Historia
CALDEA

Extensión y límites.
La extensión del territorio considerado en la Escritura como la tierra de los caldeos es esa vasta llanura aluvial que se ha formado por los depósitos del Éufrates y el Tigris, al menos hasta donde llega al oeste la corriente del segundo. El territorio al este es Elam o Susiana; pero todo el tramo entre los ríos, así como el bajo territorio en el lado árabe del Éufrates, que es cultivable por el riego de ese río, debe ser considerado dentro de la Caldea de la cual Nabucodonosor fue rey. Esta extraordinaria llanura, ininterrumpida excepto por las obras del hombre, se extiende, en una dirección cercana al noroeste y sudeste, a una distancia de 640 kilómetros a lo largo del curso de los ríos, teniendo un promedio de unos 160 kilómetros de ancho. Una línea que desciende desde Hit en el Éufrates hasta Tikrit en el Tigris, puede ser considerada su límite norte. El límite oriental es el propio del Tigris; el meridional el Golfo Pérsico; en el oeste su límite es más indefinible y de hecho variaría según el grado de habilidad e industria dedicado a la regulación de las aguas y la extensión de obras de regadío. En los tiempos más florecientes del imperio caldeo, el agua parece haber sido llevada hasta el límite extremo del aluvión, habiéndose abierto un canal a lo largo del borde de la formación terciaria en el lado árabe en toda su extensión, corriendo a una distancia media desde el Éufrates de unos 48 kilómetros.
Divisiones.
En un territorio tan uniforme y tan desprovisto de rasgos naturales como éste, las divisiones políticas pueden ser sólo accidentales o arbitrarias, habiendo pocas de alguna importancia. La verdadera Caldea es siempre en los geógrafos una región distintiva, siendo la porción más meridional de Babilonia, situada principalmente (si no únicamente) sobre la margen derecha del Éufrates (Estrabón, xvi. I, §; Ptolomeo, v. 20). Aparte de eso, Babilonia la dividen en dos distritos, llamados respectivamente Amordacia y Auranitis. La primera es el nombre del territorio central alrededor de Babilonia misma; la segunda se aplica a las regiones hacia el norte, donde Babilonia limita con Asiria (Ptolomeo, v. 20).
Ciudades.
Babilonia fue célebre en todo tiempo por el número y antigüedad de sus ciudades. 'Babel, Erec, Acad y Calne, en la tierra de Sinar', son las primeras ciudades mencionadas en las Escrituras (Y el comienzo de su reino fue Babel, Erec, Acab y Calne, en la tierra de Sinar.[…]Génesis 10:10). El "gran número de grandes ciudades" que poseía el territorio, fue mencionado por Heródoto (i. 178), y toda la región está de hecho salpicada de enormes montículos, marcando cada montículo sin duda el sitio de una ciudad considerable. Las más importantes de las que se han identificado son Borsippa (Birs-Nimrud), Sippara o Sefarvaim (Mosaib), Cuta (Ibrahim), Calne (Niffer), Erec (Warka), Ur (Mugheir), Chilmad (Kalwadha), Larancha (Senkerek), Is (Hit), Duraba (Akkerkuf); pero además hubo una multitud de otras, cuyos sitios no han sido determinados, como la Acad de Y el comienzo de su reino fue Babel, Erec, Acab y Calne, en la tierra de Sinar.[…]Génesis 10:10, la Teredon de Abydenus (Fr. 8), Asbi, Rubesi, etc., ciudades mencionadas en las inscripciones. Del resto, Erec, Larancha y Calne, fueron en los primeros tiempos de mayor importancia; mientras que Cuta, Sippara y Teredon alcanzaron su celebridad en una época relativamente reciente.
Canales.
Una de las características más notables de la antigua Babilonia fue su red de canales. Tres canales principales llevaban las aguas del Éufrates hacia el Tigris hasta Babilonia. El primero el "Río Real" original, o Ar-Malcha de Beroso, que salía del Éufrates en Perisabor o Anbar, y seguía la línea del moderno canal Saklawyeh, pasando por Akkerkuf, y entrando en el Tigris un poco debajo de Bagdad; el segundo el Nahr Malcha de los árabes, que se ramificaba en Ridhivaniyeh, y corría a través del sitio de Seleucia; y el tercero el Nahr Kutha, que partiendo del Éufrates a unas 12 millas por encima de Mosaib, pasaba por Cuta y terminaba en el Tigris a 20 millas por debajo del sitio de Seleucia. Al otro lado de la corriente, un gran canal, quizás el más importante de todos, que deja el Éufrates en Hit, donde comienza la llanura aluvial, bordeaba el depósito por el oeste a lo largo de toda su extensión y terminaba en el Golfo Pérsico en la desembocadura del arroyo Bubian, a unas 20 millas al oeste de Shat-el-Arab; mientras que una segunda arteria principal (la Pallacopas de Arriano) partía del Éufrates cerca de Mosaib y desembocaba en un gran lago en las cercanías de Borsippa, desde donde se irrigaban las tierras al suroeste de Babilonia. De estos y otros canales similares surgían numerosos ramales, de los cuales se hicieron más cortes transversales, hasta que por fin todos los campos quedaron debidamente abastecidos con el preciado fluido.
Producciones.
La extraordinaria fertilidad del suelo caldeo ha sido advertida por varios escritores. Se dice que es el único territorio del mundo donde el trigo crece silvestre. Beroso mencionó esta producción (Fr. 1, § 2), y también el crecimiento espontáneo de cebada, sésamo, palmeras, manzanas y muchas clases de frutas sin cáscara. Heródoto declaró (i. 103) que el grano comúnmente rendía 200 veces al sembrador y ocasionalmente 300. Estrabón hizo casi la misma afirmación (xvi. 1, §14); y Plinio dijo (H. N. xviii. 17), que el trigo se cortaba dos veces y después era bueno para las bestias. La palmera fue sin duda uno de los principales cultivos. Según Estrabón, proporcionaba a los nativos pan, vino, vinagre, miel, gachas y cuerdas; con combustible igual al carbón vegetal y como medio de engorde de ganado vacuno y ovino. Un poema persa celebraba sus 360 usos (Estrabón, xvi. 1, 14). Heródoto dice (i. 193) que toda la llanura estaba plantada de palmeras, y Amiano Marcelino (xxiv. 3) observa que desde el punto alcanzado por el ejército de Juliano hasta las orillas del golfo Pérsico había un bosque continuo de palmeras. En la actualidad, las palmeras están casi confinadas a las inmediaciones de los ríos, e incluso allí no crecen densamente, excepto alrededor de las aldeas en sus orillas. El suelo es rico, pero hay poco cultivo, subsistiendo los habitantes principalmente de dátiles. Más de la mitad del territorio queda seco y desolado por la falta de un sistema adecuado de riego; mientras que la mitad restante está cubierta en gran medida con pantanos, debido a la misma negligencia. Por lo tanto, es a la vez cierto que 'subió el mar sobre Babilonia; de la multitud de sus olas está cubierta' (El mar ha subido sobre Babilonia; con la multitud de sus olas ha sido cubierta.[…]Jeremías 51:42); que es 'posesión de erizos, y en lagunas de agua' (La convertiré en posesión de erizos y en aguas estancadas, y la barreré con la escoba de la destrucción --declara el SEÑOR de los ejércitos.[…]Isaías 14:23) y también que 'sequedad sobre sus aguas, y se secarán' (Sequía sobre sus aguas, y se secarán; porque es una tierra de ídolos, y se vuelven locos por sus horribles ídolos.[…]Jeremías 50:38), que está 'asolada toda ella', 'la última de las naciones; desierto, sequedal y páramo' (12 vuestra madre se avergonzará en gran manera, será humillada la que os dio a luz. He aquí, será la última de las naciones: desierto, sequedal y yermo. 13 A causa del enojo del SEÑOR, no será habitada, sino que estará desolada toda ella; todo el que[…]Jeremías 50:12,13).
Bibliografía:
George Rawlinson, Dr. William Smith's Dictionary of the Bible.