, en el Océano Índico y la entrada del Golfo Pérsico; El-Bahreyn, hacia la cabecera del Golfo recién nombrado; el gran territorio central de Nejd y Yemamah; y el Hijaz y Tihama en el Mar Rojo. El Yemen abarcaba originalmente la más fértil región de Arabia, y el incienso y las especias. Su nombre, que significa 'mano derecha' (y por lo tanto 'sur', comp. La Reina del Sur se levantará con esta generación en el juicio y la condenará, porque ella vino desde los confines de la tierra para oír la sabiduría de Salomón; y mirad, algo más grande que Salomón está aquí.[…]Mateo 12:42), se supone haber dado lugar a la denominación (Felix), que los griegos aplicaron a una extensa región. En la actualidad, está delimitada por Hijaz al norte y Hadramaut al este, con el litoral del Mar Rojo y el Océano Índico; pero anteriormente, como señala Fresnel (comp. Sale, Prelim. Disc.), parece haberse extendido al menos para incluir a Hadramaut y Mahreh.
Hadramaut, en la costa al este de Yemen, es una zona cultivada contigua a los desiertos arenosos llamada El-Ahkaf, que se dice es asiento original de la tribu de 'A'd. Fue célebre por su incienso, que todavía exporta y antiguamente se ocupaba de un comercio considerable, siendo su principal puerto Zafari, entre Mirbat y Ras Sajir, que ahora se compone de una serie de aldeas. Al este de Hadramaut se encuentran los distritos de Shihr, que exportaba ámbar, y Mahreh (llamado así por una tribu de Kuda'ah, y por lo tanto joctanita), que se extiende de Seyhoot a Karuán. Omán forma el rincón más oriental de la costa sur, a la entrada del Golfo Pérsico. Presenta las mismas características naturales que los distritos precedentes, estando parcialmente desierto con grandes extensiones fértiles. También contiene minas de plomo considerables.
La provincia más elevada del Golfo Pérsico es El-Bahrein, entre Omán y la cabecera del Golfo, siendo la ciudad principal Hejer (según algunos el nombre de la provincia también). Los habitantes de El-Bahreyn que viven en la costa son principalmente pescadores y buceadores de perlas. El distrito de El-Ahsii abunda en pozos y posee excelentes pastos, que son frecuentados por tribus de otras partes.
La gran provincia central de Nejd significa 'tierra alta' y por lo tanto sus límites son muy dudosamente establecidos por los propios árabes. Consiste en mesetas cultivadas, con numerosos pozos y es célebre por sus pastos; pero está surcada por extensos desiertos. Yemamah parece ser generalmente muy similar a Nejd. En el sur está el gran desierto llamado Er-Ruba el-Khalee, inhabitable en el verano, pero dando pastos en el invierno después de las lluvias. Los camellos de las tribus que habitan Nejd son muy estimados en Arabia, y su estirpe de caballos es la más famosa en el mundo. En esta provincia se dice que quedan restos de estructuras muy antiguas.
Hijaz y Tihama están delimitadas por Nejd, el Yemen, el Mar Rojo y el desierto de Petra, siendo Eylah el límite norte de Hijaz. Hijaz es la tierra santa de Arabia, con sus principales ciudades Meca y medina; también fue el primer asiento de los ismaelitas en la península. La parte norte es en general estéril y rocosa; hacia el sur gradualmente se fusiona con Yemen, o el distrito llamado El-'Aseer. La provincia de Tihama se extiende entre la cordillera del Hijaz y la ribera del Mar Rojo; y a veces se divide en Tihama del Hijaz y Tihama del Yemen. Es un territorio arenoso reseco, con poca lluvia, y menos pastos y porciones cultivadas que el montañoso.
Arabia septentrional, o el desierto arábigo, lo dividen los árabes en Badiyet Esh-Sham, 'el desierto de Siria', Badiyet El-Jezeereh, 'el desierto de Mesopotamia' y Badiyet El-'Irak, 'el desierto de Irak'. Sus límites lo forman el Éufrates, desde el Golfo Pérsico a la frontera de Siria, de donde es delimitado por el desierto de Petra al noroeste y al oeste, formando la península de Arabia su límite meridional. Tiene pocos oasis, siendo el agua de ellos generalmente salobre o no potable, visitado por el viento de arena llamado simún. Los árabes encuentran pastos para sus rebaños después de las lluvias y en las más deprimidas llanuras; el desierto generalmente produce arbustos espinosos, de los que se alimentan los camellos. Los habitantes fueron conocidos por los antiguos como 'moradores de tiendas', tal vez llamados así por su ciudad Skenai (Estrabón, xvi. 747, 767; Diod. Sic. ii. 24; Amm. Marc. xxiii. 6; comp. nunca más será poblada ni habitada de generación en generación; no pondrá tienda allí el árabe, ni los pastores harán descansar allí sus rebaños ;[…]Isaías 13:20; Levantaos, subid contra una nación tranquila, que vive confiada--declara el SEÑOR. No tiene puertas ni cerrojos; viven solitarios.[…]Jeremías 49:31; y dirás: "Subiré contra una tierra indefensa. Iré contra los que viven tranquilos, que habitan confiados, que habitan todos ellos sin murallas, sin cerrojos ni puertas;[…]Ezequiel 38:11); y se extendían desde Babilonia en el este (comp. Y comenzó su profecía, y dijo: Desde Aram me ha traído Balac, rey de Moab, desde los montes del oriente: "Ven, y maldíceme a Jacob; ven, y condena a Israel."[…]Números 23:7; Entonces el SEÑOR incitó contra Joram el espíritu de los filisteos y de los árabes que eran vecinos de los etíopes;[…]2 Crónicas 21:16; Ciertamente has abandonado a tu pueblo, la casa de Jacob, porque están llenos de costumbres del oriente, son adivinos como los filisteos, y hacen tratos con hijos de extranjeros.[…]Isaías 2:6; 13:20) a las fronteras de Egipto en el oeste (Estrabón, xvi. 748; Plinio, v. 12; Amm. Marc. xiv. 4, xxii. 15). Estas tribus, descendientes principalmente de Ismael y de Cetura, siempre ha llevado una vida nómada y ganadera. Sus hábitos depredadores se mencionan varias veces en el Antiguo Testamento (16 Entonces el SEÑOR incitó contra Joram el espíritu de los filisteos y de los árabes que eran vecinos de los etíopes; 17 y subieron contra Judá y la invadieron, y se llevaron todas las posesiones que se hallaban en la casa del rey, y también a sus h[…]2 Crónicas 21:16,17; 26:7; y los sabeos atacaron y se los llevaron. También mataron a los criados a filo de espada; sólo yo escapé para contárte lo.[…]Job 1:15; Alza tus ojos a las alturas desoladas y mira: ¿dónde no te has prostituido? Junto a los caminos te sentabas para ellos como el árabe en el desierto, y has profanado la tierra con tu prostitución y tu maldad.[…]Jeremías 3:2). También llevaron a cabo un considerable comercio de mercancías de Arabia y la India desde las costas del Golfo Pérsico (20 'Dedán comerciaba contigo en mantas para cabalgaduras. 21 'Arabia y todos los príncipes de Cedar eran clientes tuyos: comerciaban en corderos, carneros y machos cabríos; en estas cosas eran tus clientes. 22 'Los comerciantes de Sabá y de Raama com[…]Ezequiel 27:20-24), donde todavía se forman caravanas en una cadena de oasis, y también comerciaron desde la porciones occidentales de la península. Este tráfico parece ser mencionado con frecuencia en relación con los ismaelitas, ceturitas y otros pueblos árabes (25 Entonces se sentaron a comer, y cuando levantaron los ojos y miraron, he aquí, una caravana de ismaelitas venía de Galaad con sus camellos cargados de resina aromática, bálsamo y mirra, que iban bajando hacia Egipto. 28 Pasaron entonces unos merca[…]Génesis 37:25,28; 15 sin contar lo de los mercaderes, las mercancías de los comerciantes, de todos los reyes de Arabia y de los gobernadores de la tierra. 25 Cada uno de ellos traía su presente: objetos de plata y objetos de oro, vestidos, armas, especias, caballos y […]1 Reyes 10:15,25; 14 sin contar lo que los mercaderes y los comerciantes traían. Todos los reyes de Arabia y los gobernadores de la tierra traían oro y plata a Salomón. 24 Cada uno de ellos traía su presente: objetos de plata y objetos de oro, vestidos, armas, especia[…]2 Crónicas 9:14,24; Una multitud de camellos te cubrirá, camellos jóvenes de Madián y de Efa; todos ellos vendrán de Sabá, traerán oro e incienso, y traerán buenas nuevas de las alabanzas del SEÑOR.[…]Isaías 60:6; ¿Para qué viene a mí este incienso de Sabá, y la dulce caña de una tierra lejana? Vuestros holocaustos no son aceptables, y vuestros sacrificios no me agradan.[…]Jeremías 6:20) y probablemente consistía de los productos del sur de Arabia y de las costas opuestas de Etiopía; parece, sin embargo, haber estado principalmente en manos de los habitantes de Idumea; pero es difícil distinguir entre las referencias a este último pueblo y a las tribus del norte de Arabia en los pasajes relativos a este tráfico. Que algunas de estas tribus pagaron tributo a Josafat aparece de Y algunos de los filisteos trajeron presentes y plata como tributo a Josafat; también los árabes le trajeron rebaños: siete mil setecientos carneros y siete mil setecientos machos cabríos.[…]2 Crónicas 17:11.
Arabia occidental incluye la península del Sinaí y el desierto de Petra, correspondiendo generalmente con los límites de Arabia Petrea. Este nombre probablemente deriva del de su ciudad principal, no de su carácter pedregoso. Fue en los primeros tiempos habitada por un pueblo cuya genealogía no se menciona en Biblia, los horeos (y a los horeos en el monte de Seir hasta El-parán, que está junto al desierto.[…]Génesis 14:6; 36:20,21; 12 Los horeos habitaron antes en Seir, pero los hijos de Esaú los desalojaron y los destruyeron delante de ellos, y se establecieron en su lugar, tal como Israel hizo con la tierra que el SEÑOR les dio en posesión.) 22 tal como Dios hizo con los hijo[…]Deuteronomio 2:12,22). Sus habitantes posteriores eran en parte los mismos que los de la mencionada división de Arabia, pues el límite de los dos territorios es arbitrario e inestable; pero fue poblado principalmente por descendientes de Esaú, siendo generalmente conocido como la tierra de Edom, o Idumea, así como por su denominación anterior, el desierto de Seir, o el monte Seir. El origen común de los idumeos de Esaú e Ismael se encuentra en el matrimonio del primero con una hija del segundo (y Esaú fue a Ismael, y tomó por mujer, además de las mujeres que ya tenía, a Mahalat, hija de Ismael, hijo de Abraham, hermana de Nebaiot.[…]Génesis 28:9; 36:3). Los nabateos sucedieron a los idumeos e Idumea se menciona solo como una designación geográfica después de la época de Josefo. Los nabateos siempre han sido identificados con Nebaiot, hijo de Ismael (y estos son los nombres de los hijos de Ismael, nombrados por el orden de su nacimiento: el primogénito de Ismael, Nebaiot, después, Cedar, Adbeel, Mibsam,[…]Génesis 25:13; Todos los rebaños de Cedar serán reunidos para ti, los carneros de Nebaiot estarán a tu servicio; subirán como ofrenda agradable sobre mi altar, y yo glorificaré la casa de mi gloria.[…]Isaías 60:7), hasta que Quatremére (Mémoire sur les Nabatheens) avanzó la teoría de que eran de otra estirpe y un pueblo de Mesopotamia. Petra estaba en la gran ruta del tráfico de caravanas occidentales de Arabia y de la mercancía traída del Golfo Pérsico.
Habitantes.
Los árabes, como cualquier nación de alguna celebridad, tienen tradiciones que representan a su país originalmente habitado por pueblos que se extinguieron en un período muy remoto. Estas eran las tribus de 'A'd, Thamood, Umeiyim, 'Abeel, Tasm, Jedees, 'Emleek (Amalec), Jurhum (e primero de este nombre) y Webari. Algunos omiten el cuarto y los dos últimos, pero agregan Jasim. La mayoría de sus historiadores derivan estas tribus de Sem pero algunos de Cam, aunque no por Cus. Sus tradiciones más antiguas, que tienen alguna obvia relación con la Biblia, refieren el origen de la nación existente en primer lugar a Kahtán, a quien ellos y la mayoría de los estudiosos europeos identifican con Joctán; y en segundo lugar con Ismael, de quien afirman haberse casado con una descendiente de Kahtán, aunque sólo llevan sus genealogías a 'Adnán (se dice que es de la generación 21ª antes de Mahoma). Guardan silencio respecto a asentamientos cusitas en Arabia, aunque hay indicios de que los cusitas estaban entre sus primeros habitantes. Aunque Cus en la Biblia generalmente corresponde a Etiopía, ciertos pasajes parecen indicar pueblos cusitas en Arabia; y la serie de los hijos de Cus, de acuerdo con otros descubrimientos, hay que buscarla a lo largo de la costa meridional, exclusiva de Sabá (Meroe), ocupando un extremo de sus asentamientos, y Nimrod el otro. Las grandes ruinas de Ma-rib o Sabá, y de otros lugares en Yemen y Hadramaut, no son los de un pueblo semítico; y más al este, el idioma existente de Mahreh, restos del cual hay en las inscripciones encontradas, es en tan alto grado africano, que algunos eruditos lo llamaron cusita; mientras que los asentamientos de Raamah y los de sus hijos Seba y Dedán han de ser probablemente buscados hacia la cabecera del Golfo Pérsico, que limita al norte con los descendientes de Cetura, llevando los mismos nombres que los dos últimos. En Babilonia también hay pruebas independientes de esta inmigración de los cusitas de Etiopía. Las ciudades antiguas y los edificios del sur de Arabia, en su arquitectura, las inscripciones que contienen, y las tradiciones nativas al respecto, son de mucho valor para ayudar a un estudiante de esta parte de la historia antigua. De hecho, son los únicos importantes monumentos arcaicos del país; e ilustran tanto a sus primeros pobladores como a sus reinos más grandes. Ma-rib, o Sabá (la Mariaba de los geógrafos griegos), es uno de los más interesantes de estos sitios. Fue fundada, según el acuerdo general de la tradición, por 'Abd-esh-Shems Seba, nieto de Yaarub el kahtanita.
Los diversos pueblos que han habitado el país son divididos, por los árabes, en tribus extintas y existentes; y éstas se dividen a su vez en (1) El-'Arab el-'A'ribeh, árabes puro o genuinos; (2) El 'Arab el-Muta'arribeh y (3) El-'Arab el-Mustaaribeh, árabes naturalizados. De las muchas opiniones conflictivas respecto a estas categorías, sólo dos son dignas de mención. De acuerdo con la primera, El-'Arab el-'A'ribeh denota las tribus extinguidas; El-'Arab el-Muta'arribeh, los descendientes sin mezclar de Kahtán; y El-'Arab el-Mustaaribeb los descendientes de Ismael, por la hija de Mudad el joctanita. Que los descendientes de Joctán ocuparon las partes principales del sur y suroeste de la península, con emplazamientos en el interior, está atestiguado por los árabes y confirmado por investigaciones históricas y filológicas. También se afirma que fueron gradualmente absorbidos por inmigrantes ismaelitas, aunque sin dejar huellas de su anterior existencia.
Respecto a los joctanitas hay cierta evidencia. En Y su territorio se extendía desde Mesa rumbo a Sefar, la región montañosa del oriente.[…]Génesis 10:30 se dice 'habitaron desde Mesa en dirección de Sefar, hasta la región montañosa del oriente'. La posición de Mesa es muy incierta, creyéndose que era el límite occidental de los primeros pobladores. Sefar es indudablemente Dhafari, o Zafari, de los árabes, nombre no infrecuente en la península, pero sobre todo de dos célebres pueblos, uno de los cuales es el puerto secundario en la costa meridional, cerca de Mirbat; el otro, ahora en ruinas, cerca de San'a, del que se dice que fue la antigua residencia de los reyes himyaritas. En las regiones indicadas hay distintos e indudables rastros de los nombres de los hijos de Joctán mencionados en Génesis, como Hadramavet por Hazarmaveth, Azal por Uzal, Seba por Sheba, etc. Sus restos se encuentran en los habitantes existentes de (al menos) su parte oriental, y sus registros en las numerosas ruinas e inscripciones himyaritas.
El principal reino joctanita y mayor Estado de la antigua Arabia,fue el de Yemen, fundado (según los árabes) por Yaarub, hijo (o descendiente) de Kahtán (Joctán). Su cabeza más antigua probablemente fue San'a, anteriormente llamada Azal. Las otras capitales fueron Ma-rib, o Seba, y Zafiri. Este era el reino bíblico de Sabá. Sus gobernantes, y la mayor parte de su pueblo, eran descendientes de Seba (=Sabá), de ahí el clásico sabaei (Diod. Sic. iii. 38, 40). De entre sus gobernantes era probablemente la reina de Sabá, que fue para escuchar la sabiduría de Salomón (Y vino a Jerusalén con un séquito muy grande, con camellos cargados de especias, y gran cantidad de oro y piedras preciosas. Cuando vino a Salomón, habló con él de todo lo que tenía en su corazón.[…]1 Reyes 10:2). Los árabes la llaman Bilkis, reina de los himyaritas posteriores, pero sus tradiciones sobre ella no son dignas de crédito. La familia dominante era la de Himyer, hijo (o descendiente) de Seba. Un miembro de esta familia fundó el reino más moderno de los himyaritas. El testimonio de la Biblia y de los escritores clásicos, así como la tradición nativa, parece probar que este último apelativo suplantó al primero poco después de la fundación del reino posterior. Las naciones marítimas del Mediterráneo que tenían afinidad con los egipcios, como los filisteos, y probablemente los primitivos cretenses y carios, parecen haber sido brotes de una inmigración temprana del sur de Arabia, que se trasladó hacia el norte, en parte a través de Egipto. Es de hacer notar que los invasores pastores de Egipto se dice que fueron fenicios; pero Maneto, que parece haber tenido esta idea, también nos dice que algunos decían que eran árabes y se supone que el nombre jeroglífico se corresponde a la denominación común de los árabes, Shasu, los 'camelleros Shasu' (Select Papyri, pl. lii.), una identificación totalmente de acuerdo con el relato del historiador egipcio de su invasión y gobierno. En la dirección opuesta, una temprana dominación árabe de Caldea la menciona Beroso (Cory, p. 60), precedente a la dinastía asiria. Todas estas indicaciones, por tenues que sean, hay que tenerlas en mente al intentar una reconstrucción de la historia de Arabia meridional. Los primeros reyes del Yemen estuvieron en continua enemistad con los descendientes de Kahlan (hermano de Himyer) hasta los decimoquintos de ascendencia (según la mayoría de los historiadores nativos) del reino unificado de Himyar. Este rey fue el primer Tubbaa, un título también distintivo de sus sucesores, cuya dinastía representa al propio reino de Himyar, de ahí el Homeritae (Ptol. vi. 7; Plin. vi. 28). Su dominio probablemente se extendió al Yemen moderno, Hadramaut y Mahreh. El reino de Himyar duró hasta el año 525 d. C., cuando cayó ante una invasión abisinia. Ya, a mediados del siglo IV, los reyes de Axum parece que se habían convertido en dueños de parte del Yemen, agregando a sus títulos los nombres de lugares en Arabia pertenecientes a Himyar. Después de cuatro reinados fueron sucedidos por príncipes himyaritas, vasallos de Persia, el último de los cuales se sometió a Mahoma. Los reyes de Hadramaut (el pueblo de Hadramaut es el clásico Chatramotitae, Plin. vi. 28; comp. Adramitae) también están enumerados por los árabes y distinguidos de los descendientes de Yaarub, una indicación, como señala Caussin, de su descendencia separada de Hazarmavet. Los geógrafos griegos mencionan un cuarto pueblo junto con los sabeos, homeritas y chatramotitas, los mineos (Strab. xvi. 708; Ptol. v 7, párrafo 23; Plin. vi. 32; Diod. Sic. iii. 42) que no han sido identificados con ningún nombre bíblico.
El otro reino principal joctanita fue el de Hijaz, fundado por Jurhum, hermano de Yaarub, que abandonó el Yemen y se instaló en las inmediaciones de Meca. Las listas árabes de sus reyes son inextricablemente confusas; pero el nombre de su dirigente y el de dos de sus sucesores fue Mudad (o El-Mudad), que probablemente representa a Almodad. Ismael, según los árabes, se casó con una hija del primer Mudad, de donde provino 'Adnán, antepasado de Mahoma. Este reino, situado en un distrito menos fértil que el Yemen, se enzarzó en un conflicto con tribus aborígenes, no alcanzanzando nunca la importancia que el del sur. Se fusionó, por matrimonios mixtos y conquistas, con las tribus de Ismael.
Aunque estos fueron los principales reinos joctanitas, otros fueron fundados más allá de los límites de la península. Los más famosos fueron los de El-Heereh en El-Irak, y el de Ghassan en los confines de Siria; ambos originados por emigrantes después del diluvio de El-'Arim. El-Heereh pronto se convirtió en ismaelita; Ghassan mantuvo durante mucho tiempo su tronco original. Entre sus gobernantes muchos se llamaron El-Harith.
Los ismaelitas parecen haber entrado en la península por el noroeste. Que se repartieron por ese territorio (con la excepción de uno o dos distritos de la costa sur, que se dice están todavía habitada por pueblos joctanitas sin mezclar), y que la nación moderna es predominantemente ismaelita, lo afirman los árabes. Pero retroceden sus genealogías más allá de 'Adnan, habiendo perdido los nombres de la mayor parte de los inmediatos y cercanos descendientes. Se extendían hacia el norte desde el Hijaz en el desierto de Arabia, donde se mezclaron con los ceturitas y otros pueblos abrahámicos; y hacia el oeste hasta Idumea, donde se mezclaron con los edomitas, etc. Las tribus surgidas de Ismael siempre han estado gobernadas por pequeños jefes o jefes de familias (jeques y emires); generalmente han seguido una vida patriarcal y no han originado reinos, aunque en algunos casos sucedieron a los de los joctanitas, siendo uno de los principales el de El-Heereh. Con referencia a los ismaelitas en general, se puede resaltar, continuando una observación antigua, que aunque sus primeros asentamientos en el Hijaz y su extensión por una gran parte del norte de la península, están suficientemente probados, hay dudas en cuanto a la amplia extensión dada por la tradición árabe. Mahoma derivó de los judíos cualquier tradición que le agradaba y silenció cualquier contraria, mediante El Corán o sus propios dichos. Este elemento religioso, que no afecta directamente a la tribu de Joctán (cuyos asentamientos están de otra manera incuestionablemente identificados), han tenido una gran influencia sobre los de Ismael. Por lo tanto, no puede ser ciertamente demostrado que se extendieran por la península, a pesar de la adopción casi universal de su idioma (que generalmente se reconoce ha sido el árabe comúnmente llamado) y el testimonio concurrente de los árabes; pero de estas y otras consideraciones se hace muy probable que ahora formen el elemento predominante de la nación árabe.
De los descendientes de Cetura, los árabes dicen poco. Parece que se asentaron tranquilamente en el norte de la península en el desierto de Arabia, desde Israel al Golfo Pérsico; y los pasajes en la Biblia en el que se menciona a Dedán (excepto los relativos al cusita Dedán, Los hijos de Cus: Seba, Havila, Sabta, Raama y Sabteca, y los hijos de Raama: Seba y Dedán.[…]Génesis 10:7) se refieren a la tribu surgida de esta etnia (Profecía sobre Arabia. En las espesuras de Arabia pasad la noche, caravanas de dedanitas.[…]Isaías 21:13; a Dedán, a Tema, a Buz y a todos los que se rapan las sienes;[…]Jeremías 25:23; 'Dedán comerciaba contigo en mantas para cabalgaduras.[…]Ezequiel 27:20), quizás con una mezcla del cusita Dedán, que parece haber pasado por las costas occidentales del Golfo Pérsico. Algunos rastros de ceturitas, de hecho, se afirma que existen en el sur de la península, donde se dice que un rey de Himyar era madianita y donde un dialecto es de Madián y otro de Jocsán, hijo de Cetura; pero estas tradiciones deben atribuirse a la influencia rabínica en la historia árabe. Los escritores nativos silencian completamente este asunto; y los dialectos mencionados no son, en la medida en que se conocen, de las tribus de Cetura.
Religión.
La idolatría más antigua de los árabes debió ser el fetichismo, del cual hay pruebas contundentes en los árboles y piedras sagrados de épocas históricas y en la adoración de los cuerpos celestes, o sabaísmo, con el cual tal vez estaban relacionados los templos (o palacios-templos), de los cuales quedan restos o tradiciones en el reino himyarita, tal como Beyt Ghuradan en San'a, y los de Reydan, Beynooneh, Ru'eyn, 'Eyneyn y Riam. Los nombres de los objetos del fetichismo anterior, el culto a la piedra, culto a los árboles, etc., de varias tribus, son demasiado numerosos para mencionarlos. Uno, el de Manah, la diosa adorada entre Meca y Medina ha sido comparado con Meni (Pero vosotros que abandonáis al SEÑOR, que olvidáis mi santo monte, que ponéis mesa para la Fortuna, y que preparáis vino mezclado para el Destino,[…]Isaías 65:11), que se traduce 'Destino'. La magia, una importación de Caldea e Irán, debe contarse entre las religiones de los árabes paganos, pero nunca tuvo muchos seguidores. El cristianismo se introdujo en el sur de Arabia hacia fines del siglo II y aproximadamente un siglo después, había hecho grandes progresos. Floreció principalmente en Yemen, donde muchas iglesias fueron edificadas (ver Filostorgio, Hist. Eccles. iii.; Sozomeno, vi.; Evagrio, vi.) También rápidamente avanzó en otras porciones de Arabia, a través del reino de Heereh y los territorios contiguos, Ghassan y otras partes. Las persecuciones de los cristianos, y más particularmente la de los de Nejrán por los Tubbaa Zu-n-Nuwa, provocaron la caída de la dinastía himyarita por la invasión de los gobernantes cristianos de Abisinia. El judaísmo se propagó en Arabia, principalmente por los caraítas, en el cautiverio, pero se introdujo antes de ese tiempo. Fue muy prevaleciente en el Yemen, y en el Hijaz, especialmente en Kheybar y Medina, donde se dice que todavía hay tribus de extracción judía. En el período inmediatamente anterior al nacimiento de Mahoma otra clase había surgido, que, incrédula a la idolatría de la mayoría de sus compatriotas, y no creyentes en el judaísmo ni en el corrupto cristianismo con el que estaban familiarizados, esperaban un renacimiento de lo que ellos llamaban la 'religión de Abraham'. La promulgación de la religión musulmana venció al paganismo, pero lo aplastó mientras asumía la dirección del movimiento que había sido una de las causas de su éxito, y casi reemplazó totalmente a las creencias de la Biblia en Arabia.
Lengua.
El árabe, lengua de Arabia, es una de las más desarrolladas y ricas de las lenguas semíticas, de la cual hay una extensa literatura, siendo de gran importancia para el estudio del hebreo. Hay arcaicos monumentos del himyarita (la lengua antigua del sur de Arabia). De la existencia del hebreo y caldeo (o arameo) en el tiempo de Jacob hay evidencia en Labán lo llamó Jegar Sahaduta, pero Jacob lo llamó Galaad.[…]Génesis 31:47; probablemente Jacob y Labán se entendían, hablando uno hebreo y el otro caldeo. Parece también (9 Y aconteció que aquella misma noche, el SEÑOR le dijo: Levántate, desciende contra el campamento porque lo he entregado en tus manos. 10 Pero si tienes temor de descender, baja al campamento con tu criado Fura, 11 y oirás lo que dicen; entonces tus[…]Jueces 7:9-15) que Gedeón, o Fura, o ambos, entendieron la conversación de los 'madianitas y los amalecitas, y todos los hijos del oriente'. Es probable, por tanto, que en el siglo XIV o XIII a. C. las lenguas semíticas diferían menos que en tiempos posteriores. Pero en Entonces Eliaquim, hijo de Hilcías, Sebna y Joa dijeron al Rabsaces: Te rogamos que hables a tus siervos en arameo, porque nosotros lo entendemos, y no nos hables en la lengua de Judá a oídos del pueblo que está sobre la muralla.[…]2 Reyes 18:26, parece que en siglo VIII a. C. sólo las clases educadas entre los judíos entendían el arameo. Con estas evidencias y haciendo una distinción debida entre las fases arcaicas y las conocidas del arameo y el árabe, el himyarita debe ser considerado pariente del hebreo, y el árabe hermano del hebreo y el arameo, o, en su fase clásica, descendiente de un hermano de estos dos, estando el himyarita mezclado con una lengua africana, y que los otros dialectos de Arabia están en manera semejante, aunque en un grado mucho menor, mezclados con una lengua africana. Las diferencias deducidas entre las fases más antiguas y posteriores del arameo, y la presunta diferencia entre las del árabe, están ampliamente confirmadas por la filología comparativa. La división de la lengua en muchos dialectos debe atribuirse principalmente a la separación de las tribus por tramos inhabitables de desierto, y la subsiguiente fusión de esos dialectos a la peregrinación y al encuentro anual de 'Okaz, una feria en la que se llevaban a cabo concursos literarios y donde era de primera importancia que los poetas contendientes participaran en un lenguaje perfectamente inteligible para la gente congregada, para que pudieran ser críticamente juzgados; para muchos de los más rudos árabes, totalmente ignorantes de leer y escribir, eran las más altas autoridades consultadas por los lexicólogos cuando la corrupción del lenguaje había comenzado, es decir, cuando los árabes, como musulmanes, habían comenzado a esparcirse entre los extranjeros.
Respecto al himayarita hay monumentos que llevan inscripciones en esa lengua en las partes meridionales de la península, principalmente en Hadramaut y Yemen, pudiendo ser, en su fase antigua, probablemente la primera lengua semítica hablada en Arabia.
Las maneras y costumbres de los árabes son de gran valor para ilustrar la Biblia; pero no se debe concluir que hay paralelismos entre la vida patriarcal de las Escrituras y el estado de los modernos árabes. Hay que recordar que han sido influenciados por el contacto judío, especialmente por la adopción, a través de Mahoma, de partes de la ley ceremonial y de las observancias rabínicas; y que no son de la estirpe de Israel. Deben ser considerados, primero, como beduinos, o gente del desierto y, en segundo lugar, como tribus o pobladores asentados. Los beduinos reconocen que su antigua excelencia ha disminuido enormemente desde la época de Mahoma, pero no cabe duda de que el declive se había producido mucho antes. Aunque cada tribu se jacta de su sangre pura y lenguaje puro, los eruditos admiten con franqueza la depreciación del carácter nacional. Costumbres bíblicas que todavía se encuentran entre ellos deben, por lo tanto, ser generalmente consideradas más bien como indicaciones antiguas de prácticas, no tanto idénticas a ellas. Es más, la Biblia siempre presenta un fuerte contraste entre el carácter de los israelitas y el de los descendientes de Ismael, a quienes los beduinos en su mayoría representan. Sin embargo, son, en comparación con otras naciones, esencialmente un pueblo incambiable, conservando una vida primitiva, pastoral, con muchas costumbres que ilustran sorprendentemente a la Biblia. No se ven tan afectados por su religión como podría suponerse. Muchas tribus ignoran las observancias religiosas ancestrales, e incluso conservan algunos ritos paganos. Los wahabíes, o árabes reformadores modernos, encuentran gran dificultad para reprimir por persuasión, e incluso por la fuerza de las armas, tales ritos; y donde lo consiguen, la supresión es, en la mayoría de los casos, sólo temporal. El incesto, los sacrificios a objetos sagrados, etc., estaban entre estas reliquias del paganismo (Ver Burckhardt, Notes on the Bedouins ami Wahabys). Cuanto menos cambiada es una tribu, mayor es la dificultad de obtener información al respecto. Son muy celosos de las relaciones con extraños, incluso de su propia nación. En el sur de Arabia, por ejemplo, una tribu no permitirá que un invitado permanezca dentro de sus campamentos más allá de los tres días exigidos por las leyes de la hospitalidad. Esta exclusión indudablemente tiende a preservar la lengua de la corrupción y a la gente de influencia extranjera; pero probablemente no mejora el carácter nacional.
Para los árabes asentados, estas observaciones se aplican con la diferencia que el modo de vida primitivo se ha perdido en gran grado y las prácticas judías son mucho más observables; la mezcla con extranjeros, especialmente con abisinios y concubinas negras en el Yemen y el Hijaz, ha tendido a destruir su pureza de sangre. Un beduino difícilmente se casará fuera de su tribu y no son adictos al concubinato; se considera a sí mismo, y lo es, muy distinto de un ciudadano en los hábitos, en el modo de pensamiento y en el sentimiento nacional. De nuevo, una distinción debe hacerse entre la gente del norte y la del sur de Arabia; los primeros son principalmente de descendencia ismaelita, los segundos joctanita, y en otros aspectos que no sean el asentamiento y los matrimonios mixtos con extranjeros, más lejos del carácter patriarcal.
Considerados a la luz indicada, los modales y costumbres árabes, ya sean las de los beduinos o de la gente de la ciudad, brindan una valiosa ayuda al estudiante de la Biblia, testimoniando de la verdad y el vigor de la narrativa bíblica. Nadie puede mezclarse con esta gente sin constantemente recordar a los primeros patriarcas o a los israelitas asentados. Se puede citar su vida pastoral, su hospitalidad (la más notable de las virtudes del desierto), su respeto universal por la edad (comp. "Delante de las canas te pondrás en pie; honrarás al anciano, y a tu Dios temerás; yo soy el SEÑOR.[…]Levítico 19:32), su familiar deferencia (comp. Pero sus siervos se le acercaron y le hablaron, diciendo: Padre mío, si el profeta te hubiera dicho que hicieras alguna gran cosa, ¿no la hubieras hecho? ¡Cuánto más cuando te dice: "Lávate, y quedarás limpio"![…]2 Reyes 5:13), su respeto supersticioso por la barba. En el anillo, que se lleva en el dedo meñique de la mano derecha, generalmente se inscribe una frase que expresa sumisión a Dios y como señal de confianza, este anillo es dado a otra persona (como en Y Faraón se quitó el anillo de sellar de su mano y lo puso en la mano de José; y lo vistió con vestiduras de lino fino y puso un collar de oro en su cuello.[…]Génesis 41:42). El tintero de cuerno llevado en el cinturón también es muy antiguo (2 Y he aquí, seis hombres venían por el camino de la puerta superior que mira al norte, cada uno con su arma destructora en la mano; y entre ellos había un hombre vestido de lino con una cartera de escribano a la cintura. Y entraron y se pusieron jun[…]Ezequiel 9:2,3,11), así como el velo. Un hombre tiene derecho a reclamar a su prima en matrimonio, y renunciar a este derecho quitándose el zapato, como hizo el pariente de Rut a Booz (7 Y la costumbre en tiempos pasados en Israel tocante a la redención y el intercambio de tierras para confirmar cualquier asunto era ésta: uno se quitaba la sandalia y se la daba al otro; y esta era la manera de confirmar en Israel. 8 El pariente más[…]Rut 4:7,8).
Referencias en la Biblia a los propios árabes están aún más claramente ilustradas por los modales de la gente moderna en sus expediciones belicosas, su modo de guerra, sus viajes en caravana, etc. Para la interpretación del libro de Job, ayuda un íntimo conocimiento de este pueblo y su idioma y literatura, pues muchos de los pasajes más difíciles sólo se pueden explicar por ese conocimiento.
El pueblo joctanita del sur de Arabia siempre ha estado, a diferencia de las tribus ismaelitas, apegado a una vida marinera. Estos últimos eran comerciantes de caravanas; los primeros los principales comerciantes del Mar Rojo, llevando su comercio a las costas de la India, así como a las costas más cercanas de África. Sus propios escritores describen estos viajes, especialmente desde la era cristiana, como cabría esperar del carácter moderno de su literatura. Los escritores clásicos también hacen mención frecuente del comercio de Arabia del sur. Evidentemente fue llevado a Israel por las dos grandes rutas de caravanas desde la cabecera del Mar Rojo y del Golfo Pérsico; el primero llevaba sobre todo productos africanos; el segundo, indios. Ha de ser observado que la propensión nómada de los árabes, de cualquier descendencia, no data de la promulgación del Islam. Todo el testimonio demuestra que desde las edades más tempranas los pueblos de Arabia formaron asentamientos en tierras lejanas, y que no actuaron sólo por el deseo de conquista o por impulso religioso en sus expediciones al extranjero, sino más bien por inquietud y actividad comercial.
Bibliografía:
William Aldis Wright, Dr. William Smith's Dictionary of the Bible.