Historia

MIRA

Mira, Μύρα, ciudad importante de Licia, interesante por ser el lugar donde Pablo, en su viaje a Roma (Y después de navegar atravesando el mar frente a las costas de Cilicia y de Panfilia, llegamos a Mira de Licia.[…]Hechos 27:5), fue bajado de la nave adramitena que lo había traído desde Cesarea y subió al barco alejandrino en el que naufragó en la costa de Malta. Los viajeros se habían valido del primero de estos barcos porque su rumbo a Italia los llevaba necesariamente la pasar por las costas de la provincia de Asia. (Y embarcándonos en una nave adramitena que estaba para zarpar hacia las regiones de la costa de Asia, nos hicimos a la mar acompañados por Aristarco, un macedonio de Tesalónica.[…]Hechos 27:2), esperando encontrar en algún puerto de estas costas otro barco con destino al oeste. Esta expectativa se cumplió (Allí el centurión halló una nave alejandrina que iba para Italia, y nos embarcó en ella.[…]Hechos 27:6).

Mira
Mira

Cabría preguntarse cómo sucedió que un barco alejandrino con destino a Italia se desviara tanto de su rumbo como para llegar a Mira. Esta pregunta es fácilmente respondida por quienes tienen algún conocimiento de la navegación en el Levante. Mira está casi al norte de Alejandría; los puertos de los alrededores son numerosos y buenos, las montañas son altas y fáciles de ver, y la corriente corre a lo largo de la costa hacia el oeste (Voyage and Shipwrech of St. Paul, de Smith). Además, por no hablar de la posibilidad de desembarcar o embarcar pasajeros o mercancías, el viento soplaba en esa época continua y violentamente desde el noroeste, y el mismo tiempo que impedía la navegación del barco adramiteno (De allí partimos y navegamos al abrigo de la isla de Chipre, porque los vientos eran contrarios.[…]Hechos 27:4) sería un obstáculo para el alejandrino.

Mira (llamada Dembra por los griegos) es notable aún por sus restos de diversos períodos históricos. Las tumbas, adornadas con ornamentos, muchas de ellas con inscripciones en el antiguo carácter licio, demuestran que debió ser rica en sus inicios. Su enorme teatro atestigua su considerable población en lo que podría llamarse su época griega. En el profundo desfiladero que conduce a las montañas se encuentra una iglesia bizantina de gran tamaño, una reliquia del cristianismo que pudo haber comenzado con la visita de Pablo. Es razonable conjeturar que pudo haber sido una iglesia metropolitana, ya que encontramos que cuando Licia era una provincia, en el Imperio Romano tardío, Mira era su capital (Hierocl. p. 684). Posteriormente, se le llamó curiosamente el puerto del Adriático y fue visitada por viajeros anglosajones (Early Travels in Palestine, págs. 33, 138). La leyenda dice que San Nicolás, el santo patrón de los marineros griegos modernos, nació en Pátara y fue enterrado en Mira, y sus supuestas reliquias fueron llevadas a San Petersburgo por una fragata rusa durante la Revolución griega.


Bibliografía:
John Saul Howson, Dr. William Smith's Dictionary of the Bible.