Historia
SAMARIA

Las excavaciones realizadas en Samaria en 1908-1910 descubrieron varios ostraca con inscripciones hebreas, hechas con tinta, en los almacenes del palacio real. El texto de estas inscripciones es muy breve e incluye la fecha (año del reinado del monarca), un lugar, nombre de una persona y una cantidad (de vino o aceite). Por ejemplo: bst htst myst l'hnw'm (n)bl y(n) ysn, que significa: "En el año noveno de (no se da el nombre), rey de Israel, se compró una jarra de vino añejo, perteneciente a Ahinoam."

La época de estas ostracas es del siglo VIII a. C., concretamente una parte es del reinado de Joás, hacia el 795-794 a. C. y la otra del reinado de Jeroboam II (789-748 a. C.).

Las otras piezas proceden, igualmente, de notas de entrega en especies. La superior dice:
"En el año 10 (envío de la ciudad) de 'Abi'ezer a Semario, jarra de vino añejo." " A Is (una jarra de vino añejo de la ciudad de Tetel." La inferior dice: "En el año 10 (envío de la ciudad) de 'Azzah a Gaddio, jarra de aceite fino."
Desde la fecha de la compra de Omri, 925, a. C., Samaria conservó su dignidad como capital de las diez tribus. Acab construyó allí un templo a Baal (32 Y edificó un altar a Baal en la casa de Baal que edificó en Samaria. 33 Acab hizo también una Asera. Así Acab hizo más para provocar al SEÑOR, Dios de Israel, que todos los reyes de Israel que fueron antes que él. […]1 Reyes 16:32,33); y por esta circunstancia una parte de la ciudad, posiblemente fortificada por un muro separado, fue llamada "la ciudad de la casa de Baal" (Y tan pronto como acabó de ofrecer el holocausto, Jehú dijo a la guardia y a los oficiales reales: Entrad, matadlos; que ninguno salga. Y los mataron a filo de espada; y la guardia y los oficiales reales los echaron fuera, y llegaron hasta el aposent[…]2 Reyes 10:25). Samaria debe haber sido un lugar de gran fortaleza. Fue asediada dos veces por los sirios, en 901 a. C. (Y Ben-adad, rey de Aram, reunió todo su ejército, y tenía con él treinta y dos reyes con caballos y carros; y subió, sitió a Samaria y peleó contra ella.[…]1 Reyes 20:1), y en 892 a. C. (6 24 Y aconteció que después de esto, Ben-adad, rey de Aram, reunió a todo su ejército, y subió y sitió a Samaria. 25 Y hubo gran hambre en Samaria; y he aquí, la sitiaron, hasta que la cabeza de un asno se vendía por ochenta siclos de plata, y la cu[…]2 Reyes 6:24-7:20); pero en ambas ocasiones el asedio fue ineficaz. En la última, de hecho, fue salvada milagrosamente, pero no antes de que los habitantes hubieran sufrido horrores casi increíbles por el hambre durante su prolongada resistencia. El poseedor de Samaria era considerado como el verdadero rey de Israel (13 Salum, hijo de Jabes, comenzó a reinar en el año treinta y nueve de Uzías, rey de Judá, y reinó un mes en Samaria. 14 Entonces Manahem, hijo de Gadi, subió de Tirsa y vino a Samaria, e hirió a Salum, hijo de Jabes, en Samaria, y lo mató y reinó en[…]2 Reyes 15:13,14); y los males denunciados contra la nación iban dirigidos contra ella por su nombre (y la cabeza de Efraín es Samaria, y la cabeza de Samaria es el hijo de Remalías. Si no creéis, de cierto no permaneceréis.'"[…]Isaías 7:9, etc.). En 721 a. C., Samaria fue tomada, después de un sitio de tres años, por Salmanasar, rey de Asiria (9 Y aconteció que en el año cuarto del rey Ezequías, que era el año séptimo de Oseas, hijo de Ela, rey de Israel, Salmanasar, rey de Asiria, subió contra Samaria y la sitió, 10 y al cabo de tres años la tomaron. En el año sexto de Ezequías, que era e[…]2 Reyes 18:9,10), poniendo fin al reino de las diez tribus. Algunos años después, la región cuyo centro era Samaria fue repoblada por Esarhadón; pero no se vuelve a hablar especialmente de la ciudad hasta los días de Alejandro Magno. Este conquistador tomó la ciudad, que parece haberse recuperado un poco (Eusebio, Chron. ad ann. Abr. 1684), matando a una gran parte de los habitantes y permitiendo que el resto se estableciera en Siquem. Los reemplazó por una colonia de siro-macedonios y dio el territorio adyacente a los judíos para que lo habitaran (Josefo, c. Ap. ii. 4). Estos siro-macedonios ocuparon la ciudad hasta la época de Juan Hircano. Entonces fue un lugar de considerable importancia, ya que Josefo la describe (Ant. xiii. 10, § 2) como una ciudad muy fuerte. Juan Hircano la tomó después de un año de asedio, e hizo todo lo posible para demolerla por completo. Intercaló la colina en la que se encontraba de trincheras y en ellas condujo los arroyos naturales, socavando sus cimientos. "De hecho", dice el historiador judío, "eliminó toda evidencia de la existencia de la ciudad". Esta historia a primera vista parece bastante exagerada e incoherente con el emplazamiento montañoso de Samaria. Puede haberse referido solamente a los suburbios que se encontraban a sus pies. "Pero", dice Prideaux (Conn. b. c. 109, nota), "Benjamín de Tudela, que estuvo en el lugar, nos dice en su Itinerario que había en la cima de esta colina muchas fuentes de agua, y de éstas puede haberse sacado suficiente agua para llenar estas trincheras". También debe recordarse que la colina de Samaria era más baja que las colinas de sus inmediaciones. Esto puede explicar la existencia de estos manantiales. Josefo describe las dificultades a las que se vieron reducidos los habitantes durante este asedio, de la misma manera que el autor del libro de Reyes hace durante el de Ben-adad (comp. Ant. xiii. 10, § 2, con Y hubo gran hambre en Samaria; y he aquí, la sitiaron, hasta que la cabeza de un asno se vendía por ochenta siclos de plata, y la cuarta parte de un cab de estiércol de paloma por cinco siclos de plata.[…]2 Reyes 6:25). Las razones de Juan Hircano para atacar Samaria fueron las injurias que sus habitantes habían hecho a la gente de Marissa, colonos y aliados de los judíos. Esto confirma lo dicho anteriormente, de la cesión del barrio samaritano a los judíos por Alejandro Magno.
Después de este desastre (que ocurrió en el año 109 a. C.), los judíos habitaron lo que quedaba de la ciudad, teniendo su posesión en la época de Alejandro Janneo (Ant. xiii. 15, § i), y hasta que Pompeyo la devolvió a los descendientes de sus habitantes originales, que posiblemente hayan sido los siro-macedonios, pero es más probable que fueran samaritanos propiamente dichos, cuyos antepasados habían sido desposeídos por los colonos de Alejandro Magno. Por orden de Gabinio, Samaria y otras ciudades demolidas fueron reconstruidas (Ant. xiv. 5, § 3). Pero su reconstrucción más eficaz fue emprendida por Herodes el Grande, a quien se la había concedido Augusto, a la muerte de Antonio y Cleopatra (Ant. xiii. 10, § 3, xv. 8, § 5; B. J. i. 20, § 3). Herodes la llamó Sebaste, es decir, Augusta, por el nombre de su protector (Ant. xv. 7, § 7). Josefo da una descripción detallada de las mejoras de Herodes. La muralla que la rodeaba tenía veinte estadios de longitud. En el centro de la ciudad había un recinto de un estadio y medio cuadrado que contenía un magnífico templo dedicado a César. Fue colonizada por miles de veteranos y otros, para cuyo apoyo se destinó una zona muy bella y rica que rodeaba la ciudad. Los motivos de Herodes en estos arreglos fueron probablemente, primero la ocupación de una posición dominante, y luego el deseo de distinguirse por su gusto, embelleciendo un lugar ya adornado por la naturaleza (Ant. xv. 8, § 5; B. J. i. 20, § 3; 21, § 2).
No sabemos cuánto tiempo mantuvo Samaria su esplendor después de las mejoras de Herodes. En el Nuevo Testamento se menciona a la ciudad en sí, pero también a una parte del distrito al que, incluso en tiempos más antiguos, había extendido su nombre. En Felipe, descendiendo a la ciudad de Samaria, les predicaba a Cristo.[…]Hechos 8:5 dice que Felipe el diácono "descendió a la ciudad de Samaria". En el versículo 9 del mismo capítulo, "el pueblo de Samaria" representa a los samaritanos; y la frase en el versículo 25, "muchas pobalciones de los samaritanos", muestra que las operaciones de evangelización no se limitaron a la ciudad de Samaria en sí. Comp. A estos doce envió Jesús después de instruirlos, diciendo: No vayáis por el camino de los gentiles, y no entréis en ninguna ciudad de los samaritanos.[…]Mateo 10:5: "En ciudad de samaritanos no entréis"; y 4 Y tenía que pasar por Samaria. 5 Llegó*, pues, a una ciudad de Samaria llamada Sicar, cerca de la parcela de tierra que Jacob dio a su hijo José; […]Juan 4:4,5, donde, después de haber dicho: "le era necesario pasar por Samaria", obviamente el distrito, se añade, "luego llegó a una ciudad de Samaria llamada Sicar". De ahí en adelante su historia es muy poco conocida. Septimio Severo fundó una colonia romana allí a principios del siglo III (Ulpiano, Leg. I. de Censibus, citado por el Dr. Robinson). Se han conservado varios ejemplares de monedas acuñadas en el lugar, que se extienden desde Nerón hasta Geta, el hermano de Caracalla (Vaillant, en Numism. Imper., y Noris, citado por Reland). Pero, aunque fue sede de una colonia romana, no pudo haber sido un lugar de mucha importancia política. En el Códice de Teodosio encontramos que hacia el año 40 la Tierra Santa había sido dividida en Palestina Prima, Secunda y Tercia. Palestina Prima incluía el país de los filisteos, Samaria (el distrito) y la parte norte de Jerusalén; pero su capital no era Sebaste, sino Cesarea. Desde un punto de vista eclesiástico, ocupaba un lugar más elevado. Probablemente era una sede episcopal desde el siglo III. De todos modos, su obispo estuvo presente entre los de Palestina en el concilio de Nicea, en el año 325, y describió sus actos como "Maximus (al. Marinus) Sebastenus". Los nombres de algunos de sus obispos se han conservado, el último de los cuales es Pelagio, quien asistió al Sínodo de Jerusalén, en el año 536. El título de la iglesia aparece en la primera Notitia griega y en las posteriores latinas (Reland, Pal. pág. 214-229). Sebaste cayó en manos de los musulmanes durante el sitio de Jerusalén. En el curso de las Cruzadas se estableció allí un obispado latino, cuyo título fue reconocido por la Iglesia romana hasta el siglo XIV. En este día la ciudad de Ommri y de Herodes está representada por un pequeño pueblo que conserva pocos vestigios del pasado, excepto su nombre, Sebastia, una corrupción árabe de Sebaste. Algunos restos arquitectónicos quedan, en parte de construcción o adaptación cristiana, como la iglesia en ruinas de San Juan Bautista, en parte, quizás, rastros de la magnificencia idumea. "Una larga avenida de columnas de piedra (dice el señor Stanley), aparentemente la calle principal de la ciudad de Herodes, aquí, como en Palmira y Damasco, adornada por una columnata a cada lado, todavía bordea la terraza más alta de la colina". Pero el aspecto fragmentario de todo el lugar muestra un cumplimiento de la profecía de Haré, pues, de Samaria un montón de ruinas en el campo, lugares para plantar viñas; derramaré sus piedras por el valle, y pondré al descubierto sus cimientos.[…]Miqueas 1:6, aunque puede haberse cumplido más de una vez anteriormente por los estragos de Salmanasar o de Juan Hircano. "Haré, pues, de Samaria montones de ruinas y tierra para plantar viñas; y derramaré sus piedras por el valle y descubriré sus cimientos." (Haré, pues, de Samaria un montón de ruinas en el campo, lugares para plantar viñas; derramaré sus piedras por el valle, y pondré al descubierto sus cimientos.[…]Miqueas 1:6; comp. Samaria será considerada culpable, porque se rebeló contra su Dios. Caerán a espada; serán estrellados sus niños, y abiertos los vientres de sus mujeres encintas.[…]Oseas 13:16).
Jerónimo, cuyo conocimiento de Palestina le da cierta propensión a la tradición que prevaleció tan fuertemente en días posteriores, afirma que Sebaste, que él invariablemente identifica con Samaria, fue el lugar en el que Juan el Bautista estuvo encarcelado y sufrió la muerte. También lo hace el lugar de sepultura de los profetas Eliseo y Abdías. Epifanio se esfuerza mucho, en su obra Ad. Haereses (lib. i.), en la que trata de las herejías de los samaritanos con singular minuciosidad, para explicar el origen de su nombre. Lo interpreta como "guardianes". La colina sobre la que se construyó la ciudad era, dice, designada Somer o Someron, de un tal Somoron hijo de Somer, que él considera era de la estirpe de los antiguos ferezeos o gergeseos, descendientes de Canaán y Cam. Agrega que los habitantes pueden haber sido llamados samaritanos por su custodia de la tierra, o (mucho más tarde en su historia) por su custodia de la Ley, a diferencia de los escritos posteriores del canon judío, que se negaron a admitir.
Bibliografía:
James Augustus Hessey, Dr. William Smith's Dictionary of the Bible.