Historia
BET-EL

(1) Fue dado al lugar por Jacob bajo el temor inspirado por la visión nocturna de Dios, en su viaje desde su casa de su padre en Beerseba para buscar esposa en Harán (Y a aquel lugar le puso el nombre de Betel, aunque anteriormente el nombre de la ciudad había sido Luz.[…]Génesis 28:19). Tomó la piedra que le había servido de almohada y la colocó como una señal, ungiéndola con aceite y 'llamó el nombre de aquel lugar Bet-el, aunque Luz era el nombre de la ciudad primero.'
La expresión en el último párrafo del relato es curiosa e indica una distinción entre la 'ciudad' y el 'lugar', la anterior 'ciudad' cananea Luz, y el 'lugar', hasta entonces un mero sitio indistinguible, marcado sólo por la 'piedra', o mojón, erigido por Jacob para conmemorar su visión.
(2) Pero según el otro relato, Bet-el recibió su nombre con motivo de una bendición otorgada por Dios a Jacob después de su regreso de Padan-aram; momento en el que también se le dio el nombre de Israel. Aquí de nuevo Jacob erige una 'señal de piedra', que, como antes, unge con aceite (14 Y Jacob erigió un pilar en el lugar donde Dios había hablado con él, un pilar de piedra, y derramó sobre él una libación; también derramó sobre él aceite. 15 Y Jacob le puso el nombre de Betel al lugar donde Dios había hablado con él. […]Génesis 35:14,15). La clave de esta historia parecería ser el hecho de que Dios 'habla' con Jacob. 'Y se fue Dios de él, del lugar en el que había hablado con él.' Jacob puso un pilar en el lugar donde Dios 'habló' con él, y llamó Bet-el el nombre del lugar donde Dios habló con él.
El profeta Oseas, en la única referencia que las Escrituras contienen de este acontecimiento, considera evidentemente la segunda de las dos narraciones, ya que en un resumen de la vida de Jacob lo introduce en el orden en el que ocurre en Génesis, poniendo énfasis pleno y característico en la palabra clave de la historia: 'Venció al ángel y prevaleció; lloró y le rogó; en Bet-el le halló, y allí habló con nosotros.' (4 Sí, luchó con el ángel y prevaleció, lloró y le pidió su ayuda; en Betel le encontró, y allí El habló con nosotros, 5 sí, el SEÑOR, Dios de los ejércitos, el SEÑOR es su nombre. […]Oseas 12:4,5).
Antiguas como son las fechas en estas narrativas, sin embargo, si se tiene en cuenta la alusión precisa de De allí se trasladó hacia el monte al oriente de Betel, y plantó su tienda, teniendo a Betel al occidente y Hai al oriente; y edificó allí un altar al SEÑOR, e invocó el nombre del SEÑOR.[…]Génesis 12:8, el nombre de Bet-el parece haber existido en este lugar incluso antes de la llegada de Abram a Canaán, pues se trasladó del encinar de More al 'monte al oriente de Bet-el', con 'Bet-el al occidente y Hai al oriente'. Allí construyó un altar; y allí regresó de Egipto con Lot antes de su separación (3 Y anduvo en sus jornadas desde el Neguev hasta Betel, al lugar donde su tienda había estado al principio, entre Betel y Hai, 4 al lugar del altar que antes había hecho allí; y allí Abram invocó el nombre del SEÑOR. […]Génesis 13:3,4).
En una cosa, sin embargo, las narraciones anteriores concuerdan, en omitir cualquier mención de ciudad o edificios en Bet-el en ese temprano periodo, y en establecer una marcada distinción entre la 'ciudad' de Luz y el 'lugar' consagrado en sus inmediaciones. Incluso en las antiguas crónicas de la conquista, los dos todavía se distinguen (1 Tocó en suerte a los hijos de José desde el Jordán frente a Jericó (las aguas de Jericó) al oriente, hacia el desierto, subiendo desde Jericó por la región montañosa a Betel. 2 Seguía desde Betel a Luz, y continuaba hasta el límite de los arquitas […]Josué 16:1,2); y la atribución del nombre Bet-el a la ciudad parece no haberse hecho hasta más tarde, cuando fue tomada por la tribu de Efraín; después de lo cual ya no aparece el nombre de Luz (Jueces 1:22-20).
La piedra de Bet-el fue el tema de una tradición judía, según la cual fue trasladada al segundo templo, y sirvió como pedestal para el arca. Sobrevivió a la destrucción del templo por los romanos y fue recordada por los judíos en sus lamentaciones (Reland, Pal. 638).
Después de la conquista, se oye hablar de Bet-el con frecuencia. En los tiempos difíciles cuando no había rey en Israel, fue a Bet-el donde el pueblo iba en su angustia a consultar a Dios (18 Los hijos de Israel se levantaron, subieron a Betel, y consultaron a Dios, y dijeron: ¿Quién de nosotros subirá primero a pelear contra los hijos de Benjamín? Entonces el SEÑOR dijo: Judá subirá primero. 26 Todos los hijos de Israel y todo el pueb[…]Jueces 20:18,26,31; 21:2). Aquí estaba el arca del pacto al cargo de Finees el nieto de Aarón, con un altar y utensilios apropiados para las ofrendas (26 Todos los hijos de Israel y todo el pueblo subieron y vinieron a Betel y lloraron; y permanecieron allí delante del SEÑOR y ayunaron ese día hasta la noche. Y ofrecieron holocaustos y ofrendas de paz delante del SEÑOR. 27 Y consultaron los hijos d[…]Jueces 20:26-28; 21:4); y la insólita mención de un camino regular o calzada ya existente entre Bet-el y la gran ciudad de Siquem es sin duda una indicación de que ya tenía mucha reputación. Más tarde, la encontramos nombrada como una de las ciudades a las que Samuel iba regularmente, tomando igual rango con Gilgal y Mizpa (Cada año acostumbraba hacer un recorrido por Betel, Gilgal y Mizpa, y juzgaba a Israel en todos estos lugares.[…]1 Samuel 7:16).
Sin duda, aunque no se dice tan expresamente, fue esta antigua reputación, combinada con su situación en el extremo sur de la frontera de su nuevo reino, y con el dominio que debía tener sobre las simpatías tanto de Benjamín como de Efraín, el primero por sorteo y el segundo por conquista, lo que hizo que Jeroboam eligiera a Bet-el como santuario del nuevo falso culto que selló y consumó la división entre las diez tribus del norte y las dos del sur.
Aquí puso uno de los dos becerros de oro, y construyó 'lugares altos' y un altar de incienso, ante el cual él mismo ofició, como se describe en Y he aquí, un hombre de Dios fue de Judá a Betel por palabra del SEÑOR, cuando Jeroboam estaba junto al altar para quemar incienso.[…]1 Reyes 13:1. Hacia el final de la vida de Jeroboam, Bet-el cayó en manos de Judá (Y Abías persiguió a Jeroboam, y le tomó varias ciudades, Betel con sus aldeas, Jesana con sus aldeas y Efraín con sus aldeas.[…]2 Crónicas 13:19), siendo probablemente recuperada por Baasa (En el año treinta y seis del reinado de Asa, subió Baasa, rey de Israel, contra Judá y fortificó Ramá para prevenir que nadie saliera o entrara en ayuda de Asa, rey de Judá.[…]2 Crónicas 16:1). Luego permanece sin mención alguna durante un largo período. El culto de Baal, introducido por la esposa fenicia de Acab (Y como si fuera poco el andar en los pecados de Jeroboam, hijo de Nabat, tomó por mujer a Jezabel, hija de Et-baal, rey de los sidonios, y fue a servir a Baal y lo adoró.[…]1 Reyes 16:31), probablemente había enajenado el favor público de las simples construcciones de Jeroboam a santuarios más hermosos (21 Entonces Jehú envió aviso por todo Israel y vinieron todos los adoradores de Baal, y no quedó ninguno que no viniera. Y cuando entraron en la casa de Baal, la casa de Baal se llenó de un extremo al otro. 22 Y dijo al que estaba encargado del vestu[…]2 Reyes 10:21,22). Samaria había sido construida (Y compró a Semer el monte Samaria por dos talentos de plata; edificó sobre el monte, y a la ciudad que edificó puso por nombre Samaria, del nombre de Semer, dueño del monte.[…]1 Reyes 16:24), y Jezreel, lo cual debió llamar la atención del pueblo a las partes más septentrionales del reino. Fue durante este período en que Elías visitó Bet-el, y cuando los 'hijos de los profetas' vivían allí (2 Y Elías dijo a Eliseo: Te ruego que te quedes aquí, porque el SEÑOR me ha enviado hasta Betel. Pero Eliseo dijo: Vive el SEÑOR y vive tu alma, que no me apartaré de ti. Y descendieron a Betel. 3 Entonces los hijos de los profetas que estaban en Bet[…]2 Reyes 2:2,3), dos hechos aparentemente incompatibles con la existencia activa del culto al becerro. La mención de los osos tan cerca de la localidad (23 Después subió de allí a Betel; y mientras subía por el camino, unos muchachos salieron de la ciudad y se burlaban de él, y le decían: ¡Sube, calvo; sube, calvo! 25 De allí fue al monte Carmelo, y desde allí regresó a Samaria. […]2 Reyes 2:23,25), parece indicar que las inmediaciones no eran muy frecuentadas en ese momento. Pero después de la destrucción del culto a Baal en todo el país, Jehú parece haber vuelto a la más simple religión nacional de los becerros, y Bet-el aparece una vez más en escena (Sin embargo, en cuanto a los pecados con que Jeroboam, hijo de Nabat, hizo pecar a Israel, Jehú no se apartó de éstos, o sea, de los becerros de oro que estaban en Betel y en Dan.[…]2 Reyes 10:29). Bajo los descendientes de este rey, el lugar y el culto deben haber florecido enormemente, porque en el tiempo de Jeroboam II, bisnieto de Jehú, la localidad fue de nuevo residencia real con un 'santuario real' (pero en Betel no vuelvas a profetizar más, porque es santuario del rey y residencia real.[…]Amós 7:13); allí había palacios tanto para 'invierno' como para 'verano', 'grandes casas' y 'casas de marfil' (Derribaré también la casa de invierno junto con la casa de verano; también perecerán las casas de marfil, y muchas casas serán destruidas --declara el SEÑOR.[…]Amós 3:15), y alto grado de lujo en la vestimenta, muebles y vida (4 Los que se acuestan en camas de marfil, se tienden sobre sus lechos, comen corderos del rebaño y terneros de en medio del establo; 5 los que improvisan al son del arpa, y como David han compuesto cantos para sí; 6 los que beben vino en tazones del […]Amós 6:4-6). El único altar original ahora estaba acompañado por varios otros (sobre ropas empeñadas se tienden junto a cualquier altar, y el vino de los que han sido multados beben en la casa de su Dios.[…]Amós 2:8; 3:14) y el simple 'incienso' de su fundador se había convertido en 'holocaustos' y 'ofrendas', de 'solemnidades', con las fragantes 'ofrendas de paz' de 'animales engordados' (21 Aborrezco, desprecio vuestras fiestas, tampoco me agradan vuestras asambleas solemnes. 22 Aunque me ofrezcáis holocaustos y vuestras ofrendas de grano, no los aceptaré; ni miraré a las ofrendas de paz de vuestros animales cebados. […]Amós 5:21,22).
Pero esta prosperidad llegó a su perdición. Después de la desolación del reino del norte por el rey de Asiria, Bet-el aún permanecía como morada de sacerdotes, quienes enseñaron a los desdichados recién llegados 'cómo temer a Jehová', 'el Dios de la tierra' (27 Y el rey de Asiria ordenó, diciendo: Llevad allá a uno de los sacerdotes que llevasteis al destierro, y que él vaya y habite allí; y que les enseñe la costumbre del dios de la tierra. 28 Y vino uno de los sacerdotes que habían llevado al destierro[…]2 Reyes 17:27,28). Los edificios permanecieron hasta el tiempo de Josías, por quien fueron destruidos; y en el relato conservado de su reforma se vislumbra una vez más el altar de Jeroboam, con su último fuego repugnante de 'huesos de hombres muertos' ardiendo sobre el mismo, altar y lugar alto sobreviviendo en su antigüedad arcaica en medio de las sucesivas adiciones de devotos posteriores (Además, derribó el altar que estaba en Betel y el lugar alto que había hecho Jeroboam, hijo de Nabat, el que hizo pecar a Israel, o sea, derribó también aquel altar y el lugar alto, destruyó sus piedras, las redujo a polvo y quemó la Asera.[…]2 Reyes 23:15). No menos notable de estas obras posteriores fue el monumento, evidentemente una conspicua construcción, al 'hombre de Dios', que proclamó la ruina final de esta adoración idolátrica desde el principio (Entonces dijo: ¿Qué monumento es éste que veo? Y los hombres de la ciudad le dijeron: Es el sepulcro del hombre de Dios que vino de Judá y proclamó estas cosas que has hecho contra el altar de Betel.[…]2 Reyes 23:17), y quien parecería haber sido canonizado en una fecha posterior, por así decirlo, por los devotos de la idolatría misma que denunció. '¡Ay de vosotros! Porque edificáis los sepulcros de los profetas, y vuestros padres los mataron'.
Pero, en cualquier caso, el hecho de la existencia continuada de la tumba de este denunciante a través de tantos siglos de idolatría, ilustra muy notablemente la manera en que la adoración de Dios y la falsa adoración prosiguió, una al lado de la otra en Bet-el. Es evidente a partir de varias alusiones de Amós de que éste era el caso (14 Buscad lo bueno y no lo malo, para que viváis; y así sea con vosotros el SEÑOR, Dios de los ejércitos, tal como habéis dicho. 22 Aunque me ofrezcáis holocaustos y vuestras ofrendas de grano, no los aceptaré; ni miraré a las ofrendas de paz de vues[…]Amós 5:14,22); y el hecho ya citado de los profetas de Dios residiendo en Bet-el, de las amistosas visitas incluso de Elías, de la relación entre el 'hombre de Dios de Judá' y el 'profeta mentiroso' que causó su muerte, de la manera en que Sedequías, hijo de Quenaana, sacerdote de Baal, apela al nombre de Jehová por su solemne conjuro (Y Sedequías, hijo de Quenaana, se había hecho unos cuernos de hierro y decía: Así dice el SEÑOR: "Con éstos acornearás a los arameos hasta acabarlos."[…]1 Reyes 22:11), y por último de la forma en que se toleraron las denuncias de Amós y él mismo pudo escapar, todo ello señala a un estado de cosas que vale la pena investigar. A este respecto, también es destacable que los hombres de Bet-el y Hai regresaron con Zorobabel (los hombres de Betel y Hai, doscientos veintitrés;[…]Esdras 2:28; los hombres de Betel y Hai, ciento veintitrés;[…]Nehemías 7:32); y que volvieron a su lugar de origen mientras continuaban sus relaciones con Nehemías y el culto restaurado (Los hijos de Benjamín habitaron también desde Geba, en Micmas y Aía, en Betel y sus ciudades,[…]Nehemías 11:31). En tiempos posteriores, Bet-el es solo nombrada una vez, entre las ciudades fuertes de Judea que fueron reparadas por Báquides durante las luchas de la época de los Macabeos (1 Macabeos ix. 50).
Bet-el recibe una mera mención de Eusebio y Jerónimo en el Onomasticon, estando a veinte kilómetros de Jerusalén a la derecha del camino a Siquem y allí sus ruinas todavía se encontraban bajo el apenas alterado nombre de Beitin. Cubren un espacio de 'dos o tres hectáreas' y constan de 'muchísimos cimientos y muros a medio levantar de casas y otros edificios'. 'Las ruinas están enfrente de una colina entre las cabezas de dos wadies que se unen y fluyen hacia el valle principal es-Suweinit' (Rob. i. 448-9). El Dr. Clarke y otros viajeros han comentado sobre la naturaleza 'pedregosa' de la tierra en Bet-el, tan perfectamente en armonía con la narrativa del sueño de Jacob allí. Sobre el lugar, pocas dudas puede haber en cuanto a las localidades de este interesante sitio. La colina al sureste de Bet-el debe ser el 'monte' en el que Abram construyó el altar, y en el que él y Lot estaban cuando hicieron su división de la tierra (Y el SEÑOR se apareció a Abram, y le dijo: A tu descendencia daré esta tierra. Entonces él edificó allí un altar al SEÑOR que se le había aparecido.[…]Génesis 12:7; 13:10). Al girar la mirada hacia el este, abarca una gran parte de la llanura del Jordán frente a Jericó; distante es cierto, pero no demasiado distante para discernir en esa clara atmósfera las líneas de verdor que marcan los arroyos que descienden de las montañas más allá del río y fertilizan la llanura. Más al sur se encuentra, como en un mapa, la mitad de ese mar que ahora cubre el antes fértil oasis de las 'ciudades de la llanura', y que en aquellos días era como 'el huerto del Señor, como la tierra de Egipto'. Hacia el este de nuevo de este monte, aproximadamente a la misma distancia a la izquierda que Betel está a la derecha, dominando el wadi Suweinit, hay una tercera colina coronada por una notable masa de escombros grises, el más perfecto montón de ruinas que puede verse en un país de ruinas. Se trata de Tell er-Rijmeh, 'el montón de escombros', coincidiendo en todos los detalles del nombre, aspecto y situación, con Hai (Y quemó Josué a Hai y la convirtió en un montón de ruinas para siempre, en una desolación hasta el día de hoy.[…]Josué 8:28).
Bet-el es también el nombre de otra ciudad en la parte sur de Judá, nombrada en el rey de Maceda, uno; el rey de Betel, uno;[…]Josué 12:16 y Y lo envió a los de Betel, a los de Ramot del Neguev, a los de Jatir,[…]1 Samuel 30:27. La existencia del nombre en estas dos listas es decisiva contra la pretensión de que pueda tratarse de la bien conocida Bet-el.
Es notable que un lugar tan prominente como Bet-el en el Antiguo Testamento, no se cite en el Nuevo; y, sin embargo, continuó existiendo en la época de Cristo, pues Josefo (B. J. iv. 9, § 9) relata su captura por Vespasiano en la marcha de Tiberio a Jerusalén. El Salvador debe haber pasado a la vista de ella, tal vez en otras ocasiones, pero ciertamente en su viaje de Judea a Galilea, cuando se detuvo en el pozo de Jacob cerca de Sicar (salió de Judea y partió otra vez para Galilea.[…]Juan 4:3), y debe haber estado cerca de ella cuando se retiró a Efraín (Por eso Jesús ya no andaba públicamente entre los judíos, sino que se fue de allí a la región cerca del desierto, a una ciudad llamada Efraín; y se quedó allí con los discípulos.[…]Juan 11:54) después de la resurrección de Lázaro; pero no hay evidencia de que alguna vez se desviara para ir al lugar en sí. Tras la mención a Bet-el en el Onomasticon desaparece de la historia, y durante siglos su ubicación fue desconocida para la gente de los países occidentales. Es un ejemplo de lo que es cierto de tantos de los lugares antiguos de la Biblia, a saber, que después de haber sido mencionados por última vez en las Escrituras, quedan en la oscuridad, hasta que geógrafos y viajeros siglos después recorrieron la tierra, y al preguntar a los habitantes sobre los nombres de sus ciudades y pueblos, han escuchado los antiguos nombres de la Escritura de boca del pueblo. Basta añadir que la identificación de Beitin con el antiguo Bet-el parece ser debida al misionero Nicolayson, en 1836. (Jewish Intelligence, Feb. 1837, p. 38). El Dr. Robinson (Researches, iii. 207 y sigs.) argumenta si Beitin puede no ser también el Beter que fue el escenario de la batalla entre el dirigente judío Bar-cochba y Adriano, batalla terriblemente desastrosa para los judíos.
Bibliografía:
George Grove, Horatio Balch Hackett Dr. William Smith's Dictionary of the Bible.